Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Venezuela, Maduro, Chávez

Cuba: el impacto de Venezuela

Los acontecimientos actuales en Venezuela no apuntan hacia debacle alguna para la Isla

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Sabios y expertos discutiendo los acontecimientos en Venezuela y Cuba desde el pasado año, se han inclinado fuertemente en favor de establecer una nueva “teoría del dominó,” sugiriendo que una derrota política del chavismo (seguidores del fallecido Presidente Hugo Chávez) o una grave crisis de algún tipo en Venezuela causaría un inmediato colapso de la economía cubana y con ello el muy esperado colapso político del gobierno cubano.

Los autores de semejantes predicciones parecen tener una corta memoria. Deberían tomar en cuenta que desde la segunda mitad de los años 80, el gobierno cubano se enfrentó ante una caótica crisis sin precedentes a medida que la Unión Soviética y sus subordinados de Europa Oriental simplemente se desmoronaban. En realidad, esta fue la verdadera “teoría del dominó” en su apogeo a partir de 1989. Las predicciones eran entonces que Cuba no podría sobrevivir a éste impacto. Cientos de corresponsales extranjeros pululaban por La Habana a la espera de que ocurriera el colapso o la chispa que desembocara en el tan esperado resultado. Finalmente, se cansaron de esperar y se marcharon. Veinticinco años más tarde, siguen esperando...

Es importante también recordar que entre finales de los 80 y 1999, no hubo “salvador” ni gobierno alguno encabezado por algún Chávez “que le regalara recursos” a Cuba y que para comienzos de 2002 el comercio bilateral con Venezuela apenas llegaba a los $60 millones de dólares y que no fue hasta el 2003-2004 que los lazos económicos empezaron a llegar a los niveles actuales. Cualquier investigación seria hoy —luego de hurgar en los muchos acuerdos firmados entre ambos gobiernos— mostrará que un gran número de esos proyectos todavía siguen flotando en el aire, lejos de cualquier ejecución tangible.

Incluso ahora, luego de la victoria de Maduro por estrecho margen, tales predicciones se están reformulando en el sentido de que el nuevo gobierno en Venezuela está en tal tensión económica que se verá forzado a reducir o poner fin a sus lazos económicos con Cuba, ocasionándole a este país un caos mayúsculo a su estabilidad financiera y política.

Las predicciones actuales se basan, esencialmente, en el siguiente análisis: a. Venezuela está “regalando” un tercio de toda su producción petrolera a precios por debajo los existentes en el mercado internacional; b. Analistas de temas energéticos predicen que es muy improbable que el sector petrolero venezolano pueda mejorar de manera significativa a corto plazo, con independencia del resultado de cualquier transición política; y c. Que la economía venezolana está inmersa en serios problemas. La inflación se sitúa por encima del 30 %, mientras que la media en América Latina es del 7 %; su deuda tradicional está aumentando y su déficit fiscal está creciendo (Ver, entre otros, el estudio del experto y consultante de la West Indies University, Profesor Anthony T. Bryan, titulado: Podrá sobrevivir Petrocaribe?

Por otra parte, varios expertos tienden a coincidir que el programa cubano dentro de Petrocaribe en su conjunto, dependerá en gran medida en que los precios del petróleo caigan por debajo de $75 dólares el barril, algo que no se visualiza en el futuro previsible. Y como bien subrayó el Profesor Bryan algún tiempo atrás: “Un Presidente Maduro tenderá a conservar Petrocaribe. Pero las limitaciones fiscales domésticas lo obligarán a reducir su ayuda externa. En este escenario, mantener la ayuda a Cuba sería una prioridad dado que los hermanos Castro son aliados estratégicos. Una relación fuerte con el régimen de Castro es además la vía principal de Maduro para justificar sus credenciales revolucionarias en una era post-Chávez.”

Otra aproximación en una dirección similar fue aportada por el expresidente de Chile, Ricardo Lagos, quien planteó: “No creo que el sucesor de Chávez proceda a revisar las alianzas políticas forjadas con los estados del ALBA. Los realineamientos no tendrán lugar inmediatamente.”

En una perspectiva similar, el Profesor Emérito de la Universidad de Pittsburgh, Carmelo Mesa-Lago, experto famoso en temas económicos cubanos, ha alertado en contra de tales predicciones apocalípticas, diciendo que: “El impacto será fuerte, pero no tan severo como la pérdida del apoyo y del comercio del bloque soviético dos décadas atrás.” Y este escenario extremo tendría lugar sólo en el caso “de una sustancial reducción o terminación de la ayuda venezolana.”

