Artes Plásticas
Mutilación de la estética
La mayor muestra de arte cubano presentada hasta ahora fuera de la Isla omite a los creadores del exilio.
En la primavera de 1944, el Museo de Arte Moderno de Nueva York presentó la muestra Pintores cubanos modernos, la cual fue organizada por Alfred H. Barr Jr., con la asesoría del crítico José Gómez Sicre. Aunque la exposición sólo contenía la obra de 13 pintores y faltaban Eduardo Abela, Antonio Gattorno y Wifredo Lam, esta fue la muestra que llevó el arte moderno de la Isla al escenario mundial. Desde entonces ha habido más de una docena de exposiciones de arte cubano realizadas fuera del país.
Durante los años noventa, un par de muestras fueron montadas en España. Ahora le ha tocado al Museo de Bellas Artes de Montreal la hazaña de realizar la exposición Cuba: Arte e historia desde 1868 hasta nuestros días, sin duda la más grande que se ha presentado hasta ahora fuera de Cuba, y organizada junto con al Museo de Bellas Artes de La Habana. El Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo de San Francisco y varios coleccionistas privados han prestado una serie de obras claves. La exhibición contiene más de trescientas obras —pintura, escultura, gráfica, fotografía y vídeo— y, con honestidad, es visualmente avasallante. Estará abierta al público hasta el próximo 8 de junio y vale la pena un viaje a Canadá para visitarla.
El punto de partida histórico para la muestra es el año 1868, que marca el comienzo de la Guerra de los Diez Años, y concluye en el presente, con "el exitoso" arte posmodernista de la Isla, tan popular en el mercado mundial. Recuerdo una frase de Cundo Bermúdez: "en el exilio los pintores nos comemos un cable, y mira lo bien que venden estos muchachos de la Isla".
La exposición está dividida en cinco secciones: "Representando a Cuba: Buscando Formas de Expresar una Nación (1868-1927)", "Arte Nuevo: La Vanguardia y la Re-creación de Identidad (1927-38)", "Cubanidad: Afirmando un Estilo Cubano (1938-59)", "Con la Revolución, Todo, Contra la Revolución, Nada (1959-79)" y "La Revolución y yo: El Individuo Dentro de la Historia (1980-2007)".
La narrativa de la historia (en ocasiones fatalmente oficial) que provee el contexto para las obras de arte, es presentada por fotos acompañadas por paneles de texto. No cabe duda que la labor curatorial de Natalie Bondil, Moraima Clavijo y Lourdes Socarrás ha sido extraordinaria: el balance entre cantidad y calidad es de primera. Estoy seguro que nunca antes se habían reunido tantas obras importantes y estéticamente bellas en una exposición de arte cubano. El diseño y montaje, a cargo de Daniel Castonguay, es elegante, dinámico, y presenta una cantidad abrumadora de obras con claridad visual.
La exposición confirma cosas que había intuido por mucho tiempo: la calidad formal y complejidad de contenido en la pintura cubana del siglo XIX. Nuestros primeros críticos de arte modernistas (Pérez Cisneros, Gómez Sicre) ignoraron o despreciaron esta pintura. La muestra prueba la importancia de las escenas costumbristas de Landaluce, pero es Armando García Menocal (en el siglo XIX y principios del XX), representado por dos lienzos, quien sobresale de sus contemporáneos.
Menocal fue "un pintor de cuerpo completo", lo que demuestran sus dos paisajes, Carga al machete y Nocturno de la bahía. Lástima que sus magistrales Muerte de Maceo y Retrato de Lily Hidalgo no estén en la exhibición. La niña de las cañas, de Romañach, es un retrato directo y fresco, pero es su marina de Caibarién un paisaje de gran audacia. Faltan en la muestra tres figuras importantes del siglo XIX: el paisajista Esteban Chartrand y los malogrados Guillermo Collazo y Juana Borrero. Las litografías Los ingenios, de Laplante, son un magnífico ejemplo de la visión positivista y tecnológica de la época.
