Actualizado: 23/10/2017 23:51
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Polémica, Cuba

Una polémica abierta

Los medios oficiales de Cuba, nada habituados a las batallas de ideas, le eluden el cuerpo a la discusión sincera

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Por estos días se viene desenvolviendo una polémica en los medios de la Isla. Una polémica importantísima por su objeto en sí, pero también por los medios envueltos en ella.

Todo comenzó cuando en su 2º número de 2016 la revista Espacio Laical, sin dudas el más trascendente medio de circulación nacional independiente dentro de la Isla en los últimos 50 años, le publicara un trabajo al historiador Newton Briones Montoto. Alguien conocido por sus posiciones heterodoxas frente al discurso oficial historiográfico, por sobre todo en lo referente al periodo que media entre 1933-1952, muy problemático para ese discurso. Fue su artículo La muerte de Jesús Menéndez: una historia mal contada el que precisamente provocó que el semanario de la CTC, Trabajadores, replicara en la segunda mitad de febrero de este año con dos entregas de A propósito de una historia mal contada, de Angelina Rojas Blaquier.

Debemos aclarar que ya antes los medios oficiales habían publicado réplicas al mencionado artículo de Briones Montoto. Solo que a diferencia de la de Trabajadores, en que la autora declara explícitamente su intención, Bohemia, por ejemplo, había optado por usar las consabidas referencias tangenciales. En La historia tal como fue, publicado en el número 1 del 6 de enero de este año de la revista Bohemia, Pedro Antonio García nunca menciona que su trabajo es una respuesta al de Espacio Laical. Pero en primer lugar resulta significativo el apresuramiento de la redacción de la revista por publicar lo que habría cabido mejor en su edición del 20 de enero, ya que se habla de un hecho ocurrido el 22 de febrero de 1948, y en segundo el que el autor declare haber usado el artículo referido de Briones Montoto como fuente, aunque sin mencionar el medio en que fuera publicado, y mucho menos la naturaleza de su artículo como réplica a aquel. La realidad es que la salida del trabajo de García parece haber sido apresurada por la difusión que comenzaba a alcanzar por esos días el de Briones Montoto, y que las referencias a este cumplían con la consabida intención de advertirle a él, pero sobre todo a los redactores de Espacio Laical, que ya estaban bajo escrutinio por la “gracia”, aunque dejando sin embargo la puerta abierta para que comprendieran que si se corregían, y no lo hacían de nuevo, todo podía quedar en casa.

Mas la difusión del artículo, su aceptación por los lectores de Espacio Laical, que no son pocos y pertenecen a lo más granado de la intelligentsia no solo católica, y quizás la posición firme de Jorge Domingo Cuadriello, su redactor, y del autor, obligaron a los mandantes de la historiografía y el discurso ideológico oficial a pasar a mayores. Así, se da el hasta ahora nunca visto caso de que los medios oficiales tengan que salir a replicarle a un medio precariamente tolerado de la Iglesia, aunque de amplia circulación isleña. Es esto una novedad, que evidencia a las claras que por más que los “de arriba” no quieran cambiar, la evolución lenta pero imparable de la realidad nacional en definitiva los obliga a hacerlo, y a comenzar a transigir.

No obstante, debo advertir que como siempre los medios oficiales, nada habituados a las batallas de ideas, le eluden el cuerpo a la discusión sincera. Si se revisa el artículo de Briones Montoto se comprenderá de inmediato que no es exactamente la muerte de Jesús Menéndez su asunto principal, y que si en su título prioriza por sobre todo ese hecho es por su evidente gancho periodístico, o quizás por la intención del autor de meterse en camisa incómoda, pero no de once varas. En realidad la muerte del líder sindical comunista solo aparece en el trabajo para argumentar, junto con otros hechos, una tesis que ya el autor de estas líneas había mantenido en El gansterismo comunista en la época republicana (Diario de Cuba, 12 de abril de 2016), y que evidentemente Newton Briones Montoto también comparte agregándole argumentos como el de los sucesos en el Teatro de la Comedia en septiembre de 1940, o los resultados de sus entrevistas y conversaciones con algunos de los actores de la vida política cubana de mediados del siglo pasado: la de que el partido comunista cubano no se caracterizaba precisamente por la santidad de sus métodos, y que era el pistolerismo y el bulling laboral uno de los más socorridos.

En este sentido, las réplicas oficialistas no se atreven a intentar enfrentar a esta tesis de frente. En su lugar prefieren concentrarse en un hecho aislado, la muerte de Jesús Menéndez, quizás la más pura personalidad del movimiento obrero comunista, para desviar la atención del meollo del artículo de Briones Montoto. Aunque debemos admitir que el propio autor, con la selección del título para su artículo, ya les había dejado demasiado abierto ese flanco a sus futuros impugnadores.

El asunto en definitiva todavía está abierto, y no todo se ha dicho al respecto. Por un lado, como hemos advertido, los historiadores orgánicos de la dictadura no han impugnado los argumentos a favor de volver a revisar el fenómeno del pistolerismo de los treinta y cuarenta, ahora con una más amplia percepción de sus actores, y por otro tampoco todo está dicho al respecto de la muerte Menéndez. Mucho queda por decir de la muerte del líder sindical, en primer lugar sobre la influencia que en el resultado de su viaje a Manzanillo tuvo el estado de semi-rebelión antigubernamental en que esa ciudad vivía desde octubre de 1947[i], cuando en la república muchas fuerzas oscuras que amenazaban la democracia se movían tras el telón, y la urbe del Golfo de Guacanayabo tomó partido de forma decisiva por uno de los grupos gansteriles, UIR; o sobre la evidente misión suicida a que envío el Partido a su mejor baza de triunfo por entonces, sobre todo por su pureza, para tratar de revertir su influencia sobre el sindicalismo nacional, algo que, por cierto, en más de una ocasión le echara en cara a figuras del Partido la viuda de Menéndez.



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