Actualizado: 10/12/2019 14:39
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Sociedad

Capitalismo sobre ruedas

Moverse en Cuba sigue estando en el libro de las heroicidades cotidianas: El Estado no ha podido mitigar la crisis del transporte con su maltrecha flota de ómnibus.

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En un verano de infierno, las tarifas de los alquileres de taxis privados llegaron a la televisión, pero a diferencia de los reportajes con final feliz, aquí todo fue amargura.

"Lo cierto es que a falta de controles y escasos mecanismos seguirá rigiendo la ley de oferta y demanda en los bolsillos de los pasajeros", reconoce, antes de terminar, la periodista Talía González, autora del material visto en el noticiero de televisión.

Fue un cierre de capa caída que choca con el tradicional optimismo de los trabajos teleperiodísticos.

"Hasta ahora ninguna entidad ha sido capaz de regular el incremento de precios que los boteros ponen a las carreras. No existe un sistema que norme los tramos y rutas", denunció González, una profesional que goza de la simpatía de las autoridades y que hace las veces de maestra de ceremonias en actos oficiales.

Parece que no hay nada que hacer y que los usuarios están abandonados a su suerte, toda vez que el Estado, con su maltrecha flota de ómnibus, apenas puede mitigar la crisis permanente del transporte.

El capitalismo que pueda haber en Cuba —maneras fáciles y expeditas de hacer dinero— tiene en los llamados boteros a uno de sus campeones. Promedian doscientos pesos por hora o más y suelen exhibir manos regordetas y anilladas de oro sobre los volantes.

Por desplazarse unos seis kilómetros del Capitolio Nacional, en el centro de La Habana, hasta la avenida Paseo, en el barrio del Vedado, el cliente desembolsa diez pesos —el 3 por ciento del salario mensual promedio.

Si su meta termina en el municipio Playa, que comienza unos dos kilómetros más al oeste, entonces deberá pagar otros diez pesos, lo que equivale al 6, 6 por ciento de una mensualidad estándar.

Una ruta similar en kilometraje, que enlaza los municipios de Centro Habana con los de 10 de Octubre y San Miguel del Padrón, en dirección sureste, también rompe los bolsillos de mucha gente.

Letra muerta

Está listo un estudio para el control de las tarifas que espera su aprobación por el gobierno.

Desde el 2005 existe el reglamento de operación del transporte que contiene 16 obligaciones. Una de ellas se refiere a las tarifas establecidas por los gobiernos locales para los diversos recorridos. Letra muerta.

Según fuentes del Ministerio del Transporte, en los primeros cinco meses de 2007 se movieron en la Isla más de 600 millones de personas, 27 millones en autos privados.

Los taxistas ilegales proliferan como los hongos. "Hay una impunidad increíble", se queja un botero que paga licencia a la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria).

"Están establecidas las multas para los ilegales, que de ser reincidentes pueden hasta ser objeto de un acto de decomiso", advirtió Alberto Alamo, vicedirector del Ministerio del Transporte.

El decreto 261 de 1999 estableció el cuerpo de inspectores para detectar a los infractores. Con suerte y unos billetes, el ilegal escapa de las garras del fisco.

Desde 1995 las licencias están congeladas. De acuerdo con Flora Carvallo, directora nacional de servicios fiscales y recaudación de la ONAT, del total de inscriptos en esa oficina sólo el 10 por ciento son taxistas particulares. En total se han expedido unas 5.200 licencias en doce años.


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