Actualizado: 29/05/2020 12:36
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Sociedad

Cemento, ladrillo y arena…

Con salarios tercermundistas y precios de Home Depot, ¿quién puede remodelar o construir su vivienda en Cuba?

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En La Habana no es necesario adentrarse demasiado, para comprobar que cientos de viviendas están a punto de derrumbarse, detenidas por aquello que diversos especialistas en arquitectura e ingeniería han llamado la "estática milagrosa". Junto a estos milagros se observan nuevas construcciones en desarrollo que, a juzgar por sus cimientos y las tendencias de la economía nacional, serán hoteles, restaurantes y tiendas en divisas.

Los pocos particulares que pueden darse el lujo de construir o hacer algunas remodelaciones en sus hogares, son dueños de casas de alquiler. A pesar de la gran suma que pagan mensualmente en impuestos, se ven obligados a invertir para hacer más rentables sus propiedades.

La "autorización" para que todo individuo pueda construir una casa, "con esfuerzos y recursos propios", anunciada por Raúl Castro en enero pasado, no se manifiesta, por lo menos, en las calles de la capital.

El por qué la sociedad no ha reaccionado a una "autorización" tan necesaria, refleja que no sólo se requieren leyes, sino también infraestructuras que permitan su viabilidad, para que la construcción de viviendas esté al alcance del mayor número de ciudadanos. Sin embargo, la disparidad entre la moneda nacional y la convertible, más la carencia de materiales, sólo permite que el cubano pase de la barbacoa al "lleguipon", o viceversa.

Con la supuesta autorización para construir casas por cuenta propia, el Estado busca restarse responsabilidad respecto a un problema de índole social. Por un lado, anuncia a bombo y platillo la construcción de "petrocasas"; pero, ¿qué hace con los miles que se encuentran hacinados en solares y barbacoas?

No puede suponerse que los vecinos de un antiguo hotel, hoy solar, ubicado en la calle Amistad, Centro Habana, que han hecho de la piscina su lugar de residencia, se construyan por sus propios medios una vivienda digna.

Cuando estaba en marcha el plan de "construcción de viviendas por esfuerzo propio", el Estado seleccionaba, por medio de una comisión, al "compañero" que apoyaría con los materiales que éste estimaba necesarios. Aun así, no lograba facilitar lo necesario para la construcción, pese al inmenso trámite burocrático. Así que cuando la construcción de la vivienda es responsabilidad completa del que construye, no puede contar con que el Estado le facilitará materiales a precios asequibles, por lo que tendrá que recurrir a las tiendas en divisas o al mercado ilegal.

La lista del horror

Ante las dificultades que se sortean y los altos precios de los materiales, quizá la pregunta correcta sería: ¿es posible construir en Cuba para el ciudadano promedio? Aun cuando se cuente con los recursos necesarios, el mercado legal no siempre podrá abastecer los requerimientos del interesado, quien se verá obligado a recurrir al ilegal y a las demoliciones.

Los precios del cemento tienen un costo aproximado de 6,50 la bolsa —o bien dos cubos por 100 pesos en el mercado negro. Aun cuando se quiera proceder legalmente, no siempre se encuentra el producto en las tiendas de divisas, por lo que no hay otra opción que buscar los materiales en la calle, o "por la izquierda", como es el caso de los ladrillos, la arena y el polvo de piedra.

Los ladrillos no se dejan ver por ninguna tienda, ni en CUC, por lo que hay que recurrir a las demoliciones, a un precio de entre 3 y 5 pesos cada uno. Este tipo de adquisición es legal, por lo que no se necesitan papeles. Ante la inexistencia de ladrillos nuevos, la única opción son los usados; dependerá de la habilidad del albañil de turno. Otro problema es la arena. Cuando no se cuenta con ésta, se utiliza polvo de piedra, que cuesta 25 pesos el saco y sólo se consigue en la calle. Si se tiene la fortuna de encontrar arena, el metro cuadrado cuesta 100 pesos.

A esto hay que sumar los problemas para trasladar materiales, y lo que puede acarrear. Aun si se cuenta con el dinero para comprar 500 ladrillos en una demolición, siempre existe la opción de que en el traslado la policía decomise el material y el dueño vaya preso.

