Ventana del lector
Conversando con la abuela
Dos diferentes generaciones cubanas frente a un mismo fenómeno social sobre el cual no tienen ni voz ni voto. La revolución vista por los lentes de quienes la hicieron y quienes nacieron con ella
Hacía años que no nos veíamos. La vi aparecer entre los pasajeros apresurados del último avión y apenas la reconocí. Su cabello está totalmente blanco y su rostro completamente marchito. La seguí de lejos con la mirada mientras un empleado de la aerolínea la empujaba en un sillón de ruedas hasta donde se recogían las maletas. Se paró con trabajo, aguantándose los años con un bastón que yo no conocía, y mientras la observaba me vinieron al recuerdo aquellos documentales dramáticos de Estela Bravo, sobre familias divididas por las noventa millas de política y orgullo del estrecho de la Florida. Jamás hubiera sospechado que a la vuelta del camino yo vendría también a engrosar las gloriosas filas de los que se fueron, dejando vacío mi puesto en el almuerzo de los domingos.
Los lentes de mi abuela han sido siempre muy diferentes a los míos. Ella es parte de una de esas generaciones que gastaron sus más esplendidos años en construir la revolución a la voz y conveniencia de su máximo líder verde olivo. Siendo yo todavía un chiquillo, recuerdo muy bien su entusiasmo y sus ganas de echar p’alante en todo lo que fuera necesario para fortalecer el proceso. Zafras, trabajos voluntarios, largas guardias, marchas combatientes, mítines de repudio, preparación miliar, charlas políticas y hasta desgarrantes comparaciones de la situación de antes y después de mil novecientos cincuenta y nueve, han sido parte del currículo de su vida. Sin embargo yo, Juan con todo vamos a ver, siempre me ha parecido que la revolución ha ido innecesariamente muy lejos y a un precio demasiado alto. Pero para ella, y en general para toda mi familia, a través de sus prismáticos esa misma revolución ha sido no solamente necesaria, sino que además los ha convencido, de tanto repetírselos, que vivir enfrentados a los vecinos del Norte es el único camino que tiene Cuba para sobrevivir.
Salimos del aeropuerto, caminando despacio entre las risas y los abrazos por el ansiado encuentro, mientras yo apenas alcanzaba a memorizar la larga lista de todas las cosas que teníamos para contarnos y que íbamos nombrando a pedazos y sin terminar ninguna. Me dijo que después de tantos años de ausencia tengo un acento distinto cuando hablo el español, que estoy más blanco, más gordo y más viejo y, hace unos días cuando conversábamos en un café, me interrumpió con indignación para decirme que además me he vuelto más gusano. Tengo que admitir con bochorno que lleva la razón en todas sus observaciones.
Escondido tras mi risa culpable, cambié el rumbo de nuestra conversación, tratando de evitar que alguno de mis comentarios terminaran por molestarla. Hablamos del café de aquí, que no es más que una borra vieja, recalentada y amarga, siguiendo la mueca desconforme de su cara. De lo limpio de todo, del silencio que hay en las calles, siempre desiertas de peatones; de lo tímido del sol de este lugar, eternamente escondido tras un manto de nubes grises; de las casas con techos de dos aguas, todas casi iguales, como si fueran hijas de un mismo padre; de lo cerca que están los americanos, apenas al final de la calle y del frío constante que se colaba atrevido por los ojales del abrigo.
No pasó mucho rato hasta que, contándonos nuestras historias, volvimos a encontrarnos en otra de esas intersecciones donde sólo había dos caminos. O doblábamos a la derecha, por donde uno tiene la libertad de opinar y decir lo que piensa, o doblábamos a la izquierda, para seguir en sintonía con el discurso premeditado del Comandante en Jefe. Esta vez sin embargo, decidí hacer una pausa, como quien no sabe por dónde tomar y le pregunté sobre qué pensaba ella de por dónde iba hoy la revolución. Su respuesta en dos palabras fue simple e inesperada. No sabía. Han cambiado el rumbo tantas veces y han dicho tantas cosas distintas y contradictorias, que aquello se ha vuelto simplemente un sobrevivir, resumí de su explicación. No dudó sin embargo en defender el proceso. Todavía piensa que los Castro son el mejor camino para la solución de los problemas de Cuba, que existe una dignidad que no se puede perder y que las carencias en que ha vivido no le molestan porque de alguna manera son necesarias y culpó por ellas al imperialismo yanqui.
