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Buscando al nuevo hombre fuerte

¿Quién es el hombre fuerte en Cuba?

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La Habana, jueves 17 de octubre de 2019. La enfermedad del tirano Castro I en el año 2006, provocó una relocalización del liderazgo en el gobierno cubano. Su sucesor dinástico Castro II, como eficiente burócrata, tenía montado desde mucho antes el tinglado sustitutivo, y aunque demoró tres años para expulsar de las “mieles del poder”, al grupúsculo que ascendió a la sombra de su hermano, no lo hizo por pereza, más bien para quitar al cambio todos los visos de dramatismo.

Con Machadito[i] como jefe de escena desde finales de los ochenta, la estafa burocrática se fue estructurando fuera de los arranques del Comandante en Jefe, perturbado por las testosteronas de los jóvenes efebos que aupó, hasta su salida definitiva. Cuando Castro II asumió poderes plenipotenciarios, ya la jugada estaba cantada y se pudo dedicar a desmontar la maquinaria anterior y articular su propia estructura, mucho más viable para el país y sus ciudadanos, con aperturas al mercado inmobiliario, automotriz, telefonía móvil y el internet, permisibilidad de “fastear” y hospedarse en hoteles. Como colofón, aun en vida del tirano, el restablecimiento de las relaciones con el imperialismo yanqui.

A la muerte de Castro I, diez años después de salir del poder por “certificado medico”, ya el asunto estaba atado y bien atado, como diría “El Caudillo” Francisco Franco antes de morir, y solo faltaba saber a los no iniciados, como se desarrollaría la obra de teatro, y quienes serían entre los actores, los primeros papeles.

José Ferreiro, vaticino en 2005, que cualquier movimiento político en la Isla, pasaba por los militares. Él, excombatiente en Angola, y parte de la 40 BIL[ii], que cubrió desde un mes antes la llegada de Castro I a la reunión “no alineada”, de Harare, se dispuso a fortalecer los lazos con cuanto militar estuvo cerca.

La hipótesis de Ferreiro, es común entre cubanólogos y otros. Recién, un destacado medio independiente habló sobre una “Junta de Militares”, que controla el país como sucedió en Chile 1973. Esta tesis pudiera ser interesante. Pero los sabuesos, no nombran a uno solo de esos miembros, lo que no quiere decir, bajo el secretismo en el que vivimos, que sea totalmente desacertado, o por lo menos increíble. Los periodistas solo mencionan al Jefe del Ejército, al Jefe del Estado Mayor General, y quizás al ministro del Interior. O sea, lo obvio para este tipo de teoría conspirativa.

Sin embargo, hay otros actores y figurantes que ganan y pierden protagonismo en el escenario político, independiente a los militares, o por qué no, a su sombra. Ya se habló una vez de los diferentes grupos de poder establecidos en las estructuras de gobierno. Individuos identificados por lazos de regionalidad, y parte de la burocracia con intereses propios, que ralentizó muchas de las visiones y disposiciones de Castro II. Los mismos que bombardearon, la posibilidad de reducir el aparato del Estado en millón y medio de trabajadores, y torpedearon la línea de flotación de la buena voluntad del presidente Obama, y funcionarios europeos apurados en visitar La Habana tras 2014.

La oportunidad de nuevos actores en nuestro escenario político, por supuesto, vino por relevo generacional y desenlace biológico. Más allá de los nombres, ya se producía, aunque algunos apellidos parecían esculpidos en piedra. Así “Machadito” nombra a Díaz-Canel como sucesor en el gobierno, luego de destrozar a toda una generación de políticos, y no contento con ello, hizo lo mismo para el partido, y para que continuara en el gobierno más allá de los dos periodos definidos por ley. ¿Atrevimiento? ¿Farol? El puesto a dedo, como lo nombra Alex Otaola, ciertamente tiene menos poder que tres funcionarios claves, muchas veces poco visibles. El ministro del Ejército, el ministro del Interior y el presidente de la Asamblea Nacional.

Sobre los jefes de la Seguridad Nacional, supongo que el más poderoso es el ministro del Interior. Ante todo, por ser un viejo espía, con control sobre la comunidad de inteligencia desde 1989 y el descabezamiento del Ministerio del Interior. Hombre de confianza de Castro I y II. Otro punto, el Ministerio del Interior, no tiene conscriptos en sus tropas, o muy pocos, para no ser absolutos, dato importante por la desmoralización que cunde en la sociedad. Pero sobre todas las cosas, gracias a que la figura del presidente de la república, que asume Díaz-Canel, no incluye su nombramiento como Comandante en Jefe, pecata minuta, pero decisora del poder real en un gobierno. En la flamante y plebiscitada constitución del 19, no aparece la figura de Comandante en Jefe.

Entonces en situación de emergencia, ¿quien asume la responsabilidad del proceso de toma de decisiones y cómo es su escalonamiento? ¿El jefe del Ejército? ¿El ministro del Interior? ¿Quién? La historia de una dirección colegiada entre comunistas del Buró Político, es poco creíble porque todos sabemos que ahí, hay nombres de relleno.

Luego nos queda Esteban Lazo, ratificado como presidente de la Asamblea Nacional y con el Consejo de Estado bajo su mantra. Entre los actúales jefes comunistas y extraoficialmente, Lazo es el más repulsivo de todos. Cuando fue el jefe comunista de Santiago de Cuba en los 90, los santiagueros le sacaron una copla para los carnavales, y rezaba: Santiago está de luto por que tiene al negro Lazo,/ ay, ay, ay, porque tiene un gori-lazo. Veinte años después, la percepción pública de su gestión, extraoficialmente es la de una persona intolerante, incapaz, de pocas luces, no sabe leer, y avergüenza a los cubanos cuando habla en público dentro de Cuba, o en el exterior. ¿Esa es la percepción pública? ¿Pero qué piensa el stablishment? Su ratificación en las responsabilidades de Estado y Gobierno, no dejan dudas de su ascenso en el escalafón. ¿Es Estaban Lazo, una suerte de Stalin tropical, despreciado por todos, pero con un inmenso poder?

Coda

Sé que algunos criticaran no incluir en este texto al general de brigada, jefe de GAESA, como otro de los hombres fuertes. Pero él, solo es el albacea de la familia Castro. Los hombres fuertes, suelen ser casi siempre ascetas, nunca bon vivant. Personas de vida poco licenciosa. Así que no debe ser considerado como tal.

¿Entonces, quién es el hombre fuerte en Cuba?


[i] José Ramón Machado Ventura, conservador, jefe de Recursos Humanos del partido comunista.

[ii] 40 Brigada de Infantería Ligera. Tropa elite de las fuerzas cubanas en Angola.


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