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Cine

Viaje al centro de la Tierra

Hay dos fuerzas en pugna: los que quieren sumar y reconocer que existimos y los que quieren borrarnos de un plumazo. Los últimos tienen mucho más poder que los primeros.


Hacía ocho años que no visitaba La Habana. Sólo la muerte en Madrid de mi hermano Jesús, el reconocido novelista, fundador y director de la revista Encuentro, e impulsor de este sitio Cubaencuentro.com, me hizo volver a la isla en 2002 para visitar a mi hermana.

Antes había estado en Cuba para participar en sendos Festivales de Cine de La Habana; en 1995, presentando la que fue mi primera película censurada por el ICAIC, Melodrama, y en 1998, estrenando Si me Comprendieras. Ambas sólo se visionaron en el entorno del evento habanero y nunca se exhibieron comercialmente en la Isla. En 2006 envié el largometraje Cercanía, filmado en Miami con un reparto de importantes actores cubanos encabezado por Reinaldo Miravalles, y ni siquiera fue incluida en la programación del Festival.

Esta vez visité mi ciudad (porque también es mía) aceptando la invitación de mi buen amigo, el director Fernando Pérez, en el contexto de la Muestra de Nuevos Realizadores, institución que él preside desde el pasado 2009. Durante el evento se exhibirían (y se exhibieron, hay que decirlo) todas mis películas y documentales que han sufrido diversas formas de censura en la Isla. No es poca cosa.

Encontré una Ciudad diferente, en parte, a la que yo conocí. Los agobios cotidianos, que son muchos, continúan presentes, aunque lo nuevo es que las gentes que la habitan están más hartas, aburridas y crispadas, pero, a su vez, la presencia de una compleja maquinaria represiva intenta aparentar que no pasa nada. No obstante, el vapor de la olla de presión social es cada vez más intenso: se escuchan con frecuencia las quejas sobre el mal funcionamiento de los servicios, en general, y las preocupaciones en el terreno de lo político se ventilan con un aire mucho más aciclonado e irreverente que hace unos años.

La Muestra, que va por su novena edición, se caracteriza por exhibir la obra de jóvenes realizadores independientes que plasman sus preocupaciones y sus miradas sobre esa sociedad agotada y urgida de cambios. Esta vez, la expresión mayor de esa inquietud estuvo en el documental Revolution, ganador de los Premios principales del evento, que narra la visión del convulso presente que vive el país, contado y cantado por el dúo de hip hop Los Aldeanos, el mismo al que el cantante colombiano Juanes dedicó, a viva voz, su presentación habanera en noviembre pasado. Fue la forma que encontró para quedar bien consigo mismo, ya que a Los Aldeanos le fue negado cantar en su concierto, en la Plaza de la Revolución.

No quiero pasar por alto la exhibición especial de Chamaco, el más reciente largometraje de Juan Carlos Cremata, una interesante y dura película que refleja, por primera vez en el cine cubano, la presencia de un repugnante policía corrupto, y no es esa su mayor virtud, sino la valentía de enseñar una ciudad, un barrio, un lugar, de una universalidad incuestionable, que la iguala con los espacios más oscuros y sombríos (a pesar de lo que la Revolución se ufana en haberlos erradicado) de cualquier ciudad contemporánea. No hay, ni habrá, Hombre Nuevo.

Me encontré también con viejos amigos y conocidos. En los conocidos intuí, detrás de un amable e indiferente saludo un: “no eres de los nuestros, abandonaste la nave”; y en los amigos el amor de siempre, sin reproches, a pesar de haberlos perdido de vista por dieciséis años (intermitencias aparte).

Aunque para los cubanos de a pie estuve totalmente ausente; en su blog Cine Cubano, la pupila insomne, el respetado crítico e investigador cinematográfico Juan Antonio García Borrero escribió: “Me llamó la atención que (…) apenas trascendiera en los medios la presencia en Cuba de Rolando Díaz…”. Y así fue, quedando en evidencia que hay dos fuerzas en pugna: los que quieren sumar y reconocer que existimos y los que quieren restar e intentan borrarnos de un plumazo. Los últimos, disculpen la obviedad, tienen mucho más poder que los primeros.