Los ausentes
No cabe duda que las dos secciones más fuertes de la exposición son las que abarcan los periodos 1927-1938 y 1938-1959. Aquí encontramos a los "clásicos" de la plástica cubana. Lo interesante es que muchos artistas y sus obras no han sobrevivido bien al paso del tiempo: Víctor Manuel es mediocre y Abela es desigual (aunque extraordinario en su tela El triunfo de la rumba). Lo inexplicable es la presencia de Marcelo Pogolotti con un total de 8 lienzos y 11 dibujos. Pogolotti fue y siempre será un pintor de pésimo oficio y estilo derivativo, es decir, es un Léger de tercera categoría. Su trasnochado y dogmático marxismo-leninismo es repugnante.
Falta la presencia de un verdadero original como Arístides Fernández, y el hecho de que Fidelio Ponce —uno de los más auténticos expresionistas latinoamericanos— esté representado con sólo una maravillosa tela, es tan inexplicable como la sobre-representación de Pogolotti. Las telas de Jorge Arche son magníficas en su claridad neoclásica y colorido tropical. Pero son Amelia Peláez y Carlos Enríquez los que mejor que nadie —dentro de la primera vanguardia pictórica cubana— cristalizan la cubanidad en un vocabulario universal. Estos dos hijos de Las Villas son pintores de gran fuerza formal, con visiones originales del mundo, es decir, son universales desde la cubanía.
Peláez debió de ser representada por más de dos óleos y la ausencia de El rapto de las mulatas —una de las obras maestras de la plástica cubana—, de Enríquez, es brutalmente notable. Sin trabajo, un óleo sobre cartón de Alberto Peña, es a primera vista un cuadro modesto, mas en cuanto uno se detiene a ver detalladamente esta figura de una joven negra frente a un desolado paisaje urbano, la obra crece no sólo como un retrato profundo, sino como una visión social que va más allá de la propaganda.
La segunda generación de pintores modernos mantiene su cohesión en calidad, al menos dentro de los años cuarenta. Mariano con su gallo, Portocarrero con su barroquísimo paisaje de La Habana y Carreño con sus maravillosos El ciclón y El corte de caña, nos han dado iconos esenciales de la cubanidad. Cundo Bermúdez, el único que queda vivo de esta generación, está representado por dos joyas que pertenecen al Museo de Arte Moderno de Nueva York: La barbería y El balcón —costumbrismo alegre y poético—. La ausencia de los pintores "primitivos", como Moreno y Acevedo —los cuales fueron "descubiertos" y promovidos en los años cuarenta—, se nota.
La escultura sólo está representada por dos fuertes cabezas de Ramos Blanco y nada más. ¿Quiénes faltan? Sicre, Lozano, Longa, Estopiñán, Tomás Oliva, Agustín Cárdenas y López Dirube. Es imposible narrar la vida de la escultura en Cuba sin la obra de estos artistas. La fotografía, desde el siglo XIX hasta 1967, está representada profundamente, desde la última y conmovedora foto de Martí tomada en Jamaica, hasta el "costumbrismo revolucionario" de Korda y Mayito.
Encontré problemática la sección Cubanía: Afirmando un Estilo Cubano, que abarca hasta el año 1959: ni el Grupo de los Once (Guido Llinás, Hugo Consuegra, etcétera), ni los artistas geométricos están representados. Es en esta sección donde la obra de Wifredo Lam es presencia central de toda la muestra. Nadie puede negar la fuerza e importancia de la pintura "del chino". Su síntesis y transformación del cubismo y el surrealismo en un idioma original y poscolonial es uno de los aportes del arte cubano al siglo XX.
La galería dedicada a Lam es quizás el espacio más profundo y trascendente de toda la exposición. La incorporación de afiches y portadas de revistas refresca visualmente esta sección y permite al visitante ver esa Cuba de gozo y turistas (a pesar de la dictadura de Batista) que cesa de existir con el triunfo de la revolución en 1959.
Después del '59
Sabemos que la vanguardia pictórica existía en Cuba desde la década de los años veinte —la revolución no puede adueñarse de esta historia, pero sí creó y promovió el afiche de propaganda y el cine comprometido del ICAIC—. Aquí aparecen poderosos afiches diseñados por Rostgaard, Muñoz Bach, Ñiko y el siempre extraordinario Raúl Martínez.
