Cuba
Economía Informal y trabajo por cuenta propia
Las similitudes y diferencias de la economía informal en América Latina y Cuba
Más que llamarlo sector informal, me parece más apropiado utilizar el término de economía informal, sobre todo cuando el análisis se hace mirando hacia el contexto de América Latina y el Caribe, y además, porque se toma en consideración la amplia diversidad de actividades y sectores que en la región participan del mismo.
De la economía informal se viene hablando desde la década del 70 del anterior siglo. El concepto se popularizó con ese término y ha sido usado como sinónimo del trabajador pobre, que no tiene contrato laboral, que no tiene seguridad social o no cuenta con prestaciones, amén de otras definiciones.
Los vendedores ambulantes, los trabajadores a domicilio o en la vía pública, que son trabajadores por cuenta propia, son identificados dentro de este sector.
Aclaro además que el término formal/informal apareció en los años 70, el primero para identificar el empleo asalariado y el segundo con el empleo por cuenta propia.
Entre los profesionales de la economía y ciertos organismos internacionales, algunos prefieren denominarlo también como sector no estructurado.
En los círculos académicos, en la propia OIT y en diversas conferencias internacionales le han añadido más atributos al término. Sin embargo, con la necesaria flexibilidad que corresponde, han dejado su utilización condicionada a las características de cada país.
Insistimos en este tema, porque el mismo es como un fenómeno endémico en el área y resulta una realidad creciente en nuestra región. También porque en épocas de crisis económicas, la recesión que se experimenta aumenta significativamente el desempleo, se contraen las inversiones, merma el poder adquisitivo, aumenta la pobreza y se reducen por lógica las actividades del comercio y el propio consumo.
En Latinoamérica y el Caribe hasta hace muy pocos años existían 103 millones de personas trabajando en la llamada economía informal, en su mayoría y lamentablemente, individuos que no han tenido acceso a empleos formales, y además sin derechos laborales ni sociales.
Sin embargo, todo ello tiene un carácter paradójico, porque resulta que la economía informal representa aproximadamente el 53% de la población económicamente activa y algo más del 50% del producto interno bruto (PIB) de la región.
Además, y como se sabe, juegan el importante papel de contribuir a evitar una mayor profundización de la crisis económica en los países de la región (mayor desempleo, incremento de la pobreza, etcétera), y por otro lado, son los trabajos peor retribuidos en los ingresos, los de mayor inestabilidad laboral y los más vulnerables e inseguros económicamente, e incluso, hasta para la salud de las personas que participan del mismo.
Se debe tomar en consideración como elemento estadístico bien importante de la región, que 7 de cada 10 personas que en la actualidad ocupan puestos de trabajo participan del ámbito informal de la economía.
Valga decir, por aquello de un conveniente recordatorio, que alrededor del 18.8% de la población del área, estadísticamente se encuentra registrada como que vive en condiciones de pobreza, mientras que el fenómeno de la indigencia, aunque significativo y no aceptable por humanidad, experimenta un menor índice de crecimiento en los últimos años.
También los datos nos indican que dentro de las condiciones de las economías informales son las mujeres, los niños y los adolescentes los que comportan las situaciones más críticas en los ingresos y a su vez socialmente.
De acuerdo a ciertos análisis realizados por diferentes especialistas, son dichos segmentos sociales la parte más vulnerable de la ciudadanía que participa de las economías informales.
Resulta interesante saber que en los países de América Latina y el Caribe, esos datos estadísticos sobre la pobreza no sólo se relacionan con la población que se encuentra marginada o desempleada, sino a su vez con muchas de las personas que participan de las economías informales, ya que los limitados ingresos que éstas logran apenas le permiten vivir de una manera digna o decorosa.
Muchas de esas personas realizan los que algunos llaman el trabajo callejero, ingrato, sucio, mal pagado y muchas veces inseguros.
Una buena parte de ellos viven también en los conocidos barrios marginales y sus viviendas no reúnen ni las mínimas condiciones higiénicas o de cierto hábitat decoroso.
