Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Gálvez, Literatura, Literatura cubana

Con Joaquín Gálvez en la cuerda floja

“Tantos los escritores cubanos que viven en la Isla como los del exilio o la diáspora, procedemos de una misma cultura, la cual nos arropa donde quiera que estemos”

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Joaquín Gálvez nació en La Habana, Cuba, en 1965, y desde 1989 reside en Estados Unidos; actualmente en la ciudad de Miami. Se licenció en Humanidades en la Universidad Barry y obtuvo una Maestría en Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad del Sur de la Florida. Poeta, ensayista y periodista, ha publicado cuatro poemarios, así como numerosos textos recogidos en variadas antologías y publicaciones en Estados Unidos, Europa y América Latina. Desde 2009, coordina el blog y la tertulia La Otra Esquina de las Palabras. Es editor y miembro del Consejo de Dirección de Signum Nous, portal de Arte, Literatura y Pensamiento.

Recientemente la editorial española Verbum publicó una selección de sus poemas bajo el título Retrato desde la cuerda floja. Sobre este y otros temas conversó Joaquín Gálvez con CUBAENCUENTRO.

Llama la atención que, con solo 51 años de edad, hayas decidido publicar una selección de tus poemas cuando, sin duda, tu obra se halla a medio camino. ¿Qué te llevó a esta decisión? Y algo que en mi opinión siempre debe preguntársele a un autor que se “autoantologa”: ¿Qué criterios seguiste para seleccionar los poemas de Retrato desde la cuerda floja?, ¿qué calificación les darías a los poemas que dejaste fuera de la selección?

Luego de publicado mi último poemario Hábitat (2013), me di cuenta que se había cumplido una etapa en mi quehacer poético. Quizá por ciertos cambios que se produjeron en mi vida y por la forma en que el tiempo transforma nuestra percepción de la realidad, también cambia la temática y el tono expresivo en la poesía. Y de eso me percaté en los pocos poemas que he escrito en estos últimos tres años. Más que una antología, quise hacer una selección de mi poesía publicada, que, basada en mi criterio, fuera un corpus representativo poético. Para ello tomé en cuenta aquellos poemas que, en mi opinión, conjugaran calidad y relevancia en el orden personal. Estoy seguro que cuando un autor se “autoantologa” corre también el riesgo de una injusticia poética o autoexclusión, por lo que no dudo que pude haber dejado afuera algunos poemas que fueron víctimas de mi subjetividad. Por otra parte, no dudo que algunos de los poemas que incluí, otros autores o críticos pudieran haberlos descartado. No estoy seguro si me hallo a medio camino de mi obra, pues, como lo puedes constatar en este libro, aquí hay poemas escritos hace más de 25 años, sin contar que en el proceso de decantación he desechado una cantidad considerable de poemas con los que podía haber sumado alrededor de dos poemarios. Coincidentemente, este ha sido un año en que varios poetas cubanos de mi generación han publicado antologías personales, quizá porque ya nos pesan más los años que llevamos ejerciendo este oficio que nuestras edades.

En varios de los 64 poemas que conforman la selección, encontramos, entre otras, esta constante: cierto escepticismo que, en ocasiones, roza el pesimismo. Por ejemplo: No “existe una orilla”, donde te aguarde “la calma”, se infiere del poema “Alguien canta en la resaca”; o en “Original y sin copia”: “La única voz original es el silencio”. ¿Ratificarías el escepticismo que advierto o acaso debemos tomar los versos de este corte como expositores de la objetividad, más bien de tu objetividad?

Ratifico el escepticismo y pesimismo que adviertes en esos poemas. En los versos que citas del poema Alguien canta en la resaca, los mismos apuntan hacia las circunstancias que me ha tocado vivir de una orilla a la otra como cubano. Pertenezco a una generación que, como consecuencia del desastre sociopolítico de su país, se fue despojando dolorosamente de credos y utopías. Ese poema cierra con unos versos en los que el canto (la poesía) nos rescata de esa pérdida, para convertirse en el único credo certero o territorio de realización posible. En los otros versos que citas, el escepticismo responde a una preocupación de carácter trascendente relacionada con la creación literaria, tal como la llamada originalidad. Cuestiono la originalidad literaria en estos tiempos, después de tantos movimientos literarios —sobre todo ismos—, que se empeñaron en la ruptura incesante con tal de “no patear más círculos” en aras de dicha originalidad, pero cuyo influjo se ha agotado tanto, que ya amenaza con alcanzar la página en blanco.

