Actualizado: 20/09/2019 11:30
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Escritores, Literatura cubana, Miami

“La literatura cubana no existe”

Entrevista al escritor y periodista Armando Añel, residente en Miami

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Armando Añel nació en La Habana en 1966. Fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor en revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas Apocalipsis: La resurrección y Erótica, la compilación de relatos Cuentos de camino, los poemarios Juegos de rol y La pausa que refresca, el ensayo La conciencia lúdica y las biografías Instituto Edison: Escuela de vida y Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios. Edita el sitio Neo Club Press. Vive en Miami.

CUBAENCUENTRO conversó con Armando Añel sobre literatura cubana y otros temas.

¿En qué momento decidiste que querías escribir?

Armando Añel (AA): Yo escribía algunas notas al azar en mi niñez, especie de historietas dispersas con motivos de libros como Los conquistadores del fuego, de J. H. Rosny. Cosas muy esporádicas y sin rumbo, mezcladas con dibujos. Creo que mi primer intento consciente, a nivel literario, fue un poema que escribí con 18 años, encerrado en un calabozo tras fugarme del servicio militar. Por supuesto, ya el poema no existe, ni siquiera lo recuerdo. Pero a partir de ahí comencé a escribir poesía, y luego siguió la prosa.

¿Qué te aporta la escritura y la literatura, piensas que vale todo en la literatura?

AA: Yo escribo para los lectores, o al menos empiezo por eso. Pienso que la literatura es servicio. Placer en el servicio. Es lo que siente alguien que cocina sabroso para sus invitados y disfruta con la satisfacción de estos sin dejar, por supuesto, de disfrutar la comida en sí. En este proceso, adicionalmente, siempre estimula innovar en la recreación, otro elemento del placer en el servicio.

¿Qué es necesario para que una novela interese a los lectores?

AA: Que atrape desde el principio, que sorprenda o estimule la curiosidad del lector. Y una vez logrado esto, hoy día es bueno no extenderse demasiado.

¿Cuáles son tus géneros favoritos en la lectura, tus autores y quienes te han influido más?

AA: Leo ensayo, narrativa, filosofía, poesía… aunque cada vez más pensamiento y menos literatura. La lista de influencias es enorme pero, por mencionar, mencionaré tres autores: Eliot, Borges, Kundera.

¿A qué te dedicas cuando no escribes?

AA: Al crecimiento en la recreación.

¿Cuál es tu método de escritura, anotas lo que se te ocurre?

AA: No tengo método. Un verso suelto puede dar lugar a un buen poema, y puede que el verso lo haya anotado previamente o no. Como una frase suelta puede quedarse en un axioma o convertirse en un ensayo más o menos extenso.

¿Si pudieses ser un libro, cuál serías?

AA:Erótica (Neo Club Ediciones, 2013).

¿En qué proyecto te encuentras sumergido en estos momentos?

AA: Son innumerables los proyectos y muy contados los recursos para llevarlos a cabo. Tal vez deba responder entonces que estamos sumergidos en el gran proyecto de encontrar los recursos.

¿Se escribe por placer o también por dinero y reconocimiento?

AA: Se escribe por necesidad.

¿Dominas los recursos de estilo, las figuras literarias o escribes con estilo propio y sigues experimentando y aprendiendo?

AA: Escribir es también experimentar, pero indudablemente hay una acumulación de lecturas y experiencias previas que luego, convenientemente procesadas, contribuyen a la formación de un estilo.

Se habla que los escritores deben cuidar y ofrecer obras depuradas utilizando recursos narrativos, ¿encuentras bien que lo que se cuenta se limite a contar como se cuenta en la sobremesa?

AA: En mi humilde opinión, si no cuentas, o narras, o te expresas, de una manera diferente, incluso sorprendente, no eres un verdadero escritor.

¿Regalas libros en alguna ocasión?

AA: Siempre que puedo.

¿Crees que la literatura cubana está de moda y que el escritor, en tanto figura pública, tiene responsabilidad social?

AA: Tenemos responsabilidad con nosotros mismos y nuestro entorno, con los que queremos y necesitamos, seamos escritores o astronautas. En cuanto a la “literatura cubana”, desde que tengo uso de razón se dice que está de moda. Al parecer, es una moda pasajera.

¿Cómo te ha cambiado el mundo de la tecnología y el e-book?

