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Cuba en la prensa

O'Grady se pregunta en WSJ: «¿Qué otras dictaduras en la historia de Latinoamérica habría apoyado Insulza?»

Selección diaria de la prensa internacional.

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Cuba no pertenece a un Club Democrático

"La Organización de Estados Americanos asegura ser 'es el principal foro multilateral de la región para el fortalecimiento de la democracia, la promoción de los derechos humanos y la lucha contra problemas compartidos como la pobreza, el terrorismo, las drogas y la corrupción'. Ahora, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quiere que el grupo pueda sumar otro objetivo a la lista: legitimar la dictadura cubana aceptando a la isla en la organización".

"Cómo tiene intención de hacerlo y por qué es algo de lo que hablaré en un momento. Pero primero, recordemos cómo Cuba fue expulsada de la OEA. Contrariamente a lo que dice Insulza, Cuba no ha cambiado desde su expulsión en 1962, y renovar su membresía ahora minará la credibilidad de la OEA. También será un golpe en el estómago para los disidentes de la isla que, según el Consejo de Relatores de Derechos Humanos en Cuba, están siendo agredidos a diario por los secuaces de Raúl Castro".

"Los disidentes también podrían estar descontentos con la noticia de que el gobierno de Barack Obama ha estado manteniendo reuniones con el régimen para ver si éste puede, según un funcionario citado por The New York Times, mantener 'una relación seria, civilizada y abierta' con los propietarios de las plantaciones esclavistas de Cuba. Aún así, Tom Shannon, subsecretario del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental sugiere que, al menos en la OEA, Estados Unidos tiene planeado apoyar al sufrido pueblo cubano. 'Permitir que Cuba no se ciña a los estándares de democracia y derechos humanos sería malo para la OEA y malo para Cuba', dice".

"…En otras palabras, debido a que el gobierno de Castro ha asesinado y encarcelado a disidentes, eliminado las elecciones libres y las libertades civiles y económicas, y se ha aliado con el comunismo, Cuba fue considerada no apta para ser miembro de la OEA. El 11 de septiembre de 2001, la OEA fortaleció su compromiso con la democracia y las elecciones libres adoptando la Carta Democrática Interamericana".

"Todos los miembros de la OEA firmaron la carta, señalando que la libertad política y, en menor medida, la libertad económica podrían finalmente estar echando raíces en la región. Pero Cuba todavía apoyaba la violencia y el terror en la región (…) Lo que los fidelistas quieren es legitimidad internacional para Cuba. 'El primer paso', como Insulza ha llamado a su propuesta, es revocar la resolución de 1962. Luego, me dijo por teléfono la semana pasada, 'los países' pueden decidir si permitirle de nuevo el ingreso de la dictadura a la OEA. ¿Su razonamiento? La resolución de 1962 'ya no es válida', le dijo a la Americas Society durante una entrevista la semana pasada. 'Y no condena a Cuba por no ser democrática. La condena por ser un miembro de un eje sino-soviético y dice que el eje es agresivo en contra de Estados Unidos. Pero eso ya no existe... es una locura. Es una reliquia de la Guerra Fría que se olvidó en una esquina, y debemos deshacernos de ella'".

"Estas declaraciones vulneran tanto la carta como el espíritu de la resolución hasta tal punto que es difícil interpretarlas como otra cosa que no sea un guiño al dictador y sus amigos. Sí, la Guerra Fría ha concluido. Pero el ejército cubano hoy en día tiene lazos bilaterales cercanos con Corea del Norte e Irán, dos puntos en un nuevo eje del mal que amenaza la paz y la estabilidad mundial. Cuba también es un refugio y centro de servicios médicos para la guerrilla colombiana. Además, el régimen todavía profesa su lealtad a la ideología marxista-leninista, que se opone abiertamente a la libertad humana".

"Shannon dice que la Carta Democrática fue un logro por el que se había luchado mucho, y que sería un gran error para la OEA abandonarlo. Pero Insulza parece tener otra interpretación. Me dijo que le gustaría que todos los países fueran democracias. Pero cuando le pregunté cómo una dictadura militar podría cumplir con la Carta, me dijo que la Carta es una resolución de la asamblea general, pero que no es necesario que la firmen todos los países. Uno se pregunta qué otras dictaduras en la historia de Latinoamérica habría apoyado el secretario general".

Mary Anastasia O'Grady, The Wall Street Journal, EE UU
11 de mayo de 2009

Socialismo a la cubana

"El problema fundamental que encaran el gobierno cubano y sus economistas, ante la necesidad de llevar a cabo reformas que alivien la crítica situación del país, es la respuesta a una pregunta: ¿puede permitirse la actividad privada, aunque sea en una escala reducida, sin poner en peligro la sociedad socialista? O dicho con las palabras del economista húngaro János Kornai: ¿es reformable el socialismo?".

