Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Por qué Cuba no quiere un Instituto Goethe

La visita del ministro de relaciones exteriores germano parecía haber allanado la vía para el establecimiento en Cuba de una filial del Instituto Goethe, pero no ha sido así

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Tras largos preparativos, el acuerdo cultural entre Alemania y Cuba parecía listo para ser firmado. Pero el gobierno cubano se resiste a permitir el establecimiento de una sede del Instituto Goethe en la Isla, detalla en un artículo la Deutsche Welle.

El pasado mes de mayo, cuando viajó a Berlín el ministro cubano de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, todo parecía en orden. La visita respondía a la reciprocidad: su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier, había visitado Cuba poco antes. Fue el primer ministro alemán de Asuntos Exteriores en pisar territorio cubano en toda la historia de la República Federal de Alemania. Durante su viaje, Steinmeier estuvo acompañado por representantes de la política cultural de todos los partidos políticos.

La gira del alto diplomático germano debería haber simplificado el intercambio cultural entre ambos países, y allanado el camino para el establecimiento en Cuba de una filial del Instituto Goethe, además de otras instituciones culturales alemanas. Steinmeier se mostró optimista: manifestó confianza en que el acuerdo cultural correspondiente entre Alemania y Cuba se firmaría “este mismo año”.

Pero ahora las cosas parecen haber cambiado. El ministro cubano afirmó en Berlín que el documento estaba listo “y podría ser suscrito la próxima semana”, según dijo el presidente de la subcomisión de política exterior en materia cultural, Bernd Fabius, a la emisora alemana Deutschlandradio. “Pero luego él regresó a Cuba y remitió a la embajada alemana en La Habana un acuerdo que no incluía a ninguna institución cultural”, agregó.

Ya antes, Alemania y Cuba habían estado cerca de firmar un acuerdo cultural bilateral. Pero en 2003, el régimen castrista emprendió una ola de detenciones de artistas e intelectuales conocida como “Primavera negra”. 75 opositores fueron apresados, y algunos, condenados a largas penas de cárcel. Berlín reaccionó de manera rotunda y congeló la ayuda oficial al desarrollo, así como el acuerdo cultural que ya se había negociado.

Aparentemente, aún hay desconfianza. “Cuba teme que con el Instituto Goethe, que promueve el idioma y la cultura germana en el mundo, Alemania fomente la contrarrevolución”, señala Fabius. La negativa de Cuba a permitir que se abra un Instituto Goethe en la Isla “muestra cuán frágiles se perciben a sí mismos los sistemas de tales Estados”.

Actualmente, en la isla caribeña crece el interés por aprender el idioma alemán, confirma Christine Arndt, del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Desde 1990, la institución lleva a cabo en La Habana un lectorado que organiza la enseñanza de alemán en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana. Asumió así el “Lectorado Herder”, que antes estaba a cargo de la República Democrática Alemana (RDA). El servicio exterior alemán calcula que cerca de 30.000 cubanos estudiaron o trabajaron en la RDA. El nivel educativo de Cuba es aún superior al de sus países vecinos, dice Arndt. “Pero esta ventaja desaparece lentamente”, por lo que sería tiempo de “relanzar” el diálogo cultural bilateral, incluyendo un acuerdo en la materia.

La diplomacia alemana ha mantenido discreción en el marco de este diferendo, lo mismo que la oficina central del Instituto Goethe. Después de todo, y en parte gracias al acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, las relaciones culturales entre Alemania y la Isla parecen mejores de lo que refleja el aparente congelamiento del acuerdo. “En Alemania hay un gran interés por mantener el diálogo con Cuba”, se dice en el servicio exterior germano. “Desde hace años, Alemania tiene participación activa en acontecimientos culturales que tienen lugar en la Isla”.

Por ejemplo, la Feria del Libro de Frankfurt (Buchmesse) es participante asidua en la Feria del Libro de La Habana, con un pabellón en el que autores alemanas leen parte de sus obras. También hay Semanas de Teatro alemanas en la Isla. Y en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano se ha establecido una serie alemana.

Del mismo modo, jóvenes dramaturgos cubanos son invitados a colaborar en teatros alemanes y algo similar sucede en los ámbitos del cine y la música. Así que, en general, las señales hablarían de un deshielo. Pero si finalmente se autoriza el establecimiento de un Instituto Goethe en Cuba o no, es cosa que el tiempo y las autoridades cubanas dirán. El terreno parece aún propicio.


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