Actualizado: 22/11/2017 12:21
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Kennedy, Fidel Castro

El Dr. Latell y las mentiras monstruosas

Se puede dar a imprenta un libro tan amañado porque el anticastrismo farandulero descansa sobre una claque tan crédula como fanática

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El martes 31 de julio, el ex analista de mesa de la CIA Dr. Brian Latell aprovechó el volante electrónico que publica al amparo del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami, para insistir en «Las mentiras monstruosas de Fidel Castro» sobre su conexión con Lee Harvey Oswald y el asesinato del presidente Kennedy. Así, el Dr. Latell promovió la edición en rústica de su libro Castro´s Secrets (Palgrave Macmillan, 2013, 304 páginas).

The Latell Report

Con este título sale aquel volante y su precitado número se desfoga en que Castro tuvo algo que ver con la muerte de JFK. Por este camino el Dr. Latell ejerce con suma ejemplaridad el anticastrismo farandulero, esto es: centrado en ademanes puramente mediáticos contra Castro, a menudo tan desatinados que se tornan contraproducentes, como ilustra este caso.

Para endilgarle a Castro haber mentido por declarar —tanto en comparecencia por radio y televisión el 24 de noviembre de 1963 como en su discurso del 27 en la escalinata de la Universidad de La Habana— que no había oído hablar de Oswald antes del asesinato de JFK, el Dr. Latell alega que “varias fuentes fidedignas” demuestran lo contrario. Y la prueba más convincente sería la admisión de culpa del propio Castro ante el agente del FBI Jacob “Jack” Childs.

Según Lattel, Castro contradijo sus anteriores declaraciones al comentarle a Childs que “our people in Mexico gave us the details in a full report” [nuestra gente en México nos dio los detalles en un informe completo]. Y todavía más: Castro habría revelado a Childs que “as Oswald was leaving the Cuban consulate in Mexico, he shouted ‘I am going to kill that bastard. I am going to kill Kennedy’” [al abandonar el consulado cubano en México; Oswald gritó: ‘Voy a matar a ese cabrón. Voy a matar a Kennedy].

The Childs Report

Jack Childs y su hermano Morris llevaron a cabo la Operation SOLO (1958-77) de infiltración en el Partido Comunista de EE. UU. En virtud de la misión SOLO 15, Jack voló el 20 de mayo de 1964 desde Moscú a “la playa” (Cuba), pasó diez días aquí, conversó con Castro sobre el asesinato de JFK e informó al director del FBI, John Edgar Hoover, que:

“Castro said ‘I was told this by my people in the Embassy exactly how he (Oswald) stalked in and walked in and ran out. That in itself was a suspicious movement, because nobody comes to an Embassy for a visa (they go to a Consulate).’ [Castro] stated that when Oswald was refused his visa at the Cuban Embassy in Mexico City, he acted like a madman and started yelling and shouting on his way out, ‘I’m going to kill this bastard. I’m going to kill Kennedy’ [Castro]was speaking on the basis of facts given to him by his embassy personnel, who dealt with Oswald, and apparently had madea full, detailed report to Castro after President Kennedy was assassinated.” (FBI Records: The Vault - SOLO (http://vault.fbi.gov/solo), Parte 63, páginas 58-59).

No hace falta siquiera traducir los pasajes de énfasis añadido para darse cuenta de la doble artimaña del Dr. Latell. Aparte de trasladar el grito de Oswald desde la embajada al consulado, porque aquí se le ocurrió ubicar a los oficiales de la inteligencia castrista en Ciudad México mencionados a la CIA hacia mayo de 1964 por el desertor Vladimir Rodríguez-Lahera, el Dr. Latell manipuló descaradamente el momento en que Castro se enteró, al recortar “after President Kennedy was assassinated” en el informe de Childs.

Aquí mismo Childs sacó la conclusión de que “Castro had nothing to do with the assassination” [Castro no tuvo nada que ver con el asesinato] y el 17 de junio de 1964 Hoover notificó por carta a James Lee Rankin, consejero general de la Comisión Warren, que el FBI no daría seguimiento al asunto, porque “la información suministrada por nuestra fuente como procedente de Castro es en sustancia la misma que aparece en su discurso del 27 de noviembre de 1963.”

La farándula NO pasa

Si el informe de Childs es la prueba de cargo más convincente con que se apea el Dr. Latell contra Castro y resulta ser nada menos que una prueba de descargo, ya sabemos qué puede esperarse de las demás. Una refutación completa de todas y cada una se da en la reseña de la edición príncipe de Castro´s Secrets (Palgrave Macmillan, 2012, 288 páginas) que bajo el título The End of An Obssesion consta en el sitio web Citizens for Truth about the Kennedy Assassination (CTKA).

Dr. Latell puede dar a imprenta un libro tan amañado porque el anticastrismo farandulero descansa sobre una claque tan crédula como fanática. Para ahorrarle análisis suspicaces cabe aclarar que:

  • Hacia 1963 la embajada y el consulado de Cuba en Ciudad México estaban en edificios separados. La CIA fotografiaba a quienes entraban a este complejo diplomático desde dos ventanas diferentes en apartamento del tercer piso del número 149 de la Calle Francisco Marquez, porque la embajada estaba en la esquina con Calzada de Tacubaya y el consulado, en la esquina de Calle Zamora.
  • En su Informe final (1979), el Comité Especial sobre Asesinatos de la Cámara de Representantes de EEUU (HSCA) razonó: “Ninguna prueba indica que la amenaza, si la hubo, debió tomarse en serio, ya que Oswald se comportó de manera odiosa y pendenciera.”
  • Así como aconsejaron de cajón a Oswald solicitar visa en el lugar apropiado (el consulado), la gente de la embajada cubana en Ciudad México consideró la amenaza de Oswald contra Kennedy como ex abrupto que no merecía mayor atención. Sólo después que JFK fue asesinado y Oswald hizo noticia, aquella gente se vio obligada a informar a Castro qué habían escuchado.

Así y todo, la claque del Dr. Latell y demás fanáticos del anticastrismo farandulero no pasarán jamás a la discusión argumentativa, porque se aferran a sus creencias como los náufragos a las tablas. Y de este modo aflora otra clave de la longevidad del castrismo: intelectuales como el Dr. Latell son quienes se encargan de estudiar el régimen de Castro desde la bandería contraria.


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