De acuerdo con un entrevistado que accedió a compartir los gastos que hizo recientemente, la mayor parte de los materiales los consiguió en el mercado negro. Pese a que se trataba de una habitación sencilla, dijo que gastó aproximadamente más de 5.000 pesos en 223 metros de cabilla, 400 bloques, 25 sacos de cementos, 10 metros cuadrados de arena y 5 metros cuadrados de piedra, entre otros materiales; sin contar con el tendido eléctrico, la puerta y la ventana. Para el entrevistado, un baño extra es impensable.

A estos gastos hay que sumar los costos de mano de obra. Un albañil cobra en dependencia del trabajo o por metro cuadrado. Hay quienes prefieren cobrar 15 CUC por jornada. Los albañiles o carpinteros en pesos cubanos prácticamente se extinguieron.

Miseria y 'delicatessen'

En La Habana existen algunas tiendas especializadas en artículos para el hogar y la construcción. Pese a su gran surtido (en comparación con las paupérrimas tiendas del Estado), allí no se puede obtener lo necesario para construir, y los precios que ofrecen parecen destinados a un mercado diferente al cubano.

Los precios en Galerías Paseo, en las tiendas del edificio Focsa, de una ferretería ubicada en Línea, casi esquina con Paseo, y en la tienda Trasval, en Centro Habana, son aún más elevados que los de cualquier Home Depot en Estados Unidos, sin contar con la descortesía de los empleados y la poca o nula posibilidad de hacer válidas las garantías.

Para una habitación con piso de mosaicos o azulejos, los precios varían, en dependencia de la calidad y el tamaño de la pieza: los hay desde 17 CUC hasta 30,90 el metro cuadrado. A esto hay que agregarle el adhesivo para mosaico, que cuesta 38 CUC la bolsa de 10 kilos, o el cemento para azulejos, cuyo precio es 16.65 CUC por una bolsa de 40 kg.

¿Un poco de color para la habitación? La tienda Trasval es la única, por lo menos en La Habana, que cuenta con un catálogo de pinturas para el hogar a un precio de 28 CUC por galón (4 litros); en otras tiendas, sólo hay un par de colores por 22 CUC el galón.

La construcción o remodelación de un baño puede que sea lo más caro de una vivienda, pues en las mencionadas tiendas una tina cuesta, en oferta, 70 CUC (su precio original era de 120). Hay lavabos que llegan a costar 366 CUC, sin espejo. Este último cuesta 55.60 CUC. Las llaves para el baño oscilan entre los 27.30 y los 50 CUC. Y si hace falta un tubo de drenaje, tendrá que desembolsar entre 35 y 54 CUC, en dependencia del grosor. En algunas ferreterías hay cenefas para baño, a un precio de 1.10 CUC la pieza de 20 centímetros de largo.

Para aquel que busca hacer los trabajos por sí mismo, de no contar con la herramienta, podrá adquirir un taladro a 74 CUC o una lijadora Black & Decker a 53.53 CUC, pagando, además, 80 centavos de CUC la hoja de lija. Y en caso de no contar con amigos y familiares que lo ayuden a transportar los materiales, puede adquirir un pequeño carro para mercancías por 173 CUC.

El comprador no sólo tiene que enfrentar altísimos costos, sino que en ocasiones tendrá que mostrar documentos oficiales para comprar los materiales. Ante la imposibilidad de muchos de demostrar que sus ingresos son legales, optan por la discreción del mercado negro. No debe olvidarse que el salario medio en la Isla es de 17 dólares mensuales.

Por lo tanto, construir una vivienda, como sugirió Raúl Castro, o simplemente una habitación extra, constituye un verdadero acto de magia. Aun así, no es seguro que pueda llegar a buen fin, pues hay materiales que desaparecen de un día a otro, tanto de las tiendas en divisas como del mercado negro.

Ojalá la escasez de materiales se debiera a la construcción de casas para los afectados por los más recientes huracanes, pero, como se ha podido constatar, hay más interés oficial en crear y remodelar espacios turísticos.


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