Actualizado: 20/07/2018 16:13
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Escritores, Literatura Cubana, Costa Rica

“La literatura es una forma de vencer al olvido”

Entrevista al escritor Eric Conde, residente en Costa Rica

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Eric González Conde (firma los libros como Eric Conde), nació en Cuba el 4 de marzo de 1961. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por más de 10 años, reside en Costa Rica desde 1996. Ha recibido varios Premios Nacionales de Literatura Infantil en su país, a nivel Iberoamericano ha obtenido los siguientes logros: Finalista del premio español Lazarillo de 1995, Mención Honorífica del Premio Literario Casa de las Américas, 2002, Cuba, y Mención Honorífica del Premio Iberoamericano de Narrativa para niños Invenciones, organizado por la Embajada de España en México, la editorial Nostraediciones y la Feria Internacional del libro de Guadalajara, 2009. Eric es licenciado en Letras (filología) por la Universidad Central de Las Villas, Cuba. Cursó posgrados en Literatura Infantil y Crítica Literaria. Las principales editoriales con las que ha publicado son Editorial Gente Nueva de Cuba, y las editoriales costarricenses EUNED y Editorial Costa Rica. Entre sus principales obras destacan Un papá muy lejos (novela juvenil) Segunda muerte del abuelo (novela juvenil), La familia Tosco (cuentos para niños) Consejos viejos en odres nuevos (ética para niños y jóvenes), Machacando almendras (poesía infantil) y Cuántas patas tiene un gato (poesía infantil). CUBAENCUENTRO conversó con Eric González Conde sobre diversos temas, desde su vocación de escritor hasta la función de la literatura y sus proyectos como creador.

¿En qué momento decidiste que querías escribir?

Eric González Conde (EGC): Creo que todas las personas tenemos una vocación, algo que nos gusta o conmueve, sobre otras cosas que nos interesan menos. A esto se debe sumar las circunstancias culturales e históricas en la que nacemos y crecemos. Mi padre era de la Habana campo, de un pueblecito llamado Pipián y mi madre de Cabaiguán, un pueblo rural de la provincia de Sancti Spíritus. Nací en La Habana, pero cuando tenía como dos años mis padres tuvieron problemas y vine con mi mamá a vivir donde mis abuelos maternos. Poco tiempo después mi madre se gradúa de mecanógrafa y consigue trabajo como secretaria del subdirector de Fabric Aguilar Noriega, una fábrica que había fundado el Che Guevara en Santa Clara. Villa Clara. Aunque el trabajo solo distaba unos 60 kilómetros de la casa, por las circunstancias desfavorables del transporte en Cuba mi mamá solo venía a la casa sábados y domingos. De forma rigurosa y metódica cada sábado mi mamá me traía de regalo un libro de cuentos y algunas cosas de comer como galleticas, algún chocolate, a veces jamón, yogurt. Así las cosas, leer cuentos fue una de mis pasiones favoritas, desde muy pequeño, cuando no sabía leer y mi abuela me leía las historias. Siempre dije que yo cuando fuera grande quería escribir cuentos, A esto habría que sumar que en Cabaiguán y cualquier zona rural de Cuba, en la época en que yo era niño los años 70 (nací en 1961) el que más y el que menos componía una décima, con tales antecedentes ya a los 8 o 9 años yo hacía una que otra cuarteta tratando de imitar las décimas que hacían los mayores, vecinos y amigos de mi abuelo.

¿Sentías que habías nacido con vocación literaria, cuáles son tus verdaderos orígenes en ese sentido?

EGC: Tenía como 19 años cuando me enteré que en mi pueblo, Cabaiguán, había un taller literario. Enseguida fui y solo dejé de asistir cuando me fui de Cuba. En el taller conocí personas maravillosas y cultas que me orientaron las lecturas, empezando por los clásicos. El Movimiento de Talleres tenía una gran organización, con encuentros municipales, provinciales y nacionales y coordinaciones con las universidades donde daban conferencias sobre técnicas de narrativa, los poetas clásicos y los latinoamericanos más importantes, Con frecuencia nos visitaban narradores y poetas importantes a nivel nacional, empezando por Senel Paz. Durante mi juventud pasaron por el taller la mayoría de los autores cubanos importantes: Pablo Armando Fernández, Eduardo Heras León, David Chericián, Excilia Saldaña y hasta Fayad Jamís, que vivía en el extranjero, nos visitó como dos veces. Del taller de Cabaiguán surgió Sindo Pacheco, que ganó el Premio Casa de las Américas y fue finalista del Premio Edebé de Literatura Juvenil de España. En el taller conocí a la poeta Sonia Díaz, de la que me enamoré, siendo ambos muy jóvenes, nos casamos y tuvimos un hijo. Sonia llegó a ser de las poetisas cubanas más importantes de su generación, hoy vive en Tenerife, Islas Canarias y Sindo en Estados Unidos.