Me aseguró que Zapata había muerto por su empecinamiento a negarse a comer, lo cual es lo mismo pero al revés. No tenía idea de quién era Guillermo Fariñas ni que le hayan otorgado un premio en Europa al que llaman Sajarov. Había escuchado algo sobre los presos del Grupo de los 75, pero me dijo que ellos habían decidido emigrar a España por su propia voluntad, lo cual es verdad, pero sólo a medias. De la posibilidad de un canje de 75 a 5 a favor de los espías presos en el norte, me dijo que desde el principio estuvo claro que la Isla no lo aceptaría, lo cual no coincide con lo sugirió en su diario Héctor Maseda desde la cárcel.
Me dijo también que el sistema de salud pública funciona y que lo sabe de primera mano porque lo utiliza muy a menudo. Si no tenemos todos los recursos es por culpa del bloqueo, me afirmó. Que no tiene idea de cómo anda la economía del país, pero que no debe andar muy mal porque hay comida, lo cual me sorprendió. Y que incluso a los jubilados les han aumentado la pensión en los últimos tiempos y que mal que bien todo el mundo resuelve, cosa que ya me imaginaba.
Sin embargo, hay detalles que no consigue entender, ni yo. Cuando Canadá le dio la visa para visitarme este invierno, ella pensó que ya podría montarse en el próximo avión y venir de vacaciones sin tener que rendirle cuentas a nadie, como debería ser. Pero cuál no fue su frustración cuando descubrió sorprendida que Cuba se reserva el derecho a dejar o no salir del país a sus ciudadanos. No sólo te han robado ese derecho, le expliqué, me hacen pagar por él y no es barato. Canadá le dio la visa en 20 días, Cuba se demoró más de dos meses para otorgarle el insultante permiso. Le conté además que la estaba alquilando para su viaje, porque el Gobierno de la Isla me obliga a pagarle un impuesto mensual por el tiempo que ella esté aquí conmigo, y una expresión de sorpresa se volvió a dibujar en su rostro. Incluso no fui yo quien te invitó a visitarme abuela, le dije suavemente para no ocultarle la verdad pero tampoco para herirla con su filo. Cuba ni me deja renunciar a su ciudadanía ni respeta mi canadiense para irte a visitar. Así que tuve que recurrir a una amiga extranjera para que intercediera ante mi país de origen y poder encontrarme contigo. A mí me parece que allá en la Habana están haciendo mucho dinero con este negocio de las familias divididas, le comenté. Mientras más gente se vaya de la Isla, menos problemas tienen ellos y más dinero hacen allá sus gobernantes entre viajes, invitaciones, llamadas y remesas.
Durante los días que siguieron y aprovechando cada circunstancia como si vinieran solas a la mesa, seguí preguntándole sobre cómo andaba Cuba, tratando de actualizarme lo más que me permitiera su tolerancia. Me llamaba la atención lo mucho que sabía de un lado de la historia y me pareció increíble lo poco que sabía de la otra mitad. Los cubanos de la Isla no conocen a su propio Gobierno. Ni lo necesitan, porque tampoco tienen ningún chance de elegirlo.
Le mostré la Internet y su inmensa capacidad para ofrecer sin censura de todo lo que uno quiera saber. Le mostré este periódico y el otro y leía las noticias con pura desconfianza, como si ya supiera que le iban a mentir o como si hablaran sobre dos Cubas totalmente diferentes. Se sorprendió de que Huber Matos estuviera vivo y de lo que contaba sobre Camilo. Me dijo que Las Damas de Blanco son unas problemáticas a las que el pueblo no puede ver. Los cubanos de Miami para ella no son cubanos ni tienen ningún derecho a decir u opinar sobre Cuba. Todos los presidentes americanos son unos canallas, que se niegan a venderles comida y medicinas, y Hugo Chávez es el último Dios de turno desde que no hay apagones en la Habana. Nada me pudo decir de cómo pagan el petróleo o las importaciones, no sabe el valor del PIB de su país, no sabía que Cuba tuviera una deuda externa gigantesca, ni el por qué el país funciona con dos monedas diferentes, ni cuál es el valor real de ninguna de las dos.
