Actualizado: 25/01/2022 14:16
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Reunión de amanuenses

Los participantes en el congreso de los periodistas tienen menos libertad de expresión que los que asistieron al de los artistas y escritores.

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¿Cuántos de los 3.680 afiliados a la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) creen no ya en su institución sino en el arrugado discurso de la élite gobernante?

Este fin de semana, los representantes de las 174 delegaciones de la UPEC reciben las más recientes instrucciones y ordenanzas, aplauden su VIII Congreso.

¿La simulación en la lucha por la vida no era un libro del argentino José Ingenieros? Podría pensarse que una de las conferencias ha estado dedicada al arte de fingir frente al Poder, a la hipocresía como antítesis del periodismo revolucionario. Pero la supuesta renovación —los aires de cambios— dan el axioma por implícito: jugar con la cadena, no con el mono.

Por si hubiera alguna duda, se han presentado sólo dos libros: Fidel periodista, compilado y prologado por Ana Núñez Machín. Y otra taza del fruncido caldo: una compilación de conferencias de periodistas que han trabajado al lado del Castro mayor, ofrecidas a un público cautivo: los estudiantes del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

El actual presidente de la gubernamental asociación, Tubal Páez, ya debe tener bien seleccionadas las citas del otrora Comandante en Jefe con las que aderezará su discurso mercenario. Sabe, por supuesto, que hasta hoy el grupo más conservador dentro del Poder es quien mantiene las riendas sujetas. Sabe que aún lo encabeza el anciano convaleciente.

Viejas tácticas

Que de las últimas cuatro "Reflexiones" sólo una haya salido en los periódicos locales, que haya disminuido la presencia en los medios y las referencias en las asambleas de los núcleos, apenas significa una táctica usada antes en muchas ocasiones, alimentada por el síndrome del misterio. El colorete untado a la momia no implica cambio alguno, salvo para el pensamiento desiderativo de extranjeros negociantes o para ingenuos cubanos lectores de Madame Bovary.

Bien lo sabe Tubal Páez, ducho en los ardides que a él mismo lo llevaron al cargo que ostenta. ¿Cuál de los "periodistas" (sic) adictos al castrismo tardío duda de que Raúl Castro —que desde niño, hace setenta años, obedece a su carismático hermano— es incapaz de decisiones que alteren la tan precaria salud de su conservador jefe de siempre? ¿Cuál duda de que el juego hasta ahora es con el mismo tablero y las mismas piezas? ¿Acaso la Asamblea Nacional del Poder Popular (sic) no aprobó por unanimidad —¡qué raro!— consultarle en el lecho al Señor de las Moscas cualquier asunto decisivo?

Ni él —junto a las "estrellas periodísticas" (sic) del régimen que encabeza Juan Marrero— ni el más atrevido entre los asistentes, se atreverán a cuestionar, a controvertir. El fracaso del caudillismo-socialismo no será puesto entre las críticas, que lloverán sobre funcionarios menores, leyes menores, entidades menores.

Más de lo mismo: La nueva Presidencia de la UPEC, elegida (sic) el martes 1 de julio —antes del Congreso—, no cambia ni a la mitad de sus miembros: la encabeza nuevamente Tubal Páez Hernández y suma dos sumisos más con respecto a la anterior. Como primer vicepresidente, José Antonio Martín Pulido; vicepresidentes: Antonio Moltó, Juan Marrero, Aixa Hevia y Bárbara Doval. Otros siete completan la directiva que se encargará de bajar las orientaciones recibidas: Gisela Bell, Boris Fuentes, Maribel Acosta, Zenaida Ferrer, Ariel Terrero, Belkis Pérez Cruz y Rosa Miriam Elizalde.

Ellos saben —como buenos cuadros del Departamento Ideológico— que cuando discutan la "política informativa" sólo podrán podar las ramas, no el tronco totalitarista. Si no lo supieran no estarían allí. Son empleados del Estado-Partido Comunista, asalariados de un patrón que no perdona, como experimentan los verdaderos periodistas cubanos que ahora están en la cárcel o en el exilio, en el silencio o en —dentro de— las diversas formas de suicidio pasivo que proliferan en nuestro torturado país.

Zanahoria y látigo

La masa del VIII Congreso, es decir, los representantes elegidos en las delegaciones de la UPEC, junto a los seleccionados de dedo anular por el Partido, de hecho tendrán menos libertad de expresión que los asistentes al reciente congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

El grado de permisibilidad a un pintor o a un músico, sobre todo cuando se trata de una figura reconocida fuera de Cuba, es mucho mayor que a un reportero de la televisión o de la radio, de Granma o Juventud Rebelde.

La coherencia del autoritarismo no falla. Zanahoria y látigo. Todos tendrán oportunidad de pedir mejores jubilaciones, aumento de salarios y motocicletas chinas, centros recreativos en las vacaciones, computadoras con libre acceso a internet (no a intranet), y hasta se me olvidaba: donación por el trabajo de teléfonos celulares… Exigirán lo que cualquier periodista profesional de un país democrático da por obvio, según el medio donde ejerza.

¡Ah sí! ¡Cuidado con los latigazos! ¡Que ninguno pestañee! El terrorismo de Estado es mucho más sutil que el de un cartel mafioso. No necesita asesinar si tiene juicios sumarios, si la propia Constitución le autoriza a reprimir lo que considere disidente, atrevido, subversivo.

¿Cuál periodista mexicano piensa que estar adscrito al PAN, al PRI o al PRD determina su libertad? ¿Cuál Ley de Prensa o Código de Ética puede aducir un periodista dentro de Cuba cuando critique no a Bush sino a Raúl Castro?

Porque eso sí: hipercríticos con las frágiles democracias latinoamericanas, con Obama y por si acaso con McCain, con la baja calidad de los maestros en Perú, pero nunca con el fantasma de la educación cubana; con la carencia de médicos en Honduras, pero no con las farmacias habaneras sin medicamentos de punta. Prostitutas y mendigos, casas cayéndose y rateros en las guaguas, alcaldes corruptos, lacras allá lejos: en Colombia y Paraguay.

Para afuera con lupa izquierdista, para adentro es que está nublado, las condiciones atmosféricas, los optometristas beben ron… Haz y envés de una tragicomedia tropical, bajo lo que alguna vez fue la revolución, el hombre nuevo, la conquista de un cielo que se convirtió en Comité Central, en predicción de Octavio Paz sobre los ogros filantrópicos.

VIII Congreso de la UPEC… La organización fundada el 15 de julio de 1963 arriba a su aniversario 45 convertida en el hazmerreír de la prensa libre en el mundo. Arriba a otra vuelta de la misma tuerca que aprieta el mismo mecánico dental, ducho en caries y extracciones, en dentaduras postizas que ríen cualquier chiste del Poder. VIII Congreso entre aplausos atronadores, sobre todo espontáneos.


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