Opinión
A propósito de un artículo de Armando Chaguaceda
El autor de este artículo considera que el profesor cubano no ha avanzado un paso más allá de una crítica a medias al régimen totalitario
Un trabajo del profesor cubano ha sido publicado recientemente por Cubaencuentro. Como varias de las opiniones que se vierten allí me parecen cuestionables, en el momento actual y desde hace mucho tiempo, he decidido hacer un análisis de las mismas y compartirlas con los lectores de esta publicación.
Al igual que el profesor Chaguaceda firmé un manifiesto ―mientras todavía residía en La Habana y publicado en el sitio digital de la Red Observatorio Crítico― en contra de una serie de abusos cometidos en los últimos dos años contra artistas, estudiantes, bloggers, etc.
El manifiesto estaba envuelto en una retórica marxista que no comparto. Sin embargo, decidí firmarlo porque los autores se habían atrevido a pedir respeto por la integridad física de los que fueron golpeados o detenidos en noviembre pasado (como Yoani Sánchez, Claudia Cadelo y otros) en el performance contra la violencia en el Vedado, La Habana.
El primer planteamiento del trabajo de Chaguaceda en Cubaencuentro, que merece mi atención, es cuando dice que “un incontable flujo de cartas, manifiestos, análisis y contra campañas, han saturado el ciberespacio en lo que va de año, donde las posturas de satanización o apología al régimen cubano (tan mutuamente funcionales y semejantes en estilo y argumento) han restringido los espacios a miradas desapasionadas”.
A mí me resulta peligroso poner en un mismo saco las descalificaciones del gobierno cubano, su prensa y sus aliados de cierta izquierda estalinista latinoamericana, quienes acusan de “mercenaria” a la disidencia, de carecer de ideología (quien lea el Proyecto Varela o el documento Todos Unidos o cualquiera de los cientos de programas de reformas hechos en los últimos quince años verá todo lo contrario a una ausencia de ideología o programa), con los ataques a la represión en Cuba. Yo no comparto todos los ataques que se han hecho. Por ejemplo, se ha llegado a hablar de una complicidad entre la Iglesia Católica y el gobierno e incluso hasta de cierta parte de la disidencia con éste último, pero me resisto a decir que se trata de fenómenos equivalentes.
La segunda afirmación que quiero analizar es que Chaguaceda toma como centro de su análisis un artículo del ensayista Arturo Arango, donde este último simplifica la cuestión política cubana o más bien la distorsiona, haciéndola ver como un conflicto entre los que quieren destruir el socialismo y los que quieren reformarlo.
Lo primero que habría que preguntar a Arango es qué “socialismo” es ese que según él existe en Cuba donde los sindicatos (aclaro, reales) son inexistentes, donde un culto a la personalidad de típica raíz estalinista impide la más mínima diversidad de opinión públicamente expresable. ¿No es más lógico hablar de un capitalismo de Estado, casi mercantilista, gestionado por una oligarquía? Si realmente Arango deseaba analizar la cuestión cubana, debió comenzar por aclarar estos términos que son elementales a la hora de hacer el más somero análisis.
Pero aquí Chaguaceda interviene con esta afirmación: “parecería que dentro de las instituciones existen dos miradas no explicitas pero visibles: aquella que apuesta a dejar todo como está e incluso sabotear las tímidas medidas puestas en práctica (como sucede en la repartición de tierras) y la que impulsa el Presidente, que prefiere ir con cautela y evitar reformas traumáticas o reversibles, introduciendo cambios en áreas clave como la agricultura y los servicios”.
Yo no puedo otorgar la más mínima seriedad conceptual a esta afirmación. Pretender a estas alturas de la tragedia nacional cubana que existe un “Presidente” ―me gustaría que Chaguaceda me explicara la legitimidad del sistema electoral cubano, cuando el propio Pedro Campos lo ha cuestionado recientemente―, interesado en el cambio, y una burocracia alrededor de él que conspira contra las reformas, me parece la reproducción del viejo mito político ruso del “padrecito zar”, que llevó a una multitud a perecer en el “domingo sangriento” de San Petersburgo en 1905. Si existe una burocracia que frena el cambio, es porque es alentada por las máximas figuras del gobierno. En Cuba nada importante se hace sin la aprobación o el control del Primer Secretario del Partido Comunista.
