Actualizado: 17/10/2017 10:31
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Seis cosas que no había antes del «deshielo» y ahora hay

Al comparar el primer semestre de 2016 con el de 2015, EEUU fue el país con el aumento de viajeros más significativo (79,7 %), según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba

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El 17 de diciembre de 2014, los presidentes de Estados Unidos y Cuba anunciaron que comenzarían las conversaciones para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.

¿Qué cambios palpables han logrado las negociaciones?

BBC Mundo resume seis novedades que ilustran hasta qué punto ha cambiado la ciudad.

Marcas estadounidenses

Aunque algunas confituras como M&M’s, Snickers y Milky Way se consumen en Cuba desde hace años, ahora se ven con más frecuencia en los mostradores de las tiendas estatales, no se sabe si para complacer a los cubanos o a los visitantes estadounidenses.

Más allá de eso, sigue siendo relativamente raro encontrar productos Made in U.S.A., a pesar de que el expresidente Barack Obama modificó algunas de las regulaciones que definen el comercio entre ambos países.

La razón es que, pese al acercamiento, el embargo comercial sigue en pie.

La carne de pollo es una de las pocas mercancías que viene directamente de Estados Unidos, desde que el expresidente George W. Bush autorizó la exportación de productos agrícolas a Cuba de manera excepcional y bajo una serie de condiciones.

En los últimos meses, esas exportaciones no mejoraron sustancialmente, más allá del cargamento de arroz que zarpó de Texas en febrero de 2017 (algo que no sucedía desde 2007).

Las medidas promovidas por Obama a partir de 2015 autorizaron inversiones en la agricultura cubana y envíos de materiales de construcción si se presentan pruebas de que los beneficiarios finales son productores independientes, cooperativas o empresas desligadas del estado.

Pero en Cuba la inmensa mayoría de las empresas son propiedad del Gobierno.

Aunque también se permitió la exportación hacia Estados Unidos de ciertos bienes producidos en Cuba, lo único que la Isla ha comenzado a vender al país norteño es carbón de marabú elaborado por cooperativas.

Vuelos comerciales directos

Antes de 2016, solo existían vuelos chárter entre ambos países. Según datos oficiales, en 2015 se realizaron 4.783 vuelos chárter a Cuba y en el primer semestre de 2016 se registraron 3.452. Hasta el comienzo de los vuelos regulares, unos 30 chárters llegaban diariamente y costaban alrededor de $500.

La mayoría de los que viajan en los vuelos comerciales no son cubanos, sino estadounidenses.

Ellos ya no necesitan solicitar una autorización especial de su Gobierno para venir a la isla, siempre que sus viajes se ajusten a una de 12 categorías (entre ellas, motivos familiares o religiosos, intercambio cultural o educativo).

Pero los cubanos que viven en ambos países también reservan con esas compañías para visitar a sus familiares.

Sin embargo, hacerlo desde la Isla no es tan sencillo pues no existen sistemas de pago online ni se pueden realizar transacciones con bancos estadounidenses.

En el primer semestre de 2016, Estados Unidos se colocó como segundo país emisor de visitantes, detrás de Canadá y por delante de Alemania. Los otros países que mostraron un aumento significativo fueron Francia (37,3 %), Italia (54,4 %) y España (59,9 %).

En marzo de 2016, la Casa Blanca anunció que autorizaría esas transacciones y que permitiría a Cuba el uso del dólar en sus operaciones financieras internacionales.

Según declaró en septiembre de ese año el canciller cubano Bruno Rodríguez, “esto no se ha materializado” porque no se ofrecieron garantías sólidas ni aclaraciones legales que despejaran las incertidumbres de los bancos.

Por eso, quien desea reservar un vuelo en La Habana, digamos, con Delta, Yohan explica que se “va hasta la oficina, se conecta desde allí, busca el pasaje que más le acomoda, le dice a la muchacha cuál quiere y ella se lo vende directamente al mismo precio en CUC” (una de las dos monedas cubanas).

Airbnb, Netflix y Google

“Hay un vacío de información alrededor de los anuncios en el campo de la tecnología. Muchos quedaron en una nebulosa y al final no se puede hacer nada en la práctica”, comienza diciendo Karel Pérez, un ingeniero civil de 35 años.

Sobre la medida que autorizó la contratación de cubanos en compañías tecnológicas estadounidenses, comenta: “No conozco a nadie que esté formalmente contratado por una empresa americana”.

Tampoco sabe en qué punto de la implementación está el acuerdo sobre los servidores de caché de Google que se instalarían en Cuba, solo que “las velocidades de acceso a Google son las mismas” y que “algunos servicios como AdWords siguen cerrados”.

La conexión a Internet en La Habana sigue siendo cara, incómoda y accidentada.

