Actualizado: 20/08/2019 5:32
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Música

«Cuba es el único lugar donde no me reconocen»

Juan de Marcos González, uno de los artífices de 'Buena Vista Social Club' y líder de Afro-Cuban All Stars, habla sobre virtudes y problemas de la música cubana.

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Intentar ser profeta en su propia tierra le ha costado más de un disgusto al tresero, compositor y director Juan de Marcos González. De cierto modo, su aporte al éxito mundial del Buena Vista Social Club (premio Grammy) le sacó de un ostracismo ya de por sí injusto, dada su relevancia al frente del grupo Sierra Maestra, que fundó en 1976, cuando, en general, la música tradicional vivía una época crudísima.

Pese a incontestables triunfos internacionales, la prensa oficial apenas habla de González, y las instituciones sólo se acuerdan de él para cobrarle los impuestos.

Nacido en la capital en 1954, estudió guitarra clásica y se graduó de ingeniero hidráulico, con un doctorado incluido. En 1994, grabó Dundunbanza (World Circuit, Reino Unido), un álbum que le abrió las puertas a otros proyectos más ambiciosos.

Al frente de la banda Afro-Cuban All Stars, gira actualmente por Estados Unidos y habla con CUBAENCUENTRO.com sobre lo humano y lo divino.

¿A qué se debe el bajón actual de la música cubana en el mundo?

Realmente, no creo que exista un bajón de la música cubana en el mundo. Sigue siendo muy aceptada. Pero el hecho de que exista una emigración, que se incrementa exponencialmente hacia los países del Primer Mundo, provoca una acusada disminución de los precios en el mercado. De hecho, en cualquier capital europea es posible encontrar un dream team. Los músicos emigrados, al trabajar en bandas locales, en la generalidad de los casos tienen tarifas que resultan muy competitivas y, en consecuencia, muchos promotores que anteriormente traían bandas desde la Isla, ahora tienen a su disposición otras orquestas de similar calidad, que les resultan mucho más baratas.

Por otra parte, la época de los noventa, con el Buena Vista Social Club y muchísimos fraudes homónimos, provocó la saturación de este mercado y la confusión de los consumidores. De hecho, este tipo de música comenzó a ser explotada como un fenómeno pop, lo cual trajo consecuencias negativas. La música de raíz no es comercial y no puede ser tratada como tal. Pero mucha gente con ambición desmedida no acotó este axioma.

En general, no hay ninguna disminución de la preferencia pública por la música cubana. Y esto lo estoy valorando en la práctica en estos mismos momentos. Hacía seis anos que no nos presentábamos en Estados Unidos y hemos hecho, hasta ahora, 17 sold out shows (llenos completo) de 19 posibles. Y yo trabajo fundamentalmente en teatros y performing arts centers. No sitios de curda y vacilón.

Creo que con mejores canales de distribución la cosa volvería a obtener ribetes similares a los de finales de los noventa y principios del 2000.

La actual situación de la industria demanda otras vías, principalmente las digitales, como canales efectivos de distribución; pero, lamentablemente, los músicos cubanos no siempre tienen disponible un contrato con Napster o Itunes, debido a que las leyes norteamericanas, universalizadas, se lo impiden.

¿Cómo se vende actualmente la banda Afro-Cuban All Stars, en cuanto a giras y discos?

Los últimos tres años no trabajé y los dediqué a mi familia. Mis últimas giras fueron por Europa, Australia y Asia, al principio de 2006, y las vendí muy bien. Lo mismo ocurrió con mi disco Step Forward, que me dio una nominación a los Grammy. Por supuesto, en el mundo disquero mis niveles de venta han regresado a la normalidad. Pero fue un disco en el que invertí mis propios recursos y gané algo, 175.000 copias vendidas worldwide, lo cual no está nada mal para el estado de la industria en estos momentos.

Este año vuelvo a la escena con mi gira por EE UU, y luego tengo Canadá y Asia. Estamos muy contentos de que la gira esté dando tan buenos resultados. Considerando la crisis financiera americana, tenía un poco de miedo de no vender bien los sitios. Pero todo está yendo Oddara, como dice la Regla de Ocha.

Dentro de Cuba hay decenas de firmas discográficas, pero sigue sin existir un mercado local del disco. Todo se apuesta a lo que se venda fuera o a los turistas extranjeros. Igual sucede con los bailables…

No va a existir un mercado oficial del disco mientras no exista una economía que le permita a los consumidores planificar sus gastos en una moneda única, equivalente a las divisas convertibles del mundo. Es imposible que la gente invierta un salario en comprar un disco. Luego, en el sentido en que lo preguntas, el mercado del disco cubano tiene que ser foráneo. El cubano es amante de la música, derrochador y compartidor por naturaleza, pero no tonto.

