CON OJOS DE LECTOR
¿Sabes quiénes llegaron? ¡Los hermanitos!
Con la salida de su segundo compacto, Boni y Kelly inician una nueva etapa de su carrera musical, que estará orientada a promover su proyección internacional.
"Papi, dime algo de una gira por España", cantaban Boni y Kelly en Dile a tu papá, uno de sus varios éxitos en la Isla. Lo más probable es que entonces no podían imaginarse que en el verano del 2007 iban a estar efectivamente recorriendo la geografía española, en una gira que los mantendrá ocupados hasta principios de septiembre. Sólo es, sin embargo, el comienzo de lo que puede representar su despegue internacional. Tras eso les espera un programa de actuaciones en México, del 30 de septiembre al 31 de diciembre. Toda esa intensa actividad forma parte de la campaña promocional de su segundo compacto, La vida es (Liverpool Music/ Venevisión International Music/ Universal Music Latino, Miami, 2007), con el cual inician una nueva etapa de su trayectoria personal y artística.
Rebautizados ahora como BnK, con ese propósito se han radicado en la República Dominicana. Acerca de las razones que los llevaron a hacerlo, Boni declaró en una entrevista: "En Cuba éramos muy famosos, hasta el punto que teníamos que pensarnos dos veces el salir a la calle, porque el asedio de los fans era permanente. Llenábamos estadios de más de 30 y 40 mil personas, pero lo que ocurría en la Isla no trascendía y fue por ese motivo que decidimos dejar todo y empezar desde cero". Interrogado acerca de si es verdad que sus grabaciones han pasado a engrosar la muy nutrida nómina de artistas cubanos prohibidos en su patria por el simple hecho de optar por residir en el extranjero, Boni expresó: "Lamentablemente es cierto. Nuestra música y nuestra voz ha sido silenciada, censurada y sacada del aire en las emisoras de radio y la televisión oficiales, que en nuestro país son todas". Y comenta que se le ha dado implicaciones políticas a algo que sólo obedece a motivos profesionales.
A eso, Kelly agrega: "Esta incomprensible medida es una represalia y un castigo por el único delito que hemos cometido, que es el de trabajar duro como artistas, el no renunciar a la oportunidad de que fuera de la Isla nos conozcan, escuchen nuestra música, nos vean en los escenarios internacionales cantando y bailando y que puedan valorar nuestra capacidad". Pero, en fin, prefiero no detenerme más en ese capítulo cubano de la Historia Universal de la Infamia, que continuará escribiéndose Dios sabe hasta cuándo, y dedicar el espacio a quienes son el verdadero tema de este trabajo.
Lo primero que me parece necesario decir es que en el caso que aquí me ocupa, no nos hallamos ante un dúo prefabricado, producto de una operación de marketing. Pese a su juventud (Boni cumplió 28 años en abril y Kelly 25, en mayo), ambos están lejos de ser un par de novatos que recién comienzan su andadura. Como ellos mismos han contado, la madre es la responsable de sus tempranas inclinaciones artísticas. Es licenciada y especialista en Educación Musical Infantil, así como compositora para niños, lo cual explica que desde pequeños Ebblis May (faltan aún varios años para que pase a ser Boni) y Kelly Valdivia Díaz crecieran rodeados de música.
Ambos, no obstante, se iniciaron en otras manifestaciones artísticas. En 1995 Ebblis ingresó en la Escuela Nacional de Arte, en la especialidad de actuación. Tras graduarse, acumuló un currículum que incluye la participación en obras como Romeo y Julieta y Otelo, así como papeles protagónicos en telenovelas como Memorias de un abuelo y en series de aventuras como Los descamisados. Paralelamente a su labor como actor, se vinculó al grupo musical Chikola, del cual formó parte durante tres años. Su carrera en este otro campo empezó realmente cuando se integró como cantante a dos agrupaciones de salsa, BM Expreso y Klímax, esta última de gran popularidad en la Isla. Eso le dio además la oportunidad de grabar sendos discos con esos colectivos.