Para complicar más las cosas, mi visita y la Muestra coincidieron con la muerte del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo, un hombre que sacrificó su vida por un ideal, tras una prolongada huelga de hambre, y esas son palabras mayores, sobre todo para el discurso de un gobierno que ha invertido décadas enfatizando una consigna que, paradójicamente, un disidente fue capaz de poner en práctica: Patria o Muerte.

Incluso la prensa extranjera acreditada se alejó del evento, priorizando en sus informaciones los sucesos relacionados con la muerte de Tamayo, por lo que la planificada entrevista que me haría el periodista Mauricio Vicent para el diario español El País se fue a bolina y me encontré ante una realidad doblemente curiosa: reconocer que estaba, pero no estaba en Cuba.

Atravesado por la mirada de cualquier viandante, moviéndome entre boteros y rostros conocidos pasé mis días en la ciudad. Paseé por la calle donde nací, en el popular y “marginal” barrio de Luyanó, muy destruido, por cierto. Refresqué mi Habana Vieja mirando lo bonito y lo feísimo, que es mucho más, y asistiendo a las proyecciones de mis películas siempre con demasiadas butacas vacías a pesar de que mis historias hablan de los cubanos de los barrios. Cubanos que apenas asistieron porque ni se enteraron.

Los asistentes a las funciones fueron familiares, amigos y cinéfilos que obtuvieron la información por los esfuerzos divulgativos de la Muestra. También noté la presencia de “desconocidos” (no puedo asegurar que hayan sido “agentes encubiertos”, aunque se presentían por todas partes e impidieron, en este caso sí explícitamente, la entrada de blogueros opositores pacíficos en la exhibición de Revolution). Así, se llenaba la mitad de la sala; a veces más, a veces menos.

Pude, entonces, escuchar aplausos por Cercanía, y sin valorar calidades, incluso algún grito de ¡Bravo! en el mismísimo cine Chaplin. Al menos, unos pocos cientos de cubanos pudieron ver una inesperada ciudad de Miami, y volverse a encontrar con Miravalles, que visitó La Habana para la ocasión y continúa estando como en sus mejores años.

También pude volver a ver una copia, por cierto, bastante mala (ojalá el original de la película no desaparezca), de Melodrama, en el emblemático 23 y 12, y “presentar” a actores de la talla y la significación para la cultura nacional de Rosendo Rosell, Manolo Coego y otras figuras que abandonaron el país desde la década de 1960 hasta los primeros años de este siglo, en el documental Actrices, Actores, Exilio… donde los entrevistados, quince intérpretes, exponen sus criterios del porqué se marcharon de Cuba.

Tuve, además, la oportunidad de dialogar abiertamente con un reducido grupo de jóvenes cineastas, muy rebeldes, por cierto, después de una proyección especial del censurado documental Si Me Comprendieras, en la Sala Titón, en el propio quinto piso del edificio ICAIC. Del lobo, un pelo.

Pero los censores se siguen saliendo con la suya. El valor simbólico de la invitación es alto, muy alto, aunque, como le confesé a la joven periodista Elizabeth Mirabal, que me entrevistó para Bisiesto, el Boletín de la Muestra, si soy bobo, soy de los de Abela (no es textual) y no cejaré en mi esfuerzo por colaborar, siempre que existan espacios y personas del valor de los organizadores de la Muestra, para que todas las películas hechas por cubanos, o no, que traten sobre la realidad del país y que hayan sido censuradas, vean alguna vez la luz, y una luz intensa, que no se apague o se restrinja al Chaplin, sino que ilumine las pantallas de las maltrechas salas de cine que quedan en toda la Isla.

© cubaencuentro

18 Comentarios


18 by Elio Cabrera (Usuario no autenticado) 07/04/2010 9:20

muy interesante

17 by Amelita (Usuario no autenticado) 04/04/2010 19:00

Nos nos quedemos con lo anecdótico del rifirrafe. Sepamos ver la esencia en este curioso tope entre Rolando Díaz y Ramón Román. Vayamos de la anécdota a la categoría. Estos dos señores han estado muy por encima de sí mismos, que no es cosa fácil. Román, por haberla embarrado y después rectificar con humildad, cosa que pocos hacen; y Díaz, por haber tenido la suprema elegancia de tenderle la mano a quien poco antes se la quería cortar. Señores, eso cuesta hacerlo. Veo mucha altura ética en este par de egos desbordados que se pelean y luego pasan la página y se reconcilian. Ay Cuba, si nuestros dirigentes se les parecieran aunque fuera un poquito, otro gallo cantaría. Rolando y Ramón, a escala personal, han comenzado por su cuenta el proceso de reconciliación nacional que tanto necesitamos. Yo los felicito. Sinceramente.

