Actualizado: 18/10/2017 20:02
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Radio y TV Martí, OCB

Radio Martí, de nuevo

En EEUU el Departamento de Estado es la única institución autorizada para expresar opiniones sobre política exterior, además del Presidente

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El director de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB), que controla Radio y TV Martí, está en apuros y tiene los días contados en el puesto.

Todo esto porque Carlos García decidió publicar un editorial en la página web de la emisora y propagarlo a los cuatro vientos y en todas las frecuencias, cuando todo el mundo sabe que ni Radio ni TV Martí tienen editoriales. Es más, no lo pueden hacer. Es ilegal. Es una violación grave. Los únicos editoriales de las emisoras del gobierno de EEUU son los de la Voz de América (VOA), una práctica que comenzó en la Segunda Guerra Mundial y se consolidó durante la Guerra Fría.

Un editorial de una emisora estatal estadounidense jamás es firmado y es un coto de caza privado del Gobierno. En este caso del Departamento de Estado, único ente autorizado por el Congreso para expresar opiniones sobre política exterior en nombre del país, además del Presidente.

Así las cosas, me entero que en Washington la gente de la Junta de Gobernadores (BBG) está furiosa con García, y el domingo (durante la narración de un juego de béisbol) retiraron el texto en cuestión de la página web “Martínoticias”. Un texto crítico de recientes declaraciones del cardenal Jaime Ortega, cuyo contenido no está aquí en discusión. Cada cual tiene derecho a su opinión.

El asunto, repito, me dicen desde Washington, es que los editoriales son iniciativas de la Voz de América (VOA) y, ni Radio ni TV Martí, tienen la necesaria independencia editorial para producirlos, como García ha argüido en su defensa.

Le queda poco en el puesto, entre otras cosas, porque, como sucede en todos los países del mundo, cuando los gobiernos quieren deshacerse de un lacayo, sacan el expediente de la gaveta.

A ver: bajo su mandato (no quiere decir que estuviera al tanto) se han cursado órdenes a periodistas de las dos emisoras para que llamen directamente por teléfono a dependencias del Gobierno cubano, como el Ministerio del Interior o de Salud Pública, sin contar con el conocimiento o el permiso necesario, en este caso, de la Oficina de Seguridad Diplomática.

Es difícil de concebir una mayor violación de las reglas de seguridad de un ente del Gobierno federal en las comunicaciones con un país comunista.

No quiero ni acordarme de cuantos años de cárcel el Departamento de Justicia le puede imponer a un empleado federal, si lo atrapa hablando con un funcionario de un Gobierno “enemigo” —no importa la vía o el rango—, sin el permiso o conocimiento del Departamento de Estado. Recuerden: los funcionarios de OCB no son diplomáticos. Ni siquiera los periodistas de VOA pueden viajar por el mundo con pasaportes diplomáticos.

Por menos que esto, Mariano Faget, vicedirector del viejo INS en Miami, estuvo casi una década en la cárcel.

Pero el asunto no se queda aquí. Resulta que en OCB, alguien tuvo la peregrina idea de crear una rifa para los radioescuchas en Cuba, cuyo premio es una motocicleta eléctrica.

La cosa puede sonar loable, después de todo es una forma de paliar las necesidades de la gente. Pero es ilegal.

No hay forma de justificar el envío de una motocicleta a Cuba, bajo las leyes del embargo. Ni siquiera a través de terceros países o la valija diplomática. Recuerden que una rifa promovida por una entidad federal tiene que ser aprobada por el Congreso, como lo fue la lotería de visas del Departamento de Estado. Rifas al fin.

Las implicaciones de esta rifa (de la motocicleta) no son solo federales. Me dicen que pueden violar las leyes de juego de la Florida, ya que el sorteo difícilmente será supervisado por el organismo estatal correspondiente y la sede de la entidad auspiciadora se encuentra en Miami. Y Miami, todavía, está en Florida. En EEUU. También hay otra implicación federal. El IRS también tiene el derecho de preguntar si este premio no está sujeto a impuestos.

No quiero creer que todo esto haya sido una “libretazo” premeditado para joder la política de Obama hacia Cuba. Caso contrario, sería un asunto mucho, pero mucho más serio.

Y tampoco espero que el “editorial” en cuestión, responda a “un segmento” de la población de EEUU, porque en ese caso sería una violación del punto 2 de la Carta de la VOA, por la cual deben regirse Radio y TV Martí, bajo mandato del congreso de Estados Unidos.

Repito. Por tercera vez. En Washington están furiosos con esto.


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