Actualizado: 15/11/2019 19:53
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Exilio

«Mi único temor son otros 50 años de rencor»

El promotor musical Hugo Cancio se embarca en un proyecto, esta vez político, para impulsar una organización contra la 'separación' y la 'intolerancia' entre los exiliados.

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Hugo Cancio lleva más de 25 años promoviendo la música cubana, pero ahora se enfrenta a lo que constituye uno de los mayores retos, no de su carrera, sino de su vida. Se trata de la puesta en marcha de una organización que reúna a los exiliados, con independencia de partidos políticos, en la búsqueda de cambios de todo tipo en el caso cubano: actitud, estrategia, mentalidad y percepción. "Romper el estatus quo, apagar la llama del odio y del rencor, y prender la del amor", afirma.

 

Hijo de un integrante del conocido grupo Los Zafiros, hace unos años Cancio produjo una película sobre la música y la trayectoria de ese cuarteto, la cual ganó 11 premios internacionales. CUBAENCUENTRO.com habló con él, en una entrevista que va de la pasión por Cuba al enfrentamiento con la discográfica Apple.

 

¿No implica un riesgo muy grande la creación de una nueva organización en Miami, una ciudad que se caracteriza por grupos que surgen y desaparecen a las pocas semanas? ¿Cuáles son los objetivos de Generación Cambio Cubano (GCC)?

 

No, no es un riesgo. Todo lo contrario, es una oportunidad. Somos diferentes y se notará en nuestro proceder. No quiero generalizar, pero algunas de las organizaciones existentes no son serias, fomentan la intolerancia; otras tienen motivaciones de carácter económico o siguen una política equivocada. En su mayoría, representan los intereses que coinciden con sus puntos de vista y no necesariamente con los del pueblo cubano. GCC, entre otras cosas, propone fomentar el diálogo abierto y directo, cordial y amistoso, basado en la crítica constructiva y el respeto mutuo.

 

El riesgo es de quienes se quedan inertes, los conformes, quienes ven los años pasar y no levantan su voz. En no querer asumir los riesgos también hay, paradójicamente, un riesgo. Por otra parte, riesgo también es el no sentir el pulso de nuestra realidad actual. El único temor que tengo, y tienen muchos de nuestros miembros, es que pasen otros 50 años de separación, falta de comunicación, intolerancia, odio y rencor. Sería lamentable llegar a viejos y preguntarnos qué pudimos hacer diferente para lograr el bienestar y la reconciliación de la nación.

 

El objetivo es simple, estimular los cambios. La palabra clave es cambio. Cambios verdaderos, útiles, cambios de actitud, estrategia, mentalidad, percepción; romper el estatus quo, apagar la llama del odio y del rencor y prender la del amor. Parece una gestión romántica, y no lo niego, necesitamos un poco de romanticismo en nuestra gestión. Es la vía más saludable. La estrategia de cambio se fundamenta en enfocarnos en todas esas cosas que nos unen, en vez de en las que nos separan, y perdonar. ¿Qué no hemos logrado los humanos a través del amor y el perdón? Tenemos que aprender a perdonar.

 

Pese a la diversidad de los miembros de GCC, quizá es posible decir que un buen número de ellos, o la mayoría, simpatizan más con los planteamientos del Partido Demócrata que con los del Partido Republicano.

 

Es posible, pero no sé. Creo que, en cuanto al tema de Cuba, ya no importa cuál es nuestra afiliación política. Pienso que los miembros de nuestra organización simpatizan con quien tenga la voluntad y asuma una posición a favor del cambio de política hacia Cuba que favorezca a nuestras familias, a nuestro pueblo. Han pasado muchos años y no creo que podamos esperar más.

 

Cuando digo cambio, también hago referencia a la política de aislamiento, desinterés, falta de colaboración, etc. Si generalizamos, la política y los políticos son los causantes del malestar por el que atraviesa nuestro pueblo. Cualquier cambio de política o de "políticos" nos inyecta una dosis de esperanza. Obama es un buen ejemplo.

 

Hasta el momento, y tomando en consideración que se trata de una organización muy joven, ¿GCC ha tenido alguna repercusión en Cuba? ¿Han recibido cartas o comentarios al respecto?

 

La organización es joven, pero nuestros deseos de cambio no lo son. Ahora florecen, pero llevan años cultivándose. Sí, recibimos cartas y muchos emails de cubanos en la Isla. Algunos se expresan abiertamente en nuestro fórum, otros prefieren la privacidad. Ojalá podamos lograr tener la posibilidad de realizar encuentros dentro de la Isla. Pienso que sí, siempre y cuando prevalezca el respeto mutuo y seamos capaces de conversar y debatir sin prepotencia e imposiciones. Después de todo, lo que buscamos es cambios y no nuevos conflictos.