Le gustaría quedarse, me confesó hace algunos días hablando sobre su regreso. No sólo porque ésta podría ser la última vez que nos viéramos, sino porque, además, es algo natural que todo el mundo aspire a vivir como se vive aquí, dejando a un lado la política, pero la Isla y su pasado la reclaman como una religión. Por nada del mundo ella pondría su nombre en la lista negra de los que traicionaron a la revolución, aunque probablemente tampoco sepa por qué o a quién se le ocurrió crear tan conveniente lista. Ella necesita los discursos del Comandante para justificar su vida como necesito yo mi café de las mañanas para justificar la mía. Probablemente no se pierde ninguna Mesa Redonda como tampoco se pierde las novelas de la televisión y seguramente se cree todo lo que en ella le dicen, sin darse ningún chance a cuestionárselo primero. De hecho, cuestionarse no es una palabra bien definida en el diccionario revolucionario cubano y aunque así fuera, en la Isla ellos sólo tienen una única fuente de información. La misma que paga, edita, censura y publica el diccionario y todas las demás noticias.
Ya sé cómo se extraña a la familia, llevo casi diez años en este entrenamiento. No voy de visita a la Isla por la falta de garantías y porque evito todo lo que me es posible financiarle el empecinamiento a los Castro. La familia es el precio y ellos lo tienen bien calculado. Ninguno de los dos me podría convencer de que los cubanos no somos más que peones en su estrategia de supervivencia, la cual por demás financian con aquella “escoria” que alguna vez y en medio de la plaza, gritaron llenos de orgullo que no querían ni necesitaban. Y es que cuando un político pierde la capacidad de ser líder, no le queda más remedio que aceptar lo ventajoso de llevar papelitos escondidos con las respuestas a los exámenes, algo que aprendí yo hace mucho tiempo, cuando por poco no me gradúo de segundo grado.
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24 Comentarios
24 by Mercedes Eleine Gonzalez (Usuario no autenticado) 04/01/2011 7:01
!Oh, Dios! He leido muy motivada el comentario numero 8. Se que todo fue exactamente como este hombre lo narra, no porque lo conozca a el, personalmente sino porque son muchos mas los hechos narrados por amigos mios que sufieron los mismos vejamenes siendo, incluso, magnificos profesionales y personas de una calidad humana extraordinaria. Me solidarizo plenamente con Ud. Senor Mario Faz. Ya ve el alto precio que hay que pagar por la libertad. A mi por poco no me dejan salir de mi pais por el simple hecho de haber sido periodista de los medios informativos, y siempre tuve el maximo cuidado de jamas comprometerme con escribir nada a favor de ese regimen, me mantuve siempre muy al margen y escribia sobre salud, temas muy recurrentes, sobre dietas y esas cosas o sobre emociones humanas, pues a pesar de eso, me retuvieron en la Isla mucho mas alla del tiempo permitido en casos de tramitaciones migratorias y no me daban ninguna explicacion en la Oficina de Inmigracion del Reparto Manana en Guanabacoa, no se me olvida ese horrible porque tenia que caminar cuadras y cuadras bajo el sol implacable para encontrarme con una negativa semana tras semana, hasta que un dia, cansada de ser manipulada, exigi una explicacion rapida y clara. Pero !!!no habia quien me la diera!!! Entonces, pedi ver en ese mismo momento a la maxima autoridad de alli y !!!oh, milagro!!! de pronto !!!aparecio!!!.Le pregunte que pasaba conmigo porque ya yo habia entregado cuanto papel ellos me pedian. Fue cuando me informaron que mi Carta de LIberacion no era valida porque no estaba firmada por el Ministro de Cultura sino por alguien en quien el habia delegado ese poder. !!!!Ah no es valida!!!!!! Y ademas me dijeron que yo tenia menos de cinco anos de haberme dado de baja en Prensa Latina. !!!!Ah, menos de cinco anos!!!! Tuve que explicar lo que significaba el verbo DELEGAR y explique muy claro que mi carta SI era valida pero ademas, me dirigi inmediatamente a Prensa