Bolivia
Sin nada que celebrar
Evo Morales cumple su primer año de gobierno agobiado por una profunda crisis política y social.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, cumplió el pasado lunes el primer año de su mandato, pero dirigentes del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) reconocieron que no había motivo para celebraciones, pues el gobierno se encuentra agobiado por una crisis política centrada en la Asamblea Constituyente y un enfrentamiento con las regiones más ricas del país, que reclaman la autonomía.
A Morales se le puede aplicar aquel viejo refrán de "quien siembra vientos, recoge tempestades". Los doce meses al frente del gobierno han sido suficientes para mostrar sus tendencias totalitarias. Sin embargo, ha tenido que enfrentar a una oposición cada vez más firme, no sólo de los partidos políticos, sino también de cuatro regiones que exigen que la autonomía quede salvaguardada en el futuro texto constitucional.
El meollo de la crisis, en lo que se refiere a la Asamblea Constituyente, resulta de la imposición —por parte del MAS— de aprobar el texto de la Cata Magna por mayoría simple de votos, cuando las leyes bolivianas exigen una mayoría cualificada de dos tercios.
El pasado 10 de julio se conoció el cómputo final de las elecciones para la Asamblea Constituyente de Bolivia, que confirmó el 50,7 por ciento de los votos para el Movimiento Al Socialismo, del presidente Evo Morales, según datos difundidos por la Corte Nacional Electoral. Además del MAS, otras quince fuerzas políticas ganaron al menos un representante a la Asamblea Constituyente, que fue instalada el 6 de agosto en la ciudad sureña de Sucre, la capital legal de Bolivia.
Con los resultados de los comicios, el partido de gobierno obtuvo la elección de 137 asambleístas, del total de 255 integrantes de la Constituyente. Según el sitio en internet de la Corte Nacional Electoral (CNE), el MAS sumó 1.322.656 apoyos en todo el país, más del triple de la votación conseguida por la conservadora alianza Poder Democrático y Social (Podemos), que se ubicó en el segundo lugar.
Podemos alcanzó 399.668 sufragios, que representa el 15,3 por ciento del total de los votos recibidos en las urnas, con lo que obtuvo 60 asambleístas. En tercer lugar se colocó la centrista Unidad Nacional (UN), con 187.706 sufragios (7,2%), lo que le otorgó ocho representantes en la Asamblea Constituyente. Aunque con menos votación, otras tres organizaciones políticas tendrán también ocho asambleístas, porque ganaron los comicios en pequeñas circunscripciones.
Entre estas se encuentra el otrora poderoso Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), una alianza del mismo MNR con el Frente Revolucionario de Izquierda y el Movimiento Bolivia Libre (MBL), según los datos.
Los dos tercios
La Asamblea Constituyente no ha podido comenzar sus trabajos debido a que el partido de Morales decidió, de manera unilateral, que sólo se necesitaba una mayoría simple para redactar la Carta Magna, lo que ha sido rechazado por la oposición y también por los prefectos (gobernadores) de cuatro regiones que reclaman autonomía del poder central y temen que ese principio no sea consagrado en la ley fundamental.
El diplomático boliviano Franz Ondarza Linares ha recordado que en el caso de las reformas constitucionales, con la fundación de la República y desde la primera Constitución, se estableció la necesidad no sólo de aprobarla con dos tercios de los votos, sino aun la de "admitir cualquier reforma".
"La doctrina constitucional universal proclama este sistema, por cuanto la Carta Fundamental que define a un país, sus instituciones, así como los derechos y garantías de todos los ciudadanos, tiene que contener, en lo posible, la amplitud de criterios y posiciones de los diversos sectores sociales, por encima de todo fraccionalismo, justamente para garantizar la unidad de ese conjunto heterogéneo que forma un Estado nacional", dijo Ondarza.
Estos principios están recogidos en los artículos 230 y 231 de la Constitución vigente en Bolivia, que Morales trata de ignorar. De ahí la ola de descontento, que se ha manifestado en huelgas de hambre de diputados y protestas en diferentes partes del país.
El enfrentamiento con el gobierno de Morales alcanzó una nueva dimensión desde el pasado 16 de diciembre, cuando los gobernadores de los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni llamaron a los pobladores a reclamar que la autonomía sea plasmada en la Carta Magna y exigir que se respete el principio constitucional de los dos tercios.