AA: La revolución tecnológica que presenciamos y disfrutamos desde hace un par de décadas, lo ha trasformado todo. Internet es una invención más importante que la imprenta misma. Ha echado abajo los filtros que históricamente impedían la transmisión abierta del conocimiento, sobre todo de sus tendencias más audaces o iconoclastas. Ahora, por fin, ya todo es posible.

¿Sentías que habías nacido con vocación literaria, cuáles son tus verdaderos orígenes en ese sentido?

AA: Supongo que es algo genético. Varios familiares míos escriben o han escrito en algún momento de sus vidas, aunque no de manera profesional. Pero sobre todo, me crié viendo leer libros a mis padres y abuelos.

¿Lamentas que tu vida literaria no se hubiera desarrollado en otro medio más propicio?

AA: Lamento no escribir directamente en inglés.

¿Crees que la literatura cubana a veces tiene serios altibajos?

AA: La literatura cubana no existe, Cuba misma es una ficción de Estado. Ficción apuntalada por una serie de lugares comunes que la intelectualidad nacionalista —la predominante— ha convertido, por desgracia, en tradición. El reto es terminar con eso. Crear una nueva tradición que conforme, por fin, un resultado.

¿Qué libros han cambiado tu vida?

AA: De Nietzsche a Krishnamurti, de Octavio Paz a Carlos Alberto Montaner, etc., etc., etc., muchos autores han cambiado mi vida con sus libros o escritos. Debe ser un proceso acumulativo. Pero lo que más me ha cambiado es Idabell Rosales.

¿Cuáles son los escritores cubanos que más te han influenciado?

AA: No lo sé con exactitud, incluso en Cuba leía más literatura universal que nacional. Pero muchos supongo.

¿Has tenido que esquivar la censura en tus escritos?

AA: La he esquivado unas veces, otras me ha sido imposible.

¿Hay algún género más eficaz para trascribir la realidad cubana?

AA: Todo depende del autor.

¿Crees que la cultura cubana tiene déficit de monografías, memorias históricas que den profundidad a esta cultura; cómo se puede suplir este vacío?

AA: Hay que iniciar una reescritura de Cuba que dé origen a una nación moderna. Hasta hoy el Poder, producto del sistema de castas que nos legó la España antisajona y excluyente, ha impedido que la verdadera historia de Cuba se enseñe en las escuelas. Quienes nacimos en esa isla crecimos bajo la influencia de una historia tergiversada y absolutista.

¿Sin memoria histórica no hay imaginación?

AA: O con memoria histórica no hay imaginación. Depende. La memoria es un estado de ánimo. Y la historia una invención —construida a partir de medias verdades y mentiras absolutas—, primero poética y después política, pasada por el agua de las instituciones públicas.

¿Qué significado tiene para ti la ciudad donde has vivido la mayor parte de tu vida?

AA: No sé, supongo que ningún significado especial. Guardo algunos hermosos recuerdos de mi niñez y adolescencia en La Habana, pero en general predomina la sensación de las ruinas y la represión. De la asfixia. Un sitio donde podían detenerte en una esquina por vestir una pantaloneta a rayas. Allí viví 33 años. Más que suficiente. No soy de esos animales que marcan territorio.

¿Qué objetivo persiguen sus libros?

AA: Sorprender tal vez, y tal vez a través de la sorpresa inducir un estado de ánimo que haga posible nuevas interpretaciones. Pero insisto en esto del “tal vez” porque no estoy seguro de haber respondido correctamente la pregunta.

¿Qué significa para ti Neo Club Press?

AA: Vista larga. Una empresa, un proyecto, que mira hacia el futuro. Neo Club Press, Neo Club IT, Neo Club Ediciones…

¿Filósofo, editor, escritor o promotor de la cultura cubana?

AA: Un aprendiz, solo registro mis impresiones al calor de este chapter pedagógico, o terapéutico, que llamamos “vida”. Un aprendiz que se ríe de sí mismo.

¿Qué mensaje deseas trasmitirle a los cubanos y a tus lectores?

AA: Les aseguro, humildemente, que la mejor manera de ser es estar. Estemos aquí y ahora donde quiera que estemos. Cuba es usted, o esa parte de “Cuba” que usted escoja transformar, no ese ridículo pedazo de tierra, o esa parcela de recuerdos, que algunos acaparan como si se tratara de un botija en la cueva de Alí Babá. Cambie usted para que Cuba cambie.


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