 

¿Cómo se proyecta GCC en la arena internacional? ¿Cuáles son las ideas que esperan desarrollar?

 

Confieso que algunos miembros de nuestra organización piensan diferente, pero opino que el cambio que buscamos debe comenzar aquí, en el exilio. Aquí es donde estamos divididos, aunque el factor divisorio sea otro. Aquí es donde necesitamos ser más románticos y menos agresivos, aunque la agresividad es evidente también del otro lado. Digo esto porque de cierta forma aquí estamos a salvo, aquí no vivimos pendientes de ideologías y consignas y aferrados a defender imposiciones incoherentes. Aquí es donde tiene que prevalecer la coherencia para que se note el contraste.

 

No obstante, es importante destacar que hemos comenzado a proyectarnos en la arena internacional. No todos nuestros miembros residen en Estados Unidos; algunos de nuestros directores radican en países como Inglaterra, Francia, Italia, España, Alemania, República Dominicana y otros. Esta es una labor de todos y para todos y, por ende, organizaremos encuentros amistosos, culturales y reuniones de debates, contactos con intelectuales, académicos, políticos, etc. en diversas ciudades del mundo.

 

Toda organización de este tipo enfrenta el grave problema del financiamiento. ¿Cómo piensan resolverlo?

 

De acuerdo, esta es una de las barreras que tendremos que superar. Tenemos un plan para autofinanciarnos. Una de las ideas es ofrecer algunos de nuestros servicios de llamadas internacionales a nuestros miembros y donar parte de los beneficios a nuestra organización. Creo en la idea de ofrecer servicios o productos a precios competitivos, y donar algo de las ganancias. Es una propuesta interesante.

 

Además, tenemos otros planes, que revelaremos más adelante. Lo que pretende hacer GCC es una obra noble, justa, necesaria, diría hasta imprescindible. En su momento, espero que podamos contar con nuestros miembros, simpatizantes, familiares, amigos.

 

Hugo Cancio es fundamentalmente conocido en Miami por una serie de conciertos que han llamado la atención y, en ocasiones, han resultado controversiales dentro del ambiente de esta ciudad. ¿Por qué lo ha hecho?

 

Me gustaría pensar que mis contribuciones han sido más que una serie de flamantes y, hasta cierto punto, controversiales conciertos con artistas cubanos de la Isla. He producido cine, documentales. Mi empresa ha sido nominada cuatro veces al premio Grammy Latino. Sin embargo, tienes razón, algunos me conocen por los conciertos.

 

Lo he hecho más que todo porque soy un fiel amante de la música cubana. En ella nací y crecí; por lo tanto, forma parte de mí. Lo hice porque había necesidad de hacerlo. Admito que al principio hubo algo de rebeldía, dada la injusta oposición y ataques personales de parte de quienes se oponían y aún se oponen a estos eventos culturales por creer, de forma errada, que son actos políticos. Pero luego se convirtió en una pasión. Tienes que amar lo que haces para arriesgar tanto, y estas gestiones eran de gran riesgo político, económico y social.

 

¿Piensas proseguir esta línea de trabajo?

 

No forma parte de lo que hago hoy, pero estamos trabajando en la producción de algunos eventos que darán algo de qué hablar. Digamos, la unión sentimental de la pasión y la rebeldía.

 

Desde el punto de vista económico, ¿ha resultado un buen negocio traer a estas figuras a Miami?

 

No, nunca fue un negocio. No hay margen para obtener beneficios, no existen patrocinadores para este tipo de eventos, los artistas no tienen un espacio en la radio. Es decir, su música no se toca. Tienes siempre presente la posibilidad de que no te aprueben las visas a tiempo. Es imposible poner en marcha la gestión de promoción y mercadeo con el tiempo necesario. Es pura pasión y, por aquella época, también era un propósito o, como se dice en inglés, making a statement. Espero y confió en que las cosas hayan cambiado.

 

También te has destacado en otras actividades de producción dentro de la música, como cuando compraste esa ahora famosa cinta de Los Beatles y te enfrentaste a la Apple. ¿Podrías contarnos lo ocurrido?

 

Eso fue una odisea. Una adquisición que, como conoces, término en un litigio con una de las empresas más poderosas de la industria de la música, que nos reclamaba los derechos de una cinta de grabaciones nunca antes escuchada. Todo termino en paz y armonía, en un acuerdo privado sobre el cual no se me permite comentar. Digamos que fue una experiencia de gran aprendizaje y que estamos satisfechos con el resultado.


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