¿Lamentas que tu vida literaria no se hubiera desarrollado en otro medio más propicio?

EGC: Si parto de que soy un hombre latinoamericano que nació y vive ahora también en un país del tercer mundo, mi vida se desarrolló en el mejor ambiente literario que se pudo desarrollar para un joven de la clase pobre. Hoy por hoy los jóvenes de Costa Rica, que se interesan por la literatura (ni aún los de clase adinerada) cuentan con un espacio literario y fructífero como el que yo tuve en Cuba. Lo mismo puedo decir, aunque no he visitado a esos países, del resto de las naciones centroamericanas: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá. Tengo un amigo cubano y escritor de literatura juvenil que vive en Francia: Joel Franz Rosell. Por supuesto que el ambiente literario de Francia debe ser mucho más fructífero que el de los latinos que vivimos en este lado del mundo. Lo más que extraño de Cuba es el movimiento de los talleres, las tertulias, los seminarios de poesía o narrativa. Cuándo único he lamentado que mi vida literaria no se esté desarrollando en un medio propicio para escribir, es la tercera o más de la tercera parte de mi vida que he vivido en Costa Rica. A pesar de que en Costa Rica he publicado la mayoría de mis libros con las dos editoriales más profesionales e importantes del país, Editorial Costa Rica y Editorial de la Universidad Estatal a Distancia. Las ediciones tienen una calidad de impresión y de papel impecable a años luz de la calidad de impresión y del papel de los libros que se edita hoy en los centros provinciales del libro en Cuba. Pero en Costa Rica a muy pocas personas le interesan los libros, de modo que una vez publicados se estancan en las librerías.

¿Qué significado tiene para ti la ciudad donde has vivido la mayor parte de tu vida?

EGC: Se llama Cabaiguán, el municipio tiene unos 140 mil habitantes y está en la provincia de Sancti Spíritus. Mientras fui niño y joven en mi casa nunca hubo escaseces, las cosas de comer mi abuelo las traía del campo, lo básico: arroz, frijoles, huevos, viandas, leche y a menudo queso, pollo, manteca de chancho y con bastante frecuencia pescados. Mi abuelo tenía un caballo y yo una bicicleta, nunca hubo carros en mi casa, nunca me han interesado los coches, nunca tuve ropa de marca, tampoco ha estado entre mis prioridades: siempre tuve juguetes, los normales, mi ilusión era tener muchos libros, muchas jaulas con pajaritos y muchos estanques con peces de acuario (mi abuelo me compraba todo lo que yo le pedía que casi siempre era una pecera nueva, alguna pareja de peces de acuario o algún azulejo, verdón, cabrero, perico de Australia. Nunca me interesaron los perros ni los gatos. Mis aficiones eran la espeleología, y cazar animales para embalsamarlos. En las vacaciones, cuando la mayoría de los jóvenes en Cuba se iba para los carnavales, yo me iba para las montañas y estaba semanas enteras sin venir a la civilización, durmiendo dentro de las cavernas o en una hamaca que colgaba en cualquier árbol a la orilla de algún río. Nunca iba solo siempre con amigos que tenían más o menos los mismos gustos.

Después de casado y con un hijo, y después de la caída del Muro de Berlín y hasta que vine para Costa Rica, hubo en Cuba la crisis que todo el mundo conoce que el gobierno llama “Período Especial” y que la gente no tenía ni un jabón para bañarse y muchas veces tuve que ir al campo con mi primos a buscar leña para cocinar con leña.

El regreso, la nostalgia, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. ¿Tienes la obsesión del regreso a tenor de los nuevos cambios?