Ahora, siendo realista ―y realizando alguna abstracción sobre los datos macroeconómicos que con frecuencia se publican― considero que todo ello ha sido la consecuencia de los limitados índices de crecimiento que se han obtenido, de los marcados desequilibrios en la distribución de la riqueza y los cíclicos fracasos económicos por los que han atravesado los países de la región, primero en la etapa de la industrialización y luego en la del neoliberalismo.
Más recientemente, todo ello se ha agudizado por la crisis de la economía mundial y la de Estados Unidos en particular, la que ha comportado en los últimos años un muy bajo ritmo de las inversiones en los países del área, frenando el crecimiento económico y el aumento del trabajo formal.
No obstante las complejas y críticas características de las economías informales, su heterogeneidad y amplitud lo relacionan, inevitablemente, con el desenvolvimiento y desarrollo del sector formal en cada país.
Una buena parte del trabajo en las economías informales nutre o son el trabajo de las conocidas micro y mini empresas, mientras otros son sencillamente actividades por cuenta propia que realizan los individuos.
La situación específica de Cuba reúne ciertas y determinadas peculiaridades que no encajan del todo en los argumentos que hemos señalado para el resto de los países de América Latina y el Caribe.
Se trata de otro contexto, aunque atraviese por crisis económica, porque es un sistema social y económico diferente, atípico si se quiere, que como todo guarda sus similitudes y diferencias con el de otros países.
En las condiciones de Cuba, y durante muchos años, el modelo de desarrollo siguió una política de pleno empleo, a partir y fundamentalmente del predomino de la propiedad estatal existente, las proyecciones planificadas del crecimiento y los análisis de los pronósticos demográficos.
El Estado pretendió asimilar toda la población económicamente activa como parte consustancial de su fuerza laboral, mientras y en paralelo se lanzaba en un programa educativo y de salud pública muy ambicioso, en que como resultado de estos y otros desarrollos previstos se suponía que no tendrían cabida la economía informal y los trabajos por cuenta propia.
Se realizó una valoración sobredimensionada de la etapa económica y social en que se encontraba el país. El subjetivismo y la utopía subieron a peldaños inconmensurables. No se hizo hincapié en la eficiencia económica y social, y la productividad quedó rezagada o subestimada ante otros factores políticos o ideológicos que se priorizaron.
De manera absoluta ―y las más de las veces poco racional―, la economía siempre se subordinó a las circunstancias políticas de cada momento.
El desarrollo económico que se rige por leyes y mucha objetividad y realismo, al no encontrar su cauce idóneo o apropiado, también hizo fracasar las transformaciones que se desarrollaron en la Isla.
Mientras la solidaridad y la colaboración internacional del mundo socialista se manifestaron amplia y espléndidamente se pudo mantener tal situación. Pero cuando el país se vio obligado a vivir y a desarrollarse en el marco único y concreto de sus realidades, entonces la situación se tornó confusa, difícil y diferente.
Hay que recordar que desaparecida la URSS se minimizaron abruptamente las inversiones, muchas fábricas tuvieron que redimensionarse, otras se cerraron, la agricultura tuvo un alarmante retroceso, las exportaciones e importaciones se vieron muy reducidas, las finanzas declinaron sensiblemente y todo ello fue conformando un nuevo y penumbroso cuadro económico y social dentro del país.
En la práctica y transcurridas dos décadas, salvo en las inversiones con el turismo y alguna que otra importante obra de carácter industrial, a partir sólo de las posibilidades del Estado, el país se ha mantenido dentro de una economía de subsistencia, con un pobre nivel de crecimiento y el triste y lamentable resultado de un gran deterioro económico y social, que se aprecia por doquier sin grandes esfuerzos.
Amén de la persistente indolencia ante la falta de eficiencia y productividad de las empresas y centros de trabajo del Estado, que paradójicamente, de proceder de la manera correcta, podrían lanzar a la calle a varios cientos de miles de personas. A ello luego se adicionó la política de subsidiar sin trabajar, y sólo para ampliar conocimientos, a varios miles de antiguos trabajadores del sector azucarero que quedaron vacantes ante la amplia racionalización que sufrió dicha actividad.
