A un Clic

 Todo sobre Cuba en cualquier idioma y a la distancia de un clic.

ELPAÍS: “El abrazo del oso”, por Fernando Savater.

Dice la voz popular que en la turbia luz del crepúsculo todos los gatos son pardos. También en el lento crepúsculo de las dictaduras, que a veces dura décadas y siempre dura demasiado, los últimos burócratas que se aferran al poder tratan de legitimarse secuestrando para su causa a quienes la padecieron y se resistieron a ella. O sea, haciendo ver que ya son también pardos, como el resto de los gatos domésticos sobre los que siempre ejercieron su control. De modo que intentan echar el lazo a escritores y artistas relevantes de la disidencia: si aún viven exiliados, les ofrecen un regreso honroso a la patria, pero honroso sobre todo para quienes les acogen después de haberles exiliado; si han muerto en su rebeldía, fingen un reconocimiento tardío a sus méritos ensalzando sus logros creativos para mejor difuminar su oposición al régimen, que queda soslayado como algo circunstancial y menor.
Tal es la operación que pretenden hoy llevar a cabo los gestores del castrismo casi póstumo con la figura intelectual del autor que de modo más duradero, insobornable y consciente encarnó la denuncia de la dictadura caribeña: Guillermo Cabrera Infante.

 

HAVANATIMES: “Soltemos la metralleta y conversemos Ubieta”, por Erasmo Calzadilla.

Quién es Enrique Ubieta? Voy a contar algo sobre este cristiano que nombro en el título para ubicar a los que nada saben de él.  Es un cubano de unos 50 años, residente en la isla, intelectual (al menos se desenvuelve en ese medio), autor de varios libros y director de una publicación oficial llamada La Calle del Medio.
Qué hay con él
Ubieta ha sonado últimamente por los ataques (que realiza desde su blog: La isla desconocida) contra ciberactivistas que con cierta frecuencia disparamos misiles críticos contra el régimen.  Se empeña él en desenmascararnos, en hacernos quedar como ciberdisidentes, anarcocapitalistas, cibermercenarios, amigos o subordinados de la Oficina de Intereses (de los EE.UU. en Cuba), asalariados de una potencia extranjera, colaboradores de los Ideólogos de la Subversión etc., etc.
Piensa, o dice pensar, que el gobierno de Cuba es un contrapoder al imperialismo capitalista occidental (los malos), y por ende toda oposición a los mandarines de la isla, a quienes llama socialistas, resulta a fin de cuentas un apoyo al imperialismo.

 

LAOTRAESQUINADELASPALABRAS: “Después del silencio: fragmentos de una entrevista al sacerdote Miguel Angel Loredo (1938-2011)”

Una de las cosas que más me impresiona cuando entro en la prisión de Isla de Pinos, es la conciencia, digamos así pavorosa de que en el centro mismo de Cuba, a espaldas de toda una humanidad, del mundo
civilizado, se estaba produciendo un fenómeno con característica de epopeya, un fenómeno que era vastísimo: decenas de miles de hombres absolutamente indefensos, a merced de la arbitrariedad de una tiranía absoluta, y sin forma humana de controlar esto, ni de responder a esto ni de poder denunciar y hacer trascender al exterior, al mundo, a todo el universo, la tragedia del presidio político cubano. O sea, la impunidad coexistiendo con todas las violaciones del derecho, con toda aquella sangre que se derramaba a diario, con todo aquel dolor, es lo que me golpea cuando entro a mi prisión.

 

CAFÉFUERTE: “Béisbol en Cuba: el asombroso crecimiento de la incompetencia”, por Raúl Arce.

Lo no imaginado se entroniza como normalidad más burocrática que deportiva en la pelota cubana: la Serie Nacional de Béisbol número 51 se jugará con 17 equipos.
Como La Habana (campo)  fue escindida en sus estructuras políticas y administrativas -el territorio derivó en dos nuevas provincias, Artemisa y Mayabeque- lo racional hubiera sido dar de baja a Metropolitanos, el segundo equipo de la capital del país, convertido desde hace años en guardarropa de Industriales, de donde se saca lo aparentemente útil y adonde va a parar lo menos atractivo.
Pero ahora nos enteramos que Metropolitanos va a seguir ahí- ahí, como los Van Van, porque alguien lo decidió de esa manera. Sin detenerme a meditar en el manoseado e hipotético privilegio de los capitalinos, únicos competidores que disponen de un elenco de reserva, la lastimera labor de los Metros, con su puesto de sotaneros en la última temporada, aconsejaba extraerlos del calendario beisbolero nacional.

