Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Reportaje

Malabarismos

'Si no tenemos dólares, no podemos comer, al pueblo no le alcanza lo que compra con la libreta', dice Hilda, residente de Centro Habana.

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Como no basta con la libreta de racionamiento, cuyos alimentos a precios subsidiados rinden de siete a 15 días, según la creatividad del cocinero, en la Isla hay que hacer malabarismos para acompañar en la mesa el arroz y los frijoles.

"Sin la libreta nadie puede vivir, pero sólo con la libreta tampoco", asegura un economista jubilado de 58 años que conduce un taxi ilegal.

Muchos afirman que con la libreta nadie muere de hambre, aunque deben ingeniárselas para obtener otros productos de primera necesidad, muchos sólo disponibles en pesos convertibles (CUC).

Para la mayoría de la población, que gana en promedio 12 dólares al mes (unos 310 pesos), hacerse con un litro de aceite (unos 2 dólares), medio kilo de carne de res (5 dólares) o un kilo de leche en polvo (4,6 dólares) es una hazaña doméstica.

"Si no tenemos dólares (CUC), no podemos comer, al pueblo no le alcanza lo que compra con la libreta en la bodega. Si uno lo estira, puede durar 15 días, pero carne de res no comemos, y la carne de cerdo hay que comprarla en la calle", dice Hilda, una residente de Centro Habana de 78 años que trabajó hasta hace un par de años en la limpieza de casas.

Medio kilo de pierna de cerdo cuesta unos 25 pesos (1,1 dólares) en un mercado agrícola. Un kilo de café "puro" en una tienda cuesta casi ocho dólares, pero en el mercado negro, donde es "estirado" con chícharos tostados y molidos, cuesta unos 20 pesos (cerca de un dólar).

"Para comer, malabares hay que hacer, y magia también", sentencia un universitario de unos 45 años que reside en el Cerro.

El gobierno defiende los valores sociales, con índices de salud y educación supuestamente envidiables en gran parte de América Latina. El gas, el teléfono, la electricidad, el agua y la vivienda están subvencionados.

No obstante, Raúl Castro, quien hace más de cinco meses sustituye en el poder a Fidel, señaló recientemente el abastecimiento de alimentos agrícolas como uno de los problemas más serios que se afronta en la Isla.

La cuota de la libreta incluye unos tres kilos y medio de arroz, cerca de medio kilo de frijoles, un cuarto de litro de aceite, dos kilos y medio de azúcar, 10 huevos, medio kilo de pollo y 250 gramos de picadillo de carne de soya, esporádicamente galletas y algo más.

Los menores de siete años y los ancianos tienen subsidiado un litro de leche diario, que cuesta 50 centavos de un peso (0,025 dólares).

"Tengo que salir todos los días a buscar qué comer, si me quedo en casa, no como", sostiene Hilda, que no tiene nevera pero utiliza la de un vecino.

A pesar de la fértil tierra de labor en la Isla, los rendimientos siguen siendo bajos, muchas veces por trabas burocráticas e ineficiencia, la sequía y los huracanes que afectan la Isla, y la despensa cubana depende en buena medida de las importaciones.

Ernesto Fidel, un chofer de 38 años que hasta hace poco manejaba un camión de transporte de carne congelada a los hoteles de toda la isla, también se queja de que los precios están por las nubes. "Aquí todo está caro, salvo los condones, que cuestan cinco centavos de peso cada uno. ¡Menos mal!", afirma.