EGC: Mis circunstancias son un poco particulares. Soy un cubano, tal vez uno entre mil, que nunca le ha interesado ir a Estados Unidos. No salí de Cuba con el sueño de ganar mucho dinero, nunca me ha interesado, ni siquiera tener una moto. Mi sueño es llegar a ser un gran escritor, poder publicar con Alfaguara Infantil, El Barco de Vapor de SM, Edebé, Norma de México o Colombia, el Fondo de Cultura Económica de México. Me hubiese gustado vivir en México, es un buen lugar para un escritor latinoamericano. Después de México, Argentina, que a mi modo de ver tiene los mejores escritores de literatura juvenil en idioma castellano, y después Chile o España. Vine de Cuba en el año 1996 invitado por el Comité Costarricense del IBBY junto con Sindo Pacheco y la poetisa Rosa María García, solo Rosa regresó a Cuba. Después que vine solo una vez he podido visitar Cuba, debido a que el salario que tengo es muy malito, en Costa Rica. Solo las personas de clase alta y media alta pueden viajar al extranjero. Además de mi indigencia económica, ninguna otra cosa me impide visitar Cuba. Sindo, que vive en Estados Unidos donde un obrero gana un salario decoroso, va casi todos los años de visita a Cuba, pero ningún obrero pobre latinoamericano puede pagarse un viaje de turismo a otro país, a ninguno, excepto que ganara la lotería. Los pobres costarricenses tienen dos sueños. Irse para Estados Unidos o ganar la lotería, los dos son iguales de difícil.

Sí he tenido una nostalgia grande de regresar a Cuba, casi que no puedo vivir sin las tertulias literarias, mis buenos amigos de la literatura y mis viajes a las cavernas. Mi problema para regresar no es político, sino familiar. Tuve un hijo aquí con una mujer costarricense, ya tiene 13 años y lo tengo conmigo desde que tenía 4 años (sin la mamá). Como es de suponer la mamá no me lo da para llevarlo a otro país, ni a Cuba, ni a México. Sufrí tanto por mi primer hijo que dejé en Cuba con 9 años, que me prometí no hacerle lo mismo a otro hijo que tuviese. De esta experiencia escribí la novela juvenil Un papá muy lejos.

¿En qué proyecto trabajas en estos momentos?

EGC: Estoy escribiendo una novela juvenil de la época de la esclavitud en Cuba. Es un poco histórica, está el poeta esclavo Manzano, el poeta mestizo Plácido que fue hijo de un negro y una bailarina española, El Italiano Antonelli, que construyó el Morro, y metí también a Cecilia Valdés como símbolo del mestizaje, creo que Cecilia es la Malinche de Cuba. La idea surge porque traje de Cuba una libreta de apuntes que guardo desde la época de mi juventud cuando estudié una carrera técnica que se llamaba folclore cubano. Al final el curso derivó en estudiar la cultura afro desde el espacio de la santería, todo el mundo se fue a la danza y la música, que son riquísimos, pero como yo ni siquiera aprendí a bailar, me fui a la literatura oral, me conmovía la forma en que estos viejos negros hablaban con los muertos, o prestaban su cuerpo y voz al espíritu del difunto que hablaba mitad congo mitad castellano o mitad lucumí, mitad castellano. En fin esta forma de narrar sin establecer espacios entre los vivos y los muertos, lo real y lo imaginario, sentó las bases de mi estilo de escritura. Uno de cada cuatro de mis personajes está muerto y se revuelve con los vivos. Después revolví esta manera de narrar con el estilo de Celestino antes del alba, único libro que Reinaldo Arenas publicó en Cuba y único que he podido leer de este autor. Nunca me he topado con libros suyos en Costa Rica, donde no hay casi librerías, solo unas 10 librerías grandes en todo el país. Como nadie compra libros, y casi nadie lee, este mercado no crece aquí. (El país tiene sólo 4 millones de habitantes). Mi novela está contada desde la psicología y el imaginario de estos esclavos primitivos, no desde el punto de vista moderno. Un problema que me encontré es que por ejemplo tenían un rezo u oración para Obatalá, otro para Changó, Oshún, Orula, etc., pero más de la mitad de las palabras —los “curanderos” no saben lo que significa en español— lo repiten por tradición oral, lo mismo ocurre con las canciones religiosas, en muchas de mis historias están tal y como creí que ellos las decían en lucumí. Después conseguí el libro El monte, de la cubana Lydia Cabrera, que sí dice en muchos casos lo que son muchas de las palabras que tengo apuntadas en mi cuaderno.

La novela juvenil que estoy escribiendo se sitúa en un contexto histórico objetivo, la esclavitud en dos villas coloniales cubanas, el argumento se sostiene sobre la subjetividad colectiva (la de estos esclavos congos y lucumís) y deviene en una realidad desrealizada por la credulidad de una raza que se sustenta sobre los cimientos de su magia.

