Actualizado: 29/11/2021 15:04
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Represión

Sin franca mejoría

Los que están muy enfermos en Cuba son los presos políticos Julio Valdés Guevara, Francisco Chaviano y Ricardo González Alfonso.

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El que está grave en Manzanillo, Cuba, es Julio Antonio Valdés Guevara, un bibliotecario que fue condenado a 20 años en 2003 y al que el gobierno le dio una licencia extrapenal un año después porque se moría en la cárcel con los riñones destrozados y la presión arterial en el techo de la celda de castigo.

Está grave y acosado. La semana pasada una banda de combatientes antiimperialistas, organizada por el Partido Comunista y por la policía política, apedreó su vivienda y agredió verbalmente al activista y a sus familiares, que cerraron la casa a cal y canto y soportaron en silencio la heroica acción de los curtidos soldados del socialismo.

Julio Valdés Guevara no es un representante de la saga de la burguesía cubana que se opone al avance imbatible del proceso revolucionario. Trabajó toda su vida como estibador en el Golfo de Guacanayabo, en la provincia de Granma. Esa labor le produjo, al llegar a los 53 años, anomalías agudas en el sistema nefrológico.

Desde su salida de la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, donde estuvo al borde la muerte, Valdés Guevara espera que el gobierno revolucionario le dé la Carta Blanca, es decir, el permiso para salir de Cuba con su familia a ponerse un tratamiento en el extranjero y tratar de rehacer su vida sin la marca de ser un enemigo y un rehén del régimen.

Pero no. No le dan el permiso de salida. Tiene que ir cuatro veces por semana a un hospital estatal a que le hagan una hemodiálisis y a escuchar las ofensas de algunos fanáticos que le recuerdan que ese procedimiento lo subvenciona el proletariado a pesar de que él es un ex recluso.

Matilde Jerez Guevara, hermana del bibliotecario independiente, dijo al periodista Roberto Santana que el permiso de Julio se encuentra en la mesa de trabajo de Fidel Castro, ahora estará entre los papeles de Raúl.

"Hasta que él no lo firme, mi hermano continuará retenido en Cuba contra su voluntad y a riesgo diario de su vida", explicó la mujer.

Chaviano y Ricardo

El que está muy enfermo en La Habana es Francisco Chaviano. Está en la celda del Combinado del Este donde se ha reforzado la presencia de carceleros, se han restringido las llamadas telefónicas reglamentarias y se ha hecho más duro el sistema disciplinario de los presos.

Lo dice su esposa Ana Aguililla, en una nota que acabo de leer. Ella está consternada porque no se le han hecho pruebas de control para ver si ha aumentado el tamaño del tumor pulmonar que padece Chaviano. Este hombre, que cumple una condena de 15 años, lleva 12 tras las rejas.

Está muy mal, junto a Chaviano, en la misma cárcel, el poeta y periodista Ricardo González Alfonso. En el año 2005 fue sometido a tres cirugías en los salones del hospital del penal. Tiene hipertensión arterial, artritis, alergia, trastornos digestivos y circulatorios. Está preso desde la primavera de 2003.

Ellos y otros muchos de los más de 300 presos políticos cubanos están enfermos y con una atención médica deficiente y limitada. No sé por qué asocio todo este drama con el título de un libro que escribe ahora en la cárcel Ricardo González Alfonso. El libro se llama Con fines humanos.