Muy justo el decir que nadie quedará abandonado a su suerte y me identifico con ello, pero no a costa de más ineficiencia, improductividad y gastos adicionales, atentatorios como un pesado fardo de la economía nacional.
¿Acaso se estudió con todo rigor y se valoró con objetividad la magnitud de lo que estaba ocurriendo o se encontraba a punto de ocurrir en el país?
En algún momento, y para explicar las medidas tomadas con la industria azucarera, también se dijo que el país había pasado a desarrollarse sobre la base de una economía terciaria o de los servicios y el conocimiento.
Qué bien, pues se colocaría a la sociedad cubana sobre nuevas bases y en posiciones muy modernas y vanguardistas para su despegue y desarrollo. Sólo que habría que intentarlo consecuentemente y con la debida prudencia y sin lanzar por la borda lo que históricamente y con mucho esfuerzo otras generaciones ya habían alcanzado.
¿Pero la otra pregunta que me hago es si se encontraban ya creadas todas las condiciones para que eso ocurriera, o fue tan sólo una afirmación apresurada, sencillamente una proyección de largo plazo o quizás un planteamiento de puros deseos ajenos a realidades?
El panorama que sucintamente he ido refrescando nos hizo desembocar en una complejísima situación económica y social, la que ahora aguda y críticamente se viene manifestando y se debe resolver.
Ya son, en la práctica, 20 años. Ese es el tiempo transcurrido desde el inicio de lo que, con eufemismo, se ha llamado “período especial”. Eso es lo único que han conocido al menos dos generaciones de cubanos.
Y lo conocido ha sido bastante complicado para la gente: dos monedas circulando, una con un valor 24 veces más que la otra y varios tipos de mercados con precios y monedas diferenciadas; mercados regulados y libres, unos con precios bajos y subsidiados estatalmente y otros con precios exageradamente altos y no accesibles para la mayoría de la población.
Acumulación creciente de necesidades insatisfechas, (alimentación, viviendas, prendas de vestir, transportes, etcétera), deterioro de muchas actividades y sectores existentes y arriba de todo ello, un impresionante nivel de regulaciones y restricciones burocráticas, muchas de las cuales han lastimado sensible e innecesariamente a la ciudadanía.
En este complejo contexto ―donde también existen otros beneficios que la población ha recibido: fundamentalmente los de los primeros años del proceso revolucionario y luego los de la creciente asistencia social, la educación y la salud pública― es que se desenvuelve en estos azarosos tiempos, inmersa en inseguridades y contradicciones, la población cubana.
Una población que además ha recibido instrucción, que ha ampliado su cultura en general, que se protege sanitariamente, que mal que bien se le ha garantizado una parte de sus necesidades esenciales y básicas de consumo, y donde el Estado históricamente ha seguido una política de elevado control paternalista.
Sin embargo, ante la necesidad ahora de alcanzar una economía eficiente y productiva, no caben las plantillas infladas, los subsidios exagerados, los sobredimensionados programas sociales, el papel de la administración estatal en donde no debe estar, los excesos de centralización y menos el pretender que la planificación lo abarque todo, así como otros muchos obsoletos y erróneos aspectos implementados.
En tales circunstancias, se desprende entonces, entre otras cuestiones, la conveniencia del trabajo por cuenta propia, como un amortiguador del desempleo previsible y de ciertas soluciones sociales. Aunque visto estratégicamente, una vez en marcha éste puede llegar a rebasar la idea o los conceptos de los llamados “timbiriches o el cuchitril” cubano, y probablemente ―si no se le asfixia antes de darle luz verde― pueda ocupar importantes papeles en el rediseño del nuevo modelo económico y social que el país requiere con urgencia.
Se podría especular si parte del mismo avanzará hacia escalones económicos de un mayor nivel de desarrollo, de micro o mini empresas, formales o informales. Aunque eso hoy es difícil de pronosticar, me arriesgo a decir que la posibilidad existe.