Creo que gran parte de la pintura que aparece con la revolución es mediocre, derivativa y repetitiva. Hay cuatro geniales excepciones: los siniestros objetos de Acosta León, el pop caribeño de Raúl Martínez y Humberto Peña, y los monstruos de Antonia Eiriz. Para este visitante, Eiriz es la pintora más significante de ese momento. Sus monstruos —en la desafiante tela Una tribuna para la paz democrática— anuncian la pesadilla del poder de la revolución y son hermanos de esas otras figuras grotescas y protestonas que aparecen en el resto de la pintura del continente en la obra de Noé, Cuevas, Borges y Alonso.
Los "atentados" de algunos artistas en crear algo así como un "realismo socialista" —que fuera compatible con ciertos sectores estalinistas de la revolución— son francamente ejemplos patéticos de oportunismo pictórico, como se puede ver en la pintura esencialmente homoerótica de Servando Cabrera Moreno.
En el segundo piso del museo se encuentra el mural de 1967, Cuba colectiva, el cual contó con la participación de artistas cubanos y extranjeros. Ideado por el periodista Carlos Franqui y el propio Lam, y pintado en ocasión del Salón de Mayo de La Habana, el mural está repleto de imágenes idealistas y radicales en su apoyo ferviente a la revolución. Queda un espacio en blanco que nunca fue pintado; estaba designado para Fidel Castro, el cual, de acuerdo con Franqui, se negó a participar. Con esta obra existe un error informativo: la ficha en la pared y en el catálogo menciona la participación de Estopiñán, hecho imposible, pues este había partido al exilio en 1961.
La última sección, que es la que contiene el "exitoso nuevo arte cubano" que emerge a partir de 1980, recuerda cualquier galería o museo del Tercer Mundo donde los artistas absorben y reflejan la posmodernidad con una gran variedad de fracasos y triunfos. Falta la obra de Bedia y, sobre todo, del difunto Juan Francisco Elso, las cuales establecen parámetros de calidad formal y fuerza conceptual que no han sido superados en la Isla. Una sobria tela de Arturo Cuenca, un objeto y un vídeo de Lázaro Saavedra, y una instalación de Kcho son magníficos ejemplos de arte crítico, sobrio e irónico.
El catálogo, con sus magníficas ilustraciones y variedad de textos, vale 70 dólares. Entre los ensayos destacan los de López Núñez, Vázquez Díaz, Cobas Amate (un excelente ensayo sobre Lam), Cardet Villegas, Barnard, Cepero Amador, Mosquera y Tonel, debido a su seriedad, clara prosa y conocimiento. Las contribuciones de Luz Merino Acosta son derivativas de la importante obra de críticos e historiadores anteriores, como Graziella Pogolotti y Adelaida de Juan en la Isla, y Juan Martínez en el exilio. Su ensayo sobre la exposición cubana en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1944, erróneamente identifica a Edgar Kauffman, Jr. como "Albert Kauffman".
La Isla y la diáspora
No cabe duda de lo significativa que es esta muestra en la historia de nuestras artes plásticas. Pudo haber sido la exposición definitiva de arte cubano en este siglo. ¿Por qué no puede serlo? La plástica cubana ha tenido una dura y dinámica vida en el exilio a partir del año 1959, ¿cómo es posible ignorar la obra hecha en el exilio por creadores como Cundo Bermúdez, Carmen Herrera, Serra-Badue, Agustín Fernández, Lozano, Consuegra, Estopiñán, López Dirube y Gay García?
¿Y qué de los cubanamericans, como Azaceta, Brito, Algaze, Arturo Rodríguez, Larraz, Trasobares, Martínez-Cañas y Mendieta? (La difunta Ana Mendieta está representada con un vídeo). ¿Y los "marielitos", como Juan Boza, Carlos Alfonso, Gilberto Ruiz y tantos otros? La lista es tan larga como ha sido el exilio.
