Actualizado: 18/01/2022 16:22
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Represión

El velorio de la letra muerta

¿Cuántos hombres como Francisco Chaviano llevan diez años presos por no compartir las ideas de un gobierno?

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Al prisionero de conciencia Francisco Chaviano González, un hombre que lleva encarcelado once años y nueve meses, según la ley cubana le pertenece libertad condicional desde 2002. Sólo que en ese país los primeros que no respetan las leyes son quienes las imponen para eternizarse en el poder.

Asesorados por una legión de asalariados, de caricaturas de Cantinflas con toga y birrete confeccionados con trapos de cocina, los jefes nombrados de dedo ante un espejo, se agazapan detrás de una legislación que ellos violan con naturalidad todos los días y que no es más que un simple guión para las funciones de circo que la policía patrocina y produce a manera de juicio.

Cuba es un permanente funeral de la letra de todas las leyes, desde el momento en que no se respeta, como propuso un poeta de La Habana, la dignidad plena del hombre.

Chaviano era, en los primeros años de la década del noventa, allá en su casa de la Playa de Jaimanitas, el líder de una agrupación cívica que trabaja en la búsqueda de datos sobre los cubanos que desaparecían en las aguas del Estrecho de la Florida tratando de llegar a Estados Unidos.

Su organización denunciaba también graves violaciones de los derechos humanos de sus compatriotas, sobre todo en materia de emigración.

¿Mucho pedir?

En estos momentos, Chaviano González, encerrado en el Combinado del Este de La Habana, padece de un enfisema pulmonar y tiene, además, un tumor que requiere de una urgente intervención quirúrgica.

La señora Ana Agüilla, que trabaja todos los días, desde hace más de una década, por la liberación de Chaviano, dijo esta semana desde Cuba que a partir del año 1992 "nuestra familia y nuestro hogar fueron fuertemente agredidos para conminar a mi esposo a abandonar el país".

"Nuestros hijos tuvieron que emigrar —añadió— y por tanto la familia se vio dividida. Chaviano fue amenazado de que, de no irse del país, los enviarían a prisión por 15 años; lo cual cumplieron en 1994".

La esposa del prisionero pide apoyo para su familia y solidaridad para conseguir que Francisco Chaviano González, inocente y enfermo, pueda vivir en libertad junto a sus hijos, después de más de dos lustros de suplicios en la prisión.

¿Es mucho pedir eso? ¿Cuántos hombres en el continente americano llevan diez años presos por no compartir las ideas de un gobierno?