No obstante es preferible dejarlo al tiempo, puesto que sin lugar a dudas será parte de ulteriores coyunturas y análisis, de posibles nuevas políticas que se adopten en correspondencia con las exigencias del desarrollo del país y de criterios que sostengan las futuras autoridades que gobiernen en el mismo.
Para finalizar, considero que en este tema de la economía informal y/o el trabajo por cuenta propia, la situación de Cuba cuando se relaciona o compara con la de otros países de América Latina y el Caribe, sin necesidad de adoptar posiciones edulcoradas, tendenciosas y menos aún subjetivas, se encuentra sencillamente marcada por las diferencias de los sistemas o modelos existentes. Y además, porque en la Isla se han desarrollado y mantenido ―con recursos cuantiosos o sin ellos, desarrollándose con mayor o menor calidad pero aún vigentes― amplios programas de beneficio y asistencia social para toda la población, amén de una generalizada intencionalidad igualitaria y proteccionista socialmente.
Por todo ello me inclino a pensar que la llamada economía informal o el trabajo por cuenta propia, en el caso cubano, no debe identificarse, ni tampoco caracterizarse por las condiciones de su masificación y extrema pobreza, marginalidad y discriminación de género, niños y adolescentes, como señalan en sus análisis muchos especialistas que han abundado en el tema.
Tampoco este tipo de actividad será la locomotora del desarrollo económico ni de importantes cifras estadísticas del Producto Interno Bruto (PIB).
Sin embargo, el trabajo por cuenta propia, de desarrollarse con las facilidades necesarias, y visto desde la problemática económica actual de Cuba (táctica o estratégicamente), es un elemento esencial para el inicio de la rectificación de los excesos estatistas que se cometieron en décadas anteriores y otros urgentes rediseños de la economía.
De hecho puede contribuir ―junto al vasto movimiento de los cooperativistas― a hacer que la economía cubana sea más mixta o más plural, donde en importantes sectores de ésta ya el sector privado y el cooperativista son los predominantes y no el estatal.
También a una mayor descentralización económica, y a que se amplíen dentro de la sociedad cubana las relaciones monetarias/mercantiles y se fortalezcan los incentivos materiales del trabajo.
Quizás peque de exceso de optimismo y lo asumo responsablemente, pero pienso que sólo con dichos efectos se estaría alcanzando algo bien importante con vistas al desarrollo perspectivo de la nación cubana.
La economía de Cuba, de manera impostergable, requiere ser eficiente y productiva. De ahí la necesidad de una profunda reevaluación de muchos de estos temas, con quién quiera que se encuentre en el poder.
Las autoridades actuales de la Isla han dicho que cambiarán lo que requiera ser cambiado, esperamos que ello sea cierto y observaremos cómo se implementan estas nuevas decisiones.
Estaremos al tanto como tantos cubanos más del rumbo definitivo que tomen los acontecimientos.
De lo acertado o no de las medidas de transformación o cambios que se establezcan y sus formas de implementación dependerá el futuro del país.
Lo más importante es comenzar.
Desde mi perspectiva, considero sin exageración que estas cuestiones son definitorias para la propia vida del proceso político/económico de todos los cubanos, los que de una manera u otra hemos tenido que vivir en el último medio siglo.
