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ELMUNDO: “Brasil se negó a conversar con el exilio cubano de Miami en la década de los 90”, por Rui Ferreira.

En los primeros cinco años de la década de los 90, el Gobierno brasileño prohibió a sus diplomáticos en Washington establecer contactos con miembros del exilio cubano en Miami, al tiempo que reforzó las rejas exteriores de su embajada en La Habana para evitar invasiones de cubanos descontentos con el régimen, y logró obtener una enorme ventaja en la carrera por la explotación del petróleo cubano.
Es lo que se deduce de un legajo de documentos, hasta ahora confidenciales, revelados el fin de semana por el diario Folha de São Paulo. El legajo consta de 636 telegramas diplomáticos intercambiados entre el ministerio de Exteriores y las embajadas en Washington y La Habana.
Los hechos ocurrieron cuando Itamar Franco era presidente de Brasil y Celso Amorim su canciller. El primero ha fallecido, y el segundo volvió a ser ministro de Exteriores en el Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva y es ahora el ministro de Defensa de la presidenta Dilma Russeff.

 

GENERACIÓNY: “Modelos de Caravaggio”, por Yoani Sánchez.

Narciso contempla fijamente el agua donde se refleja su propia imagen, pero por momentos también percibe en ella los destellos de una ciudad con columnas derruidas y fragmentados vitrales de colores. Desde el pasado 23 de septiembre, el óleo de un joven asomado a un lago, atribuido a Michelangelo Merisi da Caravagio, se expone en la Sala Universal del Museo de Bellas Artes de La Habana. El rey del claroscuro, cuyo pincel se regodeaba en las sombras, ha llegado hasta a esta urbe en la que tanto abundan el sol y la penumbra. Vino transportado y custodiado por la empresa de aviación Blue Panorama y junto a otras doce obras conforma una exposición cuyos curadores son Rossella Vodret y Giorgio Leone. Un fragmento del barroco italiano junto a nosotros, un trozo de esa época donde un artista pendenciero y conspicuo cambió para siempre el concepto de la luz en la pintura.

 

HAVANATIMES: “Hambre de niña”, por Rosa Martínez.

Alrededor de las 9 de la noche de ayer, cuando leía apasionadamente una autobiografía, me interrumpió la más pequeña de mis hijas y, con carita de niña buena, me dijo:  -Mami, tengo hambre.
-¿Hambre?-, pregunté dudando, pues casualmente esa noche cuando cenó, no dejó nada en el plato.
-Sí, tengo mucha hambre -me dijo con el ceño fruncido.
-A ver, ¿esa hambre de qué cosa es? ¿Qué quieres comer? -le pregunté.
-Galleticas, quiero galleticas.
-No, no hay.
-¿Y helado?, ¿no hay helado?
-No, tampoco hay helado.

 

ANCLAINSULAR: “Escritor de gaveta”, por Miguel Iturria Savón.

El narrador y periodista Frank Correa ha publicado un libros de relatos (La elección) y otro de poemas (La puesta necesaria), pero tiene varias novelas, tres cuadernos de cuentos y dos poemarios en el ordenador, más un volumen de crónicas sobre personajes urbanos que sobreviven en la Cuba profunda. Tal vez por eso se considera un escritor de gaveta, lo cual recuerda el Concurso de novela Frank Kafka, en cuya cuarta edición Frank obtuvo mención especial.
Entre sus novelas inéditas figuran Pagar para ver, una especie de compendio vivenciales de un escritor cubano; Larga es la noche, enviada a un concurso auspiciado por Mario Vargas Llosa, y Tren, que narra la odisea de una pareja en discordia que viaja de la Habana a Palma Soriano, donde el padre de ella ha sido detenido por sus ideales contestatarios. La mujer del escritor es su obra más reciente y fue finalista del Concurso de novelas de gavetas Frank Kafka, cuyo jurado premió al narrador Ahmel Echevarría y elogió el oficio escritural de Frank Correa, quien apuesta por el realismo como núcleo de sus ficciones sin evadir los temas polémicos, palpables en su desempeño periodístico en Cubanet y el Semanario digital Primavera.