Latina y solicite una Carta de Liberacion de ese medio, carta que -increiblemente- me fue dada el lunes siguiente y yo estoy hablando de un viernes en que acontecio el explote de mis emociones. Asi que el lunes siguiente recogi mi carta en Prensa Latina -que me fue entregada por la Secretaria Ejectutiva del entonces presidente de ahi, una senora con muy malas pulgas de cuyo nombre no me quiero acordar. Y con mi carta en la mano cogi cuanto carro de alquiler encontre y se la lleve a la misma Oficial de Inmigracion que me habia negado tantas veces la Tarjeta Blanca y despues que se la puse encima de su mesa le pregunte que otra cosa le hacia falta que yo le llevara. Nada, nada mas, contesto sin mirarme. Venga por la tarde a buscar su Tarjeta Blanca. Y por la tarde fui y compre ese mismo dia mi pasaje a la Libertad. Y no he vuelto a Cuba. Y este ano me toca la ciudadania, !!!Gracias a Dios!!! Mercedes Eleine Gonzalez
23 by Silvio del Valle, Miami (Usuario no autenticado) 04/01/2011 7:01
Muy buen articulo, Dieguito, es muy bueno que se conozcan las experiencias vividas por los cubanos para de esa manera contribuir al fomento de la Conciencia Global la cual estoy seguro que es lo que mejorara al final el mundo en que vivimos. La discusion de ideas casi siempre genera polemica, particularmente en politica y religion y y las experiencias que cuentas no podian dejar indiferentes a quienes las leen. Como has podido ver hay criterios bien antagonicos, algunos fundamentados y otros no. Todos deberian poder expresar sus puntos de vista con libertad, pero no pretender imponer estos a los demas por la fuerza, como hace el regimen cubano. Lo principal e imprescindible es alejarse de todo tipo de extremismo politico o fundamentalismo religioso y analizar lo que conocemos de la historia humana (nuestro unico punto de referencia) para hacer lo que dijo el poeta: "caminante no hay camino se hace camino al andar" Por cierto me gusto mucho la imagen final de la anecdota: cuando no tengas respuesta, no dudes en hacer trampa, pero responde...
22 by Mercedes Eleine Gonzalez (Usuario no autenticado) 03/01/2011 19:41
Se puede escribir no un libro, sino miles si cada uno de nosotros los cubanos cuenta su experiencia personal para salir de la carcel cubana cuyas rejas son el limite marino que circunda la otrora Perla del Caribe, hoy Isla del desencanto. Mi historia no es nada comparada con la de una persona que conoci hace muy poco tiempo y que me dejo tan impactada que le arranque la promesa de que me la contara para llevarla a un libro. La anciana, que en estos momentos lleva sus noventa y cinco años con una serenidad y parsimonia propias de esta edad, me conto que fue presa politica y canjeada por el goberno cubano cuando el ex-presidente norteamericano Carter inicio un prometedor dialogo con el Tiranosaurio de cuyo resultado devino canje en el que ella junto con un grupo de presos politicos arribo a los Estados Unidos. De como la trataron en la carcel, de las torturas verbales que recibio, las amenazas, las multiples vejaciones de que fue victima habla en voz baja y cadenciosa y nos transporta a un mundo desconocido por muchos cubanos en el pais que se jacta de no violar los derechos humanos. Dios quiera que la vida nos de el Tiempo suficiente a ambas para dejar un preciado legado de sufrido testimonio de una mujer en las soterradas carceles de Cuba por el unico delito de no estar de acuerdo con el regimen castrista ya haberse enfrentado al mismo. Muchas historias personales palidecen ante la de ella. Mercedes Eleine Gonzalez
21 by Guajiray (Usuario no autenticado) 02/01/2011 20:00
Tanto este articulo como el comentario #8 son desgarradores.No se como es que hhcarles, todavia, defiende al socialismo totalitario, ni porque a Dilla le da nostalgia tantos an~os de injusticias e ignominia y encuentra dignidda en ello... Rezare' por todos y porque todos entendieramos lo que verdarreamente ha pasado en los ultimos 50 an~os en Cuba. Y pedire' por el perdon y la reconciliacion.