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17 Comentarios
17 by D.I. Leonel Abreu cuentapropista cubano. (Usuario no autenticado) 03/02/2011 23:41
Me referire al sigueinte comentario por Dr. Ing. Dionisio Jorge Portilla (Usuario no autenticado) 18/10/2010 14:00 "Primero: Si a las anunciadas medidas de desarroyo en trabajos por cuenta propia y formacion de pequeñas empresas productivas(negocios), no son reguladas por Ley que garantice y limite sus actuaciones es decir deberes y derechos, pienso que seran un fracaso. Segundo: Si a los cubanos que residimos en otro paises no se nos da la oportunidad de intervenir con nuestros recursos, tambien sera un fracaso la medida. Los cubanos residentes en Cuba, no disponen de recursos propios para montar un pequeño negocio que necesariamente precisa una financiación y un tiempo para lograr un exito. No creo que la administracion cubana disponga o conceda esos recursos a los interesados." Yo entiendo que los cubanos de afuera quieran y deban tener el derecho a invertir en Cuba. Tambien es cierto, en parte, que los cubanos de aca no tienen los recursos suficientes. Pero también pasa que tampoco hay un nivel adquisitivo alto y no es posible invertir mucho si esto impacta en los precios finales porque el producto es inaccesible. Tampoco los que iniciamos negocios en Cuba queremos tener que topar con la competencia de otros negocios que vengan de afuera con mucho capital y que esten dispuesto a hacer dumping sobre nuestro mercado. Yo creo que la mayoría de los que empezamos a hacer negocios en Cuba estariamos de acuerdo en que necesitamos adquirir madurez y firmeza en el mercado antes que entren los de afuera para poder competir en igualdad de condiciones. Espero que entiendan que no se trata de que yo quiera descriminar a los de afuera porque para mi son tan cubanos como los de aqui, solo se trata de negocios. Por el momento lo mejor es mover capital a los que quedamos aqui y por la via dde la familia o la amistad inyectar capital. cada cual es libre de establecer sus vias y condicciones. Gracias
16 by Joel Cárdenas (Usuario no autenticado) 09/11/2010 12:41
NÚMERO 13, SILVIA, el capitalismo es, lamentable, el único sistema eficiente que hay en la Tierra, con sus más y sus menos. Varias veces la humanidad ha estado al borde de la desaparicion, y gracias al llamado "socialismo real", ya casi totalmente extinto gracias a Dios. El capitalismo es perfectible, el socialismo no porque se basa en el absolutismo. Gracias.
15 by Dr. Ing. Dionisio Jorge Portilla (Usuario no autenticado) 18/10/2010 14:00
Primero: Si a las anunciadas medidas de desarroyo en trabajos por cuenta propia y formacion de pequeñas empresas productivas(negocios), no son reguladas por Ley que garantice y limite sus actuaciones es decir deberes y derechos, pienso que seran un fracaso. Segundo: Si a los cubanos que residimos en otro paises no se nos da la oportunidad de intervenir con nuestros recursos, tambien sera un fracaso la medida. Los cubanos residentes en Cuba, no disponen de recursos propios para montar un pequeño negocio que necesariamente precisa una financiación y un tiempo para lograr un exito. No creo que la administracion cubana disponga o conceda esos recursos a los interesados.
14 by Jorge 66 (Usuario no autenticado) 19/09/2010 10:00
Todo continua en el plano de las hipotesis. Sabemos de la necesidad de incentivar las pequenas y medianas empresas por este o mas cual error cometidos en el pasado. Si ellos dicen que estan dispuestos a cambiar lo que sea necesario, entonces que cambien la constitucion, instauren el regimen de elecciones democraticas que elimina los privilegios y asi entraran con mas facilidad los grandes capitales al pais con la afluencia de cubanoamericanos. Sera esto posible?