"Kornai encontró que la interrogante sólo admitía una respuesta negativa. Llegó a esta conclusión a partir de los principios más elementales del marxismo-leninismo, y cuando la formuló en 1990 no estaba abogando por el mantenimiento de ese sistema, sino simplemente evaluando los hechos. Al utilizar los términos de la economía marxista-leninista, se refirió a la conclusión clásica de que la pequeña propiedad mercantil engendra capitalismo, de forma constante y sin detenerse. 'Lenin tenía toda la razón. Si una sociedad permite que haya un gran número de pequeños productores de mercancía, y los deja acumular y crecer con el tiempo, tarde o temprano surgirá un genuino grupo de capitalistas', afirmó Kornai".

"En el caso cubano, tampoco se pueden eludir otras dos interrogantes. La primera lleva a cuestionarse si realmente existe el socialismo en la isla y la segunda es aún más concreta: ¿Qué hacer entonces? Un análisis de los factores económicos debe dejar a un lado los aspectos políticos del tema, en lo referente a las implicaciones y preferencias que encierra cualquier ideología, así como todo lo relacionado con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho. En el terreno económico, la respuesta a la pregunta de si hay socialismo en Cuba es negativa. Esta afirmación parte del hecho de que desde hace años subsisten dos modelos en el país. Uno se fundamenta en la propiedad privada y el otro, más tradicional, tiene su fundamento en los medios de producción estatales".

"Con bastante éxito, el régimen de La Habana ha logrado mantener separados estos dos modelos. Su estrategia ha estado dirigida tanto a reducir la esfera de producción privada nacional --autorizada durante el llamado 'Período Especial'-- como a concentrar la inversión extranjera y las empresas conjuntas con capital privado (foráneo) en un número reducido de grandes corporaciones, y en sectores que siendo fundamentales a la hora de obtener ingresos, pueden ser 'aislados' de la población. La minería y el turismo son dos ejemplos. Las principales víctimas de esta estrategia han sido los 'cuentapropistas' cubanos y los pequeños empresarios extranjeros. Por otra parte, la estrecha colaboración con el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez ha resultado un factor clave en lograr este objetivo".

"Una contradicción fundamental a la que se enfrenta Cuba, y por la que pasaron la desaparecida Unión Soviética y los países de Europa del Este, es que al igual que el sector privado crece de forma 'espontánea' y más allá de lo previsto, cuando se posibilita la menor reforma, también la burocracia crece a pesar de los esfuerzos por reducirla. Lo que ocurre en la práctica es que llega un momento en que ambos modelos compiten por la supervivencia. Las economías socialistas clásicas (pre reformistas) combinaban la propiedad estatal con la coordinación burocrática, mientras las economías capitalistas clásicas combinan la propiedad privada con la coordinación dada por el mercado".

"…Uno de los aspectos negativos de la mezcla de ambos sistemas, en una misma nación, es el aumento del desperdicio de recursos. Mientras que un sector privado vive constantemente amenazado en un sistema socialista, al mismo tiempo se beneficia de un aumento relativo de ingresos, al poder fácilmente satisfacer necesidades que el sector estatal no cubre. Sin embargo, estos artesanos o propietarios de restaurantes --para poner dos ejemplos clásicos-- no tienen un mayor interés en cultivar a sus clientes, y tampoco en acumular riqueza y darles un uso productivo. Y como el destino de sus empresas es bastante incierto, en la mayoría de los casos se dedican a un consumo exagerado, de acuerdo a las circunstancias del país en que viven. Esta actitud y conducta no difiere de la del burócrata, que sabe que sus privilegios y acceso a bienes y servicios escasos dependen de su cargo".

"…Lo que ocurre en la práctica es que, tanto el limitado sector privado como el amplio sector de economía estatal están en manos de personas que conspiran contra esa eficiencia. Y en primer lugar, lo hacen para poder sobrevivir. La fragilidad de un socialismo de mercado es que su sector privado, si bien en parte está regulado por ese mismo mercado, en igual o mayor medida obedece a un control burocrático. Al mismo tiempo, este control burocrático lleva a cabo muchas de sus decisiones a partir de factores extraeconómicos, como son los políticos e ideológicos".

"Una solución parcial a este dilema sería aumentar el papel del mercado y concederle mayor espacio a las actividades privadas, de forma legal y dejando la vía abierta a la competencia y la iniciativa individual. Sólo que entonces el éxito en el mercado tendría un valor superior a la burocracia. Esto es lo que algunos temen en la isla y otros ansían. Entre ambos extremos se debate, en buena medida, el futuro de Cuba".