16 by robert C. Díaz (Holloway Road, London) (Usuario no autenticado) 02/04/2010 20:20

Hola a todos, Puedo testificar todo lo expuesto por el creativo y tremendamente diáfano cineasta cubano (habanero, más bién) Rolando Díaz. Incluso, en su etapa de militancia ortodoxa (archi-manida palabrita de la contemporaneidad)siempre fue vertical y abierto a analizar y hasta asumir las diferentes tendencias, no sólo en lo referente a la estética fílmica, sino en asuntos vividos y sufridos en la dermis de la ideosincrácia del cubano de a pié. certeros ejemplos de lo dicho constituyen sus documentales "Redonda y en Caja Cuadrada", "Controversia", sus largos, "Los pájaros tirándole a la escopeta" (por cierto, una de las películas más taquilleras en la historia del cine cubano, amén de constituir una de las más originales cintas de humor cubano de todos los tiempos), "En tres y dos" (su pasión por el deporte, en este caso particular, el basseball) y su penúltima, "Cercanías" (emblemático homenaje al flash back dejado por su hermano Jesús en "Lejanías" y que según la dramaturgia plantiada por Rolando, sale a la luz la intención fértil y fecunda de vernos arrostrar lo palpable de nuestras dos miradas convergentes: el exilio-insilio, siempre desde la nítida pupila de ser testigos, no de cargo, sino de excepción. Al tal Ramón de maras, le sugiero a que domine sus ímpetus e ínfulas de "machacador" a la ligera, sin antes analizar lo que comenta, sin dudas un simbolo estigmatizados por el dogmatismo que impide y circula la expresión personal o el derecho a réplicaNo obstante es de humano errar y también rectificar, como lo ha hecho el citado... A Rolando,... flaco, asere qué gordo estás!!!... Dime una cosa, Cómo vistes a Zapote 119?... Te deseo todo lo mejor, salud, suerte y mucho empeño en tu obra... Haber si tenemos suerte de coincidir, pués no nos vemos desde... haber, haber, ...ah desde uno de las últimas partidas de dominó, que compartimos saoco y galleticas, en el patio de la casa de nuestro querido hermano Emilio Blanco (E.P.D.)... Robert C. Díaz Holloway Road, London

15 by Rolando Díaz (Usuario no autenticado) 01/04/2010 21:00

Ramón, acepto tus disculpas, tienes, además, sentido del humor y eso es muy saludable. El 9 de abril a las 9 p.m estrenan en el Tower, en la Pequeña Habana, una película que hice en España, se llama "La Vida Según Ofelia", allí podríamos vernos.

14 by Rolando Díaz (Usuario no autenticado) 01/04/2010 20:40

Acepto, de buena gana, las disculpas Ramón. Podríamos encontrarnos en el Cine Tower, en la Pequeña Habana, el día viernes 9 de abril, a las 9 p.m. en ocasión del estreno de mi película española "La Vida Según Olfeia".

13 by Maria (Usuario no autenticado) 01/04/2010 20:40

Para Ramon Roman ¡Que facil es para Ud difamar a una persona ,decir falsedades y levantar calumnias! ¿Asi quiere usted contruir la nueva Cuba? ¿Asi quiere hacer periodismo?