13 by Sylvia Ma. de Js. VALLS (Usuario no autenticado) 12/09/2010 1:40
Alvaro, el capitalismo no ha probado nada de lo que tú crees más por ignorancia, creo, que por mala fe. Para comenzar, el costo de sus "proezas" desarrollistas acaba por mermar cualquier "avance" para convertirse en un neto retroceso ante lo que había antes por comparación a lo que hay ahora. Después de la peste en Europa la mano de obra estaba altamente cotizada y el consumo de carne por cabeza en promedio en Francia por ej. era de 200 libras anuales. Además, los que se empleaban a sueldo recibían el equivalente diario de un cerdo (aunque no sé de qué tamaño... ¡pero imagínate! Fue esto lo que organizó a las élites de la iglesia, la nobleza y la burguesía en busca de oportunidades en contra de las masas armadas por el beneficio de su escasez. La mentalidad capitalista fue la que produjo escasez a propósito de todo menos de mano de obra... se dedicó a desarmar a las mujeres quienes hasta entonces habían sido capaces de ejercer el control de la natalidad de forma efectiva. Ahí es donde comienza la caza de brujas en serio, durante el renacimiento y no durante la edad media, mucho más esclarecidad ante muchas cosas que el renacimiento. Lo que sucedió en Europa entre mediados del siglo XV y mediados del XVII se parece mucho a lo que está sucediendo hoy cuando la falta de visión de las élites han puesto a la humanidad al borde del exterminio. Y son los capitalistas los que toman las decisiones. Hasta ahora. Ojalá que el regreso de las brujas marque su fin... Ji,ji,ji... La caza de brujas fue una forma que tuvo el sistema estatal capitalistoide de controlar las tendencias libertarias de nuestra raza humana... y de incrementar la población a propósito para ahora estar soñando con aniquilarnos a casi todos pretendiendo darnos las "salud"... con fármacos y vacunas cuyo empelo resulta criminal. La idea de "desarrollo" que promueves ya está más que desacreditada... Fue una idea promovida a partir del final de la segunda guerra mundial para avanzar los intereses no de los pueblos "subdesarrollados" sino de las corporaciones que se dedicaron a sacarle partido a las poíticas de "ayuda" internacional. Antes de que el capitalismo naciera había mucha menos hambre que hoy en casi todos lados... Yo tú revisaba mis datos. Paz y Amor... desde México, una cubana con tres ciudadanías y muchas más ideas que compartir. www.institutosimoneweilnet
12 by carmen rosa perez (Usuario no autenticado) 10/09/2010 5:00
creo que la economia informal se produce cuando hay desempleo es por eso que l gente tiene que trabajar de algo y decide vender cualquier cosa para solventar a su famiia
11 by Alvaro Rojas (Usuario no autenticado) 05/09/2010 10:40
¿Capitalismo por goteo? A estas alturas de la historia nadie puede negar que el sistema capitalista, es decir la propiedad privada sobre los medios de producción, la tierra y el comercio, son eficientes. El problema es a que precio se paga esa eficiencia. En Chile lo pagamos caro. 20 mil millones de dólares de utilidades de la gran minerßua del cobre que salen de Chile a financiar los desastres especulativos de los países que explotan el cobre. En Chile no pagan regalía alguna y sólo dejan el hoyo en la mina, los sueldos miserables y algunos impuestos. La historia se repite en los servicios de electricidad, teléfonos, carreteras, bancos, comercio en parte y en la agricultura exportadora de productos frescos en los que los trabajadores de temporada no sólo están expuestos a los pesticidas sino que además les pagan miserias. El artículo deja fuera ciertos asuntos como los señalados. La inversión extranjera se hace con nuestros recursos expropiados previamente como lo señalo. Por ello Cuba si quiere cambiar su politica debería hacerlo desde una perspectiva de defensa de sus intereses y para ello sólo el Estado puede garantizarlo. Segundo aspecto es el bloqueo económico a Cuba. Dejando de lado el uso propagandístico legítimo que se hace de este factor, es de una completa certeza que ese bloqueo o embargo es parte importante del problema de desarrollo de la economía cubana y el artículo no lo evalúa ni lo dimensiona, lo que sería de esperar en un texto tan neutral como el que leimos. No existe ninguna dificultad ideológica o política para implementar una organización de la economía terciaria sobre la base de utilidades y capitalismo. Se puede controlar la captación de plusvalía de los capitalistas privados de diferentes maneras, limitar la codicia, no sólo con sindicatos fuertes sino que también con un Estado fuerte y regulador y la inserción de dicha economía en un plan general. También se puede flaquear esa economía capitalista con un fuerte sector cooperativo y de autogestión como operó en Serbia y en la antigua Yugoslavia con bastante éxito, es decir con tanto éxito que debieron bombardear la iinfraestructura económica de Serbia para lograr liquidarla. Es decir plantear, así sin acotar y definir los límites de una posible implantación de un sector capitalista en la economía cubana, me parece un poco aventurado si no se parte de la experiencia de los países capitalistas subdesarrollados de América Latina y las experiencias modernas como la de Venezuela, Bolivia y Ecuador y los otros intentos que se han visto en la historia. Cuba cometería un suicidio colectivo si en aras de una presunta "libertad" de comercio abre sus puertas a la privatización indiscriminada, a la especulación y cree que toda inversión extrajera es buena en si misma.