Isaac B. Singer afirmaba que tenía más de 500 razones para escribir para los niños. ¿Cuáles son tus razones fundamentales?

EGC: Trato de escribir una historia fabulosa sobre el drama de la vida, si un libro sea para niños o para adultos, escapa al drama de la vida, para coquetear con el sistema político del país o con las demandas del mercado del libro abiertas al capitalismo liberal, la obra acaba destruyendo el poder de persuasión de la novela, el cuento o la poesía y deviene en un vaciamiento de la palabra que llama sermón. Después de esta primera premisa, lo segundo más importante es que no falten ni el asombro ni la poesía, donde no se establezcan fronteras entre la razón y la superstición. En el taller literario de Cabaiguán, las personas con experiencia porque habían publicado libros y sabían de narratología y crítica me dijeron “lo que tu escribes es literatura infantil o juvenil”.

Pensé que tenían razón y que mi obra debía estar influenciada por mi literatura preferida en mi juventud: Las mil y una noches, los Cuentos de la Alhambra, Twain, Tagore, Rulfo, García Márquez, Reinaldo Arenas, Onelio Jorge Cardoso y Senel Paz. Lo primero que hacía cuando escribía algo era llevarlo al taller, entonces ellos ponían el género y las críticas. Me decían, esto sobra, por esto y lo otro. Casi nunca faltaba, sino que yo escribía cosas innecesarias, explicaciones inútiles que alargaban la historia y la echaban a perder.

En poesía para niños sí me propuse desde un inicio escribir para este público en específico y me propuse que el tono fuera humorístico.

La gran mayoría de los textos que he escrito en narrativa como literatura juvenil los he leído en tertulias o actividades donde el público ha estado formado por adultos y nadie ha notado que la obra fuera pensada para niños.

¿Qué objetivo persiguen tus libros infantiles?

EGC: Creo que más que un objetivo un autor dibuja y desdibuja metáforas desde sus vivencias personales, nunca he escrito sobre nada que esté de moda, sino es mi experiencia personal. Por ejemplo en los últimos años he leído textos conmovedores y talentosos sobre la vida de adolescentes recriminados por la sociedad por tener inclinaciones homosexuales, pero como yo no he tenido esa experiencia, ni la han vivido familiares o amigos cercanos, si escribiera sobre ese tema me saldría falso, lo mismo ocurre sobre el drama de los cubanos que han estado presos por practicar una ideología política contraria al sistema socialista de los Castro. Sin embargo, la moda del tema de la santería en la novela para adultos en Cuba es bastante común, pero en ese caso si visité muchos bembés con ojo de investigador a ver que podía tomar para mi estilo literario. Y trabajé en la Dirección de Cultura como técnico en folclore en Cabaiguán y Yaguajay, el primer municipio es fundado por inmigrantes canarios, con muy pocos habitantes de raza negra, pero en el segundo las prácticas de la santería son muy comunes, las comparsas y a veces las carrozas de las fiestas tienen muchos elementos afro.

Según la escritora cubana Enid Vian, “cada creador es un estilo, si en realidad es un creador y es sincero y audaz en su expresión”. Así que mi primer objetivo es ser fiel al deslumbramiento de un hecho de la vida en particular que me conmueva y entonces lo cuento como quien cuenta un sueño o una pesadilla, tratando de sintetizar en imágenes el contraste entre lo exuberante y lo frágil que yo logre captar en ese episodio en particular. Ahora bien, ese trozo narrativo hay que contarlo con cierto ritmo, con agilidad, precisión y economía de palabras. (ésa fue la lección más importante que aprendí en el taller).

Se habla de que los escritores deben cuidar y ofrecer obras depuradas utilizando recursos narrativos, ¿O encuentras bien que lo que se cuente deba hacerse tal cual se cuenta en la sobremesa?

EGC: Pienso que la literatura es un arte y como tal demanda un oficio que se aprende escribiendo y estudiando lo que han escrito los buenos escritores. Por ejemplo un recurso recurrente en mis novelas es la “Caja China”, que consiste en que una historia contiene dentro otras historias que se desarrollarán en otros capítulos o en el cuento siguiente. Lo aprendí en el libro Las mil y una noches, es el recurso que usa la narradora Scherezada, para enlazar unas historias con las otras. Otro recurso que siempre uso son las mudas temporales, donde el punto de vista del narrador regresa del presente al pasado y del pasado al presente, consiguiendo una ilusión de totalidad cronológica y de autosuficiencia temporal para la historia. (ésto lo aprendí en los seminarios de narrativa que impartían los escritores de la UNEAC, Sacha, Eduardo Heras, y a menudo extranjeros). El recurso que más uso lo aprendí en mi carrera de filología en la Universidad de Santa Clara, se llama la herramienta del nonsense, y consiste en que el sinsentido o la ruptura de sistema irrumpen en la trama aportando un tono surrealista y agregando cuotas de asombro a la historia.