Entonces la cuestión es la siguiente: ¿Cuán bien preparada está Cuba hoy para enfrentar dicho impacto? Ciertamente, muy diferente de muchas maneras.

¿Cuán diferente?

  1. El viejo sistema va desapareciendo y en su lugar, una economía socialista de mercado está siendo diseñada, resultado de un número de reformas y cambios, algunas ya puestas en prácticas y otras a ser adoptadas en el futuro cercano. Un creciente sector “no-estatal” (privado) que ya involucra más de un 40 % de la población trabajadora está irreversiblemente establecido; alrededor del 50 % de la producción agrícola se comercializa mediante canales privados y a precios de oferta y demanda. Nada de esto existía antes.
    En un informe reciente acerca de la importancia de los cambios en Cuba, Ted Piccone, Vice Director de la Brookings Institution, enfatizaba lo siguiente: “La tendencia hacia la reforma en Cuba es evidente y sugiere un punto de inflexión. Ahora es el momento de emplear un nuevo paradigma mediante la apertura de un demorado diálogo directo con nuestro vecino inmediato...” Un enfoque similar es sostenido por actores principales dentro de la Unión Europea (UE) y ya varios de ellos han restablecido diferentes niveles de cooperación con Cuba y han acordado revisar la aparentemente caduca “Posición Común.” Semejantes análisis eran inconcebibles tras el colapso soviético.
  2. Actividades económicas que eran casi inexistentes en 1989-90, hoy han devenido importantes fuentes de empleo y divisas tales como la industria turística (en más de tres millones se estima la llegada de turistas extranjeros en 2013). La investigación, producción y exportaciones de productos biotecnológicos y farmacéuticos que por entonces carecían de importancia, hoy representan más de 2 mil millones de dólares y para 2018 se estima que sobrepasará los 5 mil millones. Un cuadro similar encontramos en la contratación por otros países de médicos y técnicos de la salud, desde Venezuela, a Angola, Qatar y otros.
  3. Las remesas de los emigrados era extremadamente pequeña a fines de 80; hoy han aumentado hasta alcanzar varios miles de millones de dólares (estimados seguros son extremadamente difíciles, sino imposible, de medir correctamente) con 400 000 cubanos residiendo o viviendo permanentemente el exterior —mayormente en EEUU— visitando su país de origen en 2012.
    De acuerdo a Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones de Cuba (CRI) en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), los estimados sugieren que entre el 10 y el 20 % de estos cubanos están considerando regresar a Cuba como “un segundo lugar de residencia” (Nota: Varios miles ya lo han hecho en estos últimos tres años) mientras que la mayoría de los cubanos en EEUU estaría dispuesta a viajar a Cuba para “apoyar su desarrollo y reconstrucción económica. Impensable hace 20 años.
  4. A comienzos de los 90, Cuba apenas tenía petróleo y gas. Actualmente, Cuba genera 50 % de sus necesidades con su propio petróleo y gas, y nuevos proyectos de perforación —pese a los tres reveses iniciales— están siendo ejecutados por diversas compañías extranjeras.
  5. La producción de níquel —uno de los salvavidas a comienzos de los 90— luego de algunos desafíos tecnológicos producto de las tecnologías atrasadas en Cuba y el bajón en los precios del níquel en los mercados internacionales, ha comenzado a recuperarse nuevamente luego de importantes cambios y modernizaciones. La industria ahora ha comenzado a recuperase y su producción para el actual 2013 debe será capaz de llegar a 61.700 toneladas de níquel más cobalto y para 2015 debe sobrepasar su cifra más alta, 74.000 toneladas, alcanzada en 2010, dependiendo de la conclusión para 2014 de una planta para la producción de ferro-níquel, en la cercanía de Moa, provincia de Holguín, a un costo de $700 millones, un gran proyecto conjunto-cubano-venezolano, que debe llegar a producir 21.000 toneladas más. El níquel ha sido por muchos años ya, el principal renglón de exportación, pese a las fluctuaciones en sus precios que perjudican periódicamente a la economía cubana.
  6. Con el proyecto piloto en la ciudad portuaria de Mariel y la próxima promulgación de la nueva ley de inversiones, Cuba se apresta a hacer una incursión mayor en atraer inversionistas extranjeros. El proyecto de Mariel es, de muy diversas maneras, el patrón que deberán seguir las ZED (Zonas Especiales de Desarrollo), de acuerdo a cómo lo destacó recientemente el presidente Raúl Castro.
  7. Los actuales socios comerciales y mercados de Cuba son increíblemente mucho más diversificados que hace 20 años atrás. Los miembros del BRICS se cuentan entre las prioridades de Cuba en estos momentos, especialmente China, Rusia y Brasil. Incluso EUU ha devenido hoy un importante mercado, aunque sólo para las importaciones cubanas ($711,5 millones en 2008 y $465 en 2012). Al mismo tiempo, el volumen y complejidades de la deuda externa de Cuba se han reducido considerablemente con arreglos definitivos, primero con Alemania en 2000, y ahora con Rusia y Japón, seguidos con pagos parciales y reescalonamiento de la deuda con otros países, fuera del Club de París. En términos de los recursos de Cuba en moneda de cambio y oro, la Central Intelligence Agency (CIA) en su World Factbook presenta un estimado de $5.232 millones, justamente lo opuesto a la virtual bancarrota de los comienzos de los 90.
  8. La reinserción diplomática y política de Cuba en el Hemisferio Occidental, y en el mundo en general, es completamente diferente a como era en los inicios de los '90. Relaciones normales y diferentes niveles de comercio y cooperación tienden a predominar en relaciones bilaterales así como habiendo obtenido significativas victorias en las cumbres de Salvador de Bahía, Puerto España, San Pedro de Sula, Cartagena y Santiago de Chile. Y este año Cuba es presidente pro tempore de la CELAC (Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe). En los últimos 2-3 años, la mayor parte de los presidentes de Latinoamérica y el Caribe han visitado Cuba procurando un mejoramiento adicional de los lazos recíprocos.
    El Profesor Julio Burdman, experto en Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano, aportaba el siguiente juicio: “En términos históricos, las izquierdas latinoamericanas —porque no hay una sola izquierda, sino muchas, del chavismo a los socialdemócratas— están experimentando una buena temporada y tienen perspectivas de continuidad,” subrayando la noción de que en Suramérica, 8 de 10 de los mayores países siguen dicho patrón. No esta esto del todo mal para Cuba.
  9. Los críticos de las políticas petroleras y de comercio de Venezuela en el marco de Petrocaribe y Cuba, tienden a caracterizar dichas relaciones como si se tratara de “regalar recursos” y/o llamarlas “subsidios.” De nuevo, una memoria muy corta. EEUU y los eximperios coloniales europeos han recurrido a semejantes políticas —incluso en una forma descarnada de subsidios— en el pasado y hoy. En el Hemisferio Occidental, fue acordado entre México y Venezuela (no por Chávez ni Maduro) a finales de los 70 seguir una política similar en lo que por entonces se conoció como Tratado de San José.

