Actualizado: 27/10/2021 22:52
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| Opinión

A debate

De la desesperanza y el decoro

¿Por qué minimizar el esfuerzo de quienes se enfrentan al régimen dentro de la Isla?

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El artículo de la escritora cubana exiliada Ileana Fuentes, Entre la piedad y el agua inteligente , publicado por Encuentro en la Red el pasado 12 de septiembre, invita a retomar este largo y antiguo debate, que hace apremiante la situación actual de la Isla.

Es el debate entre aquellos que aseguran la imposibilidad del pueblo cubano de intramuros de rebelarse contra el castrismo todopoderoso, frente a los que afirman que hay ya un número creciente de cubanos que se enfrentan con dignidad y con decoro al mal que entraña ese sistema.

Los académicos y periodistas que insisten en el mito de la inamovilidad del castrismo continuamente caen en errores de juicio, al promover la visión de la indefensión. El artículo de Fuentes promueve esta idea.

La imagen del pueblo cubano, mendigo, desesperanzado, sin fuerzas para luchar, en silencio mientras la represión crece, puede ser que retrate a una parte de la población de un país desgastado por la mentira, la indolencia y la falta de moral de sus gobernantes, que tratan de impedir la información independiente y utilizan el miedo que genera su aparato represivo, para ahogar las ansias de libertad de casi la totalidad de su pueblo. Pero afirmar que no hay voces que ante la ignominia de la sucesión, la violación de los derechos humanos y el secuestro del futuro del país, no se levantan, es desoír una parte esencial de esa nación.

Seguramente no han escuchado, como yo lo he hecho, la voz de Jorge Luis García Pérez Antúnez, un joven negro, desde la Prisión Kilo 7 en Camagüey, pidiendo al pueblo de Cuba que no coopere con la dictadura. Tampoco habrán escuchado mensajes semejantes que desde diversas prisiones del país han salido a la luz desde finales del año pasado, como los de Ricardo Pupo Sierra, José Daniel Ferrer García o Juan Carlos Herrera Acosta. Todos estos mensajes tienen algo en común: apelan a un pueblo del cual estos hombres son parte, y al que ellos mejor que nadie conocen.

Lección pública

Los que auguran la permanencia del castrismo, o por lo menos, no presentan opciones concretas frente a la terrible situación cubana, deben haber olvidado la hazaña de los integrantes del Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia, cuando el 27 de noviembre de 2005 llegaron hasta el Pico Turquino, punto más alto de la Isla y lugar sagrado para los Castro, y declararon desde allí el compromiso de los jóvenes cubanos con lograr la libertad sin la violencia que en 1959 llevó a los hermanos Castro al poder. Un cambio cívico que parta de cada ciudadano, de su conciencia, de su ruptura con un sistema que lo necesita de esclavo eslabón para garantizar su permanencia en el poder.

Seguramente habrán estado muy ocupados estos compatriotas periodistas y académicos, cuando Berta Soler Fernández, esposa del prisionero político Ángel Moya Acosta, se plantó en la Plaza de la Revolución, junto a otras de las Damas de Blanco y logró que a su esposo lo trasladaran de Oriente a La Habana y le dieran atención médica. Tal vez no han visto las fotos de esas damas por las calles de la capital repartiendo información sobre la situación de sus esposos, y a cubanos de a pie recogiendo esa información en plena vía pública y frente a las cámaras de la prensa internacional.


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