En poesía para niños tomé como modelo un libro de la doctora Mirta Aguirre, que usaba como forma las estructuras clásicas de la poesía española de Arte Menor. Entonces profundicé en métrica hispánica más que lo que en ese momento exigía la universidad y llegué a dominar en profundidad todas las estructuras clásicas de la métrica hispánica empezando por el zéjel que proviene de la lírica mozárabe.

¿Qué aporta la escritura y la literatura, piensas que vale todo en la literatura?

EGC: Martí decía que nadie debía escribir sobre lo que no conoce. Esto también es válido para las innovaciones, nadie puede innovar sobre un asunto o tema en el que no tenga un conocimiento profundo. Es válida toda innovación que es fruto de un trabajo depurado y sostenido, y no es válida cuando se aplica de forma superficial tirando piedras para estar a la moda o llamar la atención del lector con trucos superfluos.

Sí hay una cosa que está clara: a través de su escritura, un autor da testimonio de su autenticidad o de su mediocridad, siendo en este caso el tiempo el único juez que tiene la última palabra.

En mi caso la mejor recompensa que me ha reportado la escritura es que me siento realizado escribiendo y también porque sé que la literatura es una forma de vencer al olvido, que el día que muera, todo lo que he publicado está ahí, en los libros impresos, aun publicando solo una edición de mil ejemplares de cada título, es increíble el alcance que pueden tener diez mil ejemplares dispersos por librerías, bibliotecas, casas de familia.

¿Tiene responsabilidad social el escritor, en cuanto al hecho de ser una figura pública?

EGC: El escritor siempre de forma consciente o inconsciente da un testimonio de su imagen como ser humano, o de lo que él cree del mundo y del contexto histórico y cultural en el que vive. Y esto es válido aun cuando el autor esté lejos de los entramados políticos del sistema: En cualquier parte de Cuba donde uno viviera en los años noventa no podía estar ajeno al drama de los cientos de personas que se lanzaban al mar en una balsa rústica. En Costa Rica cada trescientos metros en cualquier ciudad del país, te encuentras un indigente tirado en las aceras durmiendo sobre cartones, orinado en los pantalones y con más peste que un chancho, porque hace una semana que no se baña. Es triste ver a unos seres humanos buscando en los latones de basura la comida que botaron dos días antes los ricos y que ahora está medio podrida a causa del sol y el sereno y en ese estado de descomposición se la comen. El drama de los jóvenes que compran drogas en la puerta de la secundaria, y que ya no pueden vivir sin la marihuana, la cocaína y el cemento del que se han hecho adictos, y como no pueden vivir con la adicción, forman pandillas y en cualquier esquina te asaltan y si tienes mala suerte te matan para quitarte cinco dólares. Me he extendido muchísimo en las preguntas, de modo que aunque tengo obras más extensas que señalan ésta responsabilidad del autor voy a escribir dos poemas infantiles lo más pequeños que encuentre en mis libros:

Generalmente

Generalmente come bien
y teniente mente
Regular.

Los títeres

Viene el pirata
cara de malo:
escopeta negra,
ojo tapado,
mano de gancho
pata de palo.

Y llegó el bueno
cara de bueno:
sable de oro,
ojos castaños,
manos de seda,
piernas de plomo.

Óyeme, titiritero,
Ni los buenos
Son tan buenos,
ni los malos
son tan malos.

¿Cómo ha cambiado a la literatura el mundo de la tecnología y el e-book?

EGC: En lo personal creo que lo importante es que las personas y sobre todo los niños lean, que se interesen por conocer, que disfruten la obra artística, lo que me preocupa es que cada vez la gente lee menos, quien no tiene el hábito de lectura, no lee en ningún formato, ni en papel, ni en digital. Por lo menos en Costa Rica, los jóvenes no aprovechan el poder de los recursos tecnológicos para aprender ninguna cosa, el internet es una herramienta poderosa, que aquí solo se usa para jugar. Lo que le hace a daño a la literatura no es la tecnología, sino la indiferencia, el hecho de que a casi nadie le importe leer en ningún formato. Las universidades costarricenses están llenas de profesionales, personas que tienen un grado de maestría y que no se han leído 15 libros completos en toda su vida, cómo vamos a suponer que los niños se interesen por leer. Por otro lado los libros publicados por editoriales famosas no estarían en formato digital, porque les derrumbaría el negocio a las grandes empresas editoras. El costo tan caro de los libros, también impide a los sectores más pobres comprar literatura.