De manera tal que semejantes no están erradas; lo que está errado es que los chavistas las pongan en práctica. Estos últimos conducen su comercio en base a sus políticas y términos vinculados a sus objetivos domésticos y regionales o, simplemente, su interés nacional, si los lectores prefieren el lenguaje más directo de la Realpolitik. Intercambiar petróleo por médicos no es simplemente una transacción financiera; incluye también valores y consideraciones sociales y políticas. El lado simpático de esta controversia es que la CIA no emplea semejante lenguaje como “regalar recursos” o “subsidios,” sino un término mucho más profesional y atinado: oil on preferential terms.

Conclusiones

  1. Los acontecimientos actuales en Venezuela no están apuntando hacia ninguna debacle o caótico resultado. Consiguientemente, muchas de las predicciones sombrías tendrán que mantenerse “en veremos” y ver que nos depara el futuro.
  2. Si algún tipo de reajuste debiera ser adoptado por la actual dirigencia venezolana con respecto a Petrocaribe y Cuba, esta última continuará disfrutando un status privilegiado.
  3. El contexto actual cubano —extremadamente diferente a aquel de los inicios de los 90, como ha quedado probado— impedirá que cualquier cambio apocalíptico en Venezuela impacte a la economía cubana y su sociedad del modo o similar modo al de las magnitudes y complejidades del colapso soviético.
  4. La continuación de reformas y cambios más profundos en Cuba tenderán a un paso más rápido de manera tal que sus lazos con Venezuela sean menos vulnerables a cualquier contingencia imprevista.

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