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Actualizado: 19/08/2022 18:27

Habana Vieja, Arquitectura, Turismo

Leal se retira

Una figura como Eusebio Leal no deja de ser polémica

Se ha perdido una oportunidad histórica, otra más. Cuántos lujos para un país tan pequeño y tan poco influyente. Se nos desdibuja un hombre de acción. Alguien que ha bajado de la elevada cumbre de “lo culto” para acoplarse al fascinante mundo de la práctica. Alguien que supo —contra viento y marea— convencer, abrir puertas, mentes, multiplicar las posibilidades, viendo siempre la luz y no la oscuridad del túnel.

Se aparta un gran maestro, un gran empresario de la cultura y un gran político. No es fácil encontrar una personalidad tan completa entre las personas destacadas de cualquier sociedad, lamentablemente son excepciones.

La primera vez que vi a Eusebio Leal yo tenía como quince años, o sea, aproximadamente el año 1979 y paseaba por la Plaza de La Catedral. Era un hombre con gafas, una pequeña grabadora y creo que llevaba un micrófono. Le hablaba a un grupito de ancianas sobre la historia de la plaza y de la iglesia.

Desde esa imagen hasta hoy han pasado 35 años. Años de mucho hacer.

Porque más allá de cualquier reflexión teórica o ideológica y de cualquier intento de cambiar la realidad, si consideramos “la práctica” como criterio valorativo de la verdad, la verdad es que Leal ha trabajado duro y ha logrado grandes resultados. Ha sido lo que pudiéramos llamar: eficiente. Y si tenemos en cuenta además que no es fácil ser eficiente en un país con tanta ineficiencia podríamos añadir que ha sido: MUY eficiente.

Leal entró en la vida de todos los cubanos por su programa Andar La Habana. Cautivó a todos. Al fin otra manera de hablar. Al fin otro ritmo en las palabras. Al fin un no imitar con malas copias estilos muy definidos. Al fin alguien nos habla de otra cosa. Al fin alguien nos recuerda quiénes fuimos, qué logramos, qué padecimos, qué podemos hacer, qué estamos haciendo, pero desde otro ángulo. Desde la visión del patrimonio arquitectónico y urbano. Hay muchos ángulos. Es muy saludable oír, cuántos más, mejor.

Una figura como esta no deja de ser polémica. Cualquier personaje público está sometido al escrutinio, así que es normal.

Leal seguramente ha tenido rivales de todo tipo. Desde los puramente técnicos, de los cuales puedo dar fe hasta los de índole política, donde todos son supuestos o comentarios, o rumores de la calle, o más en cubano, bolas. Pues el hecho de llegar a donde ha llegado sin tener el currículum oficialista completo supongo que cuanto menos molesta a algunos.

También se le juzga desde el extranjero. Que si ha sido un oportunista, que si se ha enriquecido como toda la cúpula, que si tiene hijos en el extranjero con empresas que tienen sede en Cuba siguiendo la tendencia de las últimas dos décadas, que si ha habido corrupción, malversación y descontrol en el entorno de las inversiones del Centro Histórico al mismo nivel que en el resto del país, que si esto, que si lo otro.

Expuestos todos estos supuestos y no supuestos, lo que nadie puede negar es que Leal es un líder muy vinculado a la práctica y eso lo distingue. Y los líderes de este género, ya sean políticos y/o empresarios, van haciendo crecer la hierba por donde pisan, no aplastando la que ya hay. Y van generando nexos y no fragmentación.

Por eso lamento mucho que no haya habido en estos años previos a su relativo retiro una visión de nación y un pensamiento elevado, que haya puesto a este hombre en un posición estratégica para facilitar el cambio político-económico en Cuba.

Quizás Leal no se vea preparado para algo así, pues es un notable cambio de escala, pero siendo objetivos cumplía todos los requisitos para ello, pues hubiera tenido todo tipo de apoyos: en primer lugar el popular y en segundo lugar, y fundamental, el internacional.

Leal tiene las mejores relaciones internacionales a que pueda aspirar cualquier nación. Lo admiran los que gobiernan, pero también sus adversarios. Ha conseguido para La Habana Vieja infinitos proyectos internacionales dándole a su misión una amplia difusión global a nivel cultural, político y académico.

¿Necesitábamos más? Seguramente sí, pero considerando la situación tal como es, hubiera sido suficiente, loable, inteligente, que un hombre así nos condujera en una suave ola hacia un cambio positivo, democrático y sin miedo.

Supongo que a estas alturas del juego este escrito no tendrá ninguna influencia en la vida de Eusebio Leal en Cuba, sería demasiado pretencioso. Además es una ficción, lo que pudo haber sido y no fue.

Yo me siento libre para decirlo, es mi opinión:

Gracias Leal por tu legado, ahí está.

© cubaencuentro

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