Este lector ha querido ver en los poemas que nos ocupan cierto contacto con la llamada poesía coloquial, pero, eso sí, permeada por una fuerza lírica indiscutible. ¿Te identificas con algún movimiento poético, con algún ismo propiamente?

He huido siempre de las tiranías de esos movimientos poéticos, incluido los ismos vanguardistas del siglo XX, sin que esto implique que no hayan formado parte de mis lecturas y que no hayan tenido una influencia en mi poesía. Pero he preferido desmarcarme de los mismos, de los esquemas escriturales que acarrean, los cuales, paradójicamente, en nombre de la originalidad y la ruptura, han creado una especie de colectividad literaria, cuyo único aporte, en la actualidad, es el eco de lo que alguna vez pudo considerarse novedoso.

He intentado forjar mi voz con una amalgama de influencias, que trascienda modas o estéticas de turno. Es probable que en alguna zona de mi poesía —o en algún poema mío— pueda ser más notorio mi contacto con la poesía coloquial, aunque se diluya vertiginosamente con una imagen de tono surrealista. En la actualidad, creo que el poeta debe escucharse más a sí mismo, ser fiel a su voz interior y no supeditarse a fórmulas impuestas por tal de ganarse el beneplácito de una supuesta élite o crítica influyente, que dictamina desde posiciones de poder.

Sin poner de lado la “fuerza del corazón” que se advierte en estos poemas, considero que tu poesía llega sobre todo del cerebro, del raciocinio. Por ejemplo: “En torno a una rosa”, “Arte poética” o “Un hijo bastardo de Norteamérica”, tres de las mejores piezas del libro. ¿Escribes el poema solo cuando te llega la “inspiración”, o esa especie de exaltación que impulsa al poeta, o acaso tomas notas, razonas, piensas —más que sentir— para comenzar la escritura?

Creo que la sensibilidad poética entraña sentimiento y pensamiento, sin dicha complicidad el poema no conmovería ni atesoraría hondura. Puede venirme una frase o una idea a la mente y sólo tomar nota, pero no puedo escribir un poema sobre lo apuntado si más adelante no me acompaña un estado de ánimo que me impulse o motive a escribir. No puedo sentarme a fabricar un poema sólo en base al pensamiento, como se puede hacer cuando se escribe un cuento, una novela o un ensayo. La escritura poética se da en mí por esa necesidad (imperiosa) de expresar algo, proveniente de “mi pensamiento sentido o mi sentimiento pensado”, a decir de la ensayista Lourdes Tomás en el prólogo de Retrato desde la cuerda floja.

Cambiando de tema: a los 24 años de edad te exiliaste. ¿Te ha resultado “Duro oficio el exilio”?

Creo que el exilio le ha resultado un duro oficio a la mayoría de los cubanos que han abandonado la Isla en los últimos 57 años. El exilio es un segundo nacimiento, un reinventarse a uno mismo para poder supervivir en territorio foráneo. En mi caso, salí de Cuba cuando tenía 24 años, en 1989, y, como tantos cubanos, dejé atrás a mi familia y amigos. Viví los primeros años de exilio en New Jersey, en esa época en que muy pocos cubanos de mi generación habían salido de Cuba. Eran otros tiempos, me acuerdo que las llamadas a Cuba eran por 12 minutos y el medio principal de comunicación, entre Estados Unidos y Cuba, era el correo: esas cartas que muchas veces no llegaban al destinatario. Por esas razones sentí más el peso de la lejanía y el desarraigo, lo cual se refleja en algunos de mis poemas escritos durante ese tiempo.

A pesar de la dureza del exilio, con toda la dispersión e incomunicación que el mismo conlleva, sobre todo cuando también se ejerce el oficio de poeta, le doy gracias por haberme concedido la libertad que se necesita para escribir y publicar lo que pienso y siento.