20 by Mercedes Eleine Gonzalez (Usuario no autenticado) 02/01/2011 20:00
En mi etapa de editora de Radio Reloj sufri los raros rigores de la autocensura mas que la censura oficial misma. Recuerdo que en una ocasion en que tuve que trabajar un discurso del Dictador, el Jefe de Turno de la noche, a la sazon, entonces un veterano de la Emisora Informativa por excelencia quien fungia como Jefe de Redaccion del Boletin, de apellido Santos, me dio un inmenso cable y me dijo" trabajalo como tu sabes que hay que hacerlo". No dijo mas. No hacia falta añadir mas palabras al mandato. Aunque yo no llevaba mucho tiempo como periodista, ya tenia el suficiente de trabajo alli como para saber lo que aquello significaba. Haciendo artes malabares, debia hacer una sabia sintesis del discurso sin variar, modificar o alterar el contenido del mismo. Y conste, era bastante dificil. Mi cuello pendia de un finisimo hilo. Si cambiaba una coma, una simple comita que variara quizas el sentido de una frase, menuda complicacion me buscaba. Cada vez que me daban dicha tarea mi pulso, que nunca temblo, se inquietaba. Creo que uno de los mejores oficios que uno aprende cuando la presion sanguinea esta en juego es sintetizar y poner en pocas palabras lo que se ha dicho en tantas que es agobiante la sola lectura. Hacerlo ameno, agradable y digerible es ya de por si, tarea harto complicada para el pobre peiodista. Maxime si se trata de uno de los tantos tediosos y extensisimos discursos del Tiranosaurio. Ante ese reto me enfrente sin haber tenido anteriormenete experiencia alguna al respecto. Y de ese modo aprendi que existe una autocensura en Cuba sin que nadie te lo mencione porque tu vida esta en peligro. El periodista cubano esta todos los dias tratando de atravesar la cuerda floja del oficialismo sin malla debajo de tus pies. Mercedes Eleine Gonzalez
19 by habanera soy (Usuario no autenticado) 30/12/2010 6:40
Un bello relato. es usted muy buen cronista. felicidades
18 by resquet (Usuario no autenticado) 28/12/2010 13:21
Mario Faz es el Mayor Humberto Herrera!!!
17 by GUSANITA (Usuario no autenticado) 22/12/2010 19:40
Por desgracia todos los cubanos tenemos una historia triste en nuestras familias, a veces pienso si es mejor seguir llevando el rencor en el corazón o pasar la página. Para los que no nos entienden pues no han tenido nuestra desgracia los cubanos somos unos "parlanchines" que hablamos mas de la cuenta, pero para nosotros que lo sufrimos en carne de una manera u otra nos entendemos. Un buen artículo les guste a algunos o no.
16 by Enrique Guzmán Karell (Usuario no autenticado) 22/12/2010 19:21
Escelente
15 by JOttawa Cubano en Canada (Usuario no autenticado) 22/12/2010 19:20
El escrito de Mario Faz me ha commovido a escribir. Yo tambien visite a Cuba bajo las condiciones humillantes que nos impone el gobierno de la isla pero ya me canse, hace 6 anos no he viajado a Cuba y no pienso hacerlo mas mientras no reciba del gobierno de Cuba del respeto que aqui en Canada he aprendido que todo ser humano merece.
14 by Mario Faz (Usuario no autenticado) 22/12/2010 19:20
Gracias Larissa por solidarizarte conmigo. Hay individuos en este mundo que les importa un comino sus semejantes ni lo que pasaron y pasan. Solo les importa lo de ellos. Son los que pasan de lado por las miserias y sufrimientos de sus semejantes y cierran los ojos. Viven para ellos como las bestias de la selva. Pero es asi la especie humana; llegan a hacer los mayores sacrificios y son capaces de las canalladas mas aborrecibles. Asi es el mundo.
13 by John Gay (Usuario no autenticado) 22/12/2010 19:20
Para Adso de Melk: Sólo recordarle que muchas pequeñas acciones hacen una gran acción con efectos importantes. Ahí tiene el ejemplo de la lotería. Un acto pequeño, repetido por muchos podría tener un gran efecto. Reconozco gran dignidad en la decisión del autor del artículo sobre sus viajes a Cuba. La pena es que no sean más como él.
