Actualizado: 17/10/2017 10:31
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Cuba, México, Inmigración

“Creo, espero no equivocarme, que con Raúl las cosas han cambiado”

CUBAENCUENTRO entrevista al periodista mexicano Homero Campa, autor de La conexión México-La Habana-Washington. Una controvertida relación trilateral

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Llama la atención en la mesa de novedades de las librerías mexicanas, La Conexión México-La Habana-Washington. Una controvertida relación trilateral (Planeta, 2014), del periodista mexicano Homero Campa (Hidalgo, 1963). Crónica, informe, delineación de reportaje y vitalidad de la nota en más de 200 folios: resultado de una investigación dentro del Programa Académico Conjunto de Estancias de Investigación en Políticas Públicas del Woodrow Wilson International Center for Scholars y el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).

Texto que se mece entre apuntes de geopolítica y, asimismo, en las coordenadas de la historia reciente de América continental: triángulo de fricciones y pendencias: Golfo de México, La Florida y La Habana. “Durante la guerra fría, México jugó un papel a veces de intermediario entre Cuba y Estados Unidos; y otras veces fue sede de encuentros secretos entre los dos gobiernos en disputa. De ahí que esos protocolos diplomáticos siempre estuvieron marcados por la tensión y los entresijos”, declaró para CUBAENCUENTRO Homero Campa, profesor de Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, de la capital mexicana, y coautor de Cuba: los años duros (1997).

“He tratado de dar elementos básicos de una relación trilateral concluyente y debatida durante muchos años”, abundó el excorresponsal en Cuba (años 90) de la influyente revista mexicana Proceso.

¿Es Cuba todavía una nación de peso en las relaciones internacionales, después de la caída del muro y la renuncia de Fidel Castro?

Homero Campa (HC): Sí, Cuba todavía juega un papel concluyente en algunos aspectos de la política internacional. Su eco en Latinoamérica resuena aún en algunos sectores de la izquierda.

Unos de los planteamientos centrales de tu libro es el “pacto no escrito” entre los gobiernos del PRI y el castrismo de un respeto mutuo de conveniencias de intereses. Zedillo y Fox rompieron tácitamente ese “acuerdo”. ¿El gobierno de Peña Nieto intenta renovar las tradicionales relaciones con Cuba?

HC: La actual administración encabezada por Peña Nieto se acerca al gobierno de Raúl Castro desde la perspectiva del respeto mutuo en un cambio radical en las relaciones con un vecino que tiene mucha influencia en nuestro país. Ya no como intermediario, ni como propiciador de encuentros con la Casa Blanca, sino provisoriamente frente a los cambios que comienzan a producirse en la isla. Hay en Cuba un mercado potencial en materia de colaboración turística que el gobierno de México debe aprovechar.

¿La posible llegada a la presidencia de Hillary Clinton en Estados Unidos, puede ser favorable para la distensión Washington-La Habana, sin olvidar que la Ley Helms-Burtonfue decretada durante el gobierno de un presidente demócrata, Bill Clinton, en 1996?

HC: La última palabra la tiene el Congreso, no tanto el Presidente. Bueno, bien se sabe que las administraciones demócratas han sido más conciliatorias con el castrismo. Pero, el asunto del embargo, o bloqueo como se empeña el gobierno cubano en definirlo, le conviene a Raúl Castro para justificar el fracaso de una Cuba rezagada en lo económico. Lo interesante está en la hipocresía del gobierno estadounidense, capaz de comercializar con China, nación violadora de los derechos humanos; pero con Cuba, no.

Momento muy importante de tu libro sustentado en la crónica del Maleconazo de agosto de 1994. ¿Cómo lograste ese capítulo tan lleno de buen periodismo?

HC: Estoy convencido de que el periodismo se sostiene si lo escrito es irrebatible. Esa fue mi óptica a la hora de redactar esa cronología. Me basé en los hechos. Investigué y escarbé en documentos muy reveladores. Fue la primera protesta callejera en contra del régimen cubano. Se pensó incluso sacar los tanques a la calle, según palabra de Raúl, las cuales doy a conocer en fragmento de la crónica. Es quizás el capítulo del libro que más trabajé por las implicaciones del mismo.

