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Artes Plásticas

Expresiones del lente

Las fotografías cotidianas de Liliam Domínguez: ¿Qué significa una vidriera, una barrera?


El trabajo de Liliam Domínguez incluye retratos para los que posan familiares y amigos, fotos de exteriores/interiores, imágenes de pequeñas cosas a las que casi nunca prestamos atención.

Se abren las puertas y la artista muestra al espectador el camino de la acción. Los personajes reposan en la pared con la mirada intensa (incluso con los ojos cerrados); cada uno emite una energía distintiva que tiene que ver con su edad, trayectoria y relación con los objetos que están a su alrededor. Los escenarios se encuentran dispuestos, encuadrados frente al lente de la cámara y tras el cristal de una vidriera; locales generados por la casualidad o la causalidad, rincones descubiertos, alusivos, inciertos, insinuantes.

Útiles de cocina completan la muestra, instrumentos que ornamentan nuestra perfecta cotidianidad, adorables productos y artefactos domésticos, centros que se estiran hacia todas partes (¿hacia la cocina?). La cuidadosa dramaturgia del montaje conduce paso a paso, da la bienvenida al universo de la artista, que no teme compartir sus vivencias personales —subjetivas y objetivas—, la poesía de los viajes, fascinaciones vedadas, hipnotismo del icono, estatua que resalta en medio del papel impreso, pasado y presente.

Los retratos, cuya esencia ritual es innegable, impregnan el espacio debido a la expresión mental y física del modelo, quien ejecuta un gesto mínimo, relacionado con el contexto en que se desarrolla la acción y las circunstancias estipuladas por la artista. El modelo debe incorporar, digerir, trasmitir la esencia misma del carácter, núcleo de la historia encubierta, mediante la consumación de la postura requerida.

La foto rebasa el plano estático de la quietud en el tejido de una trama emocional que fluye de una esfera de pensamiento a otra, estados de conciencia múltiples, intoxicadas conciencias, foto ritual, irreverente. Los objetos emplazados en torno a la figura principal decretan un margen (de juego, error, ironía) que remite a diferentes procesos de reconocimiento del ser como entidad humana, política y educativa, catarsis del individuo. El público —avisado o no— necesita un instante de reflexión, un minuto de silencio consciente ante la pieza.

Un relámpago de imágenes

Las fotos de interiores/exteriores transforman, manipulan la mente del espectador. La imagen existe de antemano bajo el velo del cristal y pasa desapercibida para aquellos que día a día consumen artículos congelados, enlatados, en vez de ideas. La artista descubre las figuras. He ahí una leve secuela del pensamiento zen, un relámpago de imágenes que se eternizan gracias a la belleza de la fotografía, del mismo modo en que se perpetúa la exactitud del momento en un haiku.

Dos paredes de vidrio nos separan de ese extraño intervalo poético llamado imagen: el lente de la cámara y el inmenso ventanal de una tienda. ¿Qué significa una vidriera, una barrera? A primera vista se puede pensar que el muro de cristal impide el puro, total acercamiento hacia el objeto, en tanto uno no puede iniciar algún contacto real con la materia expuesta —o su imagen, si se trata del medio fotográfico—. Ningún otro criterio se aleja tanto de la realidad. La transparencia del cristal no sólo facilita la exhibición del objeto que atrae las miradas de la gente, sino que posibilita la reflexión de imágenes nuevas, desconocidas, forasteras, expresiones que han sido ignoradas y que a través de la vidriera alcanzan su culminación: el reflejo del caminante, eventos ocurridos, edificios, escalinatas, balcones, carteles, colores, carruajes.

La fotografía absorbe la emisión de la imagen ubicada a ambos lados de la pared de vidrio, la reproducción de las formas develadas dentro de la tienda, así como el rebote, refracción involuntaria del mundo exterior.

Las pequeñas cosas sagradas aparecen en el último recodo: una cuchilla oxidada, una flor, un rollo de precinta blanca, una copa de vino, una esponja de fregar platos, un negro tenedor de plástico junto a un blanco cuchillo, la mitad de un ají maduro, y un cuadrado sobre el que no existe la más mínima mancha. Irónicamente, la artista titula la serie These foolish things, para llamar la atención sobre la gran importancia que tienen estos objetos en la vida privada de las personas. "There should be a cup on a table with a sign saying 'Not to be appreciated until is broken'", dice Yoko Ono en su carta a George Maciunas mientras describe lo que debía ocurrir en el cuarto azul como parte del programa de Fluxfest Presentation of Yoko Ono & John Lennon a inicios de los años setenta.