12 by Larissa Garzon (Usuario no autenticado) 22/12/2010 4:00
A millones de cubanos interesa la historia de Mario Faz. A nadie importa importa el insignificante comentario de Boffil
11 by Boffil (Usuario no autenticado) 21/12/2010 15:42
Y no hay manera de que el sr Mario Faz le cuente su historia a su abuelita en lugar de a qgente que no nos interesa?
10 by mas delo mismo (Usuario no autenticado) 21/12/2010 15:42
Cada cubano tiene una historia diferente, todas de terror y misterio, yo soy portavoz de miles de medicos que un dia decidieron ser libres y que quieren visitar Cuba (porque tambien les da la gana) y les tienen prohibida la entrada.
9 by Adso De Melk (Usuario no autenticado) 21/12/2010 15:41
Pequemos de todo, pero no de ignorantes........la vieja filosofia de "no voy a Cuba para no ayudar a mantener el regimen" es mas ridicula que el mismo gobierno comunista en esgrimir su vieja politica de la guerra fria.........matematica, logica, sentido comun e informacion, si...informacion: el cuarto...el cuarto socio comercial de Cuba, es el gobierno de los Estados Unidos......el cuarto..!!!........asi que con que ud vaya a visitar a su familia, vayase a Cuba para que sepa siempre de donde viene y sepa a donde ira.......que par de horas de trasnmision televisiva de la "Mesa Redonda" solo consumirian los mil dolares que decidio gastarse alla......Busquemos otras justificaciones, pero mas inteligentes, acorde a estos tiempos.......dejemos de repetir la misma retorica de los 80.......
8 by Mario Faz (Usuario no autenticado) 21/12/2010 7:20
... ha ido innecesariamente muy lejos y a un precio demasiado alto... a través de sus prismáticos esa misma revolución ha sido no solamente necesaria, sino que además los ha convencido, de tanto repetírselos, que vivir enfrentados a los vecinos del Norte es el único camino que tiene Cuba para sobrevivir....me interrumpió con indignación para decirme que además me he vuelto más gusano. Tengo que admitir con bochorno que lleva la razón en todas sus observaciones.... Senor Cobian: he citado los parrafos anteriores de su articulo para contarle mi historia si es que pueda interesarle. Naci en 1944 en una familia de la clase media y recibi educacion en Colegio Catolico. Bachillerato en el Inst del Vedado y Universidad de la Habana en 1963. En 1967 fui "depurado" de la Universidad donde cursaba el cuarto y ultimo ano de Licenciatura en Geologia por no tener integracion revolucionaria. Poco tiempo despues el Secretario del PCC en donde trabajaba (ICRM) me coloco en una posicion que por el minimo de dignidad no podia aceptar y le cante las 40, cosa que me costo la expulsion de mi trabajo. Fue a los casi dos anos habiendo estado deambulando sin trabajo, excepto en la agricultura, que fui a trabajar al Grupo Hidraulico Nacional donde por examen obtuve la calificacion de Tecnico Geologo. En ese organismo mi jefe inmediato era Ruben Perez Maso cunado de Ramiro Valdes por mas senas. Al tiempo, sin haber tenido jamas ninguna amonestacion y habiendose depositado la confianza de mis superiores a trabajar con los asesores sovieticos y bulgaros fui detenido por la Seguridad del Estado por 89 dias y remitido a la prision preventiva del Morro por 8 meses despues de lo cual fui sometido a juicio en la sala de Delitos contra la Seguridad del Estado acusado de "brindar informacion a un potencia extranjera" acusacion totalmente falsa pues se baso en dos cartas, las cuales lei, de dos personas: Teresa Morales y del Portal y Alfredo Alvarez Rodriguez mis jefes inmediatos superiores ademas del anteriormente nombrado. Conmigo fue encausado mi padre en ese momento de 70 anos de edad y enfermo de la prostata. Recien me habia casado y me esposa esperaba un hijo. Ella, mi madre y dos hijas, de un matrimonio anterior, que vivian con nosotros quedaron solas. La sentencia, sin oportunidad de tener abogado defensor ni de poder defenderme por mi mismo ante el tribunal, fue de 6 anos. A raiz de los indultos o