Actualizado: 18/01/2022 16:22
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Represión

Las extrañas consultas del Dr. Cano

El médico que fue condenado por organizar consultorios independientes y suministrar medicinas, está enfermo en la cárcel de Ariza.

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El clínico Marcelo Cano —en su cuarenta años— inauguró en la primavera de 2003 un tipo de consulta estrafalaria y poco convincente en materia de ética médica: se comunicaba a gritos con sus pacientes, no los palpaba ni los veía y, después, les recomendaba que durmieran mucho, se comieran todo lo que encontraran y no cogieran lucha.

Su gabinete profesional era una celda sucia, asediada por alimañas, donde el médico podía dar sólo seis pasos. Su bata, un camisón gris de lienzo basto que traía de fábrica unos lamparones de sudor. Lo aislaba del resto de la humanidad un enigmático candado chino, producto de la solidaridad del capitalismo de Estado con la dictadura del proletariado

Cano estaba en las celdas de castigo de la prisión de Canaleta. Allí estuvo seis meses hasta que una madrugada le avisaron que se iba de traslado para la prisión de Ariza, en la zona sur y central de Cuba, lo que es hoy la provincia de Cienfuegos.

Esas consultas sonoras se las daba a los otros condenados de las celdas que, desde luego, confiaban más en un doctor que sufriera su misma suerte que en los jóvenes galenos que venían a regañadientes al siempre despreciado y temido mundo carcelario.

El joven médico hacía sus indicaciones medio en broma y medio en serio y su efectividad le creó una pequeña leyenda entre la población penal y los guardias. Los que se quedaron en aquellas galerías emponzoñadas lamentaban que el médico se fuera a cumplir lejos sus 18 años de cárcel.

La semana pasada se supo que en su nuevo destino, cerca del mar del sur, un gorila de uniforme lo lanzó al piso con una llave inmovilizadora y le produjo contusiones por todo el cuerpo.

Cano fue condenado porque se pasó años atendiendo el Colegio Médico Independiente y recorrió el país de una punta a la otra en la organización de consultorios y el suministro de medicinas.

Está minado de parásitos y no tiene las vitaminas que debe tomar para controlar una parálisis facial que le produjo una conmoción cerebral. Tiene muy poco peso corporal y padece de una infección en la piel.

Después de casi tres años de martirio en las prisiones que diseña para los disidentes el ídolo de la alegre izquierda de caviar y de congresos, el doctor Marcelo Cano está enfermo y en peligro.