Política
Majá sin cueva
Ni Raúl Castro quiere cambiar la situación de la Isla, ni puede introducir transformaciones de calado en caso de desearlo.
Alguien ha escrito que para valorar con realismo la situación de hoy en Cuba, y sus presuntos cambios, habría que partir del enfoque de aquello que Raúl Castro no quiere cambiar. Es un planteamiento laberíntico. Por dos razones.
Primera, porque lo que Raúl Castro no quiere cambiar es la situación misma. A no ser que entendamos que esta situación es un cuerpo ajeno al sistema que la generó, un sobrante, un agregado de última hora, y que el sistema, igual que el majá, está capacitado para soltar su vieja pellejera a la orilla del camino y seguir andando como si tal cosa, con otro pellejo, como si fuera un majá nuevo.
La segunda razón es más elemental, así que resulta menos realista no considerarla: en el caso (improbable) de que Castro II deseara introducir transformaciones de auténtico calado en la Isla, no podría hacerlo. Se lo impiden las estructuras de poder creadas (ab ovo) para preservar el sistema.
Sin embargo, por estos días, cuando al parecer nadie quiere quedarse sin poner la suya, resulta común leer afirmaciones tan poco afincadas en la realidad como la anterior. Son tantas ya, que se atropellan, igual que las penas del bolero.
Aún menos realista que tales planteamientos carentes de realismo, salta ante los ojos la falta de realismo de tantos planteamientos que pasan por alto la historia del sistema.
Castro II ha dicho que para tener más, hay que producir más, con sentido de racionalidad y eficiencia. Y en vez de emplear unos minutos revisando discursos más y menos antiguos donde se dijo lo mismo, decenas, cientos de veces, nos apresuramos a apreciar en sus palabras un signo de cambio.
Dijo que todo no puede resolverse de inmediato, que hay que tener paciencia. Entonces elogiamos su actitud pragmática. Ahora sí vamos a construir el socialismo. Con borrón y cuenta nueva para el desgaste de casi medio siglo de paciente espera.
Ha lanzado (más de una vez) la rama de olivo a los yanquis, en tanto el pueblo se quedaba en la rama, sin derecho a diálogo. Pero lejos de apreciar el asunto como lo que ha sido: retórica cosmética, nos admira y dejamos que sean los yanquis, con otra retórica cosmética, quienes respondan lo debido, aparentando un respeto que jamás demostraron ante el ejercicio de nuestra libre voluntad.
Vivir para ver
Entre la barahúnda de lugares comunes y el descubrimiento del café con leche por parte de estas luminosas lumbreras que tal vez sientan nuestras cosas como suyas, aunque no las padecen, leemos a diario afirmaciones realistas de tan elevado alcance que nos cuesta entenderlas. Se refieren a nosotros, o es lo que creen hacer, pero no nos dicen nada en tiempo real. Por ejemplo:
"El camino para el futuro del país está trazado y no hay más que seguir la línea oficial". O: "el gobierno cubano movió los reflectores hacia la crítica escasez de alimentos, el burocratismo y la ineficiencia y abrió en esa forma un debate económico, que coincide con discusiones surgidas en otros medios y está produciendo una tormenta de ideas sobre el futuro de la Isla". O: "Cuba se aproxima al medio siglo de vida como experiencia singular de poder anticapitalista experimentando síntomas y demandas de transformaciones internas". O: "las Fuerzas Armadas que Raúl Castro dirige fueron un puntal con la creación de empresas, la producción de alimentos o la transferencia de directivos para las medidas —algunas de corte mercantilista— que sacaron de la crisis al país en los años noventa, cuando cayó el comunismo en Europa del Este y desapareció el subsidio de la Unión Soviética a la isla".
Y mientras el palo va y viene, nosotros, los únicos a quienes en realista realidad nos corresponde incidir en la valoración del hoy y las transformaciones del mañana, continuamos en nuestra tarea, la que nos toca, la única que nos asignan: dormir y callar, como el ratoncito Pérez, para que los genios y los jefes piensen por nuestras cabezas y hablen con nuestras lenguas.
Después de todo, ya se ha visto que sí hay males que duran cien años. Sólo que no ha nacido el cuerpo que los resista. Y no tenemos por qué ser excepción.
Tiempo al tiempo. Vivir para ver. Digan lo que digan, el majá se está quedando sin cueva. Y no es Felipe Blanco quien se la tapó. Ni siquiera ha sido el tan "odiado" Imperio, que más bien le acomoda siempre un escape, con sus torpezas, su indolencia y su habitual prepotencia. El tapón para la cueva del majá forma parte de su propio organismo, lo trae de nacimiento en el cabo del rabo.
