Actualizado: 18/08/2022 7:35
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Literatura, Música, Exilio

Julio Fowler

“El mundo en que vivimos es el mundo diseñado por élites y oligarquías a los que no les importa el destino humano ni del planeta”

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Julio Fowler nació en Santa Clara, Cuba, en 1964. Actor, poeta, crítico, cantautor y productor musical. Estudió Artes Escénicas en el Instituto Superior de arte de La Habana, Cuba. Profesor y director de Teatro (Casa de Cultura de Santa Clara). Ha publicado poemas en Letras cubanas, El Caimán Barbudo y en otras publicaciones de la Isla. Su poemario Las Profecías de Alsine fue publicado por Ediciones Vigía, Matanzas (1988). Su poesía aparece además en antologías como Retrato de Grupo (Letras Cubanas, 1989) y “Un grupo Avanza Silencioso” (1990). Entre los discos que ha editado se cuentan: Dale Mambo (2003), Buscando mi lugar (2006), Utopías (2009) Factoría Autor (Premio Cubadisco 2011) y Ligeros de Equipaje (2012). Reside y trabaja en Madrid desde 1998. www.facebook.com/juliofowlermusico

¿Por qué decidió vivir fuera de su país?

Julio Fowler (JF): Decidí vivir fuera porque las condiciones para desarrollar mi carrera discográfica y musical eran más propicias y favorables que en la Isla.

¿De qué manera salió de Cuba?

JF: Fui invitado a un festival de canción de autor que organizaba la Fundación Autor, los veranos en Madrid. Allí compartía el día de la Trova cubana con Habana Abierta, Raúl Torres, Pavel Urquiza, Gema Corredera y Carlos Santos.

¿Le ha resultado muy difícil adaptarse al sitio en donde reside hoy?

JF: Sinceramente, no. Si me hubiera quedado en Pekín es probable que el proceso hubiera sido mucho más difícil pero, en México o España las cosas son relativamente más fáciles. Por otro lado, creo que tengo un concepto de pertenencia bastante abierto y flexible que me permite encontrar los puntos de contacto con cualquier otra cultura.

¿Cuál ha sido su trayectoria artística en su actual lugar de residencia?, ¿qué logros ha obtenido?

Para ser breve con esta pregunta, que apunta directamente a mi currículum, pienso que el logro que más valoro y el que más aprecio, ha sido el de convertirme en gestor y productor de mi música y el de haber contado con tantos y buenos amigos y amigas para lograrlo. En todo lo que he producido hay una importante inversión de cariño y solidaridad de mis amistades. Los currículums no dicen nada de esto. Sin embargo, sin estas decisiones y contribuciones, no habría podido conseguir que algo de mi música formara parte ya de la cultura musical criolla.

¿Qué opina de la sociedad de la que ahora forma parte?

JF: La globalización y su modelo corporativo, mercantil y de consumo ha homogeneizado sociedades que tenían particularidades y rasgos propios. Por ejemplo, los atascos son comunes a metrópolis como el DF, Madrid, Roma, Miami, Nueva Delhi o Beijing. Coca Cola o Microsoft están presentes en cualquier remota aldea de África. Una sociedad cuya industria se basa en un modelo energético basado en el consumo de combustibles fósiles tiene fecha de caducidad, no es sostenible. Además, las sociedades que habitamos ya sean capitalistas o comunistas son sociedades de control, se estructuran sobre un mismo paradigma perceptual acerca de la naturaleza de la realidad profundamente materialista, dualista, mecanicista, antropocéntrica que ha configurado un vivir basado en la gestión de la escasez y el miedo. El mundo en que vivimos es el mundo diseñado por élites y oligarquías a los que no les importa el destino humano ni del planeta. Pensar otro mundo ya no es cuestión de ideologías sociopatriarcales deterioradas ni de una política sumisa al capital. Pensar otro mundo comienza por cambiar uno mismo, nuestro sistema de creencias en ese reto que significa borrar de tu subconsciente el software del Ego, el programa a través del cual nos hacen creer que todo es como lo vemos.