¿Cuál es tu opinión sobre los intelectuales cubanos que residen en la Isla y, a estas alturas, se manifiestan con aparente vehemencia a favor del régimen?

Es lamentable que existan intelectuales en la Isla que, después de todo el desastre y fracaso de la Revolución cubana, aún se manifiesten a favor del régimen. En muchos casos esa abyección se debe —y esto es aún más lamentable— a que ostentan privilegios, gracias a su status de poder en la nomenclatura cultural del régimen, que anulan en ellos la honestidad que debe caracterizar a todo intelectual. No cabe duda que esos intelectuales se pliegan de esa forma a los dictámenes del régimen por tal de no perder dicho status, lo cual, de suceder, los obligaría a someterse al ostracismo en la isla o tomar el camino del exilio, donde tendrían que poner a prueba su valía como escritores o artistas. También es bochornoso que esos intelectuales se hayan dejado usar por el régimen, para pronunciarse a su favor, incluso en casos en los que se han cometido crímenes horrendos en contra del pueblo cubano.

¿Coincides con quienes expresan que la literatura cubana es una sola; es decir, que tanto los escritores que se encuentran fuera como los que viven en la Isla contribuyen a su realización?

Tantos los escritores cubanos que viven en la Isla como los del exilio o la diáspora, procedemos de una misma cultura, la cual nos arropa donde quiera que estemos. La diferencia estriba en las circunstancias y sus implicaciones con respecto a la hechura literaria; en este caso, los mecanismos institucionales que rigen a muchos escritores en Cuba y sus incidencias, sin que quiera decir con esto que no existan escritores de calidad. No obstante, creo que toda creación literaria demanda absoluta libertad de expresión por parte de su hacedor. Por eso me parece muy positivo que en los últimos años se hayan creado espacios y publicaciones independientes en Cuba, señal de que se reconoce la necesidad de crear con mayor libertad, sin las ataduras y limitaciones que causa ese ogro filantrópico que es el poder institucional de la cultura centralizada.

Por lo demás, soy de la opinión que el legado literario cubano quedará acuñado por la calidad de sus obras, más allá de la dicotomía política y geográfica en que se ha gestado; en ese sentido, la literatura cubana es y será siempre una sola.

¿Piensas, como otros, que hay demasiados poetas cubanos por metro cuadrado en Miami, de modo que ellos deberían buscar sus lectores allende esta ciudad?

Hay demasiados poetas por metro cuadrado, no solamente en Miami, sino también en Cuba, en Colombia, en Nicaragua, en Argentina, etc. La poesía, además de ser la cenicienta literaria, es el género menos rentable, aunque haya poetas en cantidades industriales; por supuesto, a pesar de ese torrencial poético, muy visible hoy en día por las callejuelas de la Internet y las redes sociales, es cuestionable quiénes son los buenos y verdaderos poetas. Los lectores de poesía en muchos casos son los mismos poetas, así que en cualquier lugar donde abunden poetas, es mejor que el poeta permanezca ahí si ya tiene asegurado un círculo de lectores.

¿Estás de acuerdo con el acercamiento entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos?

Estaría de acuerdo si este acercamiento beneficiara al pueblo cubano, si diera señales de que traerá cambios ostensibles en la política del régimen que apunten hacia un reconocimiento de la disidencia y la oposición y, por lo tanto, de una posible apertura democrática; pero, desde que se produjo dicho acercamiento, hemos visto como se recrudece la represión contra los opositores cada vez que el gobierno se siente amenazado. La situación económica ha empeorado y, como consecuencia, ha causado la salida masiva de cubanos hacia terceros países con el fin de llegar a Estados Unidos. Mientras no exista voluntad de verdadero cambio por parte del régimen cubano, este acercamiento sólo se justifica por los intereses que comparten ambos gobiernos.

¿Alguna otra observación para CUBAENCUENTRO?

Solo me queda darte las gracias y agradecerte por el apoyo que les das a los escritores cubanos de esta orilla en las páginas de este diario.


Retrato desde la cuerda floja se presentará en la Feria Internacional del Libro de Miami el próximo 19 de noviembre.

Por Internet se puede adquirir en http://www.verbumeditorial.com/es/libreria/Catalog/show/retrato-desde-la-cuerda-floja-360191


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