Actualizado: 18/06/2019 10:45
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Cambios

Escepticismo ante discurso de Castro

No es la primera vez, en más de 50 años, que son convocados a procesos de “rectificación”

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Puestos en la encrucijada de “corregir” errores o “hundirse”, algunos cubanos ven con escepticismo la aplicación de las reformas económicas propuestas por el presidente Raúl Castro, pues no es la primera vez en 50 años que son convocados a procesos de “rectificación”.

“Cuando está en el papel es muy bonita la cosa, y cada cual la implanta a su forma, hay que esperar, cuando empiecen a apretar las tuercas de verdad, entonces la cosa sí va en serio”, dijo a la AFP Reynaldo González, un plomero de 52 años, que escuchó el discurso del mandatario por la televisión la noche del sábado.

Al clausurar la sesión parlamentaria anual el sábado, Raúl Castro sentenció: “o rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos (…) el esfuerzo de generaciones enteras”.

El Presidente defendió con tenacidad su programa de reformas, pidió “cambiar la mentalidad de los cuadros (dirigentes comunistas) y de todos los compatriotas al encarar el nuevo escenario que comienza a delinearse”.

Esas reformas, incluyen una mayor apertura al capital extranjero, el recorte de más de un millón de empleos estatales en los próximos años —500.000 antes de abril—, la apertura de licencias en unos 178 oficios para absorber a la mayor parte de despedidos, la eliminación de subsidios, la autonomía de la gestión empresarial.

Se estima que en los próximos cinco años se incorporarán 1,8 millones de personas al sector no estatal —pequeños negocios privados y cooperativas— por lo que un 50% de los cinco millones de trabajadores cubanos no tendrá como patrón al Estado en 2015.

Desde inicios de diciembre, la población discute esas propuestas en centros laborales, de estudios y reuniones de vecinos, para lograr un “consenso nacional”.

“Aunque la situación económica es difícil, el modelo está hecho con los pies en la tierra, pero exige que todo el mundo cambie la mentalidad, los dirigentes y el pueblo”, dijo Graciela Pérez, una técnica en economía de 45 años, a la salida de un hospital.

Raúl Castro fustigó a la “burocracia” estatal su temor a que se publiquen las realidades que ocurren en el país, en referencia al freno que aplican a los cambios propuestos.

Poco antes de que el líder soviético Mijail Gorbachov anunciara su Perestroika en la ahora desaparecida Unión Soviética, los cubanos fueron convocados en 1985 por Fidel Castro al llamado “Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas”, que tras algunas medidas iniciales, se diluyó en consignas.

Casi todos los problemas detectados entonces quedaron como asignaturas pendientes y las tímidas reformas de apertura de los años 90, aplicadas para encarar la crisis por la caída del bloque soviético, dieron marcha atrás en un proceso de recentralización en 2004.

“Nos faltó cohesión, organización y coordinación entre el Partido (Comunista de Cuba, único) y el Gobierno (…) no fuimos suficientemente exigentes ante las violaciones (…) demoramos en rectificar decisiones que no tuvieron el efecto esperado”, opinó Raúl Castro.

“Los cambios son posibles, hay que hacerlos por necesidad, serán duros, muy duros, no queda otro remedio”, dijo Ramón Jiménez, un desempleado de 53 años que busca trabajo.

María Pérez, mujer jubilada de 60 años advirtió que “Raúl Castro no anduvo pasando la mano, y puntualizó que fue muy enérgico, hay una esperanza, pero esto se arregla o se hunde de una vez”.

“Bueno, la cosa es de rectificación o muerte, pero aún así no es la primera vez que estamos ante una situación grave; se anuncian cambios y después todo sigue igual, usted sabe cómo es este país”, dijo a su vez Javier Rodríguez, un oficinista de 68 años. Aunque parte del programa ya está en aplicación, el VI Congreso del PCC deberá aprobarlo en abril y comenzará su instauración gradual.


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