La consagración y la fama le llegaron gracias a su ingreso en la nómina de cantantes de la Charanga Habanera, en la cual entró para sustituir a Dantes Cardoso cuando éste formó su propio colectivo. El sueño de muchos músicos cubanos es trabajar en esa agrupación, y en una entrevista de 2003 Ebblis confesó que la meta que se había propuesto era llegar a ser un charanguero: "Siempre la consideré mi límite, porque el grupo tenía todo lo que yo quería hacer: cantar y bailar, expresarme como soy". David Calzado, su director, compuso para él el tema El Boni, que además de que fue todo un éxito en la Isla, le dio el nombre artístico con el que desde entonces pasó a ser conocido.
En cuanto a Kelly, en 1998 se matriculó en el Instituto Superior de Arte, donde se licenció en danza. Mas como su hermano, aunque finalizó esos estudios terminó decantándose por la música. También él pasó por Klimax y después se incorporó como cantante a El Clan, con el cual estuvo dos años. A esa etapa corresponde Ése soy yo, que en el 2004 fue una de las canciones más escuchadas en las radioemisoras de la Isla. Tanto él como Boni reconocen lo mucho que le aportaron las experiencias en todas esas agrupaciones, así como lo que para ellos significó el poder trabajar con creadores tan talentosos como Giraldo Piloto (Klimax), Pedro Camacho (El Clan) y David Calzado (Charanga Habanera).
Temas bailables y baladas pop
Asimismo han comentado que para ambos hubiese sido mucho más fácil quedarse en Klimax y la Charanga. "Es decir, con la mesa servida y nosotros sólo llegar a comernos el plato de la popularidad". Ellos, sin embargo, prefirieron arriesgarse en un nuevo proyecto, que les permitiera "de una forma u otra poner en práctica todo lo que aprendimos de los grupos anteriores, combinándolo ahora con nuestros gustos y enfoques musicales". Así fue como surgió el dúo Boni & Kelly, nombre bajo el cual grabaron su primer compacto, Fanática (Unicornio, La Habana, 2005). Su productor fue Juan Manuel Ceruto, quien aparte de estar considerado como el mejor saxofonista de la timba, es un estupendo arreglista.
Originalmente, el disco iba a llamarse Together, que es además el título de un tema compuesto por Juan Formell que iba a formar parte del mismo. Mas por motivos que luego no se han aclarado, esa canción no figura entre las 13 que al final pasaron a integrarlo. Asimismo es para mí notoria la ausencia de Dile a tu papá, que fue muy popular y del cual incluso se filmó un videoclip (puede verse en YouTube, al igual que otros de BnK y de Boni cuando cantaba con la Charanga Habanera).
En Fanática había una combinación de música cubana bailable y baladas pop, aunque la primera posee un peso mayor. Algo lógico, por lo demás, si se piensa en el perfil inequívocamente salsero de los colectivos con los que ambos lograron imponerse entre el público juvenil de la Isla. El compacto significaba, pues, una evolución natural y no un cambio radical en la línea artística que Boni y Kelly habían desarrollado hasta entonces. Prueba de ello es la inclusión en el disco de versiones remozadas de El Boni y Ése soyyo, dos de los temas que más contribuyeron a cimentar su fama antes de que integrasen el dúo.
En aquel primer trabajo discográfico, los hermanos Valdivia probaron que en el panorama musical cubano había un hueco para ellos. Traían un puñado de canciones que poseían la capacidad de conectar fácilmente con el gran público, en especial, el formado por los jóvenes de edad similar a las suyas. Sus voces, agradables y bien acopladas, les permitían convencer tanto en las baladas ( Olvídala tú, Una mala noche, Como un cuadroen la pared) como en los temas más bailables ( María Magdalena, Déjame llegar, ElBoni, La mitad, Ése soy yo, Qué lástima, Soy tu tipo, Fanática mía, Si te vas no importa). Estos últimos conforman un solvente repertorio de melodías pegadizas, de letras directas pero muy eficaces y de un ritmo cubano contundente e irresistible. A ello contribuían la esmerada producción, el buen nivel de los arreglos y el profesionalismo del grupo de instrumentistas. Dos aspectos a resaltar en Boni y Kelly, por lo inusual que resultan entre los artistas de las nuevas promociones de la Isla: la ausencia de detalles chabacanos en su repertorio y la preocupación por cantar con una dicción clara y comprensible.
