Actualizado: 13/12/2019 11:14
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Economía

Falso sobre falso

Una apócrifa advertencia sobre falsificaciones inquieta las economías en CUC. Las autoridades callan y en la calle continúa el rumor.

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Al licenciado Ángel Herrera Soucer le es imposible responder las decenas de correos y llamadas telefónicas por una razón muy simple: Ángel Herrera Soucer no existe, es un personaje inventado para un asunto igualmente fantaseado.

En el ciberespacio circula un aviso de billetes convertibles cubanos falsos, en las denominaciones de 20 y 50. La redacción de la nota emplea la retórica de tales advertencias, ofrece las series supuestamente detectadas y orienta remitir cualquier noticia al funcionario de marras.

"No hemos recibido ninguna notificación al respecto. Todo eso es falso", aseguró una fuente de Operaciones del Banco de Crédito y Comercio, donde supuestamente trabaja Herrera Soucer, a quien nadie conoce en esa intendencia.

Por su parte, funcionarios de CADECA (Casas de cambio) dijeron no poseer aviso alguno sobre falsificaciones.

"Hasta ahora, con los nuevos billetes, no se ha producido ninguna", aseguró una funcionaria de la institución cambiaria. Otro tanto certificó Transval, la empresa que se encarga de la custodia y traslado de divisas. Ninguno de estos desmentidos fue público.

¿De qué se trata entonces?

"Es una bola del enemigo. Ya las ponen donde quieran, hasta en las computadoras", dijo una nerviosa señora que acudió al banco más cercano para solicitar aclaraciones. La empleada se deshizo en explicaciones, pero la cliente no quedó muy convencida. "Tengo que revisar el dinero que tengo, ¡se imagina que sea falso!", gruñó.

Aceptando que sea una labor de diversión, bolas, como se le conoce en Cuba, para construir su legitimidad se aprovecha de antecedentes reales.

El antecedente real

En febrero pasado la policía arrestó a un número indeterminado de personas dedicadas a la falsificación de pesos convertibles (CUC). El propio vocero de ese cuerpo armado, teniente coronel Ángel Díaz, informó a la prensa que uno de los fabricantes ilegales de papel moneda, residente en el capitalino municipio de San Miguel del Padrón, fue condenado a diez años de cárcel.

El reo mantenía una red encargada de distribuir los billetes, tanto en La Habana como en otras provincias.

En otro de los municipios de la capital, Habana del Este, los agentes ocuparon una red que con una computadora personal y escáner emitía falsificaciones.

"Hay otros hechos más esclarecidos, y es una alerta para quienes compran o cambian moneda en la calle y caen en las manos de esta gente que intenta engrosar su dinero en el bolsillo", advirtió entonces el jefe policial.

Los muchos plagios monetarios obligaron al Banco Central de Cuba a emitir en diciembre pasado una nueva serie de billetes del peso convertible. En una nota oficial, la entidad financiera informó que nuevos billetes de 1, 3, 5, 10, 20, 50 y 100 pesos convertibles irán sustituyendo de forma progresiva los existentes.

La emisión en todas las denominaciones, con fecha de 2006, posee dos características inéditas que confieren mayor seguridad al billete que en 2004 remplazó el dólar en la circulación comercial.

A la marca de agua personalizada de los billetes —visible a trasluz— se añadió un número indicativo de su denominación y los reversos también fueron diseñados de forma específica para cada valor de esta moneda de papel impresa. Las nuevas medidas de seguridad fueron promovidas en pósters pegados en los escaparates de los bancos.

En realidad, ya era difícil falsificar los antiguos billetes, pero la ingeniosidad de los impostores y la poca profesionalidad de los empleados en la red comercial posibilitaron las estafas, algunas verdaderamente burdas con una simple inspección del billete.

Como contragolpe, las series impresas a partir de 2006 parecen inexpugnables. Hilo de seguridad microimpreso con el texto "Patria o Muerte", marca de agua, visible a trasluz la efigie de José Martí, estrella de cinco puntos que sirve de motivo de coincidencia perfecta frente/dorso, imagen latente con las siglas BNC, que se lee con cierto ángulo de visión, microimpresión calcográfica, es decir, relieve, y microimpresión litográfica luminiscente a partir de luz ultravioleta.

¿Quién se atreve?

"Siempre hay un loco que te falsifica lo que parece imposible", alega el Buitre, un viejo plomero, apodado así por su búsqueda incesante en la basura de accesorios y piezas desechadas.

El Buitre dice no estar al tanto de las falsificaciones. "¡Ni me importan! Por mis trabajitos nunca pido un billete gordo", dice haciendo el símbolo del dinero con unas manazas cuarteadas como un óleo a la intemperie.

En octubre de 2004, La Habana extirpó el dólar estadounidense en una operación que sirvió para luego devaluar casi un 20% la moneda norteamericana y con ello respaldar el llamado peso cubano convertible, cuya emisión databa de 1993, pero se limitaba a ser actor de segunda en la escena financiera.

Desde entonces, la gente le sobrenombró despectivamente chavito, para tomarlo como una moneda menor o de artificio, al tener como referente los billetes de ciertos juegos de mesa. No faltaron quienes reclamaban el dólar en los cambios, luego de comprar mercancías en las tiendas estatales.

"Estamos entrando en una nueva etapa —refirió Fidel Castro en 2005— y ya veremos qué hacen, qué puede hacer (el gobierno de Estados Unidos). Lo único que digo es que no estamos haciendo eso 'por su dinero', porque podemos prescindir de su dinero". El gobernante lanzó una señal de esperanza entonces: "Seguiremos adelante con nuestros pesos convertibles y nuestros pesos cubanos; y ambos irán acercándose, ese es su destino: son hermanos".

"Serán hermanos, pero mal llevados", dice al paso un parqueador de autos que hace cola en el banco para pagar la licencia. Alguien más docto desliza la ironía: "Son como Caín y Abel. Dado el caso, me quedo con el primero, y qué Dios me perdone".

La última reevaluación del peso ocurrió hace casi dos años. Fue anunciada por el propio comandante en jefe y fijada, luego de semanas de especulaciones callejeras, en 24 pesos por cada CUC. El salario promedio en la Isla es de 300 pesos, lo que equivale a 12 convertibles.