 

LANZARLAFLECHABIENLEJOS: “Recortes de prensa: Un Moisés de apellido Simons”, por Rosa Ileana Boudet.

Nació a finales del siglo antepasado en el barrio de Jesús María, pero su relieve llega después de los treinta, cuando con Eliseo Grenet y Ernesto Lecuona  lanza la música cubana en los Estados Unidos y Europa, lo que Robin Moore ha llamado la “rumba craze”. Hijo de  Leandro Simón Guergué, el Simón se transformó en algún momento en el Simons de su conocido apellido. Sin embargo, lo primero que hizo fue música religiosa, como comenta en una entrevista, en Madrid, en plena fama, cuando ya “El manisero”, grabado por Rita Montaner en 1928, ha sido un hit en todas partes.  Antes de partir a Francia, según cuenta Eduardo Robreño, escribió en una servilleta, en un bar,  los compases del pregón que pondría a Cuba en el mapa musical del mundo. Ya componía  para el Teatro Martí  y el Payret y grabó con su propia orquesta del Hotel Plaza. En su muy documentado Rita Montaner: testimonio de una época, Ramón Fajardo Estrada ofrece diferentes versiones de cuál era el bar y de cómo se gesta la canción, entre ellas, una en  la que la propia Rita Montaner le pide escriba algo para ella, otra que se lo atribuye a Alejo Carpentier.  Simons, preocupado por el viaje, no le dio tanta importancia. Lo que sí está  claro es que Rita es su primera intérprete.

 

KUBASEPIA: “Cancelan actividad de los Papines por acto de repudio a las Damas de Blanco”, por Katia Sonia.

Canceló el Ministerio de Cultura en coordinación con la seguridad del estado, celebración que daba fin a una gira nacional del grupo Los Papines, prevista para las 6:00 pm, del 24 de septiembre, en el Palacio de la Rumba ubicado en San Miguel y Hospital, municipio Centro Habana, sin explicaciones al público, por cercanía al acto de repudio a las Damas de Blanco.
Fuentes oficiales del Palacio de la Música diejeron que la seguridad del estado en coordinación con el ministerio de cultura ordenaron la suspensión de la celebración que daba fin a la gira nacional del tradicional grupo de percusionistas Los Papines, previsto para las seis de la tarde del día 24; en la reunión dijo la fuente, el de la seguridad dijo: no nos podemos arriesgar porque esta zona de Cayo Hueso es conflictiva y Los Papines arrastran a muchas personas, así que queda suspendido por indicaciones de alto mando.

 

ELPEQUEÑOHERMANO: “Otra Cuba para nuestro hombre en La Habana”, por Ernesto Morales.

Después de retocar su obra en la patria italiana, nuestro hombre en La Habana aterrizó en Miami. Lo hizo precedido por un gran augurio: la censura. El mejor antecedente para despertar interés. Un realizador cuya última obra había sido rechazada por todos y cada uno de los festivales europeos donde pretendió exponerla.
Probó en pequeños certámenes: no fue admitido. Probó en grandes certámenes: el Festival de Venecia miró hacia otra parte. “Soy la otra Cuba” no encontró una grieta para enseñarse al público europeo.
Otra lección más para el quijotesco director Pierantonio Maria Micciarelli y sus dos productores, Leopoldo Caggiano y Luca Acerno, después de los siete mil kilómetros que recorrieron en la geografía cubana: la Isla que ellos mostraban en su obra de 84 minutos, no era la que demasiados ojos del Viejo Continente querían ver.

 

DESDEAQUÍ: “Por los caminos de la fe”, por Reinaldo Escobar.

Hace ya 20 años que el Partido Comunista de Cuba renunció al ateísmo. Recuerdo aquellas discusiones en las que algunos militantes no alcanzaban a comprender cómo era posible que tener una “cosmovisión científica del mundo” pudiera dejar de ser una condición indispensable para pertenecer a la organización. “Si obviamos el materialismo dialéctico –decían- estaremos abriendo el paso a prescindir del materialismo histórico y con eso, olvidar la lucha de clases y el resto de los principios comunistas”. Tomando un café durante una pausa de aquel cuarto Congreso una curtida militante del partido y con grados de capitana sobre su uniforme militar explicaba a un joven colega: “Es que hemos perdido, ¿no te das cuenta?”

