Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Las claves del viaje de Obama a Cuba

La simbólica visita a poco menos de un año de abandonar la Casa Blanca cimentará el legado de Obama que, como muchos otros presidentes antes de dejar el cargo, busca triunfos en política exterior

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El último presidente de Estados Unidos que viajó a Cuba, Calvin Coolidge, llegó a la Isla a bordo de un buque de guerra.

El próximo 21 de marzo, 88 años después, lo emulará Barack Obama, que aterrizará con el moderno Air Force One en el vetusto aeropuerto de La Habana con la mano tendida hacia el antiguo enemigo.

Poco más de un año después del anuncio del deshielo de las relaciones de los dos rivales ideológicos, habrá un nuevo momento histórico. Obama se reunirá por tercera vez desde el 17 de diciembre de 2014 con su homólogo cubano, Raúl Castro. La novedad ahora es que será en La Habana, informa la BBC.

La simbólica visita a poco menos de un año de abandonar la Casa Blanca cimentará el legado de Obama que, como muchos otros presidentes antes de dejar el cargo, busca triunfos en política exterior.

“No hay ninguna duda de eso”, asegura a BBC Mundo el cubano Arturo López Levy, profesor de Política en la Universidad de Texas Río Grande Valley, en Estados Unidos.

Junto al acuerdo nuclear con Irán, otro enemigo tradicional, el acercamiento a Cuba tras 54 años de distanciamiento es quizás el mayor logro de Obama.

Pero para ello, el deshielo tendrá que consolidarse, ya que la llegada en 2017 de un presidente contrario a ello podría amenazarlo. El miércoles, los candidatos republicanos Ted Cruz y Marco Rubio, ambos de origen cubano, ya se mostraron muy críticos con el viaje.

“Más que de su legado, se trata de conseguir cosas”, afirma a BBC Mundo Frank Mora, ex miembro del gobierno Obama y ahora profesor de la Universidad Internacional de Florida.

La cuenta regresiva para la salida de la Casa Blanca ya comenzó y hay mucho en juego.

“Hay una falta de prioridad del tema cubano en la burocracia y ya va quedando menos de un año para el cambio de gobierno. Un viaje presidencial eleva el perfil al tema cubano”, dice López Levy, que anticipa cambios en los próximos meses. Obama ya flexibilizó el embargo económico y comercial que pesa sobre la Isla, que sólo puede ser levantado por el Congreso en Washington y que supone el mayor obstáculo para el acercamiento.

A Obama lo acompañarán legisladores de los dos partidos, lo que quizás suponga un paso adelante para el fin del embargo, aunque López Levy no cree que eso vaya a ocurrir antes de que Obama complete su mandato.

El Presidente busca, por lo tanto, acelerar el proceso.

“Queremos que sea irreversible, que las conexiones ganen peso para que sea inevitable”, dijo el jueves Ben Rhodes, consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y uno de los principales negociadores con Cuba.

Rhodes apuntó a que no tendría sentido cerrar la embajada en la Isla reabierta en julio del año pasado, volver a impedir que los estadounidenses viajen a Cuba ni que los empresarios olviden los proyectos en los que están trabajando.

“No se puede volver al 16 de diciembre de 2014, es irreversible”, afirma Frank Mora respecto a la histórica fecha del 17 de diciembre de 2014.

El experto cree que quizá Cruz o Rubio podrían ralentizar el proceso, si llegan a ser presidentes, pero no frenarlo.

“El espaldarazo que supone el viaje de Obama a Cuba debe dinamizar esos cambios”, dice López Levy. ”Más que una culminación en el proceso de acercamiento es un acicate para que el proceso reaccione”, agregó el experto, que observa cierta lentitud.

Rhodes aseguró ayer que no se espera que Obama se reúna con Fidel Castro, el exgobernante y líder de una revolución que es el germen de la separación ideológica entre ambos países. Un encuentro entre ambos sería el gran momento de la visita.

Sí habrá reunión, en cambio, con “miembros que se oponen al gobierno y son críticos”, dijo el asesor.

Poder hablar con disidentes había sido una de las condiciones de Obama para viajar. El presidente también se dirigirá al pueblo cubano en algún momento de la visita de dos días.

Más allá de sus discursos y sus palabras, Obama jugará también la baza de su popularidad y de la de su mujer. “No es algo que se pueda subestimar. Y no olvidemos que es el primer presidente afroamericano (de EEUU) y que hablará ante una población en la que hay muchos descendientes africanos”, apunta el profesor Frank Mora.

Los cubanos reaccionaron positivamente este jueves. “Nunca imaginé que pasara tan rápido. Creo que es un paso adelante. Después de todo, somos vecinos”, dijo un hombre al corresponsal de la BBC en La Habana, Will Grant.

“Una visita de un presidente de Estados Unidos a Cuba es increíble”, afirmó una mujer en la capital.

Desde el Gobierno, también se le dio la bienvenida. “Su visita representará un avance en la mejora de las relaciones”, aseguró Josefina Vidal, la encargada de las negociaciones con Estados Unidos.

La Casa Blanca insiste en que la visita busca avanzar “los lazos comerciales y personales que puedan mejorar el bienestar del pueblo cubano” y expresar su apoyo a los derechos humanos.