 

ELPAÍS: “Erogando trizas donde gotas de lo vario pinto”, por Edgardo Dobry. (Crítica, Lorenzo García Vega)

Poesía. García Vega (Jagüey Grande, Cuba, 1926) fue el miembro más joven del grupo liderado por José Lezama Lima en La Habana de los años cincuenta, experiencia de la que dio testimonio en Los años de Orígenes (1997, reeditado en Buenos Aires en 2007). Libro del todo alejado de las memorias autocomplacientes y el goteo de nombres prestigiosos: García Vega habla allí del "bailongo barroco", de "la mentira delo francés", de "la firmeza aprovechadita de la farsante izquierda latinoamericana". Pues, radicado en Miami (a la que él llama indefectiblemente "Playa Albina") desde hace cuarenta años, debió soportar la adhesión incondicional a la revolución cubana, que condenaba al ostracismo a los exiliados verdaderos de esa quimera latinoamericana; y la profusa mitología en torno a Lezama y al grupo Orígenes, de la que lúcidamente se vengó en ese libro. A la vez heredero de ese último fulgor de la gran poesía cubana y marginado, solo, sin tribuna, prensa ni cátedra, García Vega escribió una serie de poemas desolados y cómicos, sin piedad ni vanidosa conmiseración. Más cerca de las convulsiones de dolor y de risa de Samuel Beckett que de cualquier retórica neobarroca al uso, están allí los libros extraordinarios, singularísimos, que se han ido publicando tardíamente: El oficio de perder, No mueras sin laberinto, Devastación del Hotel San Luis.

 

ELNUEVOHERALD: “La cometa china y el papalote cubano”, por Alejandro Armengol.

Isaac Deutscher cita a León Trotsky, quien afirmó en una ocasión que la revolución rusa corría el peligro de ser derrotada no sólo por una invasión armada, sino por una “invasión de mercancías extranjeras baratas”. El vaticinio de Trotski resultó correcto. Al final fueron los objetos de consumo y no los misiles los que hicieron polvo al imperio soviético.

Mucho se ha hablado de la victoria del capitalismo frente al socialismo. Menos del triunfo chino en una confrontación similar. Que el país asiático se haya convertido en una forma peculiar de capitalismo de Estado no resta importancia al hecho de que, en una confrontación entre democracia y totalitarismo, la opresión conserve la delantera. Los esquemas ideológicos continúan limitando la comprensión de los procesos políticos. China se ha beneficiado en gran parte de la derrota de la URSS. Su éxito es la consecuencia lógica de apartarse del proyecto soviético en lo económico, pero las estructuras de dominación política se conservan casi intactas y son similares a las existentes en Moscú hasta hace pocos años.

 

HAVANATIMES: “Hipocresía en los medios de difusión cubanos”, por Osmel Almaguer.

Desde bien temprano fui testigo de la falsedad característica de los medios de difusión de mi país, de cuya influencia hemos estado desprotegidos desde hace más de medio siglo.
Cuando encontré aquel reportaje en el periódico Trabajadores, en el cual se destacaba la labor del esposo de una de mis primas, no pude menos que echarme a reír, pues toda la familia conocía a Ramón como un tramposo que llevaba años engañando a mi prima con una mujer con la que incluso había llegado a tener hijos.
El personaje diseñado por los periodistas era poco menos que un santo. Un “sencillo Mayor de las FAR” que “con esfuerzo y dedicación” había convertido lo que antaño era un páramo, en una “finca productiva de cuyos frutos se podrían beneficiar en lo adelante varias unidades militares”.
Meses después Ramón fue expulsado “deshonrosamente” de las FAR, cuando se descubrieron sus “desvíos de recursos”.  El periódico no asistió a este otro capitulo en la historia de Ramón.

 

CHEZISABELLA: “A 10 años del 11 de septiembre de 2001”, por Isbel Alba

"¿Dónde estabas el 11 de septiembre de 2001 cuándo se impactó el primer avión contra el World Trade Center?", es la pregunta que se ha repetido hoy en las redes sociales.
Mi respuesta es trivial: en mi pequeño apartamento del Cerro, en La Habana. Acababa de mandar a mis hijas para la casa de la señora que las cuidaba durante el día. Estaba escuchando CNN y pude ver las primeras imágenes que se transmitieron por los medios internacionales. Me recuerdo de pie, en mi habitación, y de pronto aquellas horrendas imágenes en la tele. Como si se tratase de un filme, de una broma macabra.
Hecha una autómata llamé al padre de mis hijas. No tenía palabras para describir "aquello". Como el resto del mundo, no entendía nada. Recuerdo haber caido en la cama, colapsar. Y llorar, llorar  calladamente durante largas horas. Asistir  pasivamente al desastre.  Inevitablemente mis pensamientos estaban dirigidos a mi familia cubano-américana y un amigo muy querido que vivía en aquella ciudad. A la vez,  tenía la certeza de estar asistiendo a algo que acababa de alterar para siempre el curso de la historia contemporánea.