Como crítico e historiador de arte, siempre he tratado de tener una visión lúcida y contextual; nunca he permitido que la "belleza" opaque la realidad social que la construye. Entré en las galerías del Museo de Bellas Artes de Montreal con gran entusiasmo y anticipación. Salgo de ellas con una fuerte pero manca experiencia estética. La cultura cubana —visual, musical, literaria, popular— no existe sin la Isla y el exilio. Espero ver en los próximos años la exposición de arte cubano que con honestidad y pasión estética refleje la Isla y la diáspora. Esta pudo serlo.
© cubaencuentro
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10 Comentarios
10 by Opinador (Usuario no autenticado) 04/06/2008 16:00
Hay un craso error de traducción en una de las obras de Pogolotti, tanto en la exposición como en el catálogo (pag. 142, figura 153). Se trata de la obra "La caridad de mal metal", lo tradujeron como "La caridad de la enfermedad del metal", imaginense!, la imagen de "mal metal", sinónimo de falsa, fue traducido, seguramente por un software en internet como enfermedad! Se le dijo a los cuidadores del museo varias veces, pero ha sido inutil.
9 by Mario Faz (Usuario no autenticado) 26/05/2008 8:40
Senores: enumeren cuantas veces el Coma Andante en Jefe ha ido a un concierto a una exposicion o ha mencionado a algun artista, como no sea para vituperarlo, en uno de sus discursos. un individuo que se ha caracterizado siempre por su aversion a todo lo que sea creacion libre y solo propicia la cultura que avala y alaba su revolucion y que expreso que con el todo y sin el nada demuestra que la cultura de la isla no es libre y que su promocion fuera es un espectaculo folklorico mas que de creacion pura o de genialidad individual. Van a ver lo exotico y compran lo foraneo como si fueran al Africa y compraran una piel de leon o un cuerno de rinoceronte.
8 by Rogerio (Usuario no autenticado) 25/05/2008 15:20
La mala representacion de las artes todas de adentro y de afuera de Cuba, es un patetico sindrome repartido casi proporcionalmente. Este mismo articulo de Anreus lo demuestra, pues de hecho ha negado la existencia de una produccion y un mercado contemporaneos que ha rebasado las expectativas todas. El arte cubano actual hecho en Cuba se cotiza mundialmente en las mejores subastas y muchas de las mejores galerias del mundo, asi lo demuestran. Los artistas cubanos que viven y trabajan en la isla, casi todos, viven de su arte, super-excelentemente bien. Ni Portocarrero ni Mariano ni Fayad Jamis ganaron lo que ganan actualmente los artistas cubanos que residen en la isla. Ellos y ellas mismo/as realizan sus cuentas y hacen sus depositos en bancos extranjeros y, por supuesto, pagan sus respectivos impuestos, como todo el mundo hace el el mundo civilizado El/la que no lo quiera reconocer asi, esa es su carga pesada. Ninguno de los artistas que conozco personalmente, con excepcion de Bedia, se ha desmarcado de la miseria, Ni en Madrid, ni en Paris, ni en NY o LA/S.Fco, por mencionar algunas ciudades, los artistas cubanos han rebasado ese cable que se siguen comiendo. Mira lo que esta haciendo el payaso de Cuenca actualmente.
7 by Jesse (Usuario no autenticado) 25/05/2008 15:20
Al comentario del ignorante numero 6: las obras de MLK no estan ahi porque se las robaron -y yo fui uno de ellos, pues leo en ingles. Averigua primero. Y si no supiste sobre MLK en Cuba fue porque no leiste, porque muchos de sus trabajos fueron publicados en SPANISH Y te pudiera dar la biobliografia si no fuera porque ya estoy intoxicado de tanta KK que se escribe aqui.