Sin embargo, resulta un poco absoluto afirmar que no hay mercado local del disco. Sí lo hay, pero a nivel pirata. Cualquier disco de las orquestas cubanas más populares se puede conseguir hackeado en la calle, por un par de pesos convertibles o menos. Mejor sería decir que las disqueras cubanas no pueden vender de forma directa sus productos al pueblo, que los adquiere de todas formas a través de una solidaria piratería.

Respecto a los bailables, en una época estaban restringidos a sitios pagados en divisas. Pero, actualmente, hay otro tipo de bailables masivos que, si bien no están a precios populares, pueden ser accesados con moneda nacional. Sin embargo, no es suficiente el número de sitios en que pueden tocar las orquestas, sobre todo considerando el enorme número de jóvenes talentosos que se gradúan y tienen aspiraciones al estrellato.

Ello, por supuesto, junto a la austera situación económica, determina la emigración de artistas a la que hacía referencia.

¿Aprovecharon bien los músicos y las instituciones la brecha que abrió Buena Vista Social Club?

Los músicos cubanos de todos los estilos se beneficiaron de la resonancia internacional del BVSC. De hecho, hay incluso agrupaciones de música contemporánea, como Orishas, cuyo éxito se debe en cierta medida a dicha resonancia. La demanda por la música cubana en esa época era muy grande y, si bien no todas las orquestas de la Isla obtenían buenos contratos, al menos sí obtenían ingresos aceptables.

En el caso de las instituciones cubanas, su único beneficio puede que haya descansado en los impuestos que los artistas pagaban por sus presentaciones en el mundo y en los ingresos generados por la avalancha de turistas que recorrían la Habana Vieja buscando bandas locales que les tocaran Chan Chan.

A propósito, tuviste que lidiar en su momento con la poderosa atracción que ejercía Ry Cooder, al extremo de que tu papel en el éxito de BVSC a veces quedó diluido en la prensa…

Realmente, toda la prensa inteligente e informada del mundo siempre supo los verdaderos papeles jugados por ambos en la producción de los discos (fueron tres). El mito sobre el verdadero papel de Ry en la producción fue exacerbado por algunos periodistas desinformados y por el filme de Wim Wenders, quien también en su momento fue un cineasta absolutamente desinformado que promovió la imagen de Ry como una especie de Cristóbal Colón de la música cubana.

Cuando algunos periodistas de medios muy importantes comenzaron a informarse, entonces, en algunas ocasiones, abrieron fuego injustamente contra Ry.

En realidad, éste es un excelente músico y no es culpable de nada. Recuerdo una vez, cuando tocaba en el Hollywood Bowl de Los Ángeles con los Afro-Cuban All Stars y lo invité a realizar un solo, que el ingeniero Jon Fausty lo felicito por "su disco". Y Ry le dijo entre dientes: "¡No es mi disco!".

Hay todavía gente en Cuba que me comenta que "el dinero que puso Cooder para hacer el disco fue decisivo en su promoción", lo cual es un disparate mayúsculo, ya que Ry fue pagado para participar en la producción.

Hay otras personas que achacan el éxito del disco a la presencia de Cooder, cuando cualquiera que se tome el tiempo de navegar en la internet puede comprobar que Ry siempre hizo excelentes producciones, pero nunca vendió muchos discos. Es un productor de world music. Los discos exitosos de world music, como mi Dundumbanza, con Sierra Maestra, o Talking Timbuctu, de Ry con Ali Farka Toure, vendían a lo sumo en aquella época unas 250.000 copias (ahora no venden ni 10.000). Ni el jazz ni la world music son masivos.

Si me permites ser un poco teórico, te diría que el éxito del BVSC, en su momento, se debió a los siguientes factores:

a) El crash de los países comunistas de la Europa del Este, incluida la Unión Soviética, lo cual provocó que todos los ojos se volvieran hacia Cuba para esperar el final de Fidel Castro y la Revolución Cubana.

b) La desaparición de las relaciones comerciales entre Cuba y tales países, lo cual determinó que el propio Fidel tuviera que abrir las puertas del país, hasta el momento herméticamente cerradas, y comenzar a explotar el turismo como fuente de ingresos. El regreso del turismo a Cuba permitió un reencuentro de dichos turistas con una música de alta calidad disfrutable, incluso en las calles. Los pertenecientes a generaciones nuevas tenían alguna referencia de la misma a través de los discos de sus padres o abuelos y, los más viejos, ya conocían dicha música y simplemente la redescubrieron. La cosa es que todos quedaron cautivados.

c) El hecho de que el protagonismo del proyecto descansaba en gente de la tercera edad, la cual es normalmente subestimada, incluso en sus propias casas y familias. Esto resultaba muy atractivo para los intelectuales de clase media que consumen normalmente la world music. Si a ello sumamos el gran carisma y calidad de tales artistas, el resultado es casi infalible.

d) El hecho de que era un proyecto en el que participábamos músicos cubanos y un americano (Ry), lo cual resulta tabú desde el punto de vista de los intereses de los políticos y también de la opinión pública, generalmente manipulada por los mismos.


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El tresero, compositor y director Juan de Marcos González.

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