Actualizado: 16/09/2019 12:05
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Política exterior

La alianza cubano-argentina entre 1976 y 1983

¿Por qué un régimen comunista apoyó a una junta militar fervientemente anticomunista cuyo principal objetivo era eliminar la subversión de izquierda?

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Si bien sus relaciones no siempre fueron óptimas, Cuba y el último régimen militar argentino se acercaron en lo relativo a la sensible cuestión de los derechos humanos. Para la junta argentina, resultaba imperativo contrarrestar las críticas internacionales a la represión que siguió al golpe de Estado en 1976. Este esfuerzo se centró en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, donde el régimen anticomunista irónicamente halló respaldo diplomático entre sus adversarios ideológicos.

El rol de la Unión Soviética en la defensa de Argentina es bien conocido entre los expertos en derechos humanos, quienes notaron el desarrollo de una "alianza non santa". Menos conocido es el apoyo que dio La Habana al gobierno militar para impedir que se considerara el caso argentino en Naciones Unidas. Este artículo intenta cubrir esa brecha sobre la base de información de entrevistas personales, material de archivo histórico de Argentina y fuentes secundarias.

Sin embargo, la investigación enfrenta varias limitaciones. La más importante, los archivos cubanos no están abiertos al público. Si bien los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino están abiertos a investigadores, existen, desafortunadamente, vacíos significativos.

El caso argentino

La campaña masiva de desapariciones forzosas lanzada por la junta militar argentina atrajo la atención de Naciones Unidas apenas unos meses después del golpe de marzo de 1976.

En su sesión anual de agosto, la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías aprobó una resolución que mencionaba a Argentina y expresaba preocupación acerca de la situación de los derechos humanos y la apremiante situación de los refugiados.

La resolución representaba un revés para el embajador argentino en Ginebra, Gabriel Martínez, que estaba decidido a impedir tanto la crítica pública como las investigaciones confidenciales, por más ineficiente que fuera el procedimiento 1503 (que preveía un procedimiento confidencial para revisar las comunicaciones). Durante los siguientes dos años, la estrategia militar argentina, fielmente implementada por Martínez en Ginebra, sería negar la legitimidad de todas las presiones internacionales por los derechos humanos.

El objetivo de Martínez durante este período fue la Subcomisión, debido a su posición en el primer nivel de la jerarquía de la ONU para la protección de los derechos humanos. No había ningún cubano en la Subcomisión en ese momento, pero el miembro soviético jugó un rol crucial como uno de los cinco integrantes del grupo de trabajo responsable de rever las comunicaciones.

Para el año siguiente, arribaron a Ginebra cientos de comunicaciones sobre Argentina que fueron examinadas por el grupo de trabajo antes de la sesión de agosto de la Subcomisión. Allí, los miembros soviético, paquistaní y nicaragüense votaron a favor del gobierno argentino (a diferencia de los miembros de Estados Unidos y Ghana), impidiendo así cualquier acción sobre las comunicaciones por otro año.

Sin embargo, en 1978 el grupo de trabajo puso a Argentina en un listado preliminar de flagrantes violadores de los derechos humanos; los miembros soviético y paquistaní mantuvieron su voto a favor del régimen militar, mientras que Estados Unidos, Nigeria y Colombia votaron en contra.

En la Subcomisión completa, Mario Amadeo, el nuevo miembro argentino de la misma, elegido en marzo anterior, argumentó que su gobierno necesitaba de más tiempo para revisar todos los casos individuales contenidos en las comunicaciones. Con los votos decisivos de los miembros soviéticos y los no alineados, la Subcomisión decidió no enviar el caso argentino a la Comisión.

Las deliberaciones fueron confidenciales, pero Isabelle Vichniac, periodista del diario francés Le Monde, expuso el voto soviético en un artículo publicado el 13 de septiembre de 1970. Sergei Smirnov, el subcomisionado soviético, rápidamente pidió una investigación sobre la fuente de su información.


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Teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien presidió la junta militar argentina a principio de los ochentaFoto

Teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien presidió la junta militar argentina a principio de los ochenta. (BBC)

 

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Miriam Leiva, Ciudad de La Habana