Pero Chaguaceda insiste en las dos visiones, un falso dualismo, y continúa: “ambas tienen una visión demasiado optimista del tiempo, y que parecen desconocer el agotamiento de las capacidades de una población que ha resistido heroicamente, en aras de la justicia social y la soberanía nacional, dos décadas de subconsumo acumulado, desigualdades crecientes y corrupción rampante”.
Interpretar el horror de estos veinte años de miseria impuesta al pueblo cubano, en nombre de un sistema estalinista fracasado en todo el mundo ―China incluida―, como “heroica resistencia” del pueblo cubano, es dar a entender o decir claramente que el pueblo cubano aprueba su actual estado miserable en aras de un ignorado proyecto de justicia social, cuando la verdad es otra: el pueblo cubano ha tenido que soportar la miseria de estos veinte años precisamente porque no ha tenido otra opción frente a un estado totalitario que le niega todos sus derechos.
Pudiera seguir comentando el trabajo de Chaguaceda pero pienso que con estos señalamientos está dicho lo fundamental. Chaguaceda no ha avanzado un paso más allá de esa crítica a medias al régimen totalitario. Lo peor es que pone en un mismo saco a los que hemos estudiado ese tema, y no somos políticos de profesión, junto a las figuras del mundo político del exilio, no todas dignas de consideración. Si llamar totalitario o estalinista al régimen cubano es descalificar o insultar me gustaría que Chaguaceda me diese razones para defender el carácter no totalitario de dicho sistema y su alejamiento con el estalinismo. Sería útil el diálogo con esta izquierda (y claro está con Chaguaceda ) si sinceramente coincide con el resto del espectro político nacional en buscar el bien del pueblo cubano, un bien que pasa por el respeto de sus derechos fundamentales y lo defiende con razones, no con consignas.
© cubaencuentro
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12 Comentarios
12 by Javiher Gutiérrez (Usuario no autenticado) 22/07/2010 18:40
Hola Ariel, Lamento haber leído tan tarde tu opinión, y más tarde aun el trabajo de Chaguaceda sobre un texto de Arango. Primero leí el tuyo, luego el de Armando, al terminar con este pensé que me había equivocado de texto de Chaguaceda; pues este último se limita a comentar, con algunas opiniones el trabajo de Arango. En ambos, creo entrever, que el centro es como tratar de construir el socialismo en Cuba, lo demás es secundario, al menos en el trabajo de Chaguaceda., y creó que tu, te refieres más bien, al trabajo de Arango, no a lo medular del texto de marras. Sobre el "horror de estos veinte años de miseria impuesta al pueblo cubano, en nombre de un sistema estalinista fracasado" te comento que no puedo hablar a nombre de más nadie que el mío, y te digo que lo que he soportado lo he hecho por mi decisión, esperando y haciendo lo que puedo, por un país mejor, formado por mejores personas, viviendo en una sociedad justa; pura utopía, pero me ha hecho resistir esos 20 años de horrores de los que hablas, y que los he vivido todos cada vez más conciente. Recuerda escribirme alguna vez que se te recuerda bien. Saludos Javiher
11 by Yoel Prado (Usuario no autenticado) 06/07/2010 19:40
No conozco bien el pensamiento del profesor Chaguaceda, pero entiendo perfectamente que haga una crítica a medias al régimen cubano. Y no creo que sea por oportunismo, pues me parece descubrir en él una dosis honestidad intelectual no muy común en otros miembros de la élite cultural residente en la Isla. Desde mi punto de vista, lo que ocurre es que el pensamiento de Chaguaceda no ha madurado todavía (y no tomen esto como una crítica), está en franca evolución y en él coexisten dos realidades: el apego a ciertos dogmas ideológicos de la dictadura y el anhelo por reformar aquel sistema político que es, francamente, irreformable. Estoy casi seguro de que, dentro de una década, la cosmovisión política del joven académico habrá madurado lo suficiente como para abrazar posiciones democráticas y expresarse de una manera diáfana, totalmente distinta del lenguaje oblicuo y ladrillesco que utiliza hoy. Ojalá no me equivoque, pues sería una lástima que alguien talentoso llegase a la vejez apuntalando ideológicamente un sistema indefendible.
