Actualizado: 20/08/2019 5:32
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Alan Gross

Judy Gross insta a Obama a “dar el primer paso”

En un mensaje a La Habana, la esposa de Alan Gross fue contundente: “las autoridades cubanas saben que él no estaba espiando, pero ya dejaron claro su mensaje y es tiempo de que lo suelten. Quince años por portar celulares, algo que en otro país no sería gran cosa, es demasiado”

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Judy Gross, esposa del subcontratista Alan Gross encarcelado en Cuba, instó hoy al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a que “dé el primer paso” para negociar su pronta liberación en la Isla, y desmintió que el norteamericano se haya ofrecido como “canje” por los cinco cubanos presos en ese país.

“Alan estaba trabajando para el Gobierno de EEUU cuando viajó a Cuba. Arriesgó su vida por el Gobierno de EEUU, y pasó cinco semanas en el suroeste de Virginia haciendo campaña por Obama” en 2008, dijo Judy, durante una entrevista con Efe, en vísperas del segundo aniversario del encarcelamiento de Alan Gross este próximo sábado.

“Él dejó su trabajo por cinco semanas, durmió en casas ajenas… me encantaría que el presidente Obama levante el teléfono, o envíe un correo electrónico, e intente dar el primer paso y diga sentémonos a negociar”, enfatizó Judy.

Sin embargo, aventura que la tibia respuesta de Obama se deba “posiblemente a las elecciones venideras” en 2012. Florida, un estado clave en esos comicios, es muy sensible al tema de Cuba.

Gross trabajaba como subcontratista de la empresa DAI, que a su vez tenía contrato con la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), cuando fue arrestado y encarcelado el 3 de diciembre de 2009 bajo cargos de atentar contra la soberanía del Estado.

En un mensaje a La Habana, Judy fue contundente: “las autoridades cubanas saben que él no estaba espiando, pero ya dejaron claro su mensaje y es tiempo de que lo suelten. Quince años por portar celulares, algo que en otro país no sería gran cosa, es demasiado”.

Gross comparte una pequeña celda junto a otros dos en la cárcel y hospital militar de Carlos Finlay. Su sentencia de 15 años en prisión fue reafirmada por el Tribunal Supremo en Cuba en febrero pasado.

Judy expresó su decepción por la falta de ayuda de DAI y de USAID, y señaló que la agencia nunca le advirtió a Alan de los riesgos que podía afrontar en Cuba.

“Alan ha trabajado en más de 50 países, es un hombre muy sofisticado, un viajero muy espabilado y puede bregar con cualquier cultura o tipo de comunicado. No hay manera de que él hubiese puesto su vida en peligro o la nuestra”, afirmó Judy, quien lamenta la “silla vacía” en cada celebración familiar.

Antes de viajar a Cuba, Alan mostró preocupación por las actividades que iba a desarrollar en ese país.

Según un reporte de la AP, Judy declaró que Alan quería que le aseguraran que lo que estaba haciendo era legal, pero su compañía le dijo que no preguntara a funcionarios cubanos.

“Si algo ocurre, estarás fuera en dos días; no te preocupes”, comentó Judy que le dijo a su esposo un compañero de trabajo cuando manifestó preocupación por el viaje.

En una entrevista señaló que su esposo pidió a la compañía para la cual estaba trabajando que se pusiera en contacto con el Gobierno cubano para que aprobaran su trabajo de establecer el servicio de Internet para la pequeña comunidad judía en la Isla.

Pero la DAI se negó a contactar con funcionarios cubanos y no le permitió a él ponerse en contacto con nadie tampoco, indicó ella. Por separado, un compañero de trabajo le dijo que no se preocupara por el proyecto, añadió.

También expresa frustración ante lo que ve como intransigencia de los dos países en ambos lados del estrecho de Florida —que no tienen relaciones diplomáticas— y porque, a su juicio, Alan se ha convertido “absolutamente” en una pieza de ajedrez.

“Como terapeuta matrimonial, me es difícil entender esto porque con seguridad nadie va a ningún lado si no se hablan. Cuba necesita recursos y nosotros los tenemos y podemos ayudarles a mejorar su economía y su país si tan solo nos sentáramos a dialogar, pero desafortunadamente hay mucha gente que no quiere eso”, se quejó Judy al evaluar el estado de las relaciones bilaterales.

Su frustración por la falta de avances en el caso de Alan la ha forzado a llevarlo ante la corte de la opinión pública, y espera que personalidades de renombre se sumen a su causa.

“Si pudiéramos identificar a la persona adecuada, absolutamente lo haríamos… aunque en la televisión cubana muestran (al actor afroamericano) Danny Glover, lo adoran”, bromeó Judy, quien ha visitado a su esposo en tres ocasiones desde 2009.

Judy agradeció la intercesión, aunque sin éxito, del ex presidente Jimmy Carter y el ex gobernador de Nuevo México Bill Richardson, pero señaló que “se necesitan dos para dialogar” y las autoridades cubanas “no han sido claras en lo que quieren”.

Judy participó este lunes en una vigilia frente a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, en la que dijo que Alan, de 62 años, se encuentra “deprimido” y “desesperanzado”, aparte de que ha perdido 45,4 kilos y sufre varios problemas médicos.

Agregó que las autoridades cubanas le permiten recibir correo de amigos y familiares y medicinas recetadas por su doctor en EEUU, y que personal del Departamento de Estado lo visita mensualmente.

Pero Judy desmiente que Alan, con el que lleva casada 41 años, se haya ofrecido como pieza de “canje” por los cinco cubanos presos en Estados Unidos.

“Eso es un error. Alan no ve ninguna similitud entre él y ‘los cinco’, y lo único que tienen en común es que están en una cárcel”, subrayó, al agregar que “de la parte estadounidense, la liberación de los cinco no está sobre la mesa”.

“Hemos presentado varias propuestas y desafortunadamente (las autoridades cubanas) no las han aceptado”, lamentó.

La Sección de Intereses de Cuba no quiso hacer comentarios pero el Gobierno de La Habana ha dicho que no soltará a Gross de forma unilateral.

Este jueves, varios legisladores prevén hacer breves discursos en el pleno de la Cámara de Representantes, mientras circulan una carta de solidaridad con Alan Gross, encabezada por el representante Chris Van Hollen y el senador Benjamin Cardin.

Al inicio del Sabat, la comunidad judía también ofrecerá plegarias por su liberación, como parte de una incipiente campaña internacional.

“Ya sé que hay otras cosas importantes en el mundo, pero no quiero que este caso se trate como un asunto sin importancia”, puntualizó.


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