12 by Ramón Román (Usuario no autenticado) 01/04/2010 11:40

Le pido enfáticas disculpas al señor Rolando Díaz, a quien no conozco ni le guardo nada personal. Una colega de la época me aclara que me he confundido de personaje y ahora me doy cuenta. Confundía a Rolando con otro, también cineasta, de nombre igual excepto por un anagrama en la primera sílaba, que sí fue presidente de la FEU a nivel de escuela durante las purgas de los 70. Siento mucho ese 'troque', pero han pasado más de 30 años, se nos desfiguran los rostros y los nombres se confunden. La colega me asegura que el otro cineasta con quien confundí a Díaz es una persona honorable que está realizando una valiosa labor cinematográfica en el exilio y me pide que no haga alusión a su persona. Yo cumplo con mi palabra de caballero.... Al tiempo que le doy cumplidas disculpas por mi desaguisado a Rolando Díaz, puedo asegurarle que no soy ningún infame extremista. Paso por alto las descalificaciones de Díaz hacia mi persona porque evidentemente él estaba defendiendo su honor. No hard feelings. Le reitero mi más profunda pena por la confusión. La única excusa que tengo son los tragos amargos a que nos obligaron en aquellos años tenebrosos...... No soy demasiado valiente ni me las doy de guapo, pero no tendría miedo a enfrentarme a Rolando Díaz en Miami, a pesar de que me parece un poco más grande que yo (esto intenta ser una broma para relajar tensiones, no se tome en sentido literal). Le acepto el reto, siempre que sea para una taza de café en el Versailles y no un duelo a escupitazos metafóricos.... Prometo buscar sus últimas películas en DVD, verlas y recomendarlas. Soy yo quien le debe la taza de café. Le deseo más éxitos en su ya exitosa filmografía. Sea o no religioso, le deseo igualmente un jueves santo de paz y reposo. Sorry, buddy.

11 by Odalis Rodríguez (Usuario no autenticado) 01/04/2010 10:20

Hace años en una de las visitas de Díaz al Festival de cine de La Habana anunciaron que pondrían Si me comprendieras en el anfiteatro Varona de la Universidad de La Habana. Misteriosamente el equipo se "rompio" y nunca la pusieron. Ya había tenido una exhibición para quedar bien en el 23 y 12 y fue demasiado para el regimen. Recuerdo que el tuvo el gesto de esperar a todos los que asistimos para darnos las gracias por ir. Solo le pregunto: de que se asombra Rolando si no es la primera vez que te tratan asi en Cuba?

10 by Rolando Díaz (Usuario no autenticado) 31/03/2010 22:20

El tal Ramón Román, que no da la cara, es un infame. Nunca fui estudiante universitario en los 60...Comencé en la Universidad en 1971 y terminé en el 75. Nunca tuve cargo alguno, ni pertenecí a ninguna comisión depuradora de nada. Era un trabajador del ICAIC que estudiaba. Un alumno más. Después sí milité en el Partido en el ICAIC y NUNCA lo he negado. Jamás denuncié ni participé en ningún mitín de repudio, ni me presté para bajeza alguna. Fui militante como muchos otros que creyeron y se desencantaron, explícitamente, de la Revolución. Ramón si tienes valor, estoy en Miami y si tienes interés me puedes conocer personalmente, yo a ti no te conozco. Que conste, no responderé a ninguna otra provocación o infamia que aparezca en estos comentarios.

9 by Sergio San Pedropurebred but (Usuario no autenticado) 31/03/2010 20:20

Rolando,te felicito por tu participacion en la Muestra,debe ser duro enfrentarse a la cruda realidad actual,pero debe ser hermoso darse cuenta en el TERRENO que nunca uno se ha ido y que sus raices permanencen intactas a pesar del MONSTRUO.Abrazos SAN PEDRO

8 by Ramón Román (Usuario no autenticado) 31/03/2010 20:20

Ahí tienen a Rolando Díaz, centrado egocéntricamente en su obra más o menos intrascendente (toda obra lo es frente al gran drama nacional). Y mientras, Cuba se hunde cada vez más en el espanto… Mi dirán que él es un cineasta y va a lo suyo. De acuerdo, incluso va y vuelve de La Habana y se despide de una perrita china que no le da la perreta. Se lo permiten, que a mí no. Él va a su ciudad, que también debía ser mía y no lo es… La ciudad se derrumba, y él filmando... Díaz va a lo suyo, pero hay muchos cubanos de mi promoción que nunca lograron ir a lo suyo porque nunca pudieron terminar sus estudios de Letras. Fueron echados de la UH durante las expulsiones masivas de 1968 y 1971, más las purgas por goteo que siguieron prolongándose en un quinquenio de negrura tenebrosa; purgas en las cuales por cierto Díaz tuvo una participación muy destacada. ¿Se disculpará alguna vez el director de 'Si me comprendieras' por el daño que causó con su 'exceso de celo revolucionario', o sea, por su papel de implacable represor militante en los años dizque heroicos, más que duros dolorosos. Si me comprendiera, don Rolando le pediría perdón a todos los que fuimos represaliados en aquellos años, que no fuimos pocos. Algunos nos recuperamos, pero los hubo quienes se suicidaron y, en otros casos, peor, se volvieron locos. Un daño antropológico irreparable que pudiera dar lugar a un filme de denuncia. Se lo sugiero a Díaz, sin ninguna gota de rencor a pesar del tono y el tenor de este comment. Gracias.