10 by Alex González (Usuario no autenticado) 02/07/2010 23:20
Muy petulante la respuesta que da Lazo a Juan Trabajo, un título universitario no da pasaporte para la inteligencia... ni para el talento. Aunque no estoy de acuerdo con la incredulidad de Juan Trabajo.
9 by Ariel Pérez Lazo (Usuario no autenticado) 01/07/2010 1:40
Juan T: el trabajo de los que hemos estudiado filosofía, historia o cualquier otra carrera similar es pensar, su concepto de trabajo es bastante estrecho. A quién le corresponde opinar primeramente sobre la política o es que no reconoce especialistas? A los pescadores? En cuanto a lo de querer "ganar punticos", me parece el típico lenguaje de los estalinistas para los cuáles no ser comunista equivale a ser un oportunista.
8 by quién es el articulista (Usuario no autenticado) 30/06/2010 22:00
Bueno, bueno, que a mi me huele lo de Pérez Lazo a querer ganarse unos punticos. Su artículo es malo, muy malo. Yo he leído a Chaguaceda y aunque es joven, lo cual no desmerita en nada, se me hace un tipo consecuente
7 by El Pobre de Liborio (Usuario no autenticado) 30/06/2010 0:40
Estimado Ariel Perez Lazo: No se matan cucarachas a cañonazos !! Es una perdida de tiempo polemizar con figurines de poca monta y con muy poca trayectoria (1975), que desconoce los origenes de todas las causales que agobian al país. Además la aparición espontanea de "criticos autorizados" no es de mucho fiar, y la polemica con estos solo les da merito de credibilidad, cuando bien se sabe que según reza un proverbio chino que se cumple perfectamente en esa pequeña islita, AL CLAVO QUE SOBRESALE SE LE DA UN MARTILLAZO.......Mientras convienen que sigan sobresaliendo hasta que ya no sean de utilidad para darles el martillazo.
6 by Juan Trabajo (Usuario no autenticado) 29/06/2010 11:40
Mas de lo mismo. Los artículos van y vienen las respuestas sesudas sobran, pero los problemas de Cuba siguen allá y los de fuera solo tienen coraje de sentarse a escribir, criticar y ¿para que?. Con la legión de filósofos, maestros, sicólogos, historiadores, abogados, periodistas y medicos, autopostulados para ser los próximos políticos de la isla, todos con ínfulas de sabios y todos con derecho a opinar y discutir sobre todo, vamos sobrados de intelectuales. Espero que el futuro de Cuba no descanse en el esquema de reuniones interminables y artículos de sesudos que no saben lo que vale un peine y en la vida práctica no saben hacer realmente NADA y por eso se dedican a la política. Vivir del cuento. Menos hablar y escribir y mas trabajar.
5 by Lulian Alvarez (Usuario no autenticado) 23/06/2010 23:00
Pero Chaguaceda es una persona que vive en Cuba y alli hace una labor muy meritoria de activismo, y por eso merece respeto
4 by EZapo (Usuario no autenticado) 23/06/2010 20:00
Coincido con los planteos del articulista. Pero honestamente la redaccion me parece de bajo nivel.
3 by Juan Rodriguez (cubano) (Usuario no autenticado) 23/06/2010 17:21
No me importa come me llame la izquierda pero mi ideología es abogar por el respeto de los derechos humanos universales de todos los nacidos en la isla de Cuba e implementacion de una democracia pluripartidista en la Republica de Cuba.