Liliam Domínguez vuelve al objeto omitido, inadvertido, le proporciona el espacio necesario dentro de su fotografía, una suerte de representación minimalista, naturaleza viva —o muerta—. La tenaz morfología bulle, hormiguea, pulula y, al final, ejerce directa, o indirectamente, una influencia significativa sobre los otros cuerpos.

© cubaencuentro

9 Comentarios


9 by willi rios (Usuario no autenticado) 06/06/2008 17:40

...lili rompe el esquema de una "gran fotografa", ella es una escultora de la luz y la imagen ....

8 by Mariana Carreras (Usuario no autenticado) 06/06/2008 10:40

Gracias por tan buen articulo acerca de esta maravillosa artista. Realmente pocas personas pueden reflejar tanta realidad y belleza a travez de su arte y Liliam Dominguez con seguridad es una de ellas. Para mi hay mucho mas que contemplarlas, es un viaje al interior de un cuento, me siento que simplemente puedo ser parte de ellas. Es muy facil sentirse parte de estas obras, son muy reales e intensas, un ojo sencible enseguida capta su significado. Solo imaginarse donde, cuando y como fueron concebidas estas fotografias sin saber en que historia terminarian es alucinante. He tenido el privilegio de ver a la artista con su camara captando todo aquello que revela vida, que es etereo, que es real, aquello que esta estatico pero se mueve, Todo junto combina y refleja una historia que no necesita ser contada. La obra de Liliam Dominguez es poesia sin palabras, es musica sin notas...es verdaderamente fascinante.

7 by RLR (Usuario no autenticado) 06/06/2008 8:00

El comentario de Dinorah añade otro nivel de espejos, vidrieras, planos y objetos yuxtapuestos en la obra de Liliam. Ambos discursos son como dos galaxias (verbal y visual) que se cruzan y continúan su trayectoria cósmica. Felicitaciones a ambas.

6 by Alberto Mendez (Usuario no autenticado) 06/06/2008 8:00

Cuando estuve en esa expo de Lilian, creo que fue en esa, fue hace mas o menos un tiempo, el mismo tiempo que hace que no la veo, tuve la extraña y curiosa impresion de que estaba en presencia de los archivos reales, de las piezas sueltas , acaso abandonadas, de una civilizacion ya agotada, no solo por la abulia de su ser, sino por el acaeser mismo de las presencias cotidianas, tal como se subraya hoy en dia acerca del camino, hacia donde, sin tono apocalitico, podria eventualmente ir la nuestra. Constanto que no hay lenguaje privado a pesar del deseo de Wittgenstein de acentuar que casi con nuestras mas ondas palabras, pensamientos interiores podemos alcanzar algo del objeto, de las referencias. Significativamente, el logico analitico W.V.Quine, alumno de Carnap, y contra quien escribio su "paper" de 1951 "Two dogmas of Empiricism" afirmaba que nuestros objetos fisicos de hoy dia (inlcuidos quiza, los objetos cotidianos concentrados en la obra de Lilian, desmembrados de su unidad epistemica, de su historia, de su conjuncion cotidiana ) , Quine reiteraba que los objetos de nuestro mundo fisico eran nuestros dioses de Homero, los cuales, inasibles por la palabra, definian nuestras mas absurdas circunstancias. "Las pequeñas cosas sagradas " como le dice Dinorah. De ahi la imposibilidad de un lenguaje privado que alcanzaria al final al objeto, que podria conjurar los poderes de la palabras para atrapar el cuerpo, el ser, las cosas, la totalidad, la referencia etc. Es esa nuestra Odisea, que Lilian reagrupa con la episteme particular que significa el sentido de la ficcion fotografica, en una especie de arqueologia al estilo de Foucault (La arquelologia del saber), nunca definitiva, o de un orden poetico mas como el Borges del diccionario de zoologia fantastica. Conozco tambien a Dinorah, y me llamo la atencion el arco que ella sabe trazar entre el arte de Lilian y lo que llama la "cuidadosa dramaturgia del montaje". Me copmpalce decir que aunque distinta en caracter a Joseph Cornell, luego que Lilian ni es "reclusiveness", ni es una self-taught artist, su obra parece orientarse en un "assemblage" parecido al del artista newyorkino

