Actualizado: 22/10/2021 20:51
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Independencia

110 Aniversario de la proclamación de la República de Cuba

El 110 aniversario de la proclamación de la república debe motivar nuestra meditación sobre la urgencia de fortalecer la conciencia ciudadana

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La república fue proclamada el 20 de mayo de 1902, cuando descendió la bandera norteamericana, se izó la cubana, el gobernador militar Leonard Wood cesó la ocupación a favor del primer presidente, Don Tomas Estrada Palma, y la Constitución cargó el apéndice de la Enmienda Platt. Al cabo de 110 años, cabría preguntarse si alguna vez Cuba ha sido soberana e independiente.

Los acontecimientos resultaron traumáticos para los independentistas. Cuando las fuerzas del Ejército Mambí habían extendido victoriosamente las operaciones por todo el territorio del país, el 15 de febrero de 1898 explotó en la bahía de La Habana el acorazado USS Maine, ocasionando 260 muertos. Estados Unidos declaró la guerra a España y el 20 de junio desembarcó sus tropas en las cercanía de Santiago de Cuba, apoyado por las fuerzas insurrectas cubanas. Los españoles se rindieron el 16 de julio, pero los mambises no pudieron entrar en la ciudad y en diciembre se firmó el Tratado de París, con la ausencia de representantes cubanos, mediante el cual España entregó Cuba, Puerto Rico, Guam, Filipinas y otras posesiones. El 1 de enero de 1899, el general Brook se instaló en La Habana como gobernador militar.

Antecedió un proceso de desmontaje de las principales organizaciones que habrían podido contribuir al avance de la actividad política y cívica. El ejército libertador fue desmovilizado y Tomás Estrada Palma, sustituto de José Martí como delegado del Partido Revolucionario Cubano tras su muerte en combate el 19 de mayo de 1895, lo desactivó y dejó de publicar el periódico Patria. El 2 de marzo de 1901 el senado norteamericano aprobó la Enmiendo Platt a la ley del presupuesto del ejército, que vinculaba la retirada de Cuba al derecho de Estados Unidos de intervenir en sus asuntos internos, hasta con el envío de tropas, así como disponer de estaciones carboneras y navales, estableciéndose después la base en la Bahía de Guantánamo. A pesar del disgusto de la mayoría de los cubanos participantes en la convención constituyente de Cuba, aceptaron poner la Enmienda como apéndice a la Constitución para poder proclamar la república el 20 de mayo de 1902. (En 1934 se derogó producto de la fuerte presión popular interna y las nuevas políticas de la administración de Franklin Delano Roosevelt).

Durante los dos años de ocupación militar, los norteamericanos realizaron también obras de saneamiento, campañas de vacunación e instrucción, y construcción de algunos viales y acueductos. A partir de entonces se expandieron las empresas norteamericanas que compraron tierras e invirtieron en la industria azucarera, así como en la minería, los ferrocarriles, la manufactura y la banca, aunque el peso fundamental estuvo en el azúcar. Cuba fue mono-productora y tuvo fundamentalmente como mercado para sus exportaciones a Estados Unidos. Desde el punto desde vista político, Estados Unidos intervino en diversas etapas convulsas, incluso con tropas en 1906 debido a la Guerrita de Agosto, promovida por el Partido Liberal, ante las pretensiones de reelección de Estrada Palma; así como el envío de la comisión de paz del secretario de guerra William Taft y el establecimiento del gobierno provisional de Charles Magoon hasta 1909. También en 1921 el General Enoch Crowder se instaló en La Habana como representante del presidente y luego embajador.

Desafortunadamente, junto al desarrollo del pensamiento intelectual y social proliferaron los intereses políticos y económicos, con la corrupción y el clientelismo de personalidades que habían participado destacadamente en lucha independentista. Entre los muchos casos notables estuvo el General Gerardo Machado, quien convirtió su mandato como presidente (1925-1933) en una dictadura feroz, derrocada por la movilización popular. Siguió una gran inestabilidad en el gobierno provisional, lo que propició el golpe de estado del 4 de septiembre, cuando surgió el sargento Fulgencio Batista. Tras el gobierno progresista de los 100 días encabezado por el Dr. Grau San Martín, de facto Batista se convirtió en el hombre fuerte entre 1934-1940, cuando ganó las elecciones a la presidencia. En 1935 se adoptó la ley para formar la Asamblea Constituyente, y en 1939 se aprobó un nuevo Código Electoral, por el cual se eligieron sus miembros.

