Actualizado: 20/07/2018 16:13
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Versailles, Exilio, Miami

Celebran los 40 años del restaurante Versailles de Miami

Presidentes estadounidenses como Ronald Regan, George W. Bush o Bill Clinton han apreciado los recios sabores de la cocina del emblemático Versailles

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El popular restaurante Versailles de Miami (Florida) celebra hoy su 40 aniversario como centro neurálgico del exilio cubano, baluarte de la sabrosa cocina criolla y visita obligada para políticos que se acercan a saborear su café cortadito y dejarse ver.

Ubicado en la Calle Ocho, eje del populoso barrio de la Pequeña Habana, el Versailles y sus famosos pastelitos de guayaba y café bien cargado forman ya parte esencial de la historia y la vida cotidiana de los cubanos de Miami.

Y es que este establecimiento ha devenido centro sentimental de los cubanoamericanos de la ciudad, quienes, en su interior, de aire exageradamente kitsch y grandes espejos versallescos, intercambian confidencias y chismes y, entre burlas y veras, hacen cábalas sobre el fin del castrismo.

Muchos, sin embargo, prefieren enhebrar recuerdos y nostalgias, formar corrillos junto a la ventana a la calle por donde las camareras despachan café cubano, cortaditos y coladitas a la clientela.

Es sobre todo en tiempo de elecciones cuando los políticos se acercan a este local para mostrar su simpatía hacia la comunidad cubana en el exilio, su cultura y la causa de la libertad en la Isla. Así lo hicieron en pasadas campañas electorales Mike Huckabee, Mitt Romney o John McCain.

Presidentes estadounidenses como Ronald Regan, George W. Bush o Bill Clinton han apreciado los recios sabores de la cocina del emblemático Versailles, desde el lechón asado o la ropa vieja hasta el rabo encendido, pasando por el contundente ajiaco.

“Obama va a tener que venir también. Me han dicho que viene”, dice a Efe entre risas Felipe Valls hijo, de la familia propietaria del local, quien deja entrever en sus comentarios que es muy probable que el presidente estadounidense visite el restaurante el próximo año.

Explica que “el mismo Clinton, demócrata, que no tuvo mucho voto cubano, vino aquí a dar las gracias a los que le habían votado”, y recuerda el bufé que prepararon para el ex mandatario y su comitiva a base de lechón asado, moros (frijoles) y yuca.

Eso sí, cuenta que las medidas de seguridad fueron extremas: “Revisaron los techos, las cámaras frigoríficas, la cocina… y hasta un tipo probó antes la comida que se preparó para el banquete”, comenta divertido Vals, hijo de Felipe Vals, quien a sus 78 años mantiene aún el local bajo su batuta.

No oculta Valls el orgullo que le produce constatar cómo lo que empezó siendo un “pequeño local haya ido creciendo durante años y expandiéndose hasta convertirse en algo más que un restaurante: en un centro social y cultural para todos los cubanos”.

“Los cubanos miran el Versailles como una extensión de Cuba en EEUU”, subraya Valls, quien define categórico este establecimiento como un “símbolo, un emblema de la cubanía aquí en Miami”.

En ese sentido, apunta que el restaurante “ha atendido durante cuatro décadas a miles de cubanos, desde abuelos a nietos”, que se encuentran aquí con “parte de la cultura cubana perdida” cuando salieron de la Isla.

Para celebrar cuatro décadas de buen comer y “cubanía”, la familia Valls cobrará hoy los mismos precios que ofrecía al comienzo: El bistec de res (palomilla) a 3,25 dólares, el picadillo a la cubana a 1,95, el arroz con pollo a 2,25, y el popular sándwich cubano a 1,45. Un café cubano oscuro y bien cargado, 20 centavos.

“Claro, no será el mismo café que se sirvió el año pasado al elefante” que trajeron del zoológico al Café del Versailles, señaló entre bromas José Reyes, encargado del restaurante, quien cuenta esa anécdota como una de las más divertidas que ha visto en sus doce años como empleado en el corazón del exilio anticastrista.

Preguntado si la eventual muerte de Fidel Castro afectará el día a día del negocio, Valls dijo que la familia tiene un plan de contingencia previsto, aunque no espera una “situación caótica o violenta, sino de celebración”, y apuntó que “muchos medios, como CNN o Univisión, han reservado ya bajo contrato plazas de estacionamiento” para sus unidades móviles.


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