amnistia en 1979 e incluso habiendo ocurrido en la Embajada del Peru y el Mariel opte por no dejar mi Patria ni mi familia y permaneci en Cuba por 11 anos durante los cuales sufri la mas cruel de las discriminaciones y trabajos desde limpiar pisos hasta trabajar en las minas a cielo abierto en Moa donde las condiciones de vida y trabajo eran o son comparables a las de un gulag tropical. En 1989 a pesar de haber cursado 5 anos de los cursos dirigidos del Inst. Sup. Minero Metalurgico se me comunico extraoficialmente que no podria graduarme. Ahi la mula tumbo a Genaro, obtuve una copia de la sentencia y en un ano justo llegue este pais en 1990 donde obtuve por examen mi licencia de geologo profesional trabajando para companias de reconocida capacidad en la industria del medio ambiente y despues como consultor privado. Me hice ciudadano norteamericano hace dos anos reticente a adoptar la ciudadania de los EE. UU. y abandonar la cubana. Hablo, escribo y leo en el idioma ingles, conozco la cultura y la historia de los EE.UU. tanto como la de mi Patria. En 20 y tantos anos no he vuelto. No he vuelto a ver a mis hijos, tengo 3 nietos que no conozco. A las tres semanas de haber llegado a los EE. UU. recibi la noticia de la muerte de mi padre y a los seis meses la de mi madre. No se siquiera donde estan enterrados pues mi hija mayor considero que yo "habia muerto" para ella por haber abandonado el pais. Esta es mi pequena historia contada a pulso sin metaforas, similes y edulcorante frases. Me perdona Ud. pero el culpable no solo es Fidel Castro y no me refiero a mi caso sino a los de miles y miles de cubanos exiliados, los que perecieron ahogados tratando de escapar, fusilados o que cumplieron largas penas en prision. Su abuela tambien lo es. Ella nos calificaba de gusanos, escoria y otros calificativos irrepetibles. No sabia? No pensaba? No se daba cuenta de lo que sucedia a su alrededor? Quiza pero todo ser humano que se entera del sufrimiento y penas de sus semejante u odia de la manera que algunos cubanos odiaron y aun odian a sus congeneres solo tiene un calificativo que me guardo. Perdone Ud. si he sido muy duro o muy franco pero mi padre me enseno a ser hombre y no doblegarme ante nada ni nadie y decir mio verdad sin temor. A ellos le agradezco lo que soy, de lo bueno y lo malo de que tengo que arrepentirme algun dia ante el que dice la ultima palabra, Dios. Nada mas digo, queden Ud. y su Sra Abuela con Dios. El perdona yo no! mariojfaz@gmail.com
7 by Tomas Perez (Usuario no autenticado) 21/12/2010 7:00
Formidable articulo y una bella representacion de la angustia interna de muchos Cubanos que fueron "come candela Fidelistas" y de pronto se ven en Canada, E. U. etc. de visita. Solo pueden repetir las mismas fatuerias revolucionarias, porque todo lo que ven alrededor contradice totalmente el mundo de mentiras bajo el cual han vivido. Ahora, rodeados por libertad y abundancia, no pueden defender facilmente su isla de escombros y el desastre economico bajo el cual existen. En fin, le es dificil reconocer que optaron por respaldar una revolucion traicionada y un despota, el cual comparado con lo malo, asesino y corrupto que fue Fulgencio Batista, Castro lo deja chiquito.
6 by Antón Mesa (Usuario no autenticado) 21/12/2010 7:00
OIGA FLORENCIA NO 4 con el mayor respeto no diga tantas malas palabras que el señor JUSTINO se porta como un caballero en su comentario y claro que hay que hablar de dictaduras y tiranias---- si no que cosa hacemos aquí?
5 by Oscar Ramiro ( españa ) (Usuario no autenticado) 20/12/2010 23:20
Muy bueno el articulo. Coindico con Haroldo. Refrescante pero ademas objetivo. Me gusto mucho la idea final, que cuando uno solo queda para inventar comienza a emparchar los huecos con papelitos y se va al carajo la verdad. Me alegra que alguien hable del asunto y que demas lo haga bien. Mucha gente estoy seguro coincide contigo Diego y mucha gente siente lo injusto de la situacion. Felicitaciones.