10 by Sylvia María Valls (Usuario no autenticado) 02/09/2010 11:20
Creo que el análisis es claro y pertinente. También que va a ser útil diseñar mayor variedad de instrumentos de cambio que permitan el trueque y el multi-trueque y, junto a éstos, la promoción ante todo de la agricultura orgánica rural, semi-rural y urbana, cosa que parece que ya se está haciendo, ojalá que con éxito. La recreación de espacios domésticos para la producción de gran variedad de artesanías que dicha renovada y estimulada producción agrícola pernitirán es parte de la visión que creo muchos compartimos hoy ante el panorama crecientemente desolador de la civilización industrial.
9 by havanablog2059@yahoo.com (Usuario no autenticado) 02/09/2010 1:00
FELICIDADES!!!!!! MUY BUEN ARTICULO. Si lo leen en Miami lo van a acusar de espia comunista y le haran un acto de repudio en contra de sus ideas.
8 by Alvaro Arguelles (Usuario no autenticado) 01/09/2010 14:41
Muy buen artículo, preciso y objetivo. Ciertamente, le causará picazón a los inmovilistas de La Habana y a la también inmovilista ultraderecha de Miami. Es el tipo de enfoque que se necesita en el caso cubano. ¡Felicidades!
7 by Coquito con mortadella (Usuario no autenticado) 01/09/2010 9:40
Está claramente demostrado la ineficiencia e ineficacia del socialismo en el aspecto económico,no así en el plano social.En ningún país del mundo mundial(como dice un amigo mío)el Estado administra los restaurantes,los cafés,las barberías,los bares,los clubes nocturnos,las tiendas,etc,esos servicios están en manos privadas.No estoy abogando por la privatización de todo,porque eso tampoco ha dado resultado allí donde se ha hecho,pienso que las industrias estratégicas para el país,como el turismo,el petroleo,el niquel,la industria farmacéutica,la metalúrgica,deberian tener capital extranjero y participación de Estado.Los servicios,la agricultura,la ganadería,el transporte,la construcción,incluso el deporte deberian de pasar a manos privadas ya sean cubanas o extranjeras. Tambien creo que deberia permitirse cierta actividad privada en los sectores de la educación,la cultura y la salud.Por ejemplo la creación de escuelas de música ,escuelas de idiomas y clínicas privadas.Pero para eso el gobierno debería tener la voluntand política de hacerlo.y no me parece que la tenga.
6 by Morro Perez (Usuario no autenticado) 01/09/2010 9:40
Su articulo es tan objetivo que en Cuba le costaria la expulsion del Partido y en Miami un acto de repudio. Espero algun dia regrese el ICIODI. Felicidades.
5 by Diego Olivera (Usuario no autenticado) 31/08/2010 22:40
Muy interesante su artículo, estoy muy de acuerdo con usted que el trabajo por cuenta propia puede ser el inicio de una mejoría necesaria en la economía cubana pero , y perdóneme ser pesimista y no optimista como usted, mientras vivan los hermanos Castro y su grupo más recalcitrante eso no va a suceder porque tarde o temprano le pondrán límites. Por ejemplo cree usted que si un señor y su familia tienen una paladar con comidas muy gustadas por la población y ganan buen dinero, no querrán ampliar el negocio, poner un restorancito y si el restorancito triunfa, poner un señor restaurant y después una cadena de restaurantes, les permitirán esto ? Eso sería volver a implantar poco a poco el capitalismo que constituye para el castrismo herejía mayor. Algo van a hacer para impedirle a este emprendedor señor de la paladar para que nunca pueda pasar de eso, una modesta paladar. Al pobre hombre la harían la vida un yogurt si logra despuntar en su negocio.
