Actualizado: 26/09/2022 12:32
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Estupidez, Gobierno, Cuba

Los tontos y el gobierno

Las cinco leyes de la estupidez, sobre la base de aquellos que se perjudican a sí mismos y a sus cercanos

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Las autoridades ucranianas denuncian a las hordas rusas por robar de la central nuclear de Chernóbil material radiactivo “como suvenir”. Los valientes ucranianos bromean con la nominación de los militares rusos a los Premios Darwin, que toma su nombre del creador de la teoría de la evolución Charles Darwin. El virulento galardón, se basa en que la humanidad mejora genéticamente cuando ciertas personas sufren accidentes, muertes o esterilizaciones por un error absurdo, descuido o simpleza. ​

Sí, hay personas tan necias que conspiran contra ellos mismos, y a la vez contra los demás. Es el caso también de tiranuelos, partidos y organizaciones, gobernando de manera autoritaria o totalitaria. Solo personas estúpidas, como Hitler, Putin, Idi Amin, Galtieri o Castro (pocos ejemplos), piensan que sus acciones no tienen consecuencias. No mencionaremos, al que adelanta una curva con poca visibilidad, o el capitán de petrolero, bebiendo hasta estrellar su buque contra la costa y crear un apocalipsis medioambiental.

Carlo María Cipolla (1922-2000), fue un historiador económico italiano que estudió el asunto. A través del humanismo y el humor, mostró interés en las causas que provocan desastres, y que a través de hechos materiales y cifras concretas no se pueden explicar. Sobre ello Carlo escribió su ensayo satírico Teoría de la Estupidez, expresada en “Allegro ma non troppo” (1988).

En “Teoría…”, Cipolla expone que la gente estúpida es más poderosa que la Mafia, el Complejo Militar Industrial (MIC), o la Internacional Comunista. Y señala: “Un grupo de los estúpidos, sin reglamentaciones, líderes o manifiestos, consigue afectar con una coordinación increíble a los demás”.

Cipolla esboza las cinco leyes de la estupidez, sobre la base de aquellos que se perjudican a sí mismos y a sus cercanos. El racionamiento parte de dos factores en la conducta humana: beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo, y beneficios y pérdidas causadas a otros. De ahí define, los inteligentes benefician a los demás y a sí mismos. Los incautos o desgraciados: benefician a los demás y se perjudican a sí mismo. Los estúpidos perjudican a los demás y a sí mismos. Y, los malvados o bandidos: perjudican a los demás, y se benefician a sí mismos.

El ensayo tiene gracia, y hechas raíces en la filosofía utilitarista de Jeremy Bentham (1748-1832), y su máxima “todo acto humano, norma o institución deben ser juzgados según la utilidad que tiene, esto es, según el placer o sufrimiento que producen en las personas”. Y como toda sátira intelectual, termina por iluminar. Pensemos y apliquémosla a nuestro gobierno.

Regla número 1: “Siempre, e inevitablemente, todo el mundo menosprecia el número de estúpidos en circulación”. Incomodo, ¿verdad? La realidad confirma esta tesis. Continuamente nos sorprendemos al descubrir como los funcionarios del gobierno o el partido, considerados racionales se comportan de forma “desvergonzadamente estúpida”. Por ejemplo, la entrega de “regaderas” del espía Gerardo Sánchez Nordelo, o el “diplo-chancleteo” de la vicecanciller Anayansi Camejo, en el foro de Naciones Unidas. También, el ministro de Industria Alimenticia, Sobrino Martínez, y su producción de pollo decrepito, y tripa, para alimentar a la población. Coincidimos. Estos actos de tontería inconsciente, afloran “en los peores lugares, y los peores momentos”.

Regla número 2: “La probabilidad de que determinada persona sea mostrenca, es independiente de cualquier otra característica”. Yo puedo ser estúpido (es altamente probable), usted puede no serlo, lo puede ser el jefe comunista, o el ministro mas cual, que inventó y aplicó la Tarea Álvaro Reinoso, y destruyó la zafra azucarera. Uno de los grandes milagros de la naturaleza es distribuir la bobería por todas las clases sociales, razas y condiciones sociales.

Regla 3: “Un mentecato es una persona que ocasiona pérdidas a otra persona, o a un grupo sin ganar nada, o incluso perdiendo”. Este principio clasifica a las personas según el coste y beneficio de sus actos. Como aquel que dijo, “La deuda externa es inmoral e impagable”, y después se enfrentó a la caída del Muro de Berlín y la insolvencia total y salió a pedir prestado a medio mundo. ¿Le recuerdan? La gente mentecata no suele ser consistente. Las prisiones cubanas están llenas de presos políticos, y “Manos de Orula”. Los presos políticos por oponerse a la tiranía. Pero y la “mano” ¿de qué te sirve?, si te pasas la vida robando o en pillerías y gamberradas. La mayoría de los estúpidos “grado 3”, terminan causando más pérdidas a su entorno que beneficios.

Regla 4: “Las personas inteligentes, siempre desatienden el poder dañino de los estúpidos”. No intentes engañar al cretino pues terminas derrotado, de ahí el fracaso del famoso eslogan cubano: “El gobierno hace como que paga y yo hago como que trabajo”. Puedes intentar ganarle la partida a un gobierno estúpido, y puedes hacerlo. Pero cada vez eres más pobre. A causa del comportamiento errático, uno no prevé las acciones y reacciones del estúpido y, terminará pulverizado por sus movimientos impredecibles. La zona de confort de los idiotas es el caos y la incertidumbre.

Regla 5: “Una persona estúpida es lo más peligroso”. Una persona estúpida es más peligrosa que un bandido. Un bandido obtiene un beneficio igual a lo perdido por la otra persona. Los comunistas en el gobierno de manera individual son pánfilos. Alardean de quitar la libertad individual a cada uno de nosotros, sin reconocer que cada uno de ellos en particular, tampoco la tiene. Los estúpidos hacen peor la sociedad.

El poder de la bobería

“Para la gente razonable es difícil entender el comportamiento irracional”. Ahí esta media nación cubana tratando de entender los galimatías del Ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández. Alguien inteligente, comprende al delincuente, pero no al estúpido, y eso los hace particularmente venenosos. Mark Twain, sin un pelo de tonto dijo: “nunca discutas con un ignorante, te hará descender a su nivel, y ahí te vencerá por experiencia”.


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