Ninguna sociedad patriarcal moderna escapa a la lógica autoritaria de la dominación y el control aunque en algunos regímenes como los comunistas y fascistas ese control se haya manifestado de manera virulenta, genocida y totalitaria. Debo añadir que ese control cuyos fundamentos se expresan como voluntad de apropiación, posesión, distorsión, manipulación, coerción, acumulación, programación, sometimiento, etc., en esencia no es más que un control que se pretende ejercer sobre la conciencia, sobre la forma en que percibimos y nos relacionamos con el mundo; es un control de nuestra subjetividad y de la forma en que percibimos la naturaleza de la realidad. Su lógica de razonamiento se sustenta en el modelo cartesiano cuya metodología (que es la metodología de la ciencia más ortodoxa) necesita ejercer el control sobre cosas tangibles, medibles, estáticas, estables. Esta es una lógica materialista, mecanicista.

La finalidad de toda forma de control es imponer su canon, su mirada, su perspectiva, su entendimiento, su agenda, su dogma, su conciencia de la realidad sobre las demás.

Hace algunos siglos esa voluntad de control alcanzaba su forma social y se ejercía de manera radical mediante la Iglesia y su monopolio de la espiritualidad, voluntad que la condujo por un sendero sombrío y dogmático de apropiación y exclusión de otras formas de entender el vínculo de lo humano con lo sagrado, lo mágico y lo divino y también a manipular la sabiduría ancestral de las culturas originarias y la historia.

En la modernidad, esa voluntad de control y poder sobre la conciencia se ha venido ejerciendo más que nada a través de la racionalidad como forma perceptual dominante y su tejido institucional, es decir, el mercado, la banca y el estado. Es conveniente recordar que hay élites corporativas y financieras globales que rigen los destinos de muchos pueblos y actúan de manera depredadora, grosera y descarada sobre sus recursos naturales y soberanías, como también es conveniente recordar la paradoja de que, es precisamente en una sociedad comunista, de férreo control estatal, autoritaria y represiva, como China, donde más ha triunfado el espíritu del capital y los postulados del libre mercado.

Por otro lado, pienso que hoy estamos más vigilados y controlados que nunca; la intervención o intrusión del Estado en la vida privada, en la vida ciudadana es mucho más sofisticada que antes. Ahí está el escándalo que ha destapado Edward Snowden en EEUU, conocido como PRISM. Lo cierto es que vivimos en una Matrix en la que es una ilusión creer que somos libres o que la soberanía reside o pertenece a la ciudadanía.

En la democracia solo estamos distraídos, hipnotizados, drogados con y por un hiperconsumo que genera un espejismo de libertad mientras nos chequean y nos miran con recelo en todos los aeropuertos del mundo.

Para mí, el problema no está en cuán violento, excluyente o manipulador puede ser el control en un modelo de sociedad donde prevalecen las creencias de Adam Smith o Milton Friedman o donde prevalecen las creencias de Carlos Marx y compañía. Ambas perspectivas ideológicas convergen en sus aspectos racionales, destructivos y violentos. Ambas ideologías —como dije anteriormente— son hijas del Ego, del mismo paradigma perceptual y de conciencia que se funda en la ilusión de la supremacía de la materia como fundamento del Ser, ambos son hijos del darvinismo, del mecanicismo newtoniano y cartesiano, del miedo, la división y la exclusión. Para mí el problema reside en cuán libres podemos ser de toda forma externa de poder y control sobre nuestro potencial de conciencia y su despliegue, sobre nuestro potencial perceptual, sobre nuestras mejores facultades subjetivas, espirituales y humanas que nos permitan fundar y crear una vida asociada, en común, en base a ellas.

Por lo demás, creo que, en lo que se refiere a Cuba, la vida va mucho más allá de los Castro, de las rígidas ideologías y de las absurdas dicotomías con las que se pretende reducir nuestro vasto potencial perceptual, espiritual y de conciencia. El Castrismo es una pequeña matrix dentro de una matrix de control global a la que algunos llaman Democracia, una trama de control dentro de otra trama más longeva y sofisticada. La diferencia es que uno (el Castrismo), es más asfixiante que el otro, nada más, pero no nos hagamos ilusiones respecto a las sociedades capitalistas actuales.

¿Alguna otra observación para los lectores de Cubaencuentro?

JF: Sí, será un placer coincidir con ustedes en alguno de los conciertos de mi próxima gira en México, del 11 de julio al 31 de octubre.

Conciertos de Julio Fowler:

27 de julio, El Breve Espacio, en la colonia Condesa
16 de agosto, El Lunitari, en el norte de la ciudad.
17 de agosto, en La Magdalena, en el sur de la Ciudad.
31 de octubre, en El Foro Tejedor, en el Péndulo de la Colonia Roma.


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