7 by Roberto Nada (Usuario no autenticado) 31/03/2010 20:20

Rolando, siempre admiré y agradecí tus películas inteligentes y valientes, y sin dudas lo seguiré haciendo, pero debo decirte que te equivocas; si existirá, porque ya existe (aunque también sea menor en número que los que en todas las orillas ostentan el poder) el Hombre Nuevo. Camina por la tierra(también en Cuba) libre de prejuicios y sacudiéndose las frustraciones de cada día. Yo digo: Salud por sus sueños!

6 by Lazaro Buría Pérez (Usuario no autenticado) 31/03/2010 10:01

El "flashforward" que ves para La Isla, aunque se diferencia del que han sentido otros miles, millones de cubanos durante el "desfallecimiento" de 51 años, me gusta. Y aunque no se corresponde exactamente con el mío en particular, me agradaría que fuese el "real". Las apocalipsis dantescas y los advenimientos triunfales nunca me han parecido carreteras seguras para transitar caminos del porvenir. La suavidad con que suena el motor de tu coche me parece ideal. Y la manera en que saludas desde tu ventanilla a quienes hacen el trayecto a pies e, incluso algunos de ellos descalzos, contrastra con los excesos de velocidad y las imprudencias e inhabilidad con que menejan los suyos otros que tienen prisa por llegar a ese lugar que aún no existe. Definitivamente, eres un buen conductor, del cual otros deberían aprender cómo llegar al destino deseado sin accidentes mortales y respetando la vida de los demás. Muchos se preguntarán dónde o con quien aprendiste a conducir de esa manera. Yo, que te conozco desde que comenzó la carrera, les digo: "siempre fue así, chofer resposable ..."

5 by pedro saca (Usuario no autenticado) 30/03/2010 22:40

excelente articulo rolando certero,objetivo y sin apasionamiento,un abrazo desde tenerife

4 by Rolando Mendez Diaz (Usuario no autenticado) 30/03/2010 22:40

Aquí me busque buenas trompetillas por reconocer tus valores y a la vez hacerte ver que ibas a estar pero no a estar y, con ello, tu aceptacion a viajar a la isla no seria mas que permitirle a la bestia pensar que aun viviendo afuera ella te domina. Tuve razon en reconocer tus valores como tambien en vaticinar lo que iba a suceder y que el resultado de esa accion, que aun pretendes repetir, no beneficia a nadie mas que al regimen castrista. Mandar tu pelicula hubiera sido suficiente. De todos modos se te aprecia y valora, ya se sabe que eres un idealista y eso es bueno antes que ser como otros un oportunista.

3 by Camilo J Marcos, Weston, FL (Usuario no autenticado) 30/03/2010 22:40

No soy artista sino otro tipo de profesional, pero creo que de ir a Cuba, probablemente tendria una experiencia similar. No hay ninguna razon para las exclusiones. Los amigos (pocos, realmente)que me quedan alla, me son tan cercanos y queridos como hace 20 años, antes de irme. "Esto se esta acabando..." Me refiero a la separacion de los cubanos. Ya esa Cuba no aguanta mas. Enhorabuena!!!!!

2 by Paula (Usuario no autenticado) 30/03/2010 18:00

Felicitaciones a Rolando Diaz por su valentía y honestidad. Pero... Cuba seguirá siendo una zona de silencio. Ya lo vimos en este documental: http://canaldocumental.tv/i...ent&task=view&id=664&Itemid=66

1 by nostalgia cubana (Usuario no autenticado) 30/03/2010 18:00

que maravilla que siga existiendo gente de talento, creadores, como tú, que no crean en la disyuntiva de boicotear lo de allá o lo de acá. Lo importante es que se conozca todo, que todo circule y más dentro de Cuba, que está secuestrada por unos pocos y donde también hay talento que se debe fomentar. Gracias por este artículo sereno y des-fanatizado

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