Actualizado: 17/10/2017 10:31
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TV Martí

A pesar de los esfuerzos de Washington, TV Martí no llega a Cuba

 Los críticos del canal afirman que es parcial, mal administrado, con frecuencia aburrido y está en sintonía con los puntos de vista del sector más radical del exilio.

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 Aunque hace diez meses el gobierno estadounidense inició nuevos esfuerzos para enviar señales de televisión a Cuba esquivando la interferencia de La Habana, emigrantes cubanos llegados recientemente a Florida afirman que TV Martí sigue siendo difícil de captar en la Isla, informó la AP.

 El mes pasado circuló el borrador de un informe del Departamento de Estado, según el cual el empleo de un avión en la zona del Golfo de México había sido "el mejor ejercicio" para vencer la interferencia cubana y el costo inicial, de 10 millones de dólares, había resultado una "inversión importante", pero que parecía "estar dando sus frutos" ya que la teleaudiencia de TV Martí en la Isla estaba incrementándose.

 Sin embargo, más de una veintena cubanos que llegaron recientemente a Florida presentaron un panorama diferente. De acuerdo con la AP, los emigrantes dijeron que, si bien Radio Martí se escucha en toda la Isla, la TV Martí puede verse pocas veces.

 "La vi un día de clima muy bueno, pero aún así casi no se veía", dijo Efraín Ramos, un cubano de 56 años que llegó a la Florida el 29 de junio desde La Habana.

 El funcionamiento de la televisora cuesta a los ciudadanos de estadounidenses más de 20 millones de dólares por año en impuestos.

 Entre las principales críticas que recibe el canal están la de ser parcial, mal administrado y con frecuencia aburrido.

 La televisora es además acusada de estar en sintonía con los puntos de vista del sector más radical del exilio cubano en Miami, y los esfuerzos de algunos legisladores para interrumpir las transmisiones nunca han llegado demasiado lejos.

 Pero los representantes demócratas Bill Delahunt y Charlie Rangel, y el republicano Jeff Flake están promoviendo que se efectúen audiencias sobre el canal y la radio durante los próximos meses, y los investigadores del Congreso comenzaron a examinar la administración de ambos en junio.

 Unos de seis periodistas y ex periodistas de Radio y TV Martí, al igual que numerosos expertos que apoyan las transmisiones, manifestaron preocupación a la AP sobre la calidad de la programación y la existencia de un estilo piramidal de administración que castiga rápidamente a los críticos.

 Todos se negaron a que sus nombres fueran publicados por temor a perder sus empleos o a sufrir alguna represalia.

 Desde el 2005, en reiteradas ocasiones numerosos empleados han enviado cartas sin firmar a la secretaria de Estado, Condoleeza Rice, criticando la administración de estos medios. Entre algunas de sus preocupaciones está el hecho de que el Departamento de Estado confía en una encuesta de enero que mostró que la cantidad de cubanos que ve TV Martí en la Isla se incrementó cuando se introdujo la modalidad del avión.

 El hombre cuya empresa encargó el sondeo, el veterano consultor de medios hispanos Herb Levin, ayudó a fundar Radio Martí y ha tenido numerosos contratos para mejorar la programación.

 Levin dijo que no le importa lo que la gente pueda creer, porque él sabe cuál es la calidad de su trabajo. Indicó asimismo que está abierto a cualquier tipo de examen a su producto.

 El informe reciente del Departamento de Estado encontró que en el canal de televisión falta comunicación entre los gerentes y los empleados, y es necesario revisar los estándares de ética. Sin embargo, señaló que el estado de ánimo en general ha mejorado en los últimos años bajo la conducción del actual director, Pedro Roig.

 Alberto Mascaro, jefe de personal de la Oficina de Transmisiones de Cuba, que supervisa a Radio y TV Martí, espera que las conclusiones del Departamento de Estado se traduzcan en una mayor confianza en las transmisiones.

 "No es que yo esté intentando venderlo al público", declaró. "Una agencia independiente hace esto todos los días".

 En Cuba es ilegal ver los canales de televisión de Estados Unidos. Las personas entrevistadas por la AP dijeron que, en caso de ver programas prohibidos, preferían los canales comerciales de Miami, que llegan a través de antenas satelitales que ingresan a la Isla de manera ilegal.

 Como La Habana sigue teniendo éxito en interceptar las transmisiones de TV Martí, la oficina de transmisiones a la Isla desde Estados Unidos recibió permiso en diciembre para hacerlo a través de un canal de habla hispana en Miami, el mexicano TV Azteca, a un costo de unos 400.000 dólares anuales.

 El gobierno estadounidense tiene prohibido poseer al 100% medios de comunicación que transmiten dentro de Estados Unidos, con el fin de evitar la propaganda, pero dado que TV Azteca es privada y los cubanos pueden sintonizarla vía satélite, se hizo una excepción.

 Sin embargo, los cubanos que recientemente llegaron a Miami dijeron a la AP que la televisora mexicana no es popular. Ellos prefieren canales que estén más ligados culturalmente con Cuba y el Caribe.

 Mascaro defendió la decisión de utilizar a TV Azteca.

 "No sé cuánto tiempo permanecen viendo otros programas, pero nos están encontrando", sostuvo sobre el éxito de TV Martí en Azteca.

 En algún momento, habrá elecciones libres y libertad de prensa en la Isla, y las transmisiones a Cuba no serán necesarias, dijo Mascaro. Pero eso no necesariamente significará el fin de TV Martí.

 El informe del Departamento de Estado instó a la oficina de transmisiones a que examine cómo puede expandir la programación a otros países de América Latina para contrarrestar a los medios controlados por el presidente venezolano, Hugo Chávez.