4 by La Verdad (Usuario no autenticado) 31/08/2010 22:40
mientras esta dictadura este en el poder dudo mucho que se quiera hacer ningun cambio que no sea en beneficio de ellos mismos o lo que es lo mismo la continuidad de los hermanitos en las mieles del poder. Por lo tanto esto mismo que se dice aqui ellos lo saben, si aflojan un tantico por ahi se desinfla el globo, si la gente ya no depende del gobierno sera mas independiente y eso precisamente es lo que ellos no quieren, ya lo han demostrado a lo largo de mas de 50 annos. Asi que no nos llamemos a engannos como dijo el general.. esto no tiene remedio, lo unico que cambiaria la situacion el dia que se admitan partidos politicos con plataformas sociales y economicas serias y concretas, y que el pueblo de Cuba pueda decidir quien dirigira el pais sin presiones de ningun tipo, cuando la libertad llegue!
3 by Elias Amor (Usuario no autenticado) 31/08/2010 19:20
Interesante artículo. Sólo dos observaciones. No se puede "rediseñar" una economía. No se engañe. 51 años de planificación estatal lo demuestran con creces: fracaso, ineficiencia y escasa competitividad. La alternativa es fijar un marco estable de derechos de propiedad y de libertad de empresa para todos los cubanos, dentro de una economía cuyo mecanismo de asignación sea el mercado. No hay otra vía. La capacidad del castrismo para encajar este modelo es nula porque temen la pérdida de poder político que un régimen basado en la libertad económica puede suponer. Le aseguro que si estas reformas hubieran sido introducidas hace diez años, estaríamos ahora ante un escenario bien distinto.
2 by Raúl González (Usuario no autenticado) 31/08/2010 19:01
Excelente propuesta, si apostamos al espíritu emprendedor del cubano. Pero se necesita por parte del Estado, voluntad política, libertad de acción basada en un marco legal plural y transparente, que garantice y proteja el desempeño y la continuidad de la iniciativa PRIVADA, a la plena luz de un cambio lógico y necesario y sin la sombra amenazante del dogma de la ideología. Será capaz el actual gobierno de la isla de asumir tal papel?
1 by Esopo (Usuario no autenticado) 31/08/2010 19:00
Eugenio, como tu bien dices, es muy diferente la economía informal de los países de América Latina y Cuba, en el caso de América Latina estos trabajadores no están incorporado al sistema tributario, salvando la diferencias esta actividad se podría comparar con el mercado negro en Cuba, téngase en cuenta que una gran gama de productos que se vende en la economía informal de América Latina proceden del contrabando, desvíos de cargas robadas y piratería de producto manufacturado. En el caso del trabajo por cuenta propia actual en Cuba, por la información que dio el gobierno, se pretende que estos trabajadores estén autorizados por una licencia, paguen impuesto, aporten a la seguridad social para tener derecho a jubilaciones e incluso puedan contratar otros trabajadores. No se trata de enumerar tantas estadísticas que no tienen ninguna representatividad con relación a situación en Cuba, lo que se trata es alentar, defender y propiciar que estos trabajadores por cuenta propia legalizados puedan evolucionar como pequeños y medios empresarios. Recuerda que cuando se autorizó en trabajo por cuenta propia, en la década del 90, no se si todavia tu estabas en Cuba, el hoy anciano dictador, llegado el momento lo torpedeó ahogándolos con impuestos con inspecciones leoninas etc. Porque muchos paladares, pizzerías y otros derribaron en comercios a la altura de cualquier otro de América Latina de la economía formal.Es lógico, Eugenio, que estos negocios, por si solos, no van a resolver la cuestión económica Cuba, pero desde el punto de vista político, para la democratización de Cuba, son fundamentales porque por un lado, a mi modo de ver, constituirían el embrión en esta etapa de la futura economía de mercado, por otro lado, un número creciente de ciudadanos empezarían a ser mas libres por no depender directamente del estado totalitario.