6 by bar (Usuario no autenticado) 24/05/2008 22:40
no conozco en detalle el hecho en cuestion. de modo que solo voy a hacer un comentario en general sobre el totalitarismo. recuerden que este maneja, borra, omite la historia a su arbitrio. la imagen mas grotesca es la del che guevara con un brazo cortado porque en la foto original estaba abrazando a alguien que habia caido en desgracia. a lenin lo disecaron como a un venado para preservarlo para la historia (nunca estuve en moscu, pero primero muerta qu haber ido a ver a aquel animal disecado. no me gustan ni los venados de la casa de hewingway). cuando se cayo el comunismo, abajo la momia. la revolucion cultural borro de cuajo la milenaria cultura china. yo no sabia el papel que habia desempennado lyndon b johnson en la implementacion de los derechos civiles hasta que vine aqui por primera vez en 1980 (no, no vine por el mariel). en el so called centro martin luther king en la habana (hola, perez, perez, como te va?) no estan las obras completas del dr. king porque no son convenientes. en cuba no se han publicado las obras completas de marti por lo mismo. yo trabaje en el ministerio del cultura por muchisimos annos.para asistir a un exposicion de arte se mira con una lupa si pudiese haber un pintor cubano "malo". si lo hay, no se asiste, punto. ?cuando se decicidio,finalmente, por dictum totalitario a reconocer la existencia de lezama, dulce maria loynaz et allia? si mi tio, que estudio en la universidad mas o menos junto con el coma andante, no me hubiera explicado que era el bonche y que castro era un bonchista (ganster), todavia no lo sabria. ?quien sabe que la famosa cujae no es mas que la universidad de villanueva? yo no lo sabia. y los dejo, porque me ha entrado una nostalgia de cuba galopante.
5 by Cloro Díaz Epóxido (Usuario no autenticado) 23/05/2008 18:20
Muy a propósito de mutilación, ver texto de C. Beltrán (hace dos meses) sobre el mural Cuba Colectiva: http://penultimosdias.com/2008/03/25/historia-de-un-mural/
4 by culturalmente hablando (Usuario no autenticado) 23/05/2008 18:20
Es este un fenómeno q todavía va a estar repitiéndose por algún tiempo y q sucede con otras esferas de la manifestación cultural y profesional relacionada al entorno cubano, tal vez el negar todo lo que esté fuera desde un punto de vista le da "autenticidad" o "transcendencia" a un experimento social, mencionar lo q existe fuera de ella y enaltecerlo sería reconocer una universalidad q trasciende a la izquierda inclinación de la isla. De todos modos lo contrario sucederá inexorablemente por más q a muchos le cueste admitirlo.
3 by Ana Faya (Usuario no autenticado) 23/05/2008 18:20
Yo no culpo a los cubanos encargados de esta exposición, en tanto trabajan para el Ministerio de Cultura y sabemos las limitaciones políticas que se les imponen. Dentro de esas limitaciones, el catálogo de la exposición y los textos incluidos, excepto unos pocos, es excelente. Culpo de la ausencia de la diáspora en la exposición y del politizado, y propagandístico texto del audio sobre el período posterior al 59, a los canadienses encargados de esta magna exposición. Ellos no tienen ataduras ninguna para desarrollar su trabajo, excepto la de sus conciencias. No obstante, aun con estas imperdonables ausencias que marca Anreus, con razón, la exposición ha servido en Montreal para que muchos visitantes conozcan que Cuba es muchísimo más que sol, playa y ron, y que las artes plásticas cubanas ya eran mayor de edad cuando en Canadá andaban en pañales; hoy por hoy simplemente gatean. Desafortunadamente, en estos países del norte suele prevalecer una visión distorsionada sobre el sur, sobre Cuba. Y la expo de Montreal es un granito de arena que habla en favor de los artistas e intelectualidad cubana, aunque esté lamentablemente menguada.
2 by torita benicia (Usuario no autenticado) 23/05/2008 14:20
Anreaus, Me hubiera encantado haber visitado la muestra. Aunque me apena que la cultura cubana sigua articulandose a partir de un concepto territoral que desconoce la experiencia diasporica y de exilio. Pero para serle franca, no espero otra cosa de las insituciones cubanas, ni algunos intelectuales cuativos que trabajan para ellas. A usted, le agradezco sus opiniones cuando estas se alejan de la vision canonica.
1 by torita benicia (Usuario no autenticado) 23/05/2008 14:20
Anreus, Me hubiera encantado haber visitado la muestra. Aunque me apena que la cultura cubana sigua articulandose a partir de un concepto territoral que desconoce la experiencia diasporica y de exilio. Pero para serle franca, no espero otra cosa de las insituciones cubanas, ni de algunos intelectuales cuativos que trabajan para ellas. A usted, le agradezco sus opiniones cuando estas se alejan de la vision canonica.