5 by Alberto Mendez (Usuario no autenticado) 06/06/2008 8:00

Cuando estuve en esa expo de Lilian, creo que fue en esa, fue hace mas o menos un tiempo, el mismo tiempo que hace que no la veo, tuve la extraña y curiosa impresion de que estaba en presencia de los archivos reales, de las piezas sueltas , acaso abandonadas, de una civilizacion ya agotada, no solo por la abulia de su ser, sino por el acaeser mismo de las presencias cotidianas, tal como se subraya hoy en dia acerca del camino, hacia donde, sin tono apocalitico, podria eventualmente ir la nuestra. Constanto que no hay lenguaje privado a pesar del deseo de Wittgenstein de acentuar que casi con nuestras mas ondas palabras, pensamientos interiores podemos alcanzar algo del objeto, de las referencias. Significativamente, el logico analitico W.V.Quine, alumno de Carnap, y contra quien escribio su "paper" de 1951 "Two dogmas of Empiricism" afirmaba que nuestros objetos fisicos de hoy dia (inlcuidos quiza, los objetos cotidianos concentrados en la obra de Lilian, desmembrados de su unidad epistemica, de su historia, de su conjuncion cotidiana ) , Quine reiteraba que los objetos de nuestro mundo fisico eran nuestros dioses de Homero, los cuales, inasibles por la palabra, definian nuestras mas absurdas circunstancias. "Las pequeñas cosas sagradas " como le dice Dinorah. De ahi la imposibilidad de un lenguaje privado que alcanzaria al final al objeto, que podria conjurar los poderes de la palabras para atrapar el cuerpo, el ser, las cosas, la totalidad, la referencia etc. Es esa nuestra Odisea, que Lilian reagrupa con la episteme particular que significa el sentido de la ficcion fotografica, en una especie de arqueologia al estilo de Foucault (La arquelologia del saber), nunca definitiva, o de un orden poetico mas como el Borges del diccionario de zoologia fantastica. Conozco tambien a Dinorah, y me llamo la atencion el arco que ella sabe trazar entre el arte de Lilian y lo que llama la "cuidadosa dramaturgia del montaje". Me copmpalce decir que aunque distinta en caracter a Joseph Cornell, luego que Lilian ni es "reclusiveness", ni es una self-taught artist, su obra parece orientarse en un "assemblage" parecido al del artista newyorkino

4 by A.T. (Usuario no autenticado) 05/06/2008 21:20

Buen ojo Dinorah. Felicidades!

3 by Leyser Martinez (Usuario no autenticado) 05/06/2008 17:40

Tengo el privilegio y la suerte de conocer a la artista y por ende su obra,..sin compromisos , halagos ni concesiones puedo definir su trabajo como una perfecta alquimia entre lo imperceptiblemente cotidiano y el milagro natural de una belleza real objetiva , casi siempre efímera y víctima de la indeferencia de nuestras lentas pupilas,..todo elaborado bajo el dominio de una impecable técnica y un talento que parece ilimitado al paso del tiempo. En todo lo que se propone , (artística y socialmente) Liliam Dominguez procura dejarnos con un buen sabor de boca ..y reanimarnos todos los sentidos,..convenciendo al ojo crítico mas exigente…al amigo mas cercano y fiel,.al espectador mas escéptico, siempre plasmando la imagen exacta….correcta ..inexcecrable, con la absoluta confianza de que su arte ha de conquistar,.,.. dejando un “feeling” de placer y extasis,.. en las “papilas gustativas” de nuestra (a veces selectiva) apreciación. Ley

2 by jr (Usuario no autenticado) 05/06/2008 16:20

Excelente texto, Dinorah. El arte de Liliam lo amerita.

1 by Jorge Mata (Usuario no autenticado) 05/06/2008 12:40

Siempre he pensado que pueden haber dos fotógrafos reunidos en un mismo lugar, a una misma hora y ante un mismo acontecimiento, pero ello no hace que las imágenes que realicen sean iguales, la diferencia fundamental estriba en el ojo con que se mira. En el caso de Liliam existe un equilibrio justo entre el domino de la técnica, las buenas ideas y como estas se plasman en la imagen final. Acercando al espectador esas pequeñas cosas que existen en nuestros alrededor y a las que no prestamos atención. En hora buena por tu trabajo Lili.

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