Represión
Sin tregua para el horror
A seis años de la Primavera Negra, 54 opositores pacíficos aún cumplen condena a cientos de kilómetros de sus hogares, aislados, mal alimentados, enfermos y bajo tortura.
Los ojos le brillaban con alegría contagiosa cuando nos leía sus escritos. El primer número de la revista De Cuba había dado muchos dolores de cabeza a los entusiastas miembros de la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling. Dos meses después se concluyó la segunda entrega. La policía política decía que el gobierno no permitiría una publicación independiente dentro de la Isla. Acechaba, aunque en todo el país se reunían las firmas en apoyo al Proyecto Varela. Era la primera vez que la mayor parte de la oposición recibía el compromiso de la población. También proliferaban bibliotecas independientes y diversas organizaciones políticas y de derechos humanos. Se estaba quebrando el miedo.
El 18 de marzo de 2003 empezaron a llegar las noticias sobre los amplios operativos de la Seguridad del Estado, los registros durante horas y horas, la incautación de todo y la prisión. Los días 19 y 20 fueron similares. Los llevaron al cuartel general, conocido como Villa Marista, en La Habana, o a las dependencias al efecto en pueblos y ciudades. A los familiares les dijeron que podrían llevarles "el aseo" al día siguiente, pero que no los verían hasta nuevo aviso. Llegaban aturdidos y encontraban a muchas personas en espera de visitar a sus presos. Días antes, el gobierno había emprendido una ola similar contra los traficantes de drogas. Los mezclaron en las celdas. Iniciaron la Primavera Negra cuando Estados Unidos invadió Irak, para confundir al pueblo y a la opinión pública internacional. Pretendían reinstaurar el terror dentro de Cuba y que en el extranjero no se prestara atención.
Sin embargo, no contaron con que sus voces quedaron fuera de la cárcel, en sus mujeres, que empezaron a mover cielo y tierra. Al parecer, la rápida respuesta internacional quebró la aspiración de fusilar a algunos de los 75, y la sed de escarmiento se cebó en tres jóvenes negros, quienes cayeron en la trampa del gobierno.
Los juicios sumarísimos siguieron y los pacíficos opositores fueron condenados a penas de hasta 28 años de cárcel, poco después fusilaron a los secuestradores de la embarcación, cuyo error no provocó víctimas. Se amplió la condena en todo el mundo, y en junio, el Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas consideró arbitrario el encarcelamiento de los 75 disidentes y Amnistía Internacional los declaró prisioneros de conciencia.
La razón está de su lado
Desde esa fecha han pasado seis años en prisiones a cientos de kilómetros de sus hogares, confinados en celdas de aislamiento, mal alimentados, enfermos —incluso los que llegaron jóvenes y fuertes—, bebiendo agua contaminada, rodeados de nubes de mosquitos y moscas, con asistencia médica manipulada y correspondencia interceptada. Con el tiempo, veinte de los encarcelados en el Grupo de los 75 han recibido licencia extrapenal por padecer serias enfermedades. De ellos, Miguel Valdés Tamayo falleció en un hospital de La Habana, nueve permanecen en el país, bajo la amenaza de ser devueltos a prisión en cualquier momento, y Reinaldo Labrada Peña fue liberado tras cumplir la condena. Los 54 prisioneros han vivido cambios de "régimen", pero alrededor de veinte aún están muy lejos y algunos tienen restringidas las visitas cada tres meses.
Hay casos extremos, aunque no los únicos, como Librado Linares, que se está quedando ciego; el doctor José Luis García Paneque y Normando Hernández, que no asimilan los alimentos; Arturo Pérez de Alejo, con serias dolencias, y Antonio Villareal, sumido en profundo estado depresivo. Las terribles condiciones y el estrés por la convivencia con presos comunes, la mayoría de alta peligrosidad, así como las preocupaciones por sus familias, han constituido torturas psicológicas permanentes.
Sus esposas, madres, padres, hijos, hermanas y tías fueron también condenados esa terrible primavera. Al dolor de saber que sus seres queridos se encuentran en condiciones infrahumanas, se añaden las dificultades económicas para afrontar la manutención familiar, llevar a prisión todo lo imprescindible —desde jabón hasta alimentos— y el alto costo del transporte para llegar a las más recónditas prisiones. Esta situación se ve aderezada con la vigilancia cotidiana y las represalias de la Seguridad del Estado y los informantes.
En ese entorno crece el pequeño que tenía 14 días cuando se llevaron a Fidel Suárez Cruz, el orgulloso César por tener un padre como Librado y los dos hijos adolescentes de Ricardo González Alfonso. Así murió en un accidente automovilístico la niña de nueve años de Juan Carlos Herrera Acosta, quien sufre por no poder llevarle flores a la tumba. Muchos hijos añoran la compañía de sus padres y muchos ancianos han muerto sin volver a ver a sus hijos, aunque, a sus 80 años, Catalina Cano viaja desde La Habana hasta Cienfuegos para atender a su sobrino Marcelo.