 

HAVANATIMES: “Regulaciones aduanales de Cuba”, por Dmitri Prieto.

Hace unos días, comenzó la anunciada venta en estanquillos y correos cubanos del tabloide “Normas aduaneras que todo viajero debe conocer”.
Los tabloides se han convertido en un modo privilegiado de comunicación del gobierno cubano con los ciudadanos: contienen desde los lineamientos políticos del PCC y cursos de la televisada Universidad para Todos hasta la Constitución de la República y el código de tránsito.
El tabloide de la Aduana “voló” en un par de días. Hoy muchos estanquillos exhiben carteles: “NO HAY TABLOIDE DE LA ADUANA”.
Es un hecho poco común, ya que la mayoría de los tabloides se mantienen disponibles durante semanas o meses.

 

BRAGGINGRIGHTSCORNER: “A History of Cuban Boxers: The Last Generation of Pro Fighters”, por Robert Cassidy (Part I)

Florentino Fernández closes his eyes and the vision still appears. He will feel a warm summer breeze or hear the ocean gently wash up on the sand, and suddenly it brings him home. Even after four decades, the beauty of his homeland remains vivid. The memories are both pleasant and painful, as they send him back to places and faces he wishes to see. But he knows that some wishes aren't meant to come true.
“I miss Cuba very much,” he said. “I miss the family and friends I left behind. I miss the beaches, the beautiful people, the view of Malecon (Havana's busiest street). I miss the Cuba of 42 years ago.”
Fernandez was among a few dozen professional fighters who left Cuba after Fidel Castro's rise to power. The lot included Luis Rodriguez, Benny Paret, Isaac Logart, Doug Vaillant, Sugar Ramos, Jose Legra and Jose Napoles. They represent the finest and —until some recent defections— the last generation of pro boxers the island nation has produced.

 

CUADERNODECUBA: “La pequeña corrupción”, por Alejandro Armengol.

Era a mediados de la década de 1970 y ese día me había tocado ir a la microbrigada. “El es buena gente. Yo he estado en su casa”, dijo de pronto uno que trabajaba a mi lado. Se refería a quien era entonces ministro del Trabajo, un sujeto desagradable y distante, de baja estatura, que siempre asistía a las reuniones enfundado en una chaqueta de cuero negro, para que a ninguno de los asistentes le quedara duda de que vivía en un clima refrigerado.
“¿Y que tu hacías en casa del ministro?”, le preguntó otro, mientras la capa de relleno en la pared seguía aumentando de volumen innecesariamente (“A mí que me importa, no voy a vivir aquí”, había respondido antes, cuando le advirtieron que todo ese cemento y arena, mal mezclado y acumulado terminaría rajándose a los pocos meses).
“Fuimos a hacer un trabajo”, y no había orgullo, pero tampoco pena o bochorno en sus palabras.
“Así que el ministro mandó a hacer una reparación en su casa a miembros de la microbrigada. Yo jamás hubiera ido”, afirmó el que seguía tirando mezcla contra la pared, aunque la mitad de cada paletada caía al suelo.
“No fue un arreglo, fue una ampliación”, dijo el primero, que comenzaba a arrepentirse de sus palabras.

 

ESPACIOLAICAL: “Harold Bloom y yo”, por Roberto González Echevarría.