¿Crees que la literatura cubana a veces tiene serios altibajos?

EGC: Supongo que los altibajos de la literatura cubana no sean diferentes a los altibajos que pudiera tener la literatura de México, Colombia, Argentina, Brasil… Lo que sí está claro, es que la literatura cubana tiene un nivel altísimo comparado con los escritores de otros países latinoamericanos si se exceptúa a Colombia y México, por ejemplo. Hace poco le otorgaron a Padura el galardón Princesa de Asturias. Pero no solo Padura, Amir Valle ha recibido un montón de premios importantísimos, igual Zoé Valdés, Daina Chaviano… En Costa Rica ningún escritor contemporáneo tiene ese nivel, ni ha tenido la formación artística y cultural de los escritores cubanos citados, sin menospreciar el talento individual de cada autor, que es innegable.

¿Está de moda la literatura cubana?

EGC: Realmente mi situación personal laboral me obliga a dedicar alma, corazón y vida a sobrevivir cada día, en condiciones similares o peores al “Período Especial” de Cuba, y como me la paso en eso, estoy muy desinformado, a veces no tengo comunicación ni con mi propia familia. Estoy totalmente desinformado sobre lo que están escribiendo hoy por hoy los escritores cubanos, dentro y fuera de la Isla. Y tampoco sé cuánto de eso se está leyendo.

¿Hay algún género más eficaz para trascribir la realidad cubana?

EGC: La novela, el testimonio… son capitales, pero al fin de cuentas, el ingenio es más determinante que el género, pues un buen poemario puede dar una imagen cabal y auténtica de cualquier lado oscuro o claro de la realidad cubana.

¿Considera que la cultura cubana tiene déficit de monografías, memorias históricas que den profundidad a esta cultura? ¿Cómo se puede suplir ese vacío?

EGC: Pudiera ser que exista tal déficit, sin embargo hoy por hoy se pueden buscar muchas cosas a través de internet. El éxodo cubano se ha extendido casi que por el mundo entero y de una u otra forma se ha escrito mucho, sobre todo en el extranjero, todo está en seleccionar bien el tema y tener tiempo para investigar en profundidad, tiempo y recursos.

En cualquier caso, nadie tiene la verdad absoluta sobre ningún tema, ésta depende de las circunstancias particulares que le han tocado a cada cual. No es lo mismo por ejemplo un inmigrante cubano que vive en Francia, Alemania o Estados Unidos, que otro que le tocó vivir en Perú, Honduras, Costa Rica, Venezuela incluso, depende también de la forma en que la persona ha logrado afincarse en la otra nación. Si tuvieron un pariente que los estaba esperando o si han tenido que sobrevivir en condiciones muy parecidas a las que tenían en su país de origen, por ejemplo en lo económico, yo no he mejorado en 20 años, ni un centímetro de lo que tenía en Cuba. No me ha faltado un jabón de baño, pero no he tenido un salario que me permita pagarme un seguro médico y tuve que acusar al Ministerio de salud del país ante la Sala Constitucional para que le dieran un seguro médico a mi hijo menor cuando tenía 7 años, puesto que los niños en Costa Rica dependen del seguro que paguen sus padres, no tienen derecho a la salud por su propia humanidad, sino que este depende de la economía familiar. Si un hombre pierde el trabajo, pierde el derecho a la salud, el de él y el de su familia. Me tocó el capitalismo del tercer mundo, el que viven los inditos y los pobres de América, no el de los países desarrollados, y esa condición particular moldea y conforma mis opiniones.

¿Qué libros han cambiado tu vida?

EGC: Pudiera decir que prácticamente todos, creo que la diferencia está, entre una persona que desde niño tiene el hábito de leer y que no puede vivir sin los libros y otra persona para la que los libros no tienen una importancia especial. El hábito de lectura es una ventana al mundo, a la imaginación, a la información en sentido general. Los primeros libros que cambiaron mi vida, fueron los primeros que me regaló mi madre, por lo general eran cuentos clásicos: los cuentos de Guillermo y Jacobo Grimm, La Edad de Oro de Martí, Las Aventuras de Guille, de Dora Alonso, Los cuentos folklóricos rusos, y los cuentos de León Tolstoi, Pinocho, Corazón de Edmundo de Amicis, Las mil y una noches y en la adolescencia los libros de Julio Verne, las novelas de Mark Twain y los Cuentos de la Alhambra de Irving.