Alejandro Armengol, El Nuevo Herald, EE UU
11 de mayo de 2009

Burocratismo en Cuba frena la reforma de Raúl Castro para el sistema de salarios

"Resistencias y burocratismo frenan la reforma impulsada por el presidente Raúl Castro en el sistema de salarios, que busca aumentar los ingresos, sin límite máximo, según la productividad de cada trabajador, indicaron reportes de prensa. La reforma tenía que aplicarse desde diciembre pasado, pero 'está tropezando con resistencias, obstáculos e incomprensiones', dijo la revista Bohemia en un amplio informe. El nuevo sistema busca eliminar el 'igualitarismo', la fórmula por la cual todos los empleados de una categoría ganan lo mismo, sin importar cuánto rinda cada uno".

"En los últimos dos años Castro ha reconocido que en Cuba el salario no alcanza para vivir, mientras que, al mismo tiempo, se puede vivir sin trabajar, gracias a los subsidios públicos. La televisión tiene una campaña permanente contra el que no trabaja y la prensa hostiliza el incumplimiento de la jornada, la ineficiencia de los empleados y el maltrato al cliente. Las oficinas estatales de atención al público ampliaron sus horarios para permitir que los trabajadores hagan sus trámites sin abandonar su puesto".

"'Estamos en un círculo vicioso', dijo el economista Lázaro González, citado por la revista. 'No aumentamos el salario porque no hay producción y no hay producción porque no aumentamos el salario'. La meta del plan oficial es detonar la productividad como la pieza clave para devolverle sentido al salario, mejorar el nivel de vida de los trabajadores y sustituir importaciones…".

La Jornada, México
11 de mayo de 2009

El horario como utopía

"Un cubano sesentón cuyo nombre olvidamos nos dio una de las claves de la ineficiencia productiva que el Ejecutivo de Raúl Castro intenta acotar, por ahora con éxito limitado: 'El Gobierno hace como que nos paga y nosotros hacemos como que trabajamos', dijo aquel cubano. Una macroinspección realizada a lo largo del último año en 4.500 centros de trabajo de la isla acaba de mostrar la magnitud del problema. En las visitas se detectaron '26.622 violaciones de las disciplina laboral'. Sobresalieron las llegadas tardías al tajo, las generosas prolongaciones de las pausas para comer, las salidas y cierres prematuros... Todas las modalidades posibles de 'infracción del tiempo laboral', según resume el semanario Trabajadores en el informe que sobre el tema publica en su último número".

"El saldo de incumplimientos registrado por los inspectores puede parecer asombroso desde fuera, pero para quien vive en Cuba es una confirmación poco sorprendente de lo cotidiano. Aquí los horarios parecen a veces una utopía más difícil de realizar que el ideal de felicidad socialista. 'Mira, cariño: ¿Cómo tú quieres que yo me mate a trabajar con el salario que a mí me pagan?', nos espetó con mirada torva una empleada de banca. Los sueldos, de entre 12 y 25 euros al cambio, son la principal explicación. Los cubanos disponen de importantes subvenciones y gratuidades en alimentación, servicios y vivienda. Aún así y pese a las medidas de incentivación productiva de Raúl Castro, las cuentas no salen. Sí pueden salir cuando se contabilizan remesas familiares, propinas de los extranjeros, sobresueldos en empresas mixtas, así como negocios turbios o ilícitos. Pero sólo en el caso del turismo y el trabajo para compañías foráneas esos ingresos estimulan el rendimiento laboral".

"'Si un día me llegan cien turistas al hotel y faltan maleteros, llamo a los que libran y se pelean por venir. Da igual la hora: hay propinas', nos explicaba ayer un directivo hotelero de La Habana. La cosa cambia en otro tipo de trabajos. 'La llave no aparece'. O 'el transporte está malo y el dependiente no llegó'. O bien 'la tienda está abierta, pero la caja está cerrada'. O 'estamos en inventario'... Tales frases, dichas o escritas, son ya lugares comunes en Cuba. Las hay más enrevesadas, como la del cartel de una farmacia en Varadero que dice: 'Volvemos en media hora', sin indicar a partir de cuándo. O la que Trabajadores atribuía a un hostelero de La Habana Vieja retrasado en la apertura: 'El gas está bajito y la comida se demora un poco'".

"…El balance de las medidas no es alentador: 'Las fallas saltan a diario', reconoce el sindicato único. El Ejecutivo trata ahora de ajustar los salarios a la productividad. Es la vía del incentivo material, tampoco fácil pero seguramente más realista: trabajo en serio con dinero de verdad".

Fernando García, La Vanguardia, España
8 de mayo de 2009


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