Morales y los seguidores del MAS acusaron a los gobernadores de producir una reunión de "oligarcas, vendepatrias y separatistas". Hasta organizaron un remedo, al estilo cubano, de "brigadas de reacción rápida", para evitar que los manifestantes llegaran al centro de la capital de Santa Cruz, al pie del Cristo Redentor.
El resultado fue que se produjeron algunos choques con varios heridos, pero no se pudo evitar que se reunieran en Santa Cruz cerca de un millón de personas.
En la reunión se aprobó que si la Asamblea Constituyente sanciona una Constitución Política del Estado que viole la Ley de Convocatoria a dicha asamblea, en lo relativo a los dos tercios o el mandato vinculante del referéndum por las autonomías departamentales, Santa Cruz rechazará la nueva Carta Magna por considerarla ilegal.
Un rotundo sí fueron las respuestas que dieron los presentes a las dos preguntas formuladas por el prefecto (gobernador) Rubén Costas, al término de los discursos. En la primera interrogante también se consultó lo siguiente: "¿Ordena usted a la Prefectura de Santa Cruz dotarse de un régimen autonómico departamental, que consigne los principios de un Estado social y democrático de derecho y el mandato del referéndum del 2 de julio de 2006, a ser aprobado en un referéndum departamental o por otra vía democrática?". "Siií", gritó la multitud.
El mismo grito se escuchó tras la segunda pregunta, formulada así: "¿Ratifica usted la conformación de la Junta Autonómica Democrática de Bolivia y la faculta como instancia de coordinación para conducir el proceso de consolidación de nuestras autonomías?".
Asambleas similares y con el mismo resultado —una participación multitudinaria— se realizaron en los otros tres departamentos.
La encrucijada de Morales
Lejos de proclamar el separatismo, los gobernadores apoyaron la unidad nacional. Tanta es la fuerza en los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, que el presidente tuvo que felicitar a sus líderes por llamar a la unidad en las asambleas populares. Una postura inteligente de Morales, hay que reconocerlo, con el objetivo probable de ganar tiempo y aplacar los ánimos. Si Morales ha sido defensor de la democracia participativa, ¿cómo negarle legitimidad a movilizaciones populares de esa magnitud?
En realidad, Bolivia se encuentra en una encrucijada y Morales está agobiado por una crisis política de imprevisibles consecuencias si persiste en aprobar una Constitución a su medida, sólo con el voto de los partidarios.
Recientemente el periodista y escritor boliviano Carlos Toranzo Roca resumía la situación del país con este panorama: "Huelgas de hambre, amenazas de paro, llamados a la intervención de las Fuerzas Armadas, ausencia de tolerancia, ímpetu hegemónico, ausencia de sensatez, desprecio por las ideas de los otros, ¿es esta la Bolivia que queremos? ¿Es este el país que deseamos dejar a nuestros hijos? ¿Es esta la democracia por la cual han luchado muchos, pero muchos bolivianos de todos los colores y en todos los tiempos? Qué duda cabe de que era necesaria cada vez más inclusión social, era necesaria la presencia de nuevas élites en la política, era importante que más sectores populares accedan al poder (…) pero nada de eso implicaba que se deba excluir a otros, que se deba cerrar los oídos al criterio, al pensamiento y a los valores de los otros".
En medio de esta situación de crisis, al embajador venezolano en La Paz, Julio Montes, se le ocurrió proclamar que si el gobierno boliviano solicitaba el envío de tropas para su defensa, Caracas podría considerarlo. Una prueba de que el presidente Hugo Chávez se encuentra al acecho, y dispuesto a convertir Bolivia en un nuevo tipo de protectorado.
Por otra parte, la guinda de la crisis la protagonizó una agencia encuestadora británico-uruguaya, que afirmó recientemente que la popularidad de Evo Morales ha caído drásticamente. De mayo a septiembre sus niveles de aprobación descendieron del 81 al 53%.
© cubaencuentro
En esta sección
Aprenderá López Obrador la lección que acaba de recibir con lo ocurrido en Perú
, Cincinnati | 09/12/2022
El arrepentimiento del verdugo
, Aranjuez | 26/11/2022
Un mito fundado en la mentira
, Aranjuez | 18/11/2022