De lo anterior puede deducirse que cuando se les presentó la oportunidad de grabar en la República Dominicana su segundo compacto, Boni y Kelly contaban ya con una experiencia profesional suficiente para encarar su lanzamiento en el mercado internacional. Por otro lado, La vida es mantiene la combinación, ahora más equilibrada, de composiciones románticas y temas bailables presente en Fanática. Pero a diferencia de aquel trabajo, Ángel Arce, productor del disco y autor de 8 de las 13 canciones, le ha dado una sonoridad más pop. Se conservan ingredientes musicales cubanos (en medio de La vida es, por ejemplo, se incorporan toques de guaguancó), pero ahora hay una apertura hacia otros ritmos caribeños. No es casual por eso que Vuelve negra posea reminiscencias a los merengues modernos del dominicano Juan Luis Guerra (en YouTube se puede ver el videoclip, que se grabó en La Habana). Asimismo no faltan pinceladas de expresiones contemporáneas como el rap, el hip-hop, el reggaetón, e incluso hay una versión discotequera de Perdóname, la canción romántica escogida como primer single del compacto.
No estoy muy convencido de que esta adaptación a un concepto más internacional de los ritmos latinos sea necesaria. Son varios los ejemplos de artistas y grupos de la Isla que cuentan con una muy buena acogida en otros países, a pesar de que interpretan música genuinamente cubana. Ahí está el de Compay Segundo, quien triunfó en medio mundo interpretando algunos de nuestros ritmos más tradicionales. Pero en cualquier caso, La vida es constituye un disco de muy buena factura, que proporciona a Boni y Kelly una plataforma idónea para lucir sus cualidades como cantantes. Tampoco se ha desvirtuado o violentado el estilo con el cual se dieron a conocer, y en ese sentido pienso que sus fans de la Isla no quedarían defraudados con estas nuevas grabaciones (el empleo del condicional es aquí necesario porque ya se sabe que las emisoras les van negar el acceso a las mismas).
Los temas más movidos y rítmicos siguen siendo el punto fuerte de su repertorio, lo cual no implica una desvalorización de las baladas. Ahí están como prueba canciones como Vuelve negra, La vida es, El diablo en su cintura, Mago no soy, Dímelo, Fiera, que poseen todos los requisitos para convertirse en éxitos. Son además aquellos que permiten a los hermanos Valdivia hacer gala de su entusiasmo, su frescura y su capacidad para conectar con el auditorio, así como para demostrar lo bien que bailan y se desenvuelven en el escenario. Este último aspecto, unido a su profesional desempeño vocal, convierte sus actuaciones en un verdadero espectáculo, en una descarga de adrenalina y energía juvenil.
Boni y Kelly están conscientes de que se han lanzado a un mercado muy competitivo, y también que el hecho de ser jóvenes y bien parecidos puede hacer que algunos se llamen a engaños: "La imagen es aparte. Lo que Dios te da, que San Pedro te lo bendiga. Lo que realmente nos interesa es poner sobre la mesa el trabajo vocal. Estamos cansados de que exista tanto producto para niñas lindas y niños guapos. Desgraciadamente, eso pasa. Felicidades para ellos, pero esa no es la vía por donde vamos nosotros. Unas voces siempre van a sonar lindo en un disco; en directo es cuando tú demuestras si eres de verdad o eres prefabricado". Por eso, comentan, "no tocamos con playback y cada vez que vamos a una entrevista de radio intentamos cantar en vivo". De su vocabulario han eliminado la palabra fracaso, y dicen venir decididos a que nada ni nadie mate sus sueños. Talento y disposición para conseguirlo, no les faltan.
© cubaencuentro
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