A pesar de estas inclemencias, los familiares están convencidos de que la razón está de su lado. Han pasado seis años y los cambios en Cuba deberían comenzar por hacer justicia con la liberación incondicional de esas personas que han pretendido expresar sus opiniones para contribuir al bienestar del pueblo y el progreso de la nación.
© cubaencuentro
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8 Comentarios
8 by Yalexis Fortuna. (Usuario no autenticado) 25/02/2010 14:40
Es una pena que hayan tantos cubanos ciegos y oportunista en cuba, creo que es difícil quitarles el chip que les pusieron desde niños, me da pena porque tal parece una barata peli de ciencia ficción en pleno siglo XXI, no entiendo como el mundo se mantiene al margen de la situación que vive el pueblo de cuba, creo que si todos los países del mundo le dieran la espalda a cuba hasta que tomara en serio los derechos humanos de su pueblo se lo pensarían mejor y tal vez se viera un cambio para su gente. Creo que a situaciones desesperadas medidas desesperadas, porque ya hemos visto que el dialogo no forma parte de su estrategia.
7 by Félix Urosa (Usuario no autenticado) 20/03/2009 13:20
En respuesta a Ana de Jesús y a todos aquellos que quieran apoyar a las Damas de Blanco pueden escribirnos a info@damasdeblanco.com y/o entrar a los sitios de internet www.damasdeblanco.com o www.solidaridadconcuba.com
6 by Maria Benjumea Alarcón (Usuario no autenticado) 19/03/2009 21:20
Ana de Jesús, ponte en contacto con solidaridadconcuba.com, web de Solidaridad Española con Cuba, que tiene sus direcciones y teléfonos. Es díficil hacerles llegar dinero, pero algo se puede hacer: escribirles, llamarlas por teléfono, o llevarles dinero con turistas. El banco devuelve las transacciones que les enviamos, por represalia. Es difícil, pero sólo llamarlas les da mucho consuelo.
5 by Ana de Jesus (Usuario no autenticado) 18/03/2009 16:00
Excelente artículo, justo reconocimiento al valor de estas mujeres. Existe alguna cuenta, algún modo de hacerle llegar dinero a las Damas de Blanco????
4 by La Avellaneda (Usuario no autenticado) 18/03/2009 4:20
Toda mi solidaridad para las Damas de Blanco y sus familiares. Libertad para los presos políticos! Por Cuba Elecciones Libres, Ya!
3 by Movidas por la Fe y la razon. (Usuario no autenticado) 17/03/2009 14:40
Las DAMAS DE BLANCO son un movimiento humanista, ellas sienten en carne propia el dolor de sus familiares y lo transmiten al mundo. Estas mujeres tienen mucho merito. Levantan sus voces en medio del horror totalitario. Siempre las tengo presentes como las mas valiosas mujeres de Cuba.
2 by Amalia. D.N. (Usuario no autenticado) 17/03/2009 14:40
La dignidad de todo un pueblo ha sido defendida por estas valientes mujeres que como amazonas han decidido defender la vida emitiendo luces en esa oscuridad que lleva 50 años. Llevo 2 años vistiéndome de blanco los jueves en honor a ellas y a mi pueblo. Ya mis compañeras de trabajo dominicanas se han sumado y ese día suelen traer algo blanco en su vestuario como muestra de solidaridad que sólo los pueblos sensibles saben dar. Es hora de romper el silencio cómplice y unirnos por la democracia.
1 by María del C. Ares Marrero- Desde Berlín (Usuario no autenticado) 17/03/2009 10:40
Ninguna pena será suficiente para castigar a los hermanos asesinos y a sus secuaces, para hacer justicia por los crímenes cometidos durante cincuenta años de dictadura. Cada día son más los ciudadanos que pierden el miedo a la represión. Cada día son más los que despiertan del letargo en que les sumió las mentiras contadas por los exégetas del régimen. Me conmueve esta semblanza, porque sé que la realidad transgrede los límites de las palabras... El sufrimiento es tan grande en cada familia! en cada hijo! Los nombres de estos hombres dignos están grabados en nuestros corazones. Donde quiera que estemos hay que alzar la voz... para que cada mirada indiferente se convierta en una saeta contra la injusticia, contra la dictadura. En los momentos más difíciles de mi destierro, el ejemplo de dignidad de los presos políticos y Las Damas de Blanco me ayudó a seguir, me dió fuerzas, valor, para superar la soledad, la lejanía de la Patria... Ellos llevan la dignidad del pueblo cubano sobre sus hombros... A los presos políticos y las Damas de Blanco nunca los olvido!