Opinión
Las mujeres mandan
Estados Unidos se sacude el polvo: Nancy Pelosi, presidenta de la cámara baja; Katharine Jefferts, obispo primada de la Iglesia Episcopal.
La famosa frase "las mujeres mandan" la pronunció, con total cinismo, el ex presidente de Cuba Ramón Grau San Martín, por los años cuarenta del pasado siglo. Este artículo no tiene nada que ver con Grau San Martín, como tampoco las mujeres mandaban en Cuba ni en ningún lado en 1944. Las cosas de palacio van despacio, dicen. No obstante, el día se avecina: dos importantes comicios llevados a cabo en las últimas semanas nos acercan a ese momento.
A casi quinientos años de que Enrique VIII le arrebatara a Roma los destinos de los cristianos británicos, luego de "perder la cabeza" por Ana Bolena, quien poco después perdiera la suya bajo el filo del hacha, otra mujer —ésta, con la cabeza segura y bien puesta— acaba de asumir el liderazgo de la congregación americana de dicha fe. El mujeriego monarca estará dando brincos en su tumba, los mismos que debe haber dado cuando Isabel, su hija con la Bolena, además de reina, asumió el cargo de Suprema Gobernadora de la Iglesia de Inglaterra en 1559.
En las huellas de Elizabeth Regina
De la época en que las cabezas femeninas rodaban por las picotas a nuestros días, en que cabezas femeninas ordenan desde los altares, puede decirse que mucho ha cambiado en la iglesia de los primeros cristianos, al escapársele, si no al diablo, al Vaticano.
Hace apenas unos días, en la majestuosa Catedral Nacional en la ciudad de Washington DC, fue elevada al supremo cargo de obispo primado de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos la obispo de Nevada, Katharine Jefferts Schori. Para los que no conocen mucho sobre protestantismos, "episcopal" es el nombre que lleva la comunión anglicana en ésta, la provincia americana de la fe —la anglicana— regida desde Cantorbery.
La larga ceremonia fue todo un emporio multicultural, con danzantes africanos descalzos, tamboriles asiáticos, vestimentas autóctonas de todos los rincones del planeta, y cantos en más de una docena de idiomas. Su Ilustrísima pronunció la bendición nada menos que en español. De los 2,4 millones de episcopales norteamericanos, 50.000 son de origen hispano. (En Cuba, el número de creyentes episcopales asciende a 10.000 en toda la Isla).
Es la primera vez que una mujer rige los destinos de una provincia de la Comunión Anglicana, y sucede en el momento en que se debaten —tanto en los pasillos de las iglesias como en los de los parlamentos— temas tan candentes como el sacerdocio femenino, el matrimonio gay y la ordenación de homosexuales, áreas en que la Iglesia Episcopal ha sentado precedentes con algunas audaces decisiones.
¿Quién es Katharine Jefferts Schori? Es oceanógrafa de profesión, egresada de la Universidad de Stanford, alpinista y piloto. Su esposo, Richard Schori, es matemático; llevan más de un cuarto de siglo de casados y tienen una hija que a su vez es piloto de las Fuerzas Aéreas norteamericanas. Fue ordenada sacerdote episcopal en 1994.
Cuando V. Gene Robinson, obispo homosexual de New Hampshire, fue consagrado en 2003, ella apoyó la decisión. Jefferts opina que la Iglesia Episcopal debe bendecir los matrimonios entre personas del mismo sexo, y elevar a más mujeres al sacerdocio.
A pesar de que la obispo primada ha propuesto, como gesto conciliador, una moratoria sobre "decisiones controversiales", algunas diócesis conservadoras han rechazado ya su elección, y siete de ellas le han pedido al arzobispo de Cantorbery, Rowan Williams, que la reemplace. Eso no sucederá no sólo porque el arzobispo no tiene esa autoridad sobre las provincias, que son autónomas, sino porque Katharine Jefferts goza de mucha simpatía entre la feligresía nacional.
Cualquier acción que limite la autoridad de Jefferts significaría un paso gigante hacia atrás para una entidad que se enorgullece de su humanismo y pensamiento avant garde. Además, la obispo primada se ha pronunciado con fervor hacia una conciliación entre todos los episcopales. ¡Hay Jefferts Schori para rato!
Del lobo… ¡una Pelosi!
Es la primera vez que una mujer regirá los rumbos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Se llama Nancy, tiene 66 años, y en lo que respecta a la gestión de gobierno de la actual Casa Blanca, los "pelos" los tiene sólo en su apellido. Con la barrida de los demócratas en las elecciones recién celebradas en Estados Unidos, Nancy Pelosi pasará a ser la primera presidenta de la Cámara, segunda en la línea de sucesión institucional a la presidencia del país. De pronto, hay más ovarios en el horizonte político nacional norteamericano que los de Hillary Clinton. ¡Enhorabuena!
Madre de cinco hijos y abuela a su vez de cinco nietos, Pelosi fue electa por primera vez al Congreso norteamericano por la ciudad de San Francisco en 1987. Sus colegas la eligieron presidenta de los demócratas en el Congreso en 2002, un hecho sin precedentes. Feminista confesa —que no entró en la política hasta que el último de sus hijos terminó su carrera—, es una defensora de los trabajadores, de los sin-techo, de los discapacitados, de la salud pública, particularmente de las mujeres, y una abanderada del apoyo de Estados Unidos a los programas internacionales de planificación de familia, tan atacados por el sector conservador debido a la inclusión del derecho de las mujeres a decidir sobre la interrupción de un embarazo. También lucha incansablemente por la prevención del sida y la atención a sus víctimas.
Contrario a lo que muchos piensan, apoya la imperante necesidad de las fuerzas armadas a tener óptima información, inteligencia y equipamientos, y está completamente comprometida con la lucha contra el terrorismo internacional y la difusión de armas de destrucción masiva. Los derechos humanos en China y la soberanía del Tibet son causas antiguas de la Pelosi, como lo es la preservación del medio ambiente.
¿Cuál es la posición de Nancy Pelosi respecto a Cuba? Se desprende de su insistencia en que China respete los derechos humanos de sus ciudadanos para mantener los privilegios comerciales que disfruta por parte de Estados Unidos, que la Pelosi insista en el respeto de los derechos humanos en Cuba. En 2001, Pelosi votó a favor de suspender incondicionalmente las restricciones de viajes a Cuba, aunque anteriormente se pronunció por la liberación de los presos políticos y la extradición de norteamericanos fugitivos de la justicia refugiados en Cuba, como requisito.
Su cambio de opinión no la hace una cambia-casacas: quizás sólo demuestre que en ella ha habido un proceso de madurez que, de ser una política más, la ha llevado a ser una estadista. Es posible que, con los años, Pelosi haya ido valorando más el poder de la negociación como método para lograr reformas y cambios. Nancy Pelosi no ignora las violaciones de derechos en la Isla, y quizás estaría dispuesta a tomar iniciativas de negociación con la nueva "comisión de gobierno" que se organiza en La Habana a la sombra de la enfermedad del máximo líder.
No hay duda: aumenta el número de mujeres que mandan. Y Cuba, ¿cuándo los caudillos la dejarán entrar en el siglo XXI?
© cubaencuentro
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