Hice mis estudios de máster y doctorado en lenguas románicas en la Universidad de Yale, donde fui nombrado, al graduarme, profesor asistente. Al año acepté una oferta de la Universidad de Cornell que tenía mejores perspectivas para el futuro y allá me fui, y en efecto me ascendieron a una posición permanente en muy poco tiempo. A los seis años regresé a Yale, con un puesto igualmente fijo, pero en un campo que no me daba acceso a la actividad que allí se desarrollaba en crítica literaria, que era la más importante del país. El Departamento de Español era una especie de  ghetto aparte. Pero Harold Bloom se tomó el trabajo de buscarme, hacerse amigo mío, invitarme a cenas en su casa, con gente como Paul de Man, a quien yo sólo conocía como estudiante; en fin, me abrió las puertas de la gran Yale, con la que yo tenía contacto desde Cornell a través de la revista Diacritics, de la que fui uno de los fundadores. Eso se lo agradeceré a Harold mientras viva, además de su amistad, cariño y calor humano cuando sufrí la tragedia más grande que puede sufrir un ser humano: se me murió de cáncer mi hijo Carlos, a los 22 años de edad. Yo también lo he acompañado a él en los sufrimientos terribles que la enfermedad de su hijo mayor le han causado. Así que, cualquier discrepancia que yo tenga con Harold hay que verla en el contexto de esa amistad, y de que yo creo en la grandeza de su obra, que le ha conseguido, como siempre pasa, no pocos enemigos. Cualquier cosa es perdonable, salvo el éxito.

 

HAVANATIMES: “Las bibliotecas públicas en Cuba modifican su función social”, por Yenisel Rodríguez Pérez.

Los espacios públicos en Cuba sufren un acelerado deterioro, sobre todo aquellos que están dirigidos al fomento y la promoción cultural. Los de carácter marcadamente comercial han experimentado cierta mejoría en su infraestructura y han afianzado su personalidad económica y jurídica.
Así comienzan a funcionar las cosas cuando llegan las “revoluciones” neoliberales sustituyendo revoluciones seudosocialistas. El dinero, la productividad y el consumismo resurgen de las cenizas de los centralismos económicos, dejando atrás la hiperburocratización y la precarización del consumo.
Lo anterior no significa que los Estados asignen escasa importancia a la instrucción cultural de la población. La gestión de este servicio social constituye uno de los argumentos más utilizados a la hora de justificar su autoasignado rol de mediador de la vida cotidiana de la sociedad.

 

CAFÉFUERTE: “Fidel Castro vuelve a las reflexiones para elogiar a Chávez y fustigar a Obama”

Tras 83 días sin publicar sus artículos en los medios oficiales, Castro reaparició en Cubadebate con una defensa del presidente venezolano Hugo Chávez y de su homólogo boliviano Evo Morales en ocasión del 66mo. período de sesiones de Naciones Unidas. La anterior reflexión suya se remonta al pasado 3 de julio.
“Hago un alto en las tareas que ocupan la totalidad de mi tiempo en estos días, para dedicar unas palabras a la singular oportunidad que ofrece para la ciencia política el sexagésimo sexto período de la Asamblea General de Naciones Unidas”, indica el texto, firmado a las 7:36 p.m. del domingo.
No se explican cuáles son las tareas que lo tienen ocupado, aunque en recientes declaraciones tras visitarle, el mandatario boliviano reveló que Castro se encuentra dedicado a la investigación sobre alimentos. Meses atrás, el propio Castro deslizó que estaba escribiendo un libro sobre la Crisis de Octubre de 1962.

 

CHEZISABELLA: “La condesa sangrienta… debajo estás tú”, por Isbel Alba.

Hoy, en el aniversario de la muerte de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - Ibíd., 25 de septiembre de 1972), quiero hacerla volver a través del imaginario salvaje de ese creador excepcional que es Santiago Caruso quien recreó en imágenes la pesadilla narrada por Alejandra en su ensayo La condesa sangrienta.
En esas páginas, Pizarnik aborda la historia (¡real!) de la noble de Transilvania Erzébet Bathory. Relata la tortura y asesinato de más de 600 muchachas por la Condesa Bathory, un personaje siniestro que emula al mismísimo Vlad Tepes. Pero este es sin duda un tema que merece otro post.
Regresemos a la obra gráfica de Caruso. Aquí pueden visitar la galería completa que contiene las imágenes que ilustran esta singular pieza editorial que nos regala Libros del Zorro Rojo. Sí, los invito a un festín, los convido a deleitarse con la producción de Santiago Caruso, un artista que no pertenece a este tiempo.