4 by Florencia Nithingale (Usuario no autenticado) 20/12/2010 23:20
Parece que Justino no puede disfrutar una pieza literaria sin entrar en su diarrea politica hablando de dictaduras, tiranias y cuanta mierda cabe en su cabeza.
3 by Justino (Usuario no autenticado) 20/12/2010 19:00
Muchísimas gracias Sr. Diego Cobián. Su artículo me ayudará a aliviar mi sentido de culpa por no querer ir a la Isla Cárcel con Rejas de Agua, me da mucha pena y dolor no seguir visitando a mi pobre madre que va para 82, al fin y al cabo, durante mi exilio y a los primeros 14 años de haber salido de aquello, murió sin que jamás les abrazara de nuevo, mi padre y un hermano mayor, este último, en un accidente de tráfico tratando de acomodarse en la carrocería del camión que le dio un aventón saliendo del trabajo para llegar a casa, porque en la Cuba Sociolista no existe el transporte público en los pueblos y casi inexistente en las ciudades y debido a el "buen estado de las carreteras" en que el Coma Andante y el ahora hermanito dictador heredero de la finca particular en que convirtieron a otrora Perla del Caribe, con el falso nombre de "Cuba Libre", que es por supuesto libre de muchas cosas, comida, libertad y verguenza, el chofer del camión, tratando de evitar uno de los tantos huecos y baches de las carreteras de la Isla paleolítica, lo lanzó contra el poste de la carrocería golpeándose en la cabeza y lanzándolo fuera del camión y casi matándolo al instante de un derrame cerebral. Con mucho dolor he determinado obtar por hacer lo que Ud., de que la dictadura castrense, no me siga robando el dinero que con trabajo honrado me gano para vivir y que con mis visitas esté ayudando a esos criminales y traidores sigan en el poder mientras mantienen la bota en el cuello de todo un pueblo, que al fin y al cabo y para ser crudo, y en esto que diré incluyo con verguenza a mi familia. si llegara el día en que tengan un plato de comida cuando a la mesa se sienten, jamás tendrán la honradez de al menos no participar en mantenerle a esos canallas la careta ante el Mundo de que Cuba es el paraiso terrenal y sobre todo, como te dicen cuando les preguntas que todo eso lo hacen "para no buscarse problemas" como si no tuvieran suficientes limitaciones y problemas por más de medio siglo.
2 by Haroldo Dilla Alfonso (Usuario no autenticado) 20/12/2010 19:00
Excelente articulo, desprejuiciado, como lo que necesitamos para avanzar
1 by yagruma (Usuario no autenticado) 20/12/2010 18:41
sennor cobian, no sea maniqueo, no solo es blanco y negro. su comentario, y lo cito:" O doblábamos a la derecha, por donde uno tiene la libertad de opinar y decir lo que piensa, o doblábamos a la izquierda" es asombroso. generalmente el justo medio aristotelico es la verdad. no quiero darle una leccion de politica, pero son la ultraderecha del sur de la florida, y la ultraizquierda cubana los opuestos a dejar opinar, los que quieren gobernar mediante el odio. yo he sufrido la libertad de expresion en miami, me parecia estar en cuba. cuando decia cualquier opinion medianamente liberal me tildaban de comunista, al punto que de proonto perdi la libertad de expresion y y me calle la boca. en esa visita comprobe tambien el odio dannino de los dinosaurios; iba por la calle con una elegante combinacion roja y negra, y me volvieron a gritar comunista, solo unos minutos despues me di cuenta por que me habian gritado comunista. en aquel instante comprendi que la falta de libertad no solo es de cuba, sino tambien del sur de la florida. en esta ultima se desafia la constitucion de los estados unidos y se habla espannol solamente. en una farmacia estaba delante de mi una sennora mayor. cuando le comenzaron a hablar en ingles monto en colera porque no habia nadie que hablara espannol...muy suavemente, a diferencia de su discurso iracundo le dije:"sennora estamos en estados unidos." se callo la boca. ambas ultras se expresan con odio hacia el contrincante y no aceptan posiciones reconciliadoras. somos los del centro los que queremos que cuba sea una sola, como la concibieron los mambises y la republica cubana en armas. le acompanno la constitucion de guaimaro. http://www.ensayistas.org/a...stelar/esclavitud/guaimaro.htm.