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Actualizado: 17/04/2024 1:24

Mahler, Cine, Freud, Arte 7

Alma de Mahler

La versión fílmica del encuentro entre Sigmund Freud y Gustav Mahler en un hotel de la ciudad holandesa de Leiden, el día 26 de agosto de 1910

Pese al título, la verdadera heroína de la película alemana Mahler on the Couch (Mahler auf der Couch, 2010) es Alma, la esposa del compositor. Ello no solo por la excelente actuación de Barbara Romaner sino porque guion y dirección no pueden escapar a la mitificación de la mujer que no solo fue amante y/o esposa de muchos de los más destacados artistas y escritores de su época —y hasta un arquitecto—, comenzando en su Viena natal y terminando en Hollywood y Nueva York.

El encuentro entre Sigmund Freud y Gustav Mahler en un hotel de la ciudad holandesa de Leiden, el día 26 de agosto de 1910 (tercera cita acordada a petición del músico, con dos cancelaciones previas por parte de este), brinda un soporte dramático —débil por momentos, estereotipado siempre— de una consulta psicoanalítica; de la cual solo recibe el espectador los acostumbrados clichés repetidos una y otra vez en la pantallas, que da pie para una biografía del compositor que repite los datos esenciales de su vida.

Así, no queda mucho de psicoanálisis y menos de musicología al terminar la película. Solo algunas buenas actuaciones: las mejores Romaner (Alma) y Johannes Silberschneider (Mahler). Lo demás un elenco donde el espectador culto —o aspirante a culto— puede reconocer figuras (“mira, Klimt”) y sentirse satisfecho por un momento.

Desde que Leonard Bernstein popularizó la música del compositor y director de orquesta austriaco, primero en Nueva York y luego en todo el mundo, las principales salas de concierto no dejan de incluirla en sus temporadas, pese a la necesidad de grandes orquestas y coros para ejecutarla. Mahler vende y se ha vuelto popular: se ha convertido en algo más que un Sinatra o un Michael Jackson para las elites. En lo que respecta al cine, un buen ejemplo es Mahler (1974), de Ken Russell. Si algo similar —y desde antes— viene ocurriendo con Freud y el cine, no es singular que ambos se unan en esta película alemana.

En esa unión momentánea, tanto el compositor como el analista no salen bien parados en más de una ocasión. Mahler porque la película no lograr dar la totalidad de su grandeza creativa. Freud porque a veces el director carga la mano en la caracterización de los aspectos más domésticos del médico cura-neuróticos, y aparece como el estereotipo del judío pegado a la tierra y a su negocio.

Hay que añadir que la mezcla de brindar información y no apartarse mucho de la superficie permite algunos detalles apreciables.

La conclusión de Mahler —inducida por el psicoanalista durante la sesión— de que él había buscado en Alma una mujer que se pareciera a su madre, aparece descrita por el propio Freud en una carta dirigida a Theodor Reik. Mahler era veinte años mayor que Alma, la que mantuvo varias relaciones con hombres mucho mayores que ella. Freud caracterizó la relación entre Mahler y Alma bajo los patrones clásicos del psicoanálisis, de relaciones amorosas-relaciones familiares.

En igual sentido, la película destaca el fallecimiento, casi al cumplir los cinco años, de la segunda hija de la pareja (a la que llamaban Putzi), como el hecho que marca el inicio de la etapa final de la vida de Mahler, aunque deja de mencionar la importancia que para el compositor —y desde el punto de vista musical— siempre tuvo la muerte de los niños; al punto de haberle dedicado con anterioridad (entre 1901 y 1904) un ciclo de canciones: Kindertotenlieder (Canciones funerarias infantiles).

Miembro de una familia de cantantes de ópera, fundadores de hoteles, y tras él actores y cineastas, Percy Adlon pertenece a lo que se conoce como Nuevo Cine Alemán (uno de los tantos nombres derivados para los movimientos cinematográficos) tras la Nueva Ola francesa. Su primer largometraje fue una excelente película —e injustamente casi olvidada hoy— Celeste (1980): las memorias de Céleste Albaret, quien fuera sirvienta —en la película, aunque realmente ama de llaves—, secretaria y hasta enfermera de Marcel Proust durante la última década de su vida (y que tras cincuenta años de la muerte de este, Albaret le contó a Georges Belmon).

La fama sin embargo, le llegó a Adlon con otra película, Bagdad Cafe (1987), que es su cinta más conocida. Mahler on the Couch, que dirigió junto a su hijo Felix, es su última película. En la actualidad Percy Adlon tiene 88 años y vive con su esposa Eleonore en Pacific Palisades, California.

Como a veces ocurre, el éxito internacional de Bagdad Cafe apartó a Adlon del tipo de cine desarrollado en Celeste, tanto en tema como en desarrollo dramático. La que al parecer será su última película resultó un intento fallido de recuperar un camino perdido.

Bibliografía: “Gustav Mahler y Sigmund Freud: Relato de un encuentro singular”, Clotilde Sarrió, 20/08/2013 Psyciencia.

© cubaencuentro

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