2 by Jesús González (Usuario no autenticado) 23/06/2010 17:21
Tiene toda la razón del mundo, al poner el punto sobre las íes sea en el artículo de Chaguaceda que en el de Arturo Arango. La cuestión es que estando dentro de Cuba si se pretender vivir en la isla sin ir a parar con nuestros pobres huesos a una cárcel, hay que escribir con mucho tiento. Y eso es lo peor de todo, vivimos en un país donde no existen espacios para analizar y criticar libre y honestamente la situación en que nos encontramos los cubanos. No hay manera de poder decir, sin que nos traten de "vende patria" que no estamos de acuerdo con ciertas leyes y medidas. No hay manera de comunicar con una clase dirigente que vive a años luz de la realidad y de las condiciones en que vive el pueblo al que se suponen representan. Es terrible que esté prohibido crear una asosiación, o grupo o lo que sea, para que los cubanos de buena voluntad podamos reunirnos y hacer propuestas para entre todos tratar de mejorar la "sobrevivencia" en la isla. Yo no entiendo por qué hay que ofender, menoscabar, denostar la integridad de cada persona que desee disentir de lo que nos han impuesto. Como tampoco estoy de acuerdo en que se mire siempre hacia EE.UU como referente de democracia porque NO lo es. Los cubanos necesitamos que se pueda debatir entre cubanos, sin injerencias, ni sugerencias ajenas. Que el gobierno de verdad oiga todo lo que tenemos que decir. Y reconocer que sí vivimos en una dictadura, que sí es totalitarista, que nos intimida, que no obliga a la autocensura para no ser considerados "gusanos", "aliados del imperio" y todos esos epítetos que no responden a la verdad, porque hay miles de miles de cubanos que no estamos en venta, que nadie nos paga, que amamos nuestra patria, que hemos nacido y crecido después de la revolución y que sin renegar de lo que significa, no estamos de acuerdo con muchas cosas que deben cambiar por el bien de todos, TODOS. LLevamos 50 años de sacrificios porque el futuro era nuestro y nuestros hijos vivirían en una Cuba mejor. La triste realidad es que nosotros aún estamos tratando de que se nos dé la posibilidad de vivir ese futuro, NO queremos que nos lo regalen, queremos poder construirlo. Queremos que este presente nos permita RESPIRAR, que nuestros salarios, ganados como profesionales, sin robar, sin malversar, sin prevendas, alcancen para cubrir nuestras necesidades, las básicas al menos. Poder aspirar a una vivienda para formar nuestra familia. Tener un proyecto de vida realizable sin tener que irnos de nuestro país. Y repito, ganarnos eso con nuestro esfuerzo, cumpliendo con nuestros deberes como ciudadanos. Trabajando. Pero es difícil hacerse oir cuando el que está dirigiendo NO vive como tú. Ellos, sus hijos, sus nietos, tienen casas, carros, viajes, no conocen periodos especiales, no les falta el agua, no comen con la libreta, no tienen que dormir con calor para ahorrar la electricidad que cuesta demasiado para nuestros magros salarios. No tienen que hacer saltos mortales para vestirse, calzarse, estar limpios con vestidos, zapatos, jabones, desodorantes que se venden en CUC y nosotros ganamos pesos. Existe un abismo entre lo que vive el pueblo y cómo vive la nomenclatura. Después de medio siglo y tantas generaciones sacrificadas es hora de abrirse a una democracia participativa. Es hora de contar con el pueblo, para su bien, para que tenga, para que produzca y vea el fruto de su sacrificio. Para erradicar la doble moral, la corrupción, sobre todo la de los dirigentes, sobran los ejemplos: Luis Orlando Dominguez(años 80), Robertico Robaina, Acevedo, etc, etc. Es hora de creer en nosotros, de respetarnos.
1 by viejo conocido (Usuario no autenticado) 23/06/2010 17:20
Coincido plenamente en que Chaguaceda hace una crítica a medias. Preferiría pensar que es ingenuidad, pero al final es el doble estándar de querer nadar bien en todas las aguas.