 

CAFÉFUERTE: “Foreign Policy: ¿Quiénes son los peores dictadores del mundo?”

El conocido historiador y activista político George B.N. Ayittey acaba de actualizar en la revista Foreign Policy su lista de los peores dictadores del mundo del 2010, luego del derrocamiento de algunos de ellos por la ola liberalizadora que recorre Africa y el Medio Oriente.
En el selecto listado de los seis peores que Ayittey pronostica en remojo, el único gobernante no africano o islámico incluido -en el cuarto puesto- es Raúl Castro, en el clan del poder en Cuba desde 1959 y electo como presidente del Consejo de Estado en febrero del 2008.
CaféFuerte reproduce una versión en español del singular artículo de Ayittey, aparecido en FP este fin de semana. Las viñetas de los dictadores puede leerlas (en inglés), pinchando en los nombres del listado. La viñeta correspondiente a Raúl Castro se publica íntegramente en español.

 

ESTADODESATS: “La Generación de cierta esperanza versus la Generación de la esperanza cierta (I)”, por Ana María Socarrás.

Resulta evidente en los medios oficiales cubanos la persistencia de los artistas representativos de la Generación del setenta, conocidos también como «Generación de la esperanza cierta». Tales creadores suelen ser presentados a título de «artistas contemporáneos», en tanto se pasan por alto las obras de la nueva hornada de creadores del siglo XXI. En este último caso ¿estaremos ante una vanguardia desconocida que se refugia en los proyectos alternativos, ya sea por voluntad propia o a causa de continuos destierros institucionales? ¿Será posible o al menos pertinente en nuestro contexto otra Antibienal o algún Antisalón?
UNA MIRADA HISTORIOGRÁFICA A LA PLÁSTICA CUBANA CONTEMPORÁNEA. La denominación «Generación de la esperanza cierta» fue acuñada por el intelectual marxista Juan Marinello desde sus Palabras en una exposición de plástica juvenil (1977), dedicada al Salón Permanente de Jóvenes (espacio hoy inexistente) que tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes (donde actualmente el arte contemporáneo cubano abarca sólo tres salas: los años 60, los 70 y los 80/90). En el mencionado texto el autor predijo ―con increíble acierto― la «larga vigencia victoriosa» de los artistas protagonistas de aquellos años (Ever Fonseca, Manuel Mendive, Ruperto Jay Matamoros, Flora Fong, Cosme Proenza, Roberto Fabelo, Nelson Domínguez, Pedro Pablo Oliva, Zaida del Río y Eduardo Roca Choco, entre otros). Dicha vigencia se ha debido, en gran medida, a que muchos de ellos han continuado creando sobre las pautas que ofrece la política cultural cubana desde el año 1961, cuando Fidel Castro sentenció en Palabras a los intelectuales: «Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada».

 

GENERACIÓNY: “La reina de la calle Reina”, por Yoani Sánchez.

Reina, nuestra calle de balcones y arcadas, de pizzas a cinco pesos y aguas albañales que corren por las aceras. Avenida de trapicheo y cuentapropismo, con sus vendedores furtivos anunciando colchones a las afueras de las tiendas y una iglesia gótica que señala hacia el cielo. Por Reina corretean los niños que van a la escuela en las mañanas, estiran sus manos los mendigos junto a alguna imagen de San Lázaro y las prostitutas atraen a sus clientes durante las noches. En sus portales hay espacio para todo, lo hermoso y lo podrido, lo pasado y este presente a medias que no acaba de cuajar, la sonrisa y la mueca.
Ayer, el tráfico ruidoso de Reina se paró, los indigentes se levantaron del suelo y los kioscos de comida cerraron por un rato. Era día de peregrinación de la Virgen de la Caridad, cuyo culto arrasa ahora entre los cubanos después de décadas de ateismo forzoso. Agnósticos y curiosos, devotos y policías políticos, acompañaron al cortejo de una imagen pequeña acicalada con su manto dorado. Muchos iban con velas, muñecas vestidas de Oshún, girasoles, pañuelos y ropa de color amarillo. Por convicción, había miles y por fisgonear otros tantos que se unieron a la procesión. En un país donde no está permitido tomar las calles de forma pacífica para protestar, los 8 de septiembre en La Habana atraen tanto a feligreses como a inconformes.

