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Manual sobre la ceguera

La Feria del Libro de La Habana y la posición de los comunistas españoles.

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De cal y de arena

Resulta significativo que a raíz del lanzamiento de Cuba 2005 en España, a la que acudieron tanto Abel Prieto como Iroel Sánchez, La Jiribilla haya reproducido el prólogo de Sastre y uno de los ensayos compilados, el de Carlos Fernández Liria, pero no ninguna de estas dos entrevistas, publicadas originalmente en Rebelión, sitio al que no se puede acceder desde la intranet cubana.

Y ahora de aquel libro publicado por Hiru, la Editorial de Ciencias Sociales viene a recoger en nuevo volumen, bajo el título de Cuba: la ilustración y el socialismo, el ensayo de Carlos Fernández Liria y otro en el que Santiago Alba se muestra mucho más complaciente que en las dos entrevistas mencionadas.

El caso de Andrés Sorel es aun más llamativo. ¿Cómo entender que en la feria acaba de lanzarse la edición cubana de su novela Apócrifo de Cernuda, pero no una de Mañana, Cuba? La publicación a fines del pasado año de este largo ensayo testimonial ha contado, hasta donde sé, con escasa o nula repercusión en los medios cubanos. Y no creo, desde luego, que ello se deba a mala prosa del autor o a las abundantes contradicciones en que incurre, sino a que Sorel sazona su defensa del régimen de Castro con afirmaciones de algunas cosas que el gobierno de La Habana no puede reconocer.

El escritor español afirma, por ejemplo, que "en Cuba, ciertamente, la libertad de información y de expresión en los medios no existe, entre otras razones porque los medios, prensa o televisión, son tan limitados como gubernamentales".

No importa que enseguida apunte que tampoco en el mundo supuestamente libre existe la total libertad de prensa. Tampoco importa que de los muchos intelectuales cubanos a los que da voz a lo largo del libro, la mayoría sean partidarios del régimen, que para explicar la política cultural de la revolución acuda una y otra vez a Alfredo Guevara, y para esclarecer los mecanismos de su "democracia participativa", a Ricardo Alarcón.

Si fueran más honrados…

Sorel se refiere a Raúl Rivero y a la revista Encuentro en términos diferentes a los de La Gaceta y La Jiribilla, y eso basta para que Mañana, Cuba no sea recomendado a los lectores de la Isla. Poco importa que desautorice a los disidentes, si propone al final de su libro una "paulatina desmilitarización de la sociedad civil" (propuesta que alcanza a evidenciar las tremendas contradicciones de Sorel. Si es preciso desmilitarizarla, ¿es realmente una sociedad civil?). Todo ello basta para que un manto de silencio caiga sobre su libro.

Si estuvieran menos ciegos o fueran más honrados, Sorel y los demás intelectuales españoles que han adoptado a la Cuba de Castro como su "patria moral", verían en esta bien merecida lección un signo de la naturaleza totalitaria de un régimen que no tolera más que a propagandistas y fanáticos. Pero me temo que eso sería pedirles demasiado.

Ellos no dirán "hasta aquí", o si lo dicen, quizás vuelvan al redil como Saramago. Tal como hicieron con el "socialismo real", del cual la dictadura que se perpetúa en nombre de la revolución cubana es parte orgánica, sólo tomarán distancia del régimen castrista cuando este haya caído. ¿Sentirán entonces vergüenza?


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