Pero el viaje llega también a pocas semanas de que en abril se celebre el congreso del Partido Comunista, en el que podría decidirse quién será a partir de 2018 el primer presidente de Cuba desde 1959 sin el apellido Castro.

“Obama es consciente de que hay una transición intergeneracional y hacer este gesto antes del congreso transmite una visión de que Estados Unidos está abierto a dialogar con las nuevas voces del nacionalismo cubano”, dice López Levy.

Funcionarios de la administración de Obama se han resignado al hecho de que el embargo comercial en contra de Cuba no será levantado durante los meses finales del mandato del Presidente. Pero la administración está poniendo en marcha una serie de cambios de reglas con la esperanza de que echen abajo las barreras al comercio y hagan imposible a un futuro presidente revertir el curso de unas relaciones que se están descongelando, según un análisis del servicio noticioso Mcclatchy.

“La realidad es que el embargo sigue en pie”, dijo el jueves Alex Lee, subsecretario adjunto para Sudamérica y Cuba del Departamento de Estado de EEUU, a un grupo de líderes empresariales durante un seminario sobre comercio celebrado en Washington, y que duró todo el día. “El embargo nos ha exigido que participemos en este proceso de cambios regulatorios. Es casi como un cubo de Rubik, idear qué hacer para cumplir con los objetivos del Presidente”.

La Casa Blanca ya ha tomado varias medidas para suavizar el embargo comercial de Estados Unidos sobre Cuba. Ha relajado las restricciones a los viajes, eliminado los límites de las remesas y ha restaurado el correo directo. En enero, la administración de Obama anunció que iba a permitir a compañías estadounidenses vender a Cuba a crédito.

El siguiente punto en la agenda, dijo Lee, es negociar maneras de calmar las preocupaciones expresadas por negocios estadounidenses que han investigado a Cuba pero se sienten nerviosos ante determinados asuntos: cómo proteger sus inversiones si las condiciones en Cuba cambian; cómo hacer posible que las compañías de EEUU hagan su propia contratación en vez de tener que pasar por el gobierno; persuadir al gobierno cubano a que reduzca el recargo que impone al uso del dólar estadounidense; y levantar las restricciones del gobierno cubano que limitan el negocio de importación y exportación en el sector privado.

Uno de los modos clave con que la administración espera asegurar que el descongelamiento de las relaciones se haga permanente después de que Obama abandone su cargo es animar los viajes a la Isla, dijo Rhodes ante un foro para líderes empresariales y académicos interesados en Cuba celebrado el jueves.

Señaló que el número de estadounidenses que viajan a Cuba ha aumentado en un 54 por ciento durante el último año, y pronosticó que ese número continuará creciendo con la aprobación en las próximas semanas de 110 vuelos comerciales diarios entre Estados Unidos y Cuba.

Agregó que Airbnb, el negocio de reservaciones para vacaciones en internet, se jacta de que Cuba es su mercado de crecimiento más rápido.

“Y eso beneficia directamente al pueblo cubano”, dijo. “Porque, cuando los viajeros van a Cuba, se quedan en casas de los cubanos. Y comen en restaurantes de cuentapropistas”, el término cubano para designar a las personas empleadas por cuenta propia.

Ese incremento de los viajes dificultará al Congreso o a una administración posterior tomar medidas para regresar a la hostilidad que estuvo rigiendo las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante dos generaciones, dijo Rhodes.

“Yo no sé cuánta gente que conozco quiere saber ‘cuándo puedo ir a Cuba’ “, afirmó Rhodes. “En última instancia, se hace difícil al Congreso decir: ‘bueno, pues no puedes. Usted, viajero estadounidense, no puede ir a Cuba. Usted, negocio estadounidense, no puede ir a Cuba’ “.

Aunque no existe suficiente apoyo en el Congreso a favor del levantamiento del embargo, Rhodes dijo que la administración espera que los cambios que puede hacer acaben persuadiendo a los legisladores de que el embargo sólo sirve para perjudicar al pueblo de Cuba. Levantar el embargo, dijo, será posible cuando el pueblo estadounidense pueda ver por sí mismo los beneficios tangibles de las relaciones.

“Cuba está cambiando”, dijo Rhodes. “La cuestión clave es si vamos a ser parte de ese cambio o no. Porque si nos aferramos al embargo nos estamos aislando a nosotros mismos. En cambio, si nos abrimos, tenemos la posibilidad de participar y de probar políticas de apoyo que beneficien al pueblo cubano”.

Lee dijo que los beneficios del mejoramiento de las relaciones ya se puede ver. Afirmó que los diplomáticos de EEUU y Cuba están hablando como nunca antes. Ellos formaron una comisión bilateral que se ha reunidos dos veces —y planea reunirse tres veces este año— para discutir una profundización de sus relaciones en las áreas de la salud, el medioambiente, la mitigación de desastres y la policía.

“Uno de los frutos del diálogo sobre el tema de la policía es que básicamente hemos abierto canales para Interpol”, dijo Lee. “Y podemos intercambiar información casi inmediatamente sobre casos importantes en que ambos estemos interesados en cooperar”.


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