Manual que bosqueja un inventario de sucesos clave: la crisis de los balseros de 1994, el comes y te vas de 2002 y los polémicos acuerdos migratorios entre México y Cuba para limitar el paso de cubanos por territorio mexicano.

HC: Me parece que fueron percances axiomáticos en esta relación trilateral: las costas caribeñas de México como posible destino de los balseros de 1994; el famoso suceso de Fox pidiéndole a Fidel su retiro de Monterrey en el tristemente célebre comes y te vas y, después, la revelación pública por parte de Cuba de la conversación telefónica entre Fidel y Fox; y algunas consideraciones de los acuerdos migratorios entre México y Cuba que limitan el paso de cubanos por México para alcanzar las frontera y acogerse a la polémica Ley de Ajuste Cubano de 1966.

Acuerdos migratorios entre Cuba y México en los cuales la cancillería mexicana cede a todas las peticiones cubanas, permitiendo la repatriación de los cubanos que lleguen a las costas mexicanas.Esto produjo reacciones de rechazo en el exilio cubano y entre los cubanos-mexicanos establecidos legalmente en México.

HC: Sí, es cierto... Creo que fueron protocolos realizados bajo muchas presiones en momentos en los que se examinaban las secuelas de las infaustas decisiones diplomáticas del gobierno de Fox hacia el régimen de Castro.

Amén de la corrupta actitud de las autoridades migratorias mexicanas que han convertido el paso de los cubanos por México en un jugoso negocio.

HC: Durante la administración del panista Felipe Calderón se presentaron estos hechos de corrupción migratoria. El paso de cubanos por México era un negocio redondo muy bien aprovechado por funcionarios mexicanos. El asunto está en el rol que ha jugado México en esta disputa Cuba-Estados Unidos durante tantos años. De ahí mi interés por develar este triángulo de tensiones. Es indiscutible que las relaciones diplomáticas entre La Habana y Los Pinos son de suma importancia tanto para el gobierno cubano como para el mexicano, yo diría que son estratégicas, llenas de utilidades para ambas naciones.

Conoces bien a Cuba. Viviste en La Habana cuando fuiste corresponsal de la revista Proceso. Fuiste testigo del estilo de gobernar de Fidel Castro. Hoy, su hermano Raúl es el presidente. ¿Cómo ves los cambios y las perspectivas futuras de Cuba?

HC: Creo, espero no equivocarme, que con Raúl las cosas han cambiado. Permutaciones, me parecen todavía muy tibias. Lo más importante ha sido la renovación de las leyes migratorias internas con eso de permitir la salida al exterior de cualquier cubano. Se abren algunas brechas en la economía. El pragmatismo de Raúl ha permitido cierta apertura. Una economía que funciona a partir de parámetros militares. Hay que esperar el curso de los acontecimientos: Raúl ha anunciado su retiro en los próximos años inmediatos, todo parece indicar que su discípulo de 54 años, Díaz-Canel, un político formado en las Fuerzas Armadas cubanas, actual vicepresidente de Consejo de Estado, será el sustituto.

¿Esto revela “el retiro” de los “fidelistas” en pos de jóvenes dirigentes cercanos a Raúl?

HC: Sí, enjuicio que sí. Cuba se transformará, no tengo la menor duda: te respondo ahora la parte final de tu pregunta anterior. En México esperamos esos cambios positivos tanto por afectos históricos de siglos en nuestra convivencia geopolítica, como por esa Cuba vital que tan importante papel ha jugado siempre en Latinoamérica.

La conexión México-La Habana-Washington. Una controvertida relación trilateral: demostración de oficio periodístico, sumario de una investigación que nos pone en contacto con un catálogo de incidentes cruciales protagonizados por tres naciones (Cuba, México y Estados Unidos) de roles determinantes en las relaciones este-oeste durante las encrucijadas de la guerra fría (1947-1990) y aún en nuestros días. Un libro imprescindible y concluyente.


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