Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Reportaje

Perfilando la resistencia cívica

Diversas organizaciones del exilio se unen en una campaña de 'no cooperación con el castrismo', abocada a apoyar a la embrionaria sociedad civil.

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"Yo no repudio. Yo no reprimo. Yo no chivateo". El mensaje, dirigido a la población de la Isla, busca multiplicar los escollos civiles con que debería tropezarse el castrismo en su carrera hacia la sucesión: la campaña "Yo no coopero con la dictadura, yo sí quiero el cambio", impulsada por numerosas organizaciones del exilio en Miami, aspira a perfilar nítidamente los contornos de la resistencia cívica en Cuba, poniendo en las manos y las mentes de los ciudadanos instrumentos de no cooperación más dinámicos y determinantes.

El mensaje parece contundente en su inmediatez. "Yo no sigo. Yo no asisto. Yo no coopero". La campaña ha logrado reunir, en torno a una modalidad de resistencia potencialmente aglutinadora —no se trata de hacer, sino de dejar de hacer—, a artistas de renombre en el exilio y dentro de Cuba, como Donato Poveda, Willy Chirino, Joan Secada o Carlucho. Estos, en un CD distribuido por los activistas que el sábado pasado se congregaron por decenas en la Pequeña Habana, llaman a la ciudadanía a la no cooperación con el régimen:

"No reprimas ni repudies a tu gente, no asistas a las movilizaciones de masas apoyando a los opresores, no cooperes con tus verdugos ni delates a tus hermanos", exhorta la cantante Marisela Verena en el mencionado disco. "Si naciste en el sistema y te obligaron a militar con aquello, ahora diles: basta ya. Di sin miedo: yo no coopero más con la dictadura, yo sí quiero el cambio".

Tomando la Calle Ocho

Representantes de una treintena de organizaciones exiliadas, entre ellas Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, M. A. R. por Cuba, Unidad Cubana, Municipios de Cuba en el Exilio y Junta Patriótica Cubana, se dieron cita en la intersección de la Calle Ocho y la 27 avenida del South West, al centro de Miami. El objetivo: popularizar la campaña "Yo no coopero con la dictadura, yo sí quiero el cambio".

Para los activistas presentes en la demostración, resulta fundamental el contacto que la comunidad exiliada pueda tener con sus familiares en la Isla, y en este sentido el mensaje es preciso: "Si envías ayuda a un familiar en Cuba, pídele que no coopere con la dictadura. Si vas a Cuba, divulga esta campaña de no cooperación con la dictadura".

"A través de esta jornada hemos podido difundir los objetivos de nuestra campaña, en el contexto de una comunidad que mantiene estrechos vínculos con nuestros hermanos en la Isla", declaró a Encuentro en la Red Sylvia Iriondo, presidenta de M.A.R por Cuba. "Hay que hacerle llegar al cubano de a pie el mensaje de que puede unirse, de que puede decir presente dentro de su realidad, dentro de su entorno. Esta campaña persigue, simplemente, restarle apoyo a la dictadura para lograr el cambio democrático".

"A veces uno, consciente o inconscientemente, coopera con los mismos mecanismos que lo reprimen", aseguró a este periódico Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia. "Por ejemplo, participa en los actos repudio, o asiste a las movilizaciones convocadas por el régimen, u ofrece información al gobierno en contra de un disidente. Y esta es una campaña dirigida a incentivar a los cubanos dentro de la Isla a no cooperar con la dictadura".

"Es la fase inicial de la lucha cívica no violenta, que es un instrumento muy poderoso de la dignidad humana contra la tiranía, y que ha demostrado ser muy efectiva en otros lugares", adicionó Sánchez, también presente en la demostración. "Lo ha sido en Estados Unidos con la lucha por los derechos civiles, en la India con el movimiento de Gandhi y aun en el bloque soviético, cuando influyó activamente en el derrumbe del totalitarismo. Así que Cuba no tiene por qué ser una excepción".