 

BBCMUNDO: “En fotos: Después de 50 años, Oshún (o la Virgen del Cobre) vuelve a Cuba”

Después de 50 años, la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, fue autorizada a realizar una procesión a través de toda la isla. Se traslada de pueblo en pueblo dentro de un automóvil y hace sus entradas en las poblaciones sobre el techo del mismo (Imágenes: Raquel Pérez).

 

GENERACIÓNY: “Maleta de palo”, por Yoani Sánchez.

La mía estaba pintada de azul, con una agarradera metálica y bisagras reforzadas para evitar que me robaran. Era una maleta de madera que me acompañó a varios campamentos agrícolas y finalmente la abandoné, ya rota, en un albergue de Alquízar. Creí que nunca más volvería a usar un objeto así, sobre todo después de que se anunciara el fin de los preuniversitarios en el campo. Parecía que la baja productividad y los altos riesgos habían hecho desistir a las autoridades cubanas de seguir llevando estudiantes adolescentes a trabajar en la agricultura. Pero el espectro de aquel equipaje claveteado y pesado ha vuelto por estos días a confirmarme que los tiempos no cambian tanto en esta Isla.
Con el inicio del curso escolar, la escuela de mi hijo se llenó de alumnos vestidos con sus uniformes azules. Abrazos de reencuentro, risas, matutinos con consignas del tipo  “¡Larga vida a Fidel y a Raúl! y varias trasformaciones docentes. Entre las más halagüeñas se encuentra la reducción del tiempo de las llamadas tele-clases, método educativo que intentaba sustituir al profesor por una pantalla, un aparato de video y un control remoto. El fracaso de los maestros emergentes también ha sido reconocido después de años de quejas y tristes incidentes. El pragmatismo se impone, según declara el Ministerio de Educación. “Basta de improvisaciones”, advierten algunos. Con tantos llamados a eliminar lo infuncional, fue una sorpresa escuchar que los estudiantes de 11no se irán en apenas una semana a “la escuela al campo”.

 

ICRARIZA: “‘El instante’ en Havanafama y la eternidad en Books & Books”, por Olga Connor.

Dos presentaciones de libros recientes se habían quedado en la computadora, porque hay tanta cultura que reseñar en esta ciudad (que hace 30 años parecía un páramo desierto) que no se da abasto. Son la novela El instante (Silueta), del cubano José Abreu Felippe, presentada a público colmado en Havanafama, y El apóstol rebelde, del colombiano Mauricio Puerta, dada a la luz en Books & Books. Dos libros totalmente opuestos, el uno porque trata sobre el nostálgico y triste realismo de la vida en Cuba, el otro por ser el vuelo soñador de un viajero astral al encuentro con Jesús.

 

LANZARLAFLECHABIENLEJOS: “Doce obras de los sesenta”, por Rosa Ileana Boudet.

Escritas en el Seminario de Dramaturgia del Teatro Nacional, integraron una proyectada novísima de teatro. Se reedita una obra de José Mario, fundador de la editorial El Puente.
“Re-pasar El Puente”, editorial fundada por José Mario  en los sesenta (1961-65), es el título con el que Roberto Zurbano abrió la brecha en La Gaceta de Cuba con  testimonios de algunos de sus miembros, entre ellos el dramaturgo Gerardo Fulleda León. La afirmación “nos menospreciaban” del autor de Plácido llegó a muchos oídos receptivos. Con el mismo título, Inés María Martiatu continúa su tarea de revisar textos dramáticos y darlos a conocer.  Doce obras de los entonces alumnos del Seminario de Dramaturgia del Teatro Nacional y una  proyectada “Novísima de teatro” que quiso hacer Eugenio Hernández Espinosa. Como se trata de una reivindicación, no queda claro si es una cosa o la otra o las dos al mismo tiempo. Es  difícil precisarlo ya que la edición carece de las fechas de escritura.
Me inclino a a conjeturar que son escritas en el Seminario (1961-63), dado el interés del prólogo de resaltar su papel –indiscutido- en la llamada “eclosión de los sesenta”, que  incluyó autores con alguna obra anterior y los que comienzan y adquieren en el Seminario del Teatro Nacional técnicas dramatúrgicas, cultura general y una relación con el teatro en vivo. Pero como la editorial duró dos años más que el Seminario, imagino que la “Novísima” real ¿consideraría piezas de esa etapa?.