© cubaencuentro
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6 Comentarios
6 by Mario Faz (Usuario no autenticado) 18/08/2007 17:30
Por desgracia la nomenclatura politico militar de Cuba esta acostumbrada a no trabajar y vivir del discurso politico. El pueblo llano por acomodamiento toma el mismo camino o se va al exilio a trabajar. Que otro remedios que poner como unica leye "el que no trabaja no come" y por tanto liberar las "fuerzas productivas". En el mismo momento en que el gobierno cubano reconozca la "libertad de trabajo y derecho de propiedad" derriba la primera piedra de su muralla.La burguesia comunista sabe de ese peligro y no hara cambios. Aprendieron de Fidel, lo unico que puede suceder es una chispa de los sectores mas inferiores de esa burguesia y eliminar Partido y organizaciones de masas. Dejar ejercito y minint para que repriman a los de la alta burguesia y punto.
5 by Gusano Loret Nomola (Usuario no autenticado) 18/08/2007 17:30
Pues dígaselo a S. Rodríguez que piensa sentado a su mesa -repleta- que -cualquiera decide aplaudir la caravana en harapos de todos los pobres desde un mantel importado y un vino añejado se lucha muy bien desde una mesa gigante y un auto elegante se sufre también en un amable festín se suele ver combatir... claro, y es que no es lo mismo padecer los problemas de las rodalías de Cataluña que los de los Camellos de La Habana. Siguiendo la lógica loretiana, los cubanos deberían, por ende, tener una idea mas clara y mas objetiva de los problemas que afectan las redes viarias españolas que los españoles, y estos a su vez, de los problemas de transporte en Cuba... bueno, es que leyendo la prensa española -pais en el que se piensa que Cuba está en el Sur de América- no caben dudas.
4 by paco perez (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50
Con todos y para el bien de todos.
3 by CUBANO EN EL MUNDO LIBRE (Usuario no autenticado) 17/08/2007 21:50
NO NOS HAGAMOS ILUSIONES, POR MUY PRAGMATICO QUE SEA EL HERMANO Y CON MENTE REFORMISTA, NO TIENE LAS LUCES DE SU MESIAS, NI LA ENERGIA, NI EL CEREBRO, Y EN SU ALREDEDOR, MUCHO NO LE PERMITIRAN LLEGAR ALGO LEJOS, PUES PONEN EN RIESGO SU STATUS QUO, EL CUAL OBVIAMENTE NO ESTAN DISPUESTOS A DISMINUIR SIQUIERA. LO QUE SEGUIRA SERA UNA GRAN INCERTIDUMBRE, Y LOS CAMBIOS VENDRAN, ROGUEMOS QUE NO CORRA LA SANGRE.
2 by Gustavo Loret de Mola (Usuario no autenticado) 17/08/2007 17:50
Esta demostración está incompleta, desde la lógica matemática. Si el gobierno interino no tiene intenciones de hacer cambios, además de que no puede llevarlos a cabo, aunque quisiera; si la percepción de que hay una modificación en las posiciones del régimen es falsa; si al gobierno estadounidense le importa un bledo el ejercicio de la libre voluntad del pueblo cubano; no veo de donde derivar entonces la conclusión de que el majá se está quedando sin cueva. Presumo que el autor se refiere al hastío popular respecto al status quo. Pero ese es otro factor de una subjetividad extrema. La presencia física del autor en el teatro de los hechos le confiere credibilidad a su opinión, pero resulta a la vez perniciosa para distanciarse del fenómeno y analizarlo con frialdad. Aunque esos vocablos ‘análisis’ y ‘frialdad’ no forman parte del tesauro de términos cubanos.
1 by moises ramos gonzalez (Usuario no autenticado) 17/08/2007 17:20
Creo que el general si quiere, lo que no puede, porque aún su hermano respira. Después que su hermano no esté, si creo que habrán cambios en Cuba y hasta sustanciales. Por supuesto que los hará hasta el punto en que no comprometa la continuación en el poder de él, o en el futuro, de personas puestas por ellos (por la llamada nomenclatura). No olvidemos que es menos egocéntrico que el comandante, lo que lo hace menos sordo a las sugerencias de los demás,y está convencido que el MESIAS es el hermano y no él. Y creo que es lo menos malo que pudiera pasar en Cuba, al menos en lo inmediato.