En mi vida de joven me conmovieron en gran manera El país de las sombras largas y el Regreso al país de las sombras largas, de Hans Ruesch, Colmillo Blanco de Jack London, La vorágine, de Rivera, El perfume, de Patrick Süskind, Pedro Páramo, de Rulfo y Celestino antes del alba, de Reinaldo Arenas, sobre todo

¿Qué escritores cubanos te han influenciado más?

EGC: En primer lugar Reinaldo Arenas, con Celestino antes del alba, iba a la biblioteca de mi pueblo y copiando a mano los párrafos que me asombraban, escribí a mano, casi que la novela completa, en segundo lugar Senel Paz, con El niño aquel y Un rey en el jardín, sin duda Senel es un maestro en el arte de narrar, después Onelio Jorge Cardoso, sobre todo con los cuentos Caballo y Francisca y la muerte, los ensayos de José Martí y finalmente Sindo Pacheco, que era mi compañero del taller literario, con su forma magistral de manejar la ironía, el humor y el sarcasmo.

¿Has tenido que esquivar la censura en tus escritos?

EGC: En Cuba yo nunca tuve problemas con la censura, a pesar de que escribí textos con una crítica bastante fuerte que leía en todas las tertulias, sobre todo con mi novela Segunda muerte del abuelo, que finalmente publiqué en Costa Rica. Sin embargo, aquí si se me han censurado dos libros, porque en Costa Rica la religión católica es intocable. Escribí un libro de ensayos poéticos sobre ética que habla de las relaciones de las parejas, de la muerte, del amor, de la naturaleza, de la música clásica. En unos de los ensayos se dice que el hombre es una realidad biológica y que en consecuencia la muerte es también un fenómeno biológico, y pone de ejemplo las flores y las palomas y aún las estrellas del cielo, que no cometieron pecados y se mueren, porque la vida tiene una finitud lógica

El texto deja abierta la posibilidad de que las personas resuciten en el espíritu, pero no en la carne porque los recursos disponibles no podrían cubrir las necesidades biológicas y materiales de todos los nacidos en el mundo a través de la historia. En otro ensayo se dice que una muchacha tiene también el derecho de enamorar a un muchacho si le gusta y justifica las relaciones sexuales entre estudiantes universitarios si son responsables. El libro se divide en dos partes: ensayos para niños y ensayos para jóvenes. Tiene una edición bellísima de la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia, se llama Consejos viejos en odres nuevos y fue propuesto como texto de estudio para escolares de secundaria, pero una comisión lo rechazó porque se consideró que ofendía a la moral y a las buenas costumbres.

El otro libro me lo rechazan en un concurso de Alfaguara Infantil, Costa Rica, es la primera versión de una novela sobre la vida de los esclavos en Cuba y el Caribe. El texto está escrito desde la cosmovisión de los negros del siglo XVI y XVII y tiene oraciones en congo y lucumí y los muertos y los vivos interactúan o conversan en una deliciosa frontera entre la realidad y la fantasía, entre la razón y la superstición, y al final en una pintura en los capiteles de una abadía está pintado uno que parece el hijo del hombre y una que tiene el pelo rojo como el de María de Magdala. Por la descripción que hace el narrador de la pintura se puede sugerir que el hombre y la mujer son una pareja, lo cual se constituyó un escándalo para la directora de la Editorial Santillana en este país que era la persona más determinante del jurado.

Creo que vale la pena transcribir un pequeño capítulo de la novela Segunda muerte del Abuelo, que nunca se me censuró en Cuba, aunque solo leí el original en talleres y tertulias.

Las bolsas

En la finca de Amal Tosco todos los hombres eran iguales como una gota de agua era igual a otra gota de agua. Y un hombre negro era tan igual a un hombre blanco, que podían mirarse juntos en un espejo.

Con lo que había problemas en la finca de los Tosco, era con los colores de las bolsas. Una bolsa de color blanco era tan diferente a una bolsa de color negro, como una gota de agua y un gato.

Si un vendedor vendía manzanas en bolsas blancas, nadie reparaba en él, pero si vendía las mismas manzanas en bolsa negra, lo podían llevar a un juicio. El juicio se parecía a un cumpleaños triste, donde no había piñatas, ni confites y las personas lloraban sin que se les hubiera muerto nadie.