En esta cuerda, el movimiento liderado por Sánchez planea organizar una multitudinaria "Marcha por los Derechos Civiles del Pueblo Cubano" tras el fallecimiento de Fidel Castro, la que tendría como principal escenario la Calle 8 del South West miamense.

"El Movimiento Democracia ha obtenido un compromiso con las autoridades policíacas de la ciudad de Miami, el condado Miami-Dade, la ciudad de Hialeah y la ciudad de Sweetwater para realizar dicha marcha con la cooperación de las autoridades, en acatamiento de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que garantiza el derecho a la libre manifestación de las ideas", puede leerse en la web de la organización.

La campaña al interior de Cuba

Entre las actividades desarrolladas por la campaña "Yo no coopero con la dictadura, yo sí quiero el cambio", está promover la identificación de aquellos individuos que dentro de Cuba instigan o participan directamente en actos de represión contra la ciudadanía. Así, el documento En respuesta al pueblo cubano, difundido en la demostración del sábado, lo pone en blanco y negro:

"En base al reporte de la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre, hemos enviado una carta a las autoridades pertinentes del gobierno de los Estados Unidos con una lista parcial de personas que han sido reportadas por las víctimas de la represión como organizadores y participantes en actos de repudio y acciones represivas de la dictadura. Pedimos que esta lista parcial de nombres sea investigada. Hacemos énfasis en que las personas que en Cuba se presten a ser parte de la represión no quedarán en el anonimato, ni su postura y daños a personas inocentes quedará impune".

Precisamente, la serpiente que se muerde la cola en Cuba se llama represión, una política de Estado contra la que las tradicionales acciones de resistencia protagonizadas por la oposición, y en general por la sociedad civil, se han revelado ineficaces. ¿Por qué esta nueva campaña habría de repercutir en un país en el que a lo largo de casi medio siglo el poder ha consolidado una estructura represiva particularmente disuasoria?

"Nuestra campaña tiene una repercusión concreta en la Isla porque, en primer lugar, estamos hablando de una metodología moderna de resistencia", aseguró a Encuentro en la Red Ramón Saúl Sánchez. "En segundo lugar, porque es lo que cada uno puede hacer. Y en tercer lugar, porque de alguna manera siempre los desterrados hemos sido capaces de hacer llegar nuestro mensaje a los disidentes y al resto del pueblo en Cuba".

"Hay que comenzar por las bases", abundó Sánchez. "Y la base es la no cooperación. Eventualmente tendrá lugar la acción cívica, a través de la no violencia, para lograr el cambio que quiere y necesita el pueblo".

Y las bases empiezan a establecerse en Cuba, o al menos es lo que puede inferirse de las afirmaciones contenidas en el documento En respuesta al pueblo cubano:

"Este llamado del pueblo cubano a la no cooperación se evidencia desde dentro de la Isla en los numerosos llamados de prisioneros políticos cubanos desde diferentes prisiones a la no cooperación con la dictadura; en los vecinos que rehúsan participar en los actos de repudio contra opositores; en la no cooperación de los trabajadores cubanos con las metas de producción impuestas por la dictadura, de acuerdo a lo reportado por Granma, órgano oficial del régimen de La Habana; y en la creciente aparición de letreros llamando a la no cooperación con la dictadura".

"Hay que decir que en Cuba han proliferado las acciones de no cooperación", declaró a este diario Sylvia Iriondo. "El régimen las llama indisciplina social, indisciplina laboral. Nosotros las llamamos acciones de no cooperación. Es sabido que cuando un pueblo se pone de pie y dice basta ya, no hay dictadura que pueda mantenerse en el poder. Esto es lo que los valientes prisioneros políticos cubanos están haciendo dentro de la Isla".

"Más allá de los hermanos Castro, lo que hay que arrancar de Cuba es el sistema", concluyó Iriondo. "El sistema que representan ellos y que representa la opresión, la represión, la falta de libertades, la falta de derechos. Creo que estamos contribuyendo a crear las condiciones que propiciarán un cambio definitivo en la Isla".