Ese proceso y la promulgación de la Constitución de 1940, documento realmente avanzado para la época —si bien posteriormente no se elaboraron las leyes complementarias—, crearon bases adecuadas para avanzar en el proceso democrático. Se había sobrepasado la grave crisis económica que sumió a los cubanos en la gran pobreza del “machadato” y se gozó de años de relativa prosperidad gracias al incremento de las ventas y el precio del azúcar durante y después de la Segunda Guerra Mundial. En 1944 llegó a la presidencia Ramón Grau San Martin, profundizándose la lucha sindical y política, con el ascenso de nuevas personalidades, entre las cuales estaba Eduardo Chibás, líder del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). En 1948 fue electo presidente Carlos Prío Socarrás, que enfrentó grandes protestas populares debido al aumento de los precios del transporte y productos básicos, el latrocinio, la corrupción administrativa y la violencia. Eduardo Chibás emprendió una cruzada de denuncias y afianzó el apoyo de la población a su candidatura presidencial para 1952, pero se suicidó en agosto de 1951. Batista, entonces senador, preparó su aspiración por el Partido Acción Unitaria (PAU), aunque era evidente que no podría triunfar.

El 10 de marzo de 1952 con su golpe de estado, Batista aniquiló definitivamente las posibilidades de consolidación democrática y soberana de Cuba. Desde hace 60 años, nuestro pueblo vive bajo los mandos totalitarios; el poder absoluto de una personalidad y su grupo. Las diferencias han respondido a las características de las épocas. La madrugada del 1 de enero de 1959, el general Batista huyó a República Dominicana como resultado de la lucha armada en las montañas de la Sierra Maestra y Escambray, y en menor medida en otras zonas de la Isla, apoyadas por las acciones clandestinas en ciudades y poblados. Fidel Castro contó con un extraordinario apoyo de los cubanos, que confiaron en sus promesas de crear amplias posibilidades para todos y un futuro próspero. Sin embargo, las expropiaciones extremas y la represión a cualquier idea diversa bajo acusación de ser contrarrevolucionario, coartaron la libertad de los cubanos, dividieron la sociedad y convirtieron Cuba en un país de cárceles y emigrados.

La política de Estados Unidos, que incluyó el apoyo armado a opositores para actividades de sabotajes y focos en las montañas, la invasión por Bahía de Cochinos o Playa Girón en 1961, y el mantenimiento de un embargo económico, fue hábilmente utilizada por las autoridades de la Isla para crear un ambiente de fortaleza sitiada, y aprovechar la confrontación de las superpotencias en el marco de la Guerra Fría, a fin de recibir el respaldo militar y, sobre todo, las subvenciones de la Unión Soviética y sus aliados. De la subordinación política y económica a Estados Unidos se pasó a la dependencia respecto a los países del autoproclamado socialismo real.

La historia de los últimos 20 años es bastante conocida. Con la desintegración del campo socialistas soviético, se fue a bolina la utopía, y el totalitarismo isleño ha sobrevivido por las transfusiones de petrodólares de Venezuela. Mientras sigue el embargo norteamericano, Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de bienes de Cuba; los vínculos culturales, científicos, académicos, deportivos y otros se han fortalecido y el presidente Obama goza de mucha simpatía, versus un socialismo del siglo XXI en el que pocos cubanos creen. El vecino del norte ha acogido y brindado oportunidades a los cubanos, que junto a sus descendientes ya son 1, 8 millón, los cuales con sus conocimientos, experiencias e inversiones podrían contribuir a sacar a Cuba de la gran crisis económica, política y social imperante. Asimismo, existen muchas esferas en que la colaboración con los norteamericanos, sobre la base de respeto y ventajas mutuas, podría ser beneficiosa.

El 110 aniversario de la proclamación de la república debe motivar nuestra meditación sobre la urgencia de fortalecer la conciencia ciudadana, para que una sociedad civil fuerte, inclusiva de todos, reconstruya Cuba con el propósito de ser por primera vez realmente libres, soberanos e independientes.


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