Las bolsas blancas eran de muy mala calidad, las cosían con hilo podrido, y siempre andaban vacías, porque se descosían por el fondo, mientras las bolsas negras siempre estaban llenas de cosas bonitas y necesarias.

Una vez al papá de Luis Tosco se le ocurrió comprar carne roja en bolsa negra y lo llevaron a un juicio.

Lo sentaron en el banquillo de los acusados, que era un banquito como otro cualquiera, sólo que tenía tres patas, y cada vez que Heriberto se movía todos pensaban que se iba a caer.

En el juicio había cuatro hombres gemelos, se llamaban Testigos y hablaban en latín.

El abogado defensor era gordísimo y tenía dos esparadrapos pegados en la boca, y como los cinco jueces se habían pasado tres noches estudiando el caso, se quedaron dormidos en la mesa.

En la sala no volaban ni las moscas porque todas las ventanas tenían una tela metálica para que no entraran los insectos, sobre todo unos verdes que se llaman esperanzas.

Al unísono todos se viraron de espaldas y miraron a la puerta. En la puerta se había parado un canguro y miraba a todo el mundo con ojos inocentes.

El canguro tenía los ojos color café __ bien __dientes blancos__ bien __patas grises __ bien, el canguro era del color de los canguros hembras __ bien, y llevaba a su hijo en una bolsa negra __ mal.

Entonces los policías se pusieron de pie sin llamar la atención, salieron caminando sin llamar la atención, y llegaron a la puerta sin llamar la atención.

Pero detrás de ese canguro había otro, y otro y otro, y las calles estaban llenas de canguros, y las aceras llenas de canguros, y los frentes de las casas, y los patios de las casas.

Entonces el juez principal, que tenía voz y voto, dijo:

__ Suspendidos los juicios por bolsa negra. Alguien ha descubierto el camino de Australia. (p.112)

¿Sin memoria histórica no hay imaginación?

EGC: Creo que son dos conceptos muy diferentes, la imaginación es un don personal, que pudiera incluso cultivarse, y la historia es lo que nos acontece cada día dentro de unas circunstancias particulares, culturales e históricas, o lo que acontece en una región geográfica en cualquier tiempo y lugar del universo.

¿Qué significado tiene para ti la ciudad donde has vivido la mayor parte del exilio?

EGC: Aunque uno de mis personajes dice ser un refugiado político, yo no me considero un exiliado político, ni siquiera económico, soy un latinoamericano que le tocó vivir en este lado de Centroamérica que también tiene el Caribe, que también es un país del tercer mundo, y que tiene un país dentro de otro. La Costa Rica de los ricos y la de los pobres, a mí me ha tocado vivir en la de los pobres, y he visto que en este capitalismo, los pobres de aquí son dos veces pobres, mientras los pobres de Cuba lo son una sola. Aquí los pobres son pobres en dinero y en cultura y con frecuencia tienen una adicción al alcohol a algún tipo de drogas lo que duplica sus penas.

Lo maravilloso de la ciudad donde vivo y de toda Costa Rica es su naturaleza virgen, en las primeras salidas que hice al campo, muy cerca de la ciudad conté más de 100 especies de pájaros. En los patios de las casas abundan las ardillas y las iguanas y en tiempos de temporal se pueden ver las nutrias en las quebradas y cañadas dentro del pueblo.

He encontrado personas muy buenas que se ayudan unos a otros, y también he topado con dos enemigos letales y comunes en estos lares, La envidia y la indiferencia.

¿Qué mensajes desea transmitirles a los cubanos y a sus lectores?

EGC: Del libro Consejos viejos…, “el lastre que pesa sobre el hombre está constituido por multitud de datos de la vida cotidiana”. A partir de aquí debemos luchar para ser mejores personas cada día y dentro de las circunstancias particulares de cada cual cultivar el espíritu y el cuerpo físico también.

Leí en Cuba cuando niño una historia de un personaje que buscaba la fuente de la juventud, que no podía encontrarla porque no existía, lo mismo ocurre si pretendemos buscar el lugar perfecto para vivir, para mí la diferencia está entre el desarrollo y el subdesarrollo, no entre el capitalismo y el socialismo, el drama de la vida es complejo en cualquier parte, yo en lo personal no pude ver a Cuba hasta que no la vi de lejos, desde afuera y hasta que no viví en carne propia el trauma de América Latina.


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