Entre las cosas positivas que menciona Karel, quien participó en el encuentro de emprendedores cubanos con Obama, está el hecho de que “ya puedes entrar a Google Play, subir y descargar aplicaciones”.

Y lo más relevante ha sido la entrada de Airbnb, “sobre todo porque han logrado pagarle a los anfitriones”.

Pero “tienes que tener mucha paciencia para el pago”, aconseja Estilita, quien usa Airbnb desde septiembre de 2016.

Los anfitriones cubanos, agrega Yohan, tienen que esperar por VaCuba.

Esta es una agencia de viajes, remesas y envío de paquetes con oficinas en Miami que aparece como “único método de pago cuando estás creando tu cuenta de Airbnb”.

Con bastante demora, VaCuba entrega el efectivo, en CUC y en la puerta de la casa.

Algo más impide a Estilita usar Airbnb con normalidad. Ella opina que la falta de internet “es el bloqueo de nosotros aquí adentro”.

Por esa razón, aunque algunos amigos de Karel ya han visto series de Netflix “en algún centro de trabajo” y Yohan tiene una de las seis cuentas que su hermano paga en Houston, ambos aseguran que en Cuba casi nadie se conecta para ver algo en Netflix desde los puntos Wi-Fi instalados hace unos meses.

Precisamente el área de las telecomunicaciones fue una de las más beneficiadas por las medidas. Se trabajaron acuerdos de interconexión directa entre ambos países y se cerraron contratos de roaming.

Además, está permitido que empresas estadounidenses ofrezcan Internet a la Isla e inviertan en la infraestructura de telecomunicaciones. Pero del lado cubano esto no fue recibido con entusiasmo pues tiene “propósitos declaradamente políticos”, en palabras del canciller Rodríguez.

Mientras tanto, la conexión a internet sigue siendo cara, incómoda y accidentada.

Cruceros y barcos de vela

Con el levantamiento de la prohibición, cuatro compañías estadounidenses están enviando sus barcos a la Isla: Royal Caribbean, Carnival, Pearl Seas y Norwegian Cruise Line.

Todos los días hay al menos un crucero, a veces dos, en la bahía.

Proveniente de Estados Unidos o Europa, entra un buque nuevo cada tres días aproximadamente. También atracan con cierta frecuencia megayates privados.

Según datos de EFE y la ONEI, de enero a noviembre de 2015 llegaron a Cuba 8.611 visitantes en cruceros mientras que de enero a diciembre de 2016 fueron 112.000. Se estima que el número se triplique en 2017.

Además, veleros estadounidenses han participado en las regatas tradicionales reanudadas desde febrero.

Tres meses después de que Obama aboliera la política “de pies secos/pies mojados”, para los cubanos sigue prohibido, salvo algunas excepciones, abordar embarcaciones privadas.

Más visitantes de EEUU

“Se está desvaneciendo el misterio en torno a los americanos”, le dice a BBC Mundo Lester Hamlet, un cineasta de 46 años que vive y comparte las responsabilidades del alquiler con Yohan.

De los 4 millones de visitantes que llegaron en 2016, 285.000 eran estadounidenses, según datos citados por la agencia Efe.

Él los describe como “gente común que también intenta espantar un fantasma que les han creado sobre nosotros”.

Al comparar el primer semestre de 2016 con el de 2015, EEUU fue el país con el aumento de viajeros más significativo (79,7 %), según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba (ONEI).

Aunque para los viajeros estadounidenses está prohibido hacer turismo, algunas compañías de ese país fueron autorizadas a negociar contratos de administración de hoteles estatales cubanos.

El turismo parece ser el área más beneficiada por las negociaciones y el sector estatal se apresura para ampliar su infraestructura.

Según el diario estatal Juventud Rebelde, el Ministerio de Turismo cubano está sumando anualmente entre 2.500 y 3.000 habitaciones.

Entretanto, muchos estadounidenses y turistas internacionales eligen hospedarse en casas de alguiler privado.

Las 8.000 casas de alquiler que había en La Habana a inicios de 2016 pertenecen al sector privado, cuya ampliación es uno de los principales objetivos del Gobierno cubano.

A ese sector privado, conocido como “trabajadores por cuenta propia”, también estuvo dirigida buena parte de las medidas de Obama.

La capital concentra la mayoría de las habitaciones no estatales, que en marzo de 2017 ascendían a 20.000 en todo el país, según el diario Juventud Rebelde.

Un banco y dos árboles

Cuando estuvo en La Habana, Michelle Obama plantó dos posturas de magnolia.

De aquella visita presidencial, han quedado en tierra cubana los dos árboles de magnolia y el banco para sentarse a su sombra que plantaron Michelle Obama y sus hijas en el jardín de una biblioteca pública.


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