Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Financiamiento, Izquierda, Oposición

¿Era Nelson Mandela plattista?

Respuesta al artículo del profesor Farber “Contra el platismo. Réplica al artículo de Marlene Azor

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El profesor Samuel Farber, defiende el supuesto “principio fundamental” de separar la defensa de la autodeterminación de los pueblos, de la violación de los derechos humanos por los gobiernos nacionales contra sus poblaciones. Esta aberración de la izquierda sesentera sigue siendo para el profesor un principio incuestionable. En ese sentido el pedido de Nelson Mandela a partir de los años 90 del siglo pasado, a boicotear al gobierno sudafricano por EEUU, los gobiernos africanos, la comunidad europea y todos los organismos internacionales, no solo con pronunciamientos sino con sanciones económicas, políticas y militares, llamar al boicot general contra el gobierno del apartheid, podría ser clasificado por el profesor Farber como “el plattismo” de Nelson Mandela en el entendido que el líder sudafricano pedía y alentaba la intromisión de todos los gobiernos en los asuntos internos del Gobierno sudafricano.

¿Era Nelson Mandela plattista? ¿Es que el apartheid sí exigía el concurso de la comunidad internacional empezando por los propios EEUU y el totalitarismo cubano no? Si la respuesta es sí para Sudáfrica y no para Cuba, esa doble moral para enjuiciar ambos sistemas opresivos y represivos no tiene la mínima ética política para ser defendible en ningún discurso político, ideológico o académico.

Si históricamente la progresía internacional ha separado la soberanía nacional de los atropellos internos de los Estados contra sus ciudadanos, no queda otra cosa que cuestionarse la historia que no tiene una sola posibilidad de realización sino múltiples y unir las demandas internas con las externas so pena de que quedar en una ruptura que sólo ayuda a los gobiernos dictatoriales sean sultanatos, monarquías, gobiernos totalitarios como Cuba contra sus ciudadanos, dejando a los gobiernos impresentables como el cubano erigirse en una salvaguarda que traiciona los intereses y necesidades de la población sometida al arbitrario poder de medio siglo, sin elección.

No he encontrado en esa progresía internacional, en la cual el profesor Farber se apoya, las críticas al neocolonialismo soviético durante su existencia 1972-1989 en Cuba sino un silencio vergonzoso y un apoyo sistemático a un “dictador mesiánico” que por sus políticas erráticas ha dejado el país devastado y a sus ciudadanos sometidos a súbditos todo a nombre de “la soberanía nacional” y el “socialismo”[1].

Todos los intelectuales, activistas, gobiernos y organizaciones no gubernamentales que han roto relaciones con el gobierno cubano desde el proceso político contra el intelectual Heberto Padilla, o frente al apoyo de Fidel Castro a la invasión de los tanques soviéticos en Checoslovaquia en 1968, o que han denunciado los atropellos de ese gobierno a sus ciudadanos, contra la Primavera Negra de 2003, contra el asesinato de tres jóvenes balseros, también en el 2003, han sido tachados de “liberales” —demonio mortal para el gobierno cubano— “capitalistas”, “imperialistas” y nuevos “colonizadores”. Frente a una izquierda “ciega” y que expresamente le da la espalda a la población cubana no queda otro remedio que la revisión, el cuestionamiento y la denuncia.

Mantener la “sospecha” sobre los demócratas cubanos que utilizan el Congreso de EEUU, o cualquier otra plataforma que los invite a pronunciarse contra las deplorables condiciones de la acción cívica en Cuba o contra los atropellos que reciben todos los que intentan hacer cambios en la Cuba totalitaria y oponerse a los financiamientos de acuerdo a su origen es mantenerse anclado en un “purismo ideológico” que desconoce el respeto a los demócratas cubanos. Todos son considerados, si tienen relación con el gobierno de EEUU, como no patriotas y marionetas “del que paga”. Poco respeto por una oposición de todos los signos ideológicos a la que se le pretende “encuadrar” de nuevo en un “corset ideológico” que nos ha traicionado a todos los cubanos. Ni el gobierno cubano es de “izquierda” ni es “socialista” ni es “independiente”.

Plantearse ser absolutamente independiente hoy es una falsedad histórica y real, reconozcamos la diversificación de las dependencias y permitamos que no sólo los gobiernos sean interdependientes sino también y en primer lugar los ciudadanos para establecer relaciones con gobiernos, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales sobre todo en las condiciones de una dictadura militar y totalitaria como la cubana.

En la situación del totalitarismo cubano, los demócratas cubanos, todos y la población en general no tienen las mínimas condiciones para ser autosustentables y necesitan el apoyo moral, material y político de gobiernos, organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales. Como Nelson Mandela requerimos el apoyo de toda la comunidad internacional contra el gobierno cubano, de lo contrario la inserción de Cuba al mercado internacional ya se está dando en las peores condiciones de capitalismo “salvaje y platanero” sin derechos ciudadanos ni sindicales, con la apropiación del erario público por una élite corrupta, no transparente e incontestada, y con una represión y pobreza galopante que el